Hace unos meses salió a relucir que la radiación de los teléfonos celulares podría ser considerada un carcinógeno. Mientras que aún no se ha comprobado que puedan ocasionar un tumor cerebral y las investigaciones continúan, nunca se puede ser demasiado prevenido. Aquí algo que puedes hacer por tu salud.
Mantén tu distancia. Evita sostener el aparato a tu oído, mientras más cerca a tu cerebro esté la antena mayor el riesgo de exposición. Mejor opta por unos auriculares o la opción de manos libres. Cuando tu teléfono esté cargado, mantenlo al menos a seis pulgadas de ti (eso para quienes duermen con él bajo la almohada o lo llevan constantemente en el bolsillo). También puedes cubrirlo con un cobertor que reduzca la radiación para mayor seguridad.
Conoce tu tecnología. Un estudio demostró que los teléfonos con tecnología GMS (una de las dos populares redes celulares) emiten casi 28 veces más radiación que aquellos teléfonos con CDMA. Para reducir el riesgo de radiación, puedes cambiar de proveedor con uno que corra con CDMA como Sprint o Verizon.
Sube las barras. Niveles de radiación suben cuando tu teléfono trata de conectarse a una torre de celular, evita usarlo en cualquier lugar que la señal sea muy baja.
Envía un texto. El escribir un mensaje de texto en lugar de hacer una llamada protege tu cerebro de radiación.