Imagino que alguna vez has escuchado sobre la famosa Divina Comedia.
Escrita por este caballero, Dante Alighieri.
Este poema es considerado la obra maestra de la literatura italiana y una de las cumbres de la literatura universal.
El problema surge cuando empiezas a leerlo, intentas comprenderlo, lo terminas y sientes que tu vida no tiene sentido porque no entendiste nada, o al menos lo esencial.
Pero no desesperes, intentemos analizarlo juntos.
La Divina Comedia está dividida en tres partes o cánticas llamadas:
Infierno
Purgatorio
y Paraíso
Como ya viste en el título del post, aquí nos adentraremos en el Infierno. Pero antes, es importante conocer a los personajes principales de la obra y lo que representan.
El protagonista Dante (El mismo autor). Él representa a la humanidad y la tentación del pecado.
Beatrice, personifica la Fe.
Y Virgilio, que representa La Razón.
Con esto en mente, comenzamos la historia. Dante despierta en una selva oscura sin saber por qué llegó ahí.
En el logra ver las estrellas, una playa y una colina con la luz del sol en la cima. Dante intenta llegar a la luz, pero no puede llegar porque se encuentra con 3 fieras obstaculizando el paso.
Cada fiera representa un pecado. La soberbia, la lujuria y la codicia.
Allí se encuentra con el poeta Virgilio, quien le dice que ha sido enviado por una vieja conocida llamada Beatrice, desde el cielo, y comienza el gran viaje.
Dante atraviesa las puertas del Infierno, en ellas hay una inscripción que dice:
Mapa del infierno, en la cima el bosque oscuro.
A orillas del Aqueronte, Dante contempla a los primeros condenados, de muchos que encontrará en su viaje. Aquellos que nunca se comprometieron, jamás hicieron algo bueno, ni malo, durante toda su vida.
Entre ellos encuentra a Celestino V, un papa que renunció a su cargo.
Este castigo se debe a que en vida no fueron capaces de abanderar ninguna causa; ahora deben correr detrás de un estandarte vacío y no por motivación propia, sino que por evitar las picaduras de las abejas.
Dante y Virgilio llegan a la barca que les permitirá cruzar el Aqueronte y llegar al infierno propiamente dicho.
Quien conduce la embarcación es Caronte, quien, al saber que Dante procede del mundo de los vivos, se niega a dejarlo pasar. Virgilio, sin embargo, lo obliga a acceder pronunciando la frase Vuolsi così colà ove si puote "así se dispuso allí donde se tiene la autoridad", indicando que el viaje de Dante es deseado por Dios.
Las protestas y blasfemias de las almas condenadas llenan la atmósfera. Sin embargo, el poeta pierde el conocimiento y en su poema no se describe el cruce del río propiamente dicho.
Entonces llegan al primer círculo del infierno, Limbo.
Limbo
En el limbo se encuentran los no bautizados y los paganos virtuosos. A pesar de no ser pecadores, no conocieron a Cristo. Estos pecadores no son efectivamente atormentados, pero aun así están condenados ya que están separados de Dios, sin esperanza de reconciliarse con Él.
El Limbo incluye algunos prados verdes y un castillo, el lugar donde están los hombres más sabios de la antigüedad, incluyendo al mismo Virgilio.
En este castillo Dante conoce a los poetas Homero, Horacio, Ovidio, y Lucano, a la reina amazona Pentesilea, al matemático Euclides, a los filósofos Sócrates y Aristóteles, y a muchos otros, entre ellos César en su rol de general de Roma.
Después de este primer círculo, todos los condenados por pecados "activos", son juzgados por Minos, quien sentencia cada alma y le asigna su lugar, enrollando su cola sobre sí mismo tantas vueltas como círculos debe descender.
Dante y Virgilio continúan su viaje hacia el segundo círculo.
Lujuria
En este círculo, Dante encuentra a Semiramis, Dido, Cleopatra, Helena, Aquiles, Paris, Tristán, y muchos otros que no controlaron el amor sensual durante su vida.
Estas almas están condenadas a ser impelidas por un fuerte viento que las embiste contra suelo y paredes, las agita y las hace chocar entre ellas sin descanso, de la misma forma que en vida se dejaron llevar por los vientos de la pasión.
Francesca de Rimini le cuenta a Dante cómo ella y su cuñado Paolo cometieron adulterio, y después murieron de manera violenta, en el nombre del Amor, en las manos de su esposo, Gianciotto Malatesta.
Dante continúa su viaje hacia el tercer círculo.
Gula
Recobrando el sentido, el poeta se halla en el tercer círculo, donde se castiga a los condenados por el pecado de la gula.
Con la pena de ser batidos por una fortísima lluvia mezclada con grueso granizo, y ensordecido por lo terribles ladridos de Cerbero, que además los desgarra con uñas y dientes.
Entre esos infelices, encuentra a Ciacco (personaje ficticio).
Dante continúa su viaje hacia el cuarto círculo.
Avaricia y Prodigalidad
Aquí están condenados los avaros, que acumularon posesiones, y los pródigos, que las derrocharon.
Ambos grupos empujan grandes pesos a lo largo del círculo, pero cada uno en dirección opuesta. Cuando se encuentran, chocando, se injurian. Unos reprochan: "¿Por qué acaparas?", los otros: "¿Por qué derrochas?".
A continuación cada grupo da la vuelta para recorrer el círculo en sentido contrario, hasta chocar de nuevo con el otro.
Virgilio conduce al discurso sobre la naturaleza de la fortuna, que resucita a las naciones a la grandeza, y luego los sume en la pobreza.
Dante continúa su viaje hacia el quinto círculo.
Ira y Pereza
Las almas de los iracundos están encenagadas en la pantanosa laguna Estigia. Rabiosas, se golpean entre ellas, y se despedazan a mordiscos.
Bajo el agua y hundidos en el lodo, están las almas de los acidiosos. De mala gana, Flegias transporta en su barco a Dante y a Virgilio a través de la Estigia.
Las partes más bajas del Infierno se encuentran dentro de los confines de la ciudad de Dite, que a su vez está rodeada por la laguna estigia.
Los muros de Dite están custodiados por ángeles caídos. Virgilio no logra convencerlos de que lo dejen pasar con Dante y las Erinias y Medusa amenazan a Dante.
Un ángel mandado del Cielo los deja entrar, abriendo la puerta al ser tocada por una vara.
Alegóricamente, esto revela el hecho de que el poema está empezando a tratar con pecados que ni la filosofía ni el humanismo pueden comprender del todo.
Dante continúa su viaje hacia el sexto círculo.
Herejía
En el sexto círculo, los epicúreos, quienes negaron en vida la inmortalidad del alma, están condenados a yacer en flamígeros sepulcros destapados.
En respuesta a una pregunta de Dante sobre la profecía que recibió, explica que el alma en el Infierno puede ver el futuro pero no el presente.
Dante continúa su descenso al séptimo círculo.
Violencia
Se castiga a quienes se dejaron llevar por la violencia, hundidos en el río Piraí.
En este anillo están los suicidas (los violentos contra sí mismos) quienes, transformados en nudosos árboles, son picoteados y desgarrados por Harpías que anidan allí.
Los otros residentes del anillo son los derrochadores, quienes destruyeron sus vidas destruyendo lo que tenían de valor. Son perpetuamente perseguidos y mordidos por perras.
Aquí están los violentos contra Dios y los violentos contra la naturaleza (sodomitas), quienes están en un desierto ardiente de arena con una lluvia de llamas.
Los blasfemadores están echados en la arena, los usureros sentados y los sodomitas deambulan en grupos.
Fraude
A estos círculos solo se puede llegar descendiendo un gran acantilado, que Dante y Virgilio hacen en la espalda de Gerión, un monstruo alado tradicionalmente representado con tres cabezas o con tres cuerpos unidos.
Gerión es la imagen del fraude, con la cara que parece de un hombre honesto, su cuerpo hermosamente coloreado, pero con una punta venenosa en la cola.
Rufianes (proxenetas y seductores) marchan en líneas separadas en direcciones opuestas, golpeados por demonios. Dado que los rufianes y los seductores usaron la pasión de otros para llevarlos a donde querían, están ahora guiados por demonios a marchar por la eternidad.
Aduladores, que son descritos con un lenguaje bajo y vulgar. Están inmersos en excrementos humanos, que representan las palabras que produjeron.
Dante aquí expresa su condena a los que cometieron la simonía (la pretensión de la compra o venta de lo espiritual por medio de bienes materiales). Están puestos con la cabeza hacia abajo (como en la pila bautismal), con llamas que les queman los pies.
Brujos, astrólogos, y falsos profetas tienen la cabeza mirando hacia atrás. Dado que quisieron ver hacia adelante sin mirar el presente, ahora están obligados a no poder ver hacia adelante, solo hacia atrás.
Políticos corruptos están inmersos en brea hirviente, que representa los dedos sucios y oscuros secretos de sus tratos corruptos.
Son custodiados por diablos llamados Malebranche (malasgarras), que proporcionan una salvaje y satírica comedia negra.
En la sexta Bolgia, los poetas encuentran a los hipócritas, que llevan aparentes capas doradas que resultan ser de plomo, de manera que los hacen andar inclinados bajo su peso.
Una subcategoría particular de hipócritas está representado por los miembros del Sanedrín, que llevaron a Cristo a la muerte "en beneficio de todo el pueblo". Están crucificados en tierra, en medio del camino, de modo que los hipócritas que caminan por el círculo los pisan a su paso.
Dos cantos están dedicados a los ladrones, quienes están custodiados por el centauro Caco, que escupe fuego.
El horror de la pena de los ladrones se revela poco a poco: al igual que robaron la sustancia de otras personas en vida, aquí ellos son objeto del robo de su propia identidad, y al ser mordidos por una serpiente sufren una transformación.
En la octava Bolgia, se castiga a los consejeros fraudulentos, que andan revestidos en una llama que los abrasa. Ulises y Diomedes están aquí condenados por el engaño del caballo de Troya.
En la novena Bolgia, demonios con espada en mano dividen a quienes en vida dividieron a las personas.
Al curarse sus heridas, los demonios vuelven a lastimarlos. Dante encuentra a Mahoma.
En este Bolgia, Dante encuentra también a Bertran de Born, quien lleva su cabeza en la mano, como castigo por fomentar la rebelión de Enrique el Joven contra su padre Enrique II.
En la última Bolgia, están varios tipos de falsificadores (alquimistas, falsificadores, perjurios, e imitadores), quienes están enfermos.
Traición
El noveno círculo está rodeado de gigantes clásicos y bíblicos, quienes quizás simbolizan el orgullo y otros defectos espirituales que se esconden detrás de los actos de traición.
Entre ellos está Nemrod y Efialtes, quien con su hermano Otus trató de derrotar al Olimpo. El gigante Anteo está en el pozo que forma el noveno círculo.
En contraste con la imagen popular del Infierno como ardiente, los traidores están congelados en un lago de hielo conocido como Cocito, en donde cada grupo está encajado a profundidades cada vez mayores.
Es llamada Caina, el nombre proviene de Caín, quien mató a su hermano. Los traidores de sus propios familiares están inmersos en hielo hasta la cara - "hasta donde el rubor avanza, / estaban las sombras dolientes en la escarcha".
Se llama Antenora, en honor a Antenor de Troya, quien según la tradición medioeval traicionó a su ciudad en favor de los griegos. Traidores a las entidades políticas, tales como partido, ciudad, o país, están aquí.
Es llamada Ptolomea, probablemente en honor a Ptolomeo, hijo de Abobi, quien invitó a Simón Macabeo y a su hijo a un banquete y después los mató. Los traidores a sus huéspedes están castigados aquí, echados supinos en el hielo, que les cubre todo salvo la cara.
Se llama Judeca, en honor a Judas Iscariote, el traidor de Cristo. Aquí están los traidores a sus benefactores. Todos los castigados aquí están completamente inmersos en el hielo, distorsionados en todas las posiciones imaginables.
En el centro del Infierno, condenado por cometer el último pecado (la traición hacia Dios), está Satanás. Satanás es descrito como un gigante, espantosa bestia con tres caras, una roja, una negra y otra de color amarillo pálido.
Satanás está inmerso en el hielo hasta la cintura, llorando y babeando. Aletea como si intentase escapar, produciendo un viento que hiela todo el Cocito.
Cada boca tiene un famoso traidor, con Bruto y Casio en las bocas de la izquierda y derecha, respectivamente. Estos dos hombres estuvieron involucrados en el asesinato de Julio César - un acto que para Dante significa la destrucción de la unificación de Italia ya que mataron al hombre que debía gobernar al mundo.
En el centro, está Judas. A él se le aplica la peor de las torturas, su cabeza es roída por la boca de Satanás. Lo que se ve aquí es una perversión de la trinidad: Satanás es impotente, ignorante, y está lleno de odio, en contraste con la omnipotencia, omnisciencia, y amor de Dios.
Los dos poetas salen del Infierno escalando sobre Satanás, pasando a través del centro de la tierra (con un cambio del sentido de la gravedad), y emergen en el otro hemisferio, justo antes del amanecer en Pascua, bajo un cielo lleno de estrellas.
Análisis y Datos interesantes
Dante no llamó a su obra "Comedia" porque tenía chistes entre sus líneas. En la antigüedad se consideraba comedia a una pieza literaria que tuviera un final feliz.
Dante plantea muchas alegorías en su obra. El Infierno representa todas las tentaciones que la humanidad debe atravesar para alcanzar la salvación.
Al principio Dante intenta llegar a Dios sin más, pero el camino es bloqueado por las tres fieras. Estas simbolizan todos los pecados por los que dante debe redimirse antes de llegar a Dios.
En el año 1302, Dante fue exiliado de Florencia. Como resultado, terminó vagando de un lugar a otro hasta el final de sus días. Así que el bosque oscuro no solo representa su búsqueda de Dios, sino también su peregrinaje.
Virgilio fue un poeta que describió el viaje tortuoso que comenzó con la caída de Troya y terminó con la Fundación del Imperio Romano. Muy parecido al viaje que comenzó por el Infierno y terminó en el Paraíso.
Para Dante el mayor castigo para el mayor exponente de la maldad, Satanás, era la soledad. La condena de estar en lo más profundo del averno, en un lugar frío y solo por toda la eternidad.
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