Un antiguo militar de la desaparecida Unión Soviética devenido en comerciante de armas fue hallado culpable por una corte de Nueva York por intentar vender equipos a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
Bout, de 44 años, podría ser condenado a pasar en prisión un mínimo de 25 años y hasta de por vida por conspirar para vender misiles tierra aire "para matar a militares estadounidenses" en Colombia a un grupo de agentes encubiertos que el ruso pensó que eran representantes de la FARC.
"Como demostró la evidencia en el juicio, Viktor Bout estaba lista para vender un arsenal de armas que sería la envida de algún pequeño país", dijo la fiscal acusadora Preet Bharara al finalizar el juicio.
Sin embargo, Albert Dayan, uno de los abogados del ruso dijo que "esto definitivamente no es el fin del proceso. Vamos a apelar. Creemos que este no es el final. Tenemos una oportunidad"
La conexión colombiana
El jurado tardó ocho horas en dos días de deliberaciones para legar al veredicto y será en febrero cuando la juez federal Shira Scheindlin impondrá la pena.
El caso estuvo centrado en la polémica operación encubierta con la que se apresó al empresario ruso.

Trevelyan asegura que siempre es riesgoso para la fiscalía presentar casos de este tipo porque los jurados pueden determinar que el acusado ha sido "entrampado" por las autoridades, con lo que las evidencias obtenidas pierden su valor.
En 2008, los agentes estadounidenses haciéndose pasar por miembros de la guerrilla colombiana, contactaron a Bout en Bangkok, la capital de Tailandia, con la intención de comprarle un "gran arsenal" como lo describió la parte acusadora.
Aunque Bout niega ser un traficante de armas, tenía fama en el mundo militar de suministrar equipos a grupos mercenarios y gobiernos en África, apoyándose en su empresa de transporte aéreo que construyó al final de la Unión Soviética.
Entre las armas que le pidieron los agentes encubiertos estaban misiles antiaéreos supuestamente para abatir a los pilotos estadounidenses que trabajan con los militares colombianos en sus operaciones antidrogas.
Aunque hay grabaciones de lo discutido entre Bout y los supuestos guerrilleros, los abogados del ruso, aseguran que el plan de su cliente era "seguirles la corriente" para terminar venderle dos aviones de carga que nadie más quería comprar.

Bout fue arrestado en Tailandia y finalmente extraditado a EE.UU. en un caso en el que el gobierno colombiano se presentó ante la justicia del país asiático para respaldar el pedido de Washington y que generó roces adicionales entre los gobiernos ruso y estadounidense.
Tensiones Moscú-Washington
El caso fue una razón de fricción en las tensas relaciones entre Washington y Moscú, al punto que el gobierno ruso ha calificado de "montaje político" la acusación y el proceso de extradición que en 2010 llevó a Bout de Tailandia a EE.UU.
El gobierno ruso no ha reaccionado oficialmente al veredicto, aunque fuentes diplomáticas rusas en Nueva York dijeron que el jueves darán su opinión al respecto.
Pero en Moscú, el parlamentario de Una Rusia, el partido de gobierno, Leoind Slutskiy aseguró que el veredicto contra Bout es la "típica propaganda política estadounidense", según declaraciones que recoge la agencia de noticias rusa Novosti.
"La historia entera, su extradición a EE.UU. presenta un caro aire de parcialidad. Esto es propaganda política al estilo estadounidense más que una investigación objetiva"
El hermano de Bout, Sergey, describió la decisión del tribunal como "arbitraria" y aseguró que fue tomada por "los grupos militares estadounidenses".
Sergi But dijo que era inútil apelar el veredicto o solicitar la ayuda de las autoridades rusas.
"Cuántas veces puede uno pedir ayuda. Eso no da resultado. La única cosa que queda por hacer es declarar una guerra personal contra EE.UU."
En cambio, para grupos de defensa de derechos humanos que exigen un mayor control en el tráfico de armas, sobre todo en las zonas donde se desarrollan conflictos, la sentencia es justa.
"Es un buen día cuando uno de los más notorios traficantes de armas es sacado de circulación y del mercado para siempre", dijo Oistein Thorsen, de la organización Oxfam Internacional.
"Sin embargo, es trágico que porque no tenemos un tratado global que regule las actividades de los vendedores de armas, muchos otros negociantes inescrupulosos seguirán operando"
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El ruso Viktor Bout, llamado por algunos "el mercader de la muerte", fue hallado culpable del cargo de intentar vender armas de guerra a las FARC.
Bout, de 44 años, podría ser condenado a pasar en prisión un mínimo de 25 años y hasta de por vida por conspirar para vender misiles tierra aire "para matar a militares estadounidenses" en Colombia a un grupo de agentes encubiertos que el ruso pensó que eran representantes de la FARC.
"Como demostró la evidencia en el juicio, Viktor Bout estaba lista para vender un arsenal de armas que sería la envida de algún pequeño país", dijo la fiscal acusadora Preet Bharara al finalizar el juicio.
Sin embargo, Albert Dayan, uno de los abogados del ruso dijo que "esto definitivamente no es el fin del proceso. Vamos a apelar. Creemos que este no es el final. Tenemos una oportunidad"
La conexión colombiana
El jurado tardó ocho horas en dos días de deliberaciones para legar al veredicto y será en febrero cuando la juez federal Shira Scheindlin impondrá la pena.
El caso estuvo centrado en la polémica operación encubierta con la que se apresó al empresario ruso.

Trevelyan asegura que siempre es riesgoso para la fiscalía presentar casos de este tipo porque los jurados pueden determinar que el acusado ha sido "entrampado" por las autoridades, con lo que las evidencias obtenidas pierden su valor.
En 2008, los agentes estadounidenses haciéndose pasar por miembros de la guerrilla colombiana, contactaron a Bout en Bangkok, la capital de Tailandia, con la intención de comprarle un "gran arsenal" como lo describió la parte acusadora.
Aunque Bout niega ser un traficante de armas, tenía fama en el mundo militar de suministrar equipos a grupos mercenarios y gobiernos en África, apoyándose en su empresa de transporte aéreo que construyó al final de la Unión Soviética.
Entre las armas que le pidieron los agentes encubiertos estaban misiles antiaéreos supuestamente para abatir a los pilotos estadounidenses que trabajan con los militares colombianos en sus operaciones antidrogas.
Aunque hay grabaciones de lo discutido entre Bout y los supuestos guerrilleros, los abogados del ruso, aseguran que el plan de su cliente era "seguirles la corriente" para terminar venderle dos aviones de carga que nadie más quería comprar.

Bout fue arrestado en Tailandia y finalmente extraditado a EE.UU. en un caso en el que el gobierno colombiano se presentó ante la justicia del país asiático para respaldar el pedido de Washington y que generó roces adicionales entre los gobiernos ruso y estadounidense.
Tensiones Moscú-Washington
El caso fue una razón de fricción en las tensas relaciones entre Washington y Moscú, al punto que el gobierno ruso ha calificado de "montaje político" la acusación y el proceso de extradición que en 2010 llevó a Bout de Tailandia a EE.UU.
El gobierno ruso no ha reaccionado oficialmente al veredicto, aunque fuentes diplomáticas rusas en Nueva York dijeron que el jueves darán su opinión al respecto.
Pero en Moscú, el parlamentario de Una Rusia, el partido de gobierno, Leoind Slutskiy aseguró que el veredicto contra Bout es la "típica propaganda política estadounidense", según declaraciones que recoge la agencia de noticias rusa Novosti.
"El mercader de la muerte"
• Acusado de suministrar armas a conflictos de África y Medio Oriente y de intentarlo con la guerrilla colombiana.
• Se cree que dispone de profundos conocimientos del mundo militar ruso y de las operaciones de inteligencia de ese país. Según corresponsales, la diplomacia rusa teme las revelaciones que pueda hacer en el juicio.
• Se le acusa haber suministrado armas a diferentes grupos en Angola, Liberia y la República Democrática del Congo.
• También se cree que usó su red para pasar armas a principios de los '90 a Afganistán y Bosnia.
"La historia entera, su extradición a EE.UU. presenta un caro aire de parcialidad. Esto es propaganda política al estilo estadounidense más que una investigación objetiva"
El hermano de Bout, Sergey, describió la decisión del tribunal como "arbitraria" y aseguró que fue tomada por "los grupos militares estadounidenses".
Sergi But dijo que era inútil apelar el veredicto o solicitar la ayuda de las autoridades rusas.
"Cuántas veces puede uno pedir ayuda. Eso no da resultado. La única cosa que queda por hacer es declarar una guerra personal contra EE.UU."
En cambio, para grupos de defensa de derechos humanos que exigen un mayor control en el tráfico de armas, sobre todo en las zonas donde se desarrollan conflictos, la sentencia es justa.
"Es un buen día cuando uno de los más notorios traficantes de armas es sacado de circulación y del mercado para siempre", dijo Oistein Thorsen, de la organización Oxfam Internacional.
"Sin embargo, es trágico que porque no tenemos un tratado global que regule las actividades de los vendedores de armas, muchos otros negociantes inescrupulosos seguirán operando"
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