La NASA ha captado la imagen "más directa" de un agujero supermasivo engullendo a una estrella que vagaba demasiado cerca. Los expertos han explicado que gracias a esta imagen se podrá ayudar a identificar los restos estelares que resultan de estos fenómenos.
Los agujeros negros supermasivos, con un peso de entre millones a miles de millones de veces superior al del Sol, se sitúan en los centros de la mayoría de las galaxias. Estos cuerpo se mantienen estáticos en el cosmos hasta que algún cuerpo, como por ejemplo una estrella, se acerca lo suficiente como para ser absorbido por su fuerza gravitatoria y acabar destruido.
Según informa la NASA, esta es la primera vez que se puede identificar a la víctima del agujero negro. Concretamente, se trata de una estrella rica en gas helio y que se encontraba en una galaxia a 2,7 millones de años luz de distancia.
El autor principal de este trabajo, publicado en Nature, Suvi Gezari, ha indicado que "cuando la estrella está destrozada por las fuerzas gravitacionales del agujero negro, una parte de sus restos cae hacia el agujero negro, mientras que el resto se expulsa a altas velocidades". Así, en la imagen puede verse "el resplandor del gas estelar cayendo en el agujero negro" y "la firma espectral del gas expulsado, en su mayoría helio".
Los astrónomos creen que la estrella engullida fue girando alrededor del agujero negro en una órbita elíptica, similar a la órbita alargada de un cometa alrededor del Sol.
En una de sus aproximaciones, la estrella fue despojada de su atmósfera por la poderosa gravedad del agujero negro. Sólo su núcleo se mantuvo intacto. El remanente estelar continuó su viaje alrededor del agujero negro, hasta que se aventuró aún más al monstruo gigante, y se enfrentó a su desaparición definitiva.
A pesar de lo que se cree, Gezari ha señalado que estos "encuentros" cercanos son raros y ocurren aproximadamente cada 100.000 años. Para encontrar este evento, el equipo de Gezari tuvo que observar cientos de miles de galaxias en luz ultravioleta con el telescopio Pan-STARRS1, situado en la cumbre del Haleakala (Hawaii)
Un año brillando
El equipo de Gezari halló el agujero negro en junio de 2010 y un mes más tarde detectaron un máximo brillo que duró los siguientes 12 meses. Este evento brillante era similar a una supernova, aunque el aumento del pico fue mucho más lento, llegando a durar un mes y medio.
"Cuanto más tiempo duraba el evento más emocionados estábamos porque nos dimos cuenta de que era una supernova muy poco usual o un tipo totalmente diferente de evento, como una estrella siendo despedazada por un agujero negro", ha apuntado el científico.
Las observaciones espectroscópicas demostraron que el agujero negro se había tragado un montón de helio. La espectroscopia divide la luz en los colores del arco iris dependiendo de las características de un objeto, como su temperatura y composición gaseosa. "Que las características señalaran al helio fue una sorpresa porque no es típico gas que se encuentra", ha indicado Gezari, quien ha añadido que "no se suele encontrar helio cerca del centro de una galaxia".
Los agujeros negros supermasivos, con un peso de entre millones a miles de millones de veces superior al del Sol, se sitúan en los centros de la mayoría de las galaxias. Estos cuerpo se mantienen estáticos en el cosmos hasta que algún cuerpo, como por ejemplo una estrella, se acerca lo suficiente como para ser absorbido por su fuerza gravitatoria y acabar destruido.
Según informa la NASA, esta es la primera vez que se puede identificar a la víctima del agujero negro. Concretamente, se trata de una estrella rica en gas helio y que se encontraba en una galaxia a 2,7 millones de años luz de distancia.
El autor principal de este trabajo, publicado en Nature, Suvi Gezari, ha indicado que "cuando la estrella está destrozada por las fuerzas gravitacionales del agujero negro, una parte de sus restos cae hacia el agujero negro, mientras que el resto se expulsa a altas velocidades". Así, en la imagen puede verse "el resplandor del gas estelar cayendo en el agujero negro" y "la firma espectral del gas expulsado, en su mayoría helio".
Los astrónomos creen que la estrella engullida fue girando alrededor del agujero negro en una órbita elíptica, similar a la órbita alargada de un cometa alrededor del Sol.
En una de sus aproximaciones, la estrella fue despojada de su atmósfera por la poderosa gravedad del agujero negro. Sólo su núcleo se mantuvo intacto. El remanente estelar continuó su viaje alrededor del agujero negro, hasta que se aventuró aún más al monstruo gigante, y se enfrentó a su desaparición definitiva.
A pesar de lo que se cree, Gezari ha señalado que estos "encuentros" cercanos son raros y ocurren aproximadamente cada 100.000 años. Para encontrar este evento, el equipo de Gezari tuvo que observar cientos de miles de galaxias en luz ultravioleta con el telescopio Pan-STARRS1, situado en la cumbre del Haleakala (Hawaii)
Un año brillando
El equipo de Gezari halló el agujero negro en junio de 2010 y un mes más tarde detectaron un máximo brillo que duró los siguientes 12 meses. Este evento brillante era similar a una supernova, aunque el aumento del pico fue mucho más lento, llegando a durar un mes y medio.
"Cuanto más tiempo duraba el evento más emocionados estábamos porque nos dimos cuenta de que era una supernova muy poco usual o un tipo totalmente diferente de evento, como una estrella siendo despedazada por un agujero negro", ha apuntado el científico.
Las observaciones espectroscópicas demostraron que el agujero negro se había tragado un montón de helio. La espectroscopia divide la luz en los colores del arco iris dependiendo de las características de un objeto, como su temperatura y composición gaseosa. "Que las características señalaran al helio fue una sorpresa porque no es típico gas que se encuentra", ha indicado Gezari, quien ha añadido que "no se suele encontrar helio cerca del centro de una galaxia".