Desde Sócrates hasta Jesucristo, pasando por Juana de Arco, aquí una lista de diez personajes que fueron ejecutados por error, pese a que eran inocentes.
La pena de muerte es un castigo determinado en algunas sociedades desde tiempos inmemoriales para las personas que osaron burlar la ley o promover alguna reforma que desestabilizara los gobiernos.
Bajo estas premisas se ejecutaron a muchos delincuentes pero también a personas inocentes. Algunos ya gozaban de fama antes de ser sacrificados, otros la alcanzaron después de su muerte.
Aquí una galería fotográfica de los 10 casos erróneos más famosos, figuran en esta lista el padre de la Filosofía, Sócrates y como no mencionar el caso de Jesucristo, el hijo de Dios enviado a la Tierra para predicar su palabra.
También conocerás la triste historia de las mujeres de Salem que fueron asesinadas en base a chismes y rumores de las personas más religiosas.
Sócrates
Fue condenado a beber la cicuta por difundir sus ideas.
Jesucristo
Es harto sabido para los cristianos sobre la muerte del nazareno, juzgado, cambiado por Barrabás y condenado a morir crucificado, la pero de as condenas en aquélla época.
Las brujas de Salem
En plena época de colonización y en el actual estado de Massachusetts, se llevaron a cabo ejecuciones a mujeres y hombres acusados de practicar brujería. ¿Locura colectiva, fanatismo religioso o simple estrategia malvada?
Juan Huss
Fue un teólogo, filósofo, reformador y predicador checo, que se desempeñó como maestro en la Universidad Carolina de Praga. Fue condenado a la hoguera en 1408 por herejía. Él denunció los actos de corrupción en la Iglesia.
Cameron Willingham
Fue ejecutado el 17 de Febrero de 2004 por asesinato debido al incendio provocado de su casa, en la que se encontraban sus 3 hijos, en diciembre de 1991. Tres informes periciales indicaron que el incendio no fue provocado.
Juan Southworth
Se crió en el seno de una familia muy religiosa en el pueblo británico de Lancanshire. Fue ejecutado por hacerse sacerdote.
Tafero
En mayo de 1990, Tafero fue ejecutado en la silla eléctrica en Florida después de ser acusado de asesinar a dos policías. Años más tarde se descubrió que él era inocente.
Juana de Arco
Juana aducía que tenía la misión divina de salvar a Francia. Fue capturada por los ingleses y condenada. ante un tribunal eclesiástico en Ruán que la juzgó de herejía y brujería. Pasó catorce meses de interrogatorio, tras lo que se le acusó de maldad por vestir ropas masculinas y de herejía por su creencia de que era directamente responsable ante Dios y no ante la Iglesia católica. El tribunal la condenó a muerte pero al confesar y arrepentirse de sus errores, la sentencia fue conmutada a cadena perpetua. El 30 de mayo de 1431, es enviada a la hoguera en la plaza del Mercado Viejo de Ruán por relapsa (herética reincidente).
William Marion
En 1872 William Marion fue ejecutado acusado de matar a su compañero de viajes, pero en realidad era inocente.
Santos Cosme y Damián
Estos dos médicos y hermanos fueron torturados, quemados vivos, y como sobrevivieron fueron decapitados por orden de Diocleciano (emperadores romanos más terribles) sobre el año 300.
Earl Washington
Este caso conmocionó a EEUU. cumplió 18 años de condena por un asesinato y por una violación de los que se confesó culpable. Deficiente mental, la Policía presionó para inducir su confesión. A pocos días de morir en la silla eléctrica, una prueba de ADN demostró su inocencia.
Conclusiones.-
Desde 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos sostiene en su artículo 11 que “toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad”. Sin embargo, en ocasiones debido a pruebas erróneas, testigos confundidos o por un mal accionar de los fiscales y policías, algunos sujetos terminan injustamente encarcelados y, en el peor de los escenarios, muertos.
Veamos algunos casos resonantes, donde la pena de muerte pudo o agravó el error:
PETER LIMONE
Peter Limone ostenta el triste récord de ser la persona que más tiempo pasó en la cárcel en los Estados Unidos por un crimen que no cometío: 33 años en total, entre 1968 y 2001, luego de que tanto él como Joseph Salvati, Henry Tamelo y Louis Greco fueran declarados culpables del asesinato de Edward Deegan.
El proceso judicial estuvo viciado desde un principio y la causa se sostuvo por la declaración de Joseph Barboza, un soplón del FBI.
Si bien ninguno de los cuatro eran unos santos, ya que se los vinculaba con la mafia, no estuvieron aquella noche en el callejón donde sucedió el hecho.
El destino de Limone fue en un principio la silla eléctrica, pero se salvó cuando el estado de Massachusetts abolió la pena de muerte en 1974, y su sentencia fue conmutada por la de cadena perpetua.
Finalmente, la defensa pudo probar que el bureau construyó la evidencia para proteger al informante y a una red de corrupción interna, y Limone recuperó su libertad. Salvati lo había logrado cuatro años antes, en tanto que Tamelo y Greco murieron en prisión.
En 2007, la Justicia ordenó que se indemnizara a los perjudicados por la injusta condena con 102 millones de dólares.
JOHN THOMPSON
Menos “fortuna” tuvo John Thompson, que tras pasar 18 años en prisión por un crimen del que no era culpable, solo recibió una indemnización de diez dólares para que pudiera tomar un autobús y volver a una casa que ya no tenía, a reunirse con un padre que ya había muerto y con una madre que estaba en una residencia de ancianos.
En realidad, la mayoría de los exonerados no reciben compensación alguna, aunque hayan perdido la vida que solían tener. Por eso Thompson creó la fundación Resurrection After Exoneration, con sede en Nueva Orleáns, que proporciona vivienda, educación y trabajo a los inculpados.
Hay otras organizaciones, como The Innocence Project que, desde 1992, ha demostrado con pruebas de ADN la inocencia de cerca de 300 condenados por error. De ellos, 17 estaban próximos a ser ejecutados.
CARLOS DE LUNA
El colmo de lo injusto sucedió con Carlos de Luna, acusado de asesinar a puñaladas a Wanda Lopez, una joven empleada de una gasolinera en la ciudad de Corpus Christi (Texas).
El acusado desde un principio sostuvo su inocencia y hasta decía conocer al asesino, pero se negó a revelar su identidad por miedo a una venganza. Y aunque las pruebas contra él nunca fueron concluyentes, su coartada endeble y su parecido físico con el auténtico culpable, Carlos Hernández, no permitieron que fuese salvado a tiempo. Fue ejecutado con una inyección letal en 1989, seis años después de ocurrido el crimen.
Sin embargo, ni su familia ni los periodistas cesaron en la búsqueda de pruebas y un trabajo de James Liebmen, publicado en la Columbia Human Rights Law Review, prueba que tenían razón. De hecho, Hernández mismo confesó a sus compañeros de prisión, antes de morir a causa de una cirrosis en 1999, haber realizado el crimen.
Desde que en 1976 se reinstauró la pena de muerte en Estados Unidos, 139 personas han sido exoneradas en 25 Estados distintos, mientras que 1.295 has sido ejecutadas, con 482 de ellas en Texas.
La pena de muerte es un castigo determinado en algunas sociedades desde tiempos inmemoriales para las personas que osaron burlar la ley o promover alguna reforma que desestabilizara los gobiernos.
Bajo estas premisas se ejecutaron a muchos delincuentes pero también a personas inocentes. Algunos ya gozaban de fama antes de ser sacrificados, otros la alcanzaron después de su muerte.
Aquí una galería fotográfica de los 10 casos erróneos más famosos, figuran en esta lista el padre de la Filosofía, Sócrates y como no mencionar el caso de Jesucristo, el hijo de Dios enviado a la Tierra para predicar su palabra.
También conocerás la triste historia de las mujeres de Salem que fueron asesinadas en base a chismes y rumores de las personas más religiosas.
Sócrates
Fue condenado a beber la cicuta por difundir sus ideas.
Jesucristo
Es harto sabido para los cristianos sobre la muerte del nazareno, juzgado, cambiado por Barrabás y condenado a morir crucificado, la pero de as condenas en aquélla época.
Las brujas de Salem
En plena época de colonización y en el actual estado de Massachusetts, se llevaron a cabo ejecuciones a mujeres y hombres acusados de practicar brujería. ¿Locura colectiva, fanatismo religioso o simple estrategia malvada?
Juan Huss
Fue un teólogo, filósofo, reformador y predicador checo, que se desempeñó como maestro en la Universidad Carolina de Praga. Fue condenado a la hoguera en 1408 por herejía. Él denunció los actos de corrupción en la Iglesia.
Cameron Willingham
Fue ejecutado el 17 de Febrero de 2004 por asesinato debido al incendio provocado de su casa, en la que se encontraban sus 3 hijos, en diciembre de 1991. Tres informes periciales indicaron que el incendio no fue provocado.
Juan Southworth
Se crió en el seno de una familia muy religiosa en el pueblo británico de Lancanshire. Fue ejecutado por hacerse sacerdote.
Tafero
En mayo de 1990, Tafero fue ejecutado en la silla eléctrica en Florida después de ser acusado de asesinar a dos policías. Años más tarde se descubrió que él era inocente.
Juana de Arco
Juana aducía que tenía la misión divina de salvar a Francia. Fue capturada por los ingleses y condenada. ante un tribunal eclesiástico en Ruán que la juzgó de herejía y brujería. Pasó catorce meses de interrogatorio, tras lo que se le acusó de maldad por vestir ropas masculinas y de herejía por su creencia de que era directamente responsable ante Dios y no ante la Iglesia católica. El tribunal la condenó a muerte pero al confesar y arrepentirse de sus errores, la sentencia fue conmutada a cadena perpetua. El 30 de mayo de 1431, es enviada a la hoguera en la plaza del Mercado Viejo de Ruán por relapsa (herética reincidente).
William Marion
En 1872 William Marion fue ejecutado acusado de matar a su compañero de viajes, pero en realidad era inocente.
Santos Cosme y Damián
Estos dos médicos y hermanos fueron torturados, quemados vivos, y como sobrevivieron fueron decapitados por orden de Diocleciano (emperadores romanos más terribles) sobre el año 300.
Earl Washington
Este caso conmocionó a EEUU. cumplió 18 años de condena por un asesinato y por una violación de los que se confesó culpable. Deficiente mental, la Policía presionó para inducir su confesión. A pocos días de morir en la silla eléctrica, una prueba de ADN demostró su inocencia.
Conclusiones.-
Desde 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos sostiene en su artículo 11 que “toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad”. Sin embargo, en ocasiones debido a pruebas erróneas, testigos confundidos o por un mal accionar de los fiscales y policías, algunos sujetos terminan injustamente encarcelados y, en el peor de los escenarios, muertos.
Veamos algunos casos resonantes, donde la pena de muerte pudo o agravó el error:
PETER LIMONE
Peter Limone ostenta el triste récord de ser la persona que más tiempo pasó en la cárcel en los Estados Unidos por un crimen que no cometío: 33 años en total, entre 1968 y 2001, luego de que tanto él como Joseph Salvati, Henry Tamelo y Louis Greco fueran declarados culpables del asesinato de Edward Deegan.
El proceso judicial estuvo viciado desde un principio y la causa se sostuvo por la declaración de Joseph Barboza, un soplón del FBI.
Si bien ninguno de los cuatro eran unos santos, ya que se los vinculaba con la mafia, no estuvieron aquella noche en el callejón donde sucedió el hecho.
El destino de Limone fue en un principio la silla eléctrica, pero se salvó cuando el estado de Massachusetts abolió la pena de muerte en 1974, y su sentencia fue conmutada por la de cadena perpetua.
Finalmente, la defensa pudo probar que el bureau construyó la evidencia para proteger al informante y a una red de corrupción interna, y Limone recuperó su libertad. Salvati lo había logrado cuatro años antes, en tanto que Tamelo y Greco murieron en prisión.
En 2007, la Justicia ordenó que se indemnizara a los perjudicados por la injusta condena con 102 millones de dólares.
JOHN THOMPSON
Menos “fortuna” tuvo John Thompson, que tras pasar 18 años en prisión por un crimen del que no era culpable, solo recibió una indemnización de diez dólares para que pudiera tomar un autobús y volver a una casa que ya no tenía, a reunirse con un padre que ya había muerto y con una madre que estaba en una residencia de ancianos.
En realidad, la mayoría de los exonerados no reciben compensación alguna, aunque hayan perdido la vida que solían tener. Por eso Thompson creó la fundación Resurrection After Exoneration, con sede en Nueva Orleáns, que proporciona vivienda, educación y trabajo a los inculpados.
Hay otras organizaciones, como The Innocence Project que, desde 1992, ha demostrado con pruebas de ADN la inocencia de cerca de 300 condenados por error. De ellos, 17 estaban próximos a ser ejecutados.
CARLOS DE LUNA
El colmo de lo injusto sucedió con Carlos de Luna, acusado de asesinar a puñaladas a Wanda Lopez, una joven empleada de una gasolinera en la ciudad de Corpus Christi (Texas).
El acusado desde un principio sostuvo su inocencia y hasta decía conocer al asesino, pero se negó a revelar su identidad por miedo a una venganza. Y aunque las pruebas contra él nunca fueron concluyentes, su coartada endeble y su parecido físico con el auténtico culpable, Carlos Hernández, no permitieron que fuese salvado a tiempo. Fue ejecutado con una inyección letal en 1989, seis años después de ocurrido el crimen.
Sin embargo, ni su familia ni los periodistas cesaron en la búsqueda de pruebas y un trabajo de James Liebmen, publicado en la Columbia Human Rights Law Review, prueba que tenían razón. De hecho, Hernández mismo confesó a sus compañeros de prisión, antes de morir a causa de una cirrosis en 1999, haber realizado el crimen.
Desde que en 1976 se reinstauró la pena de muerte en Estados Unidos, 139 personas han sido exoneradas en 25 Estados distintos, mientras que 1.295 has sido ejecutadas, con 482 de ellas en Texas.