Desde los tiempos más antiguos, el ser humano ha creado y ha pasado de generación en generación grandes mentiras. Ya sea por una confusión, por falta de conocimiento e ignorancia o simplemente por maldad y por querer controlar plenamente el comportamiento del niño, los adultos (y especialmente los progenitores) han compartido información falsa que luego no ha sido comprobada de ninguna manera. Estos conceptos se han abierto paso a través de los años y siglos y perduran incluso a día de hoy. Funcionan como verdades absolutas que nadie ha decidido comprobar con certeza.
1. Pulpos
Cuando por primera vez vimos a este animal tan distintivo, ya sea en el zoológico, en la televisión o en los libros de ciencias naturales, se nos contó que estos animales tienen 8 brazos u 8 piernas. Nos lo creímos sin ningún problema, debido principalmente a un prefijo de procedencia latina “octo”, que nombra a toda la familia de estos animales. Tan grande es la mentira, que hasta en páginas web dedicadas a la ciencia popular divulgan la opinión de que los octópodos tienen ocho brazos que cuentan como ventosas pegajosas. Sin embargo, eso no es del todo verdadero. Es una mentira, o mejor dicho, una simplificación demasiado grande para considerar un verdad.
Entonces, ¿cómo es la cosa? La verdad es que los pulpos sólo tienen DOS piernas y otros SEIS tentáculos. La espalda utiliza esas dos piernas para impulsar el cuerpo del animal a través de las aguas marinas, mientras que los otros seis tentáculos se usan para la alimentación y son oficialmente clasificados como brazos. En el campo de la biología marina, este animal es conocido como un animal de 6 brazos y 2 patas armadas. Sin embargo, ya que el nombre “octo” ha funcionado desde hace siglos y se ha convertido en un icono, sería una tontería cambiarlo. Sin embargo, recuerda que decir que tiene 8 brazos o piernas es una generalización y no es verdadera.
2. Camaleones
Este caso te va a sorprender sin lugar a dudas. Es algo en que todos creemos, a no ser que hayamos estudiado a estos animales en mucho detalle. Se nos ha dicho, y creemos en ello plenamente, que los camaleones cambian el color de su piel para poder mezclarse en sus entornos, ya sea para cazar o para camuflarse y protegerse de posibles depredadores. Sin embargo, eso no es verdad. Es nada más que una mentira divulgada de generación en generación y nadie se ha tomado el esfuerzo y la molestia de comprobar si es así efectivamente.
Resulta que sólo unas pocas especies de camaleones hace esto. El propósito original del cambio de color es por razones sociales. Es un método de enviar una información a otros miembros de su especie. Por ejemplo, oscurecen cuando se enojan o emiten colores brillantes para atraer a las hembras. Una de las pocas especies que usa el cambio de color para el camuflaje, es el camaleón enano de Smith, que se disfraza si se siente amenazado por un pájaro o una serpiente. Sin embargo, la gran mayoría de los camaleones cambia de color según las emociones que quiere reflejar.
3. Nadar después de comer
Este es un mito ejemplar y creemos que no hay una sola persona que no haya escuchado esto en algún momento de su vida cuando era pequeño. “No puedes ir al agua 30 minutos después de comer” (la cifra exacta variaba, pero el mensaje era el mismo). De lo contrario, sufrirás calambres en el estómago. ¿Verdad? Es muy triste que tengamos que ser los que vayan a desmentir esas frases, pero desgraciadamente es una de las mentiras más grandes que se han conocido de pequeño, comparables por lo menos con la existencia de Papá Noel o que si no te duermes vendrá el coco.
A no ser que tu propósito sea ir a por el récord del mundo en natación y por una medalla olímpica, esto no es cierto. Puedes comer tanto lo desees y después darte un chapuzón a la piscina sin ningún tipo de consecuencias. Eso si, lo que se desaconseja es tomar bebidas alegres y ir a nadar. Una gran cantidad de personas pierde la vida por ello.
4. Azúcar
La historia es la siguiente: le das a un niño un caramelo y como por arte de magia se vuelve un huracán que lo arrasa todo en la casa. Saltan como locos por toda la casa, destrozan tu preciada vajilla del siglo XVI, saltan de un quinto piso por el balcón para después volver y hacerlo otra vez… lo único que puedes hacer en esos momentos es orar que el efecto se pase pronto, porque ya ni la famosa chancla voladora es capaz de controlar al demonio que ha poseído a tu infante. En fin, a lo que venimos es que durante años se ha culpado al azúcar de ese cambio tan drástico de los más pequeños. Es verdad que los carbohidratos sirven para proporcionar energía, pero no son la causa principal.
Se dio una amplia variedad de experimentos y los investigadores descubrieron que los niños que consumen regularmente grandes cantidades de azúcar tienden a ser más tranquilos que los que siguen una dieta casi absenta de este ingrediente. La razón por la que tu niño se convierte en un monstruo deseoso de destrucción masiva es el entorno en sí y las circunstancias en las que recibe el dulce. Muy a menudo es un premio y esto provoca grandes emociones, no el azúcar que se encuentra dentro del dulce.
5. Murciélagos
Volvemos al tema animal porque aquí podemos encontrar otra de las numerosas mentiras que se nos hizo creer. ¿Cuál es el mito? Los murciélagos son animales ciegos, que viven de noche y usan un sistema sonoro de ecolocación para relacionarse con el entorno. A menudo es presentado como un ejemplo clásico de un animal que se ha adaptado a la ceguera. Sin embargo, ¡estos animales NO son ciegos! De hecho, no hay ni una especie de murciélagos que sea completamente ciega. Es un mito que se ha ido contando, a saber por qué razón, y la gente lo ha repetido sin darle más vueltas al tema
Algunas especies, como los murciélagos de la fruta, ni siquiera son capaces de generar sonidos. Una parte de los murciélagos es capaz de usar la ecolocación, sin embargo los ojos también desempeñan una función importante. Es difícil precisar cuántas más mentiras se nos ha contado, pero si este artículo te ha gustado, compártelo con tus amigos para que ellos también dejen de creer en estas grandes mentiras.