"Este descubrimiento establece un nuevo récord de mayor número de planetas en zonas habitables que se encuentran alrededor de una sola estrella fuera de nuestro sistema solar", sostuvieron. A su vez, afirmaron:
"Todos estos siete planetas podrían tener agua líquida – clave de la vida como la conocemos – en las condiciones atmosféricas adecuadas, pero las probabilidades son más altas con los tres en la zona habitable".
El sistema de planetas está "relativamente cerca" de la Tierra, a unos 40 años luz, en la constelación de Acuario. Debido a que se encuentran fuera del sistema solar, son considerados como exoplanetas.
"Somos un grupo de expertos dispuestos a responder a sus preguntas sobre el descubrimiento, el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, y nuestra búsqueda de la vida más allá de la Tierra. ¡Pregúntenos cualquier cosa!", insistieron...:
1.- ¿Cuál es el protocolo si se encuentra algún signo de vida en alguno de los exoplanetas?
Todavía no tenemos un protocolo. Lo más probable es que hagamos un descubrimiento provisional, que tardará más en confirmarse.
2.-Si se encuentra signos de vida, ¿será una prioridad principal informar al público?
Es parte de nuestra carta que la NASA "provee la más amplia difusión posible y apropiada de la información concerniente a sus actividades y los resultados de la misma", así que sí, informaríamos al público.
3.-¿Qué tan estable es la configuración del nuevo sistema de planetas? ¿Alcanzó una estabilidad a lo largo de largas escalas de tiempo como lo ha hecho nuestro sistema solar, o es un sistema relativamente joven en el que esperaríamos que los cuerpos aún se unieran en objetos más grandes con el tiempo?
La estabilidad del sistema aún no está clara, porque es un sistema dinámico complejo, las masas de los planetas aún no están determinadas con precisión, no sabemos todavía el período orbital del séptimo planeta, y podría haber más planetas.
4.-¿Cuándo/cómo se podrá determinar si hay signos de una atmósfera rica en oxígeno? Había mucha especulación antes de la conferencia de que ustedes ya lo habían detectado.
Va a pasar un tiempo antes de encontrar un ambiente rico en oxígeno. El Telescopio espacial James Webb tiene pensado su lanzamiento en el otoño de 2018, por lo que tendremos que esperar para probar hasta algún tiempo después de eso. Resulta que algunas atmósferas ricas en oxígeno que pueden existir no son creadas para la vida, por lo que asociar el oxígeno requerirá cuidado. ¡Espero que podamos encontrar, identificar y anunciarlo en pocos años!
5.-Mi pregunta es simple: ¿Qué sigue? Quiero decir que estoy seguro de que toda la emoción de descubrir y anunciar este hallazgo está todavía fresco, pero ¿cuáles son los próximos pasos para descubrir más sobre este hallazgo? ¿Qué información creés que es "descubrible" acerca de este sistema en un futuro próximo?
La nave espacial ha estado monitoreando el brillo de la estrella desde el 15 de diciembre de 2016 y continuará haciéndolo hasta el 4 de marzo de 2017. Eso es más de 70 días de datos. Los científicos serán capaces de definir el período orbital del séptimo planeta. También pueden ser capaces de ver una rotación (o reversión) en las variaciones de tiempo de tránsito que permitirá perfeccionar las estimaciones de masa del planeta. Tal vez incluso encontremos planetas en tránsito adicionales. Los datos brutos serán colocados en el archivo público inmediatamente después de que finalice la campaña de observación. Debería estar disponible para la comunidad el 6 de marzo. Esta es una de las muchas maneras en que los científicos estudiarán el sistema Trappist-1.
Trappist-1 se halla a 39 años luz.
Esa distancia puede ser nada en la extensión del universo, pero aunque se contara con una nave capaz de moverse a la velocidad de la luz, la travesía duraría casi cuatro décadas… Habría que acumular realmente muchos días de vacaciones.
La estrella es débil
Trappist-1 es una estrella enana ultrafría, diez veces más pequeña y 2,5 veces más fría que el Sol. A tal punto es diferente que resulta más comparable con un planeta como Júpiter que con una estrella como el Sol. Eso implica que aunque los planetas tengan similitudes con la Tierra, el sistema es muy distinto. Resulta difícil especular sobre la probabilidad de vida allí.
Un sistema muy apretado
Los planetas giran en órbitas muy apretadas alrededor de su sol, tan apretada que el sistema entero apenas mide más que la distancia entre el Sol y Mercurio. Eso es necesario para conservar el calor, dada la debilidad de la luz de la estrella, pero también los pone en peligro: las erupciones solares podrían dañar sus atmósferas, si las tuvieran; la radiación podría atentar contra la vida.
De una cara es de día, de otra cara es de noche
Por esa proximidad entre los planetas y entre ellos y la estrella, los astrónomos creen que completan sus órbitas en una sola rotación sobre su eje, como la Luna con respecto a la Tierra. Es decir que siempre muestran una misma cara hacia Trappist-1, que constantemente recibe el calor de la estrella, mientras que la otra vive en la oscuridad perpetua. Eso podría marcar diferencias de temperatura capaces de generar vientos fortísimos, o que la mitad de cada planeta arda mientras la otra mitad se congela.
No se pueden ver los planetas de manera directa
También esa proximidad entre los planetas impide que la tecnología actual permita verlos directamente: es imposible distinguirlos en el brillo de la estrella. Por eso los científicos que los identificaron utilizaron un método indirecto: tras verificar 34 tránsitos de cuerpos frente a la estrella, establecieron las órbitas de los siete planetas.
El hecho de que algunos planetas estén en una zona habitable no los hace habitables en sí, y mucho menos habitados
Para los astrónomos, el concepto de zona habitable se limita al rango de órbita de un planeta alrededor de una estrella por el cual la temperatura permitiría la existencia de agua en estado líquido. Pero eso es teórico, y el agua puede tener efectos negativos, como gases del calentamiento global. Y la habitabilidad requiere más que agua y luz: se ha especulado que Marte una vez tuvo agua, pero perdió su atmósfera y se convirtió en el desierto que hoy es. También se sabe que campos magnéticos de gran fuerza son condición para la vida en la superficie de un planeta, porque la protege de la radiación y los vientos solares.
Con todo, los planetas son un hallazgo fascinante
"Hay otros mundos ahí fuera, como la Tierra, que tienen algunas cosas en común y que podemos imaginarnos", dijo el integrante de la NASA Thomas Zurbuchen. "La pregunta '¿Estamos solos ahí fuera?' se está respondiendo ahora mismo".
Hay 100.000 millones de estrellas en la galaxia y se cree que alrededor del 15% de ellas son enanas ultrafrías como Trappist-1. Aun si una fracción de ellas tuviera un sistema planetario, y una fracción de ellos estuviera en una zona habitable, potencialmente habría millones de mundos por explorar. "El hallazgo nos hace suponer que la cuestión no es si, sino cuándo, se encontrará una segunda Tierra", agregó Zurbuchen.
A unos 40 años luz de la Tierra, un planeta llamado Trappist-1e presenta una vista conmovedora: objetos que brillan en un cielo rojo, en movimiento como versiones más grandes y más pequeñas de la Luna. Pero no son satélites: son otros planetas con mucho en común con la Tierra, en un sistema planetario distinto. Estos siete mundos rocosos giran alrededor de esa estrella roja. Cualquiera podría tener agua en estado líquido, pero el planeta que aquí se muestra, el cuarto desde la estrella Trappist-1, se halla en la zona habitable, donde es más probable que se la detecte (NASA)