Un Mark I puede parecer grande visto desde fuera.
Sin embargo, la tripulación de 8 hombres no compartía esta opinión, de hecho, creo que si tuvieran que compararla con algo seria con un submarino, la única diferencia es que aquí no hay cama caliente.
La vida, o mas bien la guerra, en el estrecho interior de uno de estos primeros carros de combate no era nada fácil. La cualidad mas destacada y a mi modo de ver, mas incomoda, era que el motor no estaba separado del resto del tanque, con lo cual los hedores del motor, mezclados con aceite y todo tipo de vapores procedentes del motor en funcionamiento, hacia de la atmósfera de unos tanques con mala ventilación, fuese poco mas que irrespirable, además del atronador ruido del propio motor, ya que carecía de silenciador, que hacia que los tripulantes no pudiesen oír ni sus propios pensamientos, para comunicarse, se hacia evidentemente por señas, aunque lo mas difícil era llamar la atención de tu compañero golpeando cualquier cosa contra el chasis.
Un Mark I tenia una dotación de 8 hombres, cada uno de ellos tenia su rudimentario chaleco y mascara de cota de mallas cual caballero del medievo, con ello se pretendía proteger a la tripulación de las proyecciones causadas por los impactos de bala del exterior, claro que cuando ya te habías acostumbrado al hedor y al ruido, entonces tras unos veinte minutos en el interior de un tanque, sin refrigeración ni ventilación adecuada, se alcanzaban unos 40º de temperatura, incluso en pleno invierno.
Un peligroso deposito de combustible de 227 litros, acompañaba al tanque, el cual le permitía una pobre autonomía que no llegaba a los 40km, a unos 5 km de velocidad punta.
Evidentemente un tanque tenia que llevar una serie de provisiones: dado que las tripulaciones tenían que ir preparados para cualquier eventualidad, llevaban raciones de comida y un bidón con unos 90 litros de agua muy necesaria.
En cuanto la tanque, necesitaba de mucha munición, para un "male" (o macho con cañón principal) 337 proyectiles de 47 mm y 6272 balas de ametralladora de 8 mm, en el caso de un "female" (o hembra, armado solo con ametralladoras) la nada despreciable cifra de 33000 proyectiles de 7,7 y 8mm.
Además de todo esto, por supuesto, repuestos para el arcaico motor, dado que no eran muy de fiar y podían dejar a la tripulación "tirada" en medio del combate, siendo un fácil objetivo para el enemigo, además de bidones de grasa y aceite lubricante por si el motor necesitara de algún mantenimiento, también se llevaban repuestos para las armas por si estas fallasen.
En cuanto a la comunicación, un gran teléfono de campaña con un par de cientos de metros de cable y unas banderas señalizadotas, por si esto fuera poco, a la tripulación las acompañaban unas palomas mensajeras, que se jugaban las plumas cruzando el cielo, en medio del combate. También, no nos olvidemos, unas linternas y herramientas.
link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=0bcksV4mXpE
Tiene unos 8 metros de largo, 3 de ancho y 2,5 m de alto aproximadamente.
Sin embargo, la tripulación de 8 hombres no compartía esta opinión, de hecho, creo que si tuvieran que compararla con algo seria con un submarino, la única diferencia es que aquí no hay cama caliente.
Interior de un tanque Frances ST Cahmond

La vida, o mas bien la guerra, en el estrecho interior de uno de estos primeros carros de combate no era nada fácil. La cualidad mas destacada y a mi modo de ver, mas incomoda, era que el motor no estaba separado del resto del tanque, con lo cual los hedores del motor, mezclados con aceite y todo tipo de vapores procedentes del motor en funcionamiento, hacia de la atmósfera de unos tanques con mala ventilación, fuese poco mas que irrespirable, además del atronador ruido del propio motor, ya que carecía de silenciador, que hacia que los tripulantes no pudiesen oír ni sus propios pensamientos, para comunicarse, se hacia evidentemente por señas, aunque lo mas difícil era llamar la atención de tu compañero golpeando cualquier cosa contra el chasis.
Disposicion de la tripulación de un tanque Aleman A7V.

Un Mark I tenia una dotación de 8 hombres, cada uno de ellos tenia su rudimentario chaleco y mascara de cota de mallas cual caballero del medievo, con ello se pretendía proteger a la tripulación de las proyecciones causadas por los impactos de bala del exterior, claro que cuando ya te habías acostumbrado al hedor y al ruido, entonces tras unos veinte minutos en el interior de un tanque, sin refrigeración ni ventilación adecuada, se alcanzaban unos 40º de temperatura, incluso en pleno invierno.
Mascara de tanquista frances

Un peligroso deposito de combustible de 227 litros, acompañaba al tanque, el cual le permitía una pobre autonomía que no llegaba a los 40km, a unos 5 km de velocidad punta.
Posicion del cañón en un A7V

Evidentemente un tanque tenia que llevar una serie de provisiones: dado que las tripulaciones tenían que ir preparados para cualquier eventualidad, llevaban raciones de comida y un bidón con unos 90 litros de agua muy necesaria.
En cuanto la tanque, necesitaba de mucha munición, para un "male" (o macho con cañón principal) 337 proyectiles de 47 mm y 6272 balas de ametralladora de 8 mm, en el caso de un "female" (o hembra, armado solo con ametralladoras) la nada despreciable cifra de 33000 proyectiles de 7,7 y 8mm.
Además de todo esto, por supuesto, repuestos para el arcaico motor, dado que no eran muy de fiar y podían dejar a la tripulación "tirada" en medio del combate, siendo un fácil objetivo para el enemigo, además de bidones de grasa y aceite lubricante por si el motor necesitara de algún mantenimiento, también se llevaban repuestos para las armas por si estas fallasen.
Mandos de conducción al fondo.

En cuanto a la comunicación, un gran teléfono de campaña con un par de cientos de metros de cable y unas banderas señalizadotas, por si esto fuera poco, a la tripulación las acompañaban unas palomas mensajeras, que se jugaban las plumas cruzando el cielo, en medio del combate. También, no nos olvidemos, unas linternas y herramientas.
Bueno, una vez que tenemos a nuestro "dragón" y los "caballeros" preparados con todo el equipo; municiones, comida y agua, aceites, repuestos, palomas, cable, etc... emprendemos un largo camino al campo de batalla, lleno de baches y desniveles, contando, que todo lo anterior no iba sujeto de ninguna manera, era lo mas parecido a una ir en el interior de una coctelera. Todo tipo de objetos "volando" por el interior, hacia que el mayor peligro para la tripulación fuese la mala fortuna de que algo les diese en la cabeza o les rompiese cualquier hueso, además de las caídas y demás incidencias de cualquier tipo que pudiesen sorprender a los hombres. Para seguir con las analogías, en palabras de un tripulante de un tanque antes enrolado en la marina "...como un torpedo en una tormenta".
Motor y al fondo el cañón

Corte de un Mark IV



link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=0bcksV4mXpE
Algunas fotos en HD