Capitulo 2 Fernando Chuco y su manera de ver las cosas
Una vez que tomé el caso me dirigí hacia los expedientes, un tanto por curiosidad, un tanto para descartar aquellas hipótesis que revoleteaban en mi cabeza. Cómo es posible que el asesino le dijese ‘No quería que lo vieses’. La puerta, el piso y las muñecas intactas, como si nada hubiese pasado. Algo me falta, lo sé. ¿Cómo es posible que alrededor de las 20 hs. se haya producido el asesinato y justo, pero justo; llegue el hijo de la víctima? No quiero acusarlo de ser cómplice, pero si no es eso tiene que ser algo radicalmente distinto.
Maldición, el expediente de ambos está limpio. Ninguna multa tampoco, ningún inmueble a su nombre. Todos los aspectos legales en orden. Debe haber algo del ámbito informal de alguno de ellos que está en desorden.
Por eso me dirigí al comisario y le pedí si podía concretarme una entrevista con algún conocido de Joaquín –el asesino- hoy; y con algún conocido del hijo de la victima mañana. Obviamente accedió y le pedí que me avisara al celular la hora en que la ha concretado porque yo iba a estar en la escena del crimen.
Una vez allí me propuse a hacer una búsqueda más exhaustiva; caminé lento con mi lupa aferrada a mi ojo derecho con la premisa de encontrar algo. ¿Qué es esto que hay en el picaporte?, recogí una muestra a fin de que sea analizada en el laboratorio; es algo viscoso e irregular… ¿Tal vez algún tipo de gel? ¿Por qué querría ponerle esto al picaporte? Lo cierto es que no me detuve en esto y mis atisbos rondaron mas sobre la recamara, o sea, el lugar del asesinato ¿Qué forma tan extraña de yacer? –me pregunté- las cuatro extremidades rectas, se supone que las manos deberían apaciguar el dolor y estar tapando la herida, no rectas. ¿Qué es esto? Sobre el cadáver hay como una suerte de vidrios diminutos, qué extraño. Miré para arriba para verificar que no hubiese alguna ventana y no. No había rastro. Por eso corrí por toda la casa en busca de alguna, pero tampoco. No existían las ventanas en esta casa. Lo único que iluminaba la agreste casa era el techo que por lo visto no contenía dicho material. Me fijé en la basura, ya que pudo haber formado parte de algún jarrón, o vaso, o lo que fuere. Pero nada, me intrigaba realmente conocer el paradero de los vidrios.
Mientras que seguía buscando pistas me sonó el celular. Era el comisario informándome que no había rastros de algún conocido de Joaquín –el asesino-, pero que su último trabajo había sido de cadete en un barrio aledaño. Por eso el comisario gentilmente me coordino una entrevista para hoy, pero con la condición de que debía ser yo quien me presentase en el recinto. Sin más vueltas acepte las reglas y partí hacía allí.
-Hola –dije- me presento soy el investigador Fernando Chuco, quería hacerle unas preguntas si es tan amable.
-Claro, como no. Que tal soy Roberto Sibori y soy gerente, jefe, supervisor y demás cosas que se le puedan ocurrir.
-Dígame, ¿Qué actividades desarrollaba Joaquín?
-Bueno, en realidad, hacia un poco de todo, hoy en día los especialistas son cosa del pasado. Primero hacía entregas a domicilio, luego recibía los pedidos, otras veces los confeccionó.
-Perdón que interrumpa pero no le he preguntado ¿Qué comercializan?
-Sí, artículos de casa, pero a ventas al por mayor, es por eso que requiere una entrega a domicilio. Ya que ese es parte del paquete.
-¿Tenía muchos pedidos de la señora Letterman, la señora que ha sido asesinada?
-En realidad señor Chuco, fue por una ocasión en especial, así lo dijo. Tenía una graduación, o un cumpleaños. Pero era especial.
-Ah! Ya veo, Gracias por su colaboración. Disculpe una pregunta más ¿Qué tipo de artículos para la casa? y ¿en qué consistía ese pedido?
-Bueno…vasos, platos, cubiertos, manteles. Por supuesto todo de vidrio.
Mis ojos se abrieron al encontrar la relación entre los vidrios y Joaquín. Ahora entiendo que el habrá llevado un pedido de vasos, o platos de vidrio y alguno se habrá roto. Pero aun no tiene correlato, por qué se caería e incluso esos vidrios tienen una relación fidedigna con el asesino. Será cuestión de averiguarlo.