Algunos descubrimientos son muy reveladores, como el publicado recientemente por la asociación Americana de Psicología (APA) quienes afirman que los nombres de las personas afectan a sus rasgos faciales con los años.
Los responsables del estudio, descubrieron que después de una encuesta en la que se trataba de colocar el correcto nombre de una lista al rostro de un sujeto, los participantes llegaron a emparejar con un 40% de aciertos, el nombre correcto a la persona cuya faz se mostraba.
Para comprobar la fiabilidad del estudio, utilizaron un sistema aleatorio en el que los nombres se relacionaban al azar con otros rostros, y en este caso, el acierto se redujo a una cifra situada en torno al 23%.
Concretamente, el autor del estudio, ha sido Yonat Zwebner de la Universidad Hebrea de Jerusalén, quién afirmaba que gran parte de esta conexión se debe a la potente función que desempeñan los estereotipos sociales a la hora de formar la psique humana.
Por ejemplo, encontraron cosas tales como que tipos que se llamaban Bob, tienen una cara más redonda que otros que se llamaban Tim.
Esta investigación, parece incluso afirmar que nuestra apariencia y nombres afecta a la manera de como los demás nos tratan, que a su vez, afecta a nuestro propio comportamiento y apariencia.
Ahora y como nota personal, añadiré que de este modo, podemos demostrar como nuestra mente es capaz de modificar nuestro ADN y “esculpir” en nuestro cuerpo, aquello que creemos y sentimos.
El viejo axioma de que todo es mente, parece nuevamente demostrarse.
"Las apariencias son señales particularmente superficiales, y sin embargo muy fuertes".
En el pasado, esta tendencia a juzgar por el rostro se consideraba un hecho desafortunado de la vida.
En el pasado, esta tendencia a juzgar por el rostro (Olivola y sus colegas lo llaman "face-ism" en inglés, algo que podría traducirse libremente como "carismo"

se consideraba un hecho desafortunado de la vida.
Pero mientras más entendemos su ubicua influencia, más comenzamos a preguntarnos si debería ser tratada como cualquier otro prejuicio. Si es así, podría ser hora de actuar.
Dada nuestra obsesión con la cultura de las celebridades, la belleza física podría parecer la mayor fuente de "carismo"
Ya en los años 90 el economista Daniel Hamermesh había encontrado que las personas más atractivas pueden ganar entre un10 y un 12% más, en profesiones tan diversas como jugador de fútbol americano, abogado y hasta economista.
"Lo que asusta", dice hoy en día. De hecho, una de las pocas excepciones que encontró fueron los ladrones armados. "Si te puede forzar a darle tu dinero con miedo, no necesita usar la violencia.
Pero, de hecho, el atractivo físico puede no significar un pase dorado para los ciudadanos comunes y corrientes. Una mujer que se considere más bonita que el promedio, por ejemplo, puede encontrar más difícil encontrar un empleo de alto nivel si quienes la entrevistan creen que su belleza mina su credibilidad.
En cualquier caso, nuestra preocupación con la belleza puede habernos llevado a descuidar muchas otras formas de prejuicio facial, como concluyó Alexander Todorov –colega de Olivola- en la Universidad de Princeton hace 10 años.
Todorov le pidió a un grupo de participantes que miraran fotos de políticos estadounidenses que competían por una curul en el Congreso y en el Senado por un segundo y que juzgaran cuán "competentes" parecían usando una escala numérica.