La Luftwaffe fue desde sus comienzos un arma ofensiva, y los alemanes no habían previsto la necesidad de una fuerza defensiva para proteger su espacio aéreo

En los inicios de la Segunda Guerra Mundial, la RAF desarrolló una estrategia para el bombardeo aéreo de las áreas industriales enemigas.
Los estrategas de la RAF consideraban que los ataques a las grandes zonas industriales de las ciudades era lo mejor que se podía hacer dada la falta de precisión de la tecnología de bombardeo era la clave.

El bombardeo estratégico debía tener como objetivo quebrar la moral de la gente y los trabajadores de la industria alemana, socavando su moral o dándoles muerte, lo que llevaría a una paralización de las industrias militares alemanas para forzarles a la capitulación

La campaña de defensa aérea más larga de la Segunda Guerra Mundial se inició en la tarde del 4 de septiembre de 1939, justo un día después de la declaración de guerra a Alemania por parte del Reino Unido.
El objetivo del Mando de Bombardeo de la RAF fue la base naval alemana de Wilhelmshaven
La RAF había entrado en la Segunda Guerra Mundial sin contar con un bombardero pesado estratégico que fuese apto para ese tipo de misiones.
El bombardero de más entidad en el arsenal de la RAF en 1939 era el Vickers Wellington

La creencia existente en la RAF de que el bombardero “siempre podría pasar” a la luz del día, se comprobó que era falsa.
Debido a la cantidad de perdidas el Mando de Bombardeo tuvo que admitir la derrota en los primeros días de la guerra, cambiando de estrategia al pasar a bombardear de noche
La Luftwaffe se vio obligada a improvisar y construir sus defensas con la guerra ya en marcha.
Los sistemas de defensa se basaban principalmente en el empleo de la Flak (Defensa antiaérea desde tierra).


Las defensas no estaban coordinadas y la comunicación entre ellas era deficiente.
Esta falta de entendimiento entre la Flak y la fuerza aérea de defensa fue una calamidad para la Luftwaffe durante toda la guerra.
El 21 de septiembre de 1939, Hans Jeschonnek, Jefe del Estado Mayor de la Luftwaffe, definió la función de las fuerzas de cazas diurnos en la defensa del territorio alemán.

La fuerza de cazas de la Luftwaffe se desplegaría en las límites exteriores del territorio y actuarían simultáneamente como una fuerza ofensiva y defensiva, alternando entre las misiones propias del mantenimiento de la superioridad aérea y las necesarias para impedir que el enemigo infligiese daños en el territorio del Reich.

La Luftwaffe diseño un programa para la construcción de un sólido sistema de defensa aérea.
En la práctica se creó una Luftflotte que protegería toda Alemania y Europa Central.
El Reichsmarschall Hermann Göring ordenó al teniente general Hubert Weise, que formase el Luftgaukommando III el 27 de septiembre de 1940.

Este comando, originalmente estaba destinado a proteger Berlín, pero fue creciendo hasta abarcar toda la defensa aérea, llegando por el sur hasta Dresde.
Weise formó el Luftwaffenbefehlshaber Mitte (Comando central de las fuerzas aéreas - Lw BFH Mitte) el 24 de marzo de 1941.
Weise también creó la Nachtjagddivision (División de la caza nocturna) bajo el mando del general Josef Kammhuber para luchar contra las operaciones que realizaba por la noche el Mando de Bombardeo de la RAF.

Sin embargo, la defensa del sur de Alemania fue responsabilidad de la Luftflotte 3 de Hugo Sperrle.
Esto causó problemas de coordinación dada la competencia que surgió entre ambas fuerzas.
Erhard Milch instó a Göring a unir todas las fuerzas de cazas bajo un solo mando, al igual que había hecho Gran Bretaña con el Mando de Caza de la RAF durante la Batalla de Inglaterra.
Göring se negó.

Hasta que la Luftlotte 3 fue prácticamente destruida en la campaña de Normandía en agosto de 1944, la defensa aérea del Reich permaneció dividida entre comandantes rivales.
Esta fue la estrategia de la Luftwaffe, centrar su atención en un solo frente, pero comenzó a desmoronarse a raíz del inicio de la Operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética.

Las unidades de caza se quejaron de la falta de capacidades de combate en todo tiempo de los aviones Zerstörer (destructor, avión de caza diurna bimotor) y de la "falta de poder de ascensión del caza Bf 109".
El Generalfeldmarschall Erhard Milch pidió a Ernst Udet que incrementase la producción e introducción de nuevos tipos de cazas más modernos.

No obstante, en una reunión del Consejo Industrial del Reich el 18 de septiembre de 1941, quedó claro que la nueva generación de aviones no había podido materializarse, y por tanto se veían obligados a seguir produciendo y utilizando los viejos y obsoletos tipos de aviones en activo en ese momento.
En 1941, los cazas Focke Wulf Fw 190 comenzaron a sustituir en parte a los Bf 109 como el principal tipo de caza de la Luftwaffe.

El '‘‘Fw 190’’ demostró ser más maniobrable y estar mejor armado, pero su rendimiento por encima de los 6.000 metros se reducía considerablemente.
Los Bf 109G y K sí podían igualar a los cazas aliados en rendimiento a esas grandes alturas.
Por este motivo, el '‘‘Fw 190’’ sería utilizado para atacar a los bombarderos, mientras que el ‘‘Bf 109’’, el que tenía mejor rendimiento de los dos a gran altura, se iba a encargar de enfrentarse a los cazas de escolta aliados.

A pesar de estos fracasos, la RAF no estaba en condiciones de desafiar a la Luftwaffe todavía.
El principal caza de los británicos, el Supermarine Spitfire, no tenía alcance suficiente como para escoltar a los bombarderos hasta su objetivo en las misiones que profundizaban en territorio enemigo y además el Mando de Bombardeo de la RAF carecía de un bombardero cuatrimotor pesado capaz de infligir daños significativos a los objetivos alemanes.

La entrada de los Estados Unidos de América en la Segunda Guerra Mundial el 11 de diciembre de 1941, causó un profundo impacto en el Cuartel General de la Luftwaffe (OKL).
Durante los primeros doce meses de la intervención norteamericana, la esperada ofensiva total contra los objetivos alemanes no tuvo lugar.

Sin embargo, a finales de 1942, la Luftwaffe se vio obligada a dar de sí todo lo que podía en el Frente Oriental, su formación más poderosa, la Luftflotte 4 se vio empeñada en la decisiva lucha por Stalingrado.
En el norte de África, la Luftwaffe iba perdiendo la superioridad aérea frente a la RAF, que a su vez iba incrementando las incursiones con cazas sobre Francia y la campaña de bombardeos nocturnos de las ciudades alemanas.
En mayo de 1942, los bombardeos de Colonia dieron a la RAF su primer éxito.

Las dos grandes formaciones que tenía la USAAF en el Teatro de Operaciones Europeo (ETO) eran la Octava Fuerza Aérea (8FA) y la 15ª Fuerza Aérea(15FA).
Las formaciones norteamericanas estaban equipadas con bombarderos pesados B-17 Flying Fortress y B-24 Liberator.

El B-24 tenía una velocidad superior, mayor alcance y mayor capacidad para cargar de bombas que el B-17, pero no podía mantenerse en formación por encima de los 6.400 metros, lo que le hacía más vulnerable a la artillería antiaérea (Flak) y a los cazas.

En 1942, el alto mando norteamericano no veía la necesidad disponer de un caza de largo alcance, y al igual que el Mando de Bombardeo de la RAF al principio de la guerra, estaban convencidos de que los bombarderos siempre pasarían.
Con tal convencimiento no había prisa para desarrollar aviones de caza de ese tipo.
El caza de tipo medio P-38 Lightning, que había sido diseñado como interceptor, fue adaptado para misiones de escolta.

Sin embargo, la producción de este caza aún no había alcanzado el nivel necesario, y adicionalmente las pérdidas del mismo en el Mediterráneo desviaron hacia allí gran cantidad de unidades del P-38.
Como solución provisional, los británicos entregaron cazas Spitfire a los americanos, pero esos cazas tenían tan poco alcance que no podían llegar más allá de las zonas costeras de Europa occidental.
El alto mando alemán minusvaloró a la aviación norteamericana. Göring aseguró a Hitler que el B-17 no servía para luchar y que los norteamericanos solo sabían fabricar heladeras.

Este estado de opinión era penoso teniendo en cuenta la información proporcionada por el espionaje alemán que incluía detallados informes sobre el rendimiento y el potencial de los aviones norteamericanos.
El Generaloberst Hans Jeschonnek quedó impresionado al leer esos informes y se los envió a Hitler y a Göring para subrayar la amenaza que representaba la USAAF.
Se preocupó por plantear la necesidad de iniciar el diseño y la producción en masa de nuevos cazas y que debía dársele prioridad inmediata. Hitler, de acuerdo con Göring, hizo caso omiso de los planteamientos de Jeschonnek.

Jeschonnek escribio en su diario:
"El aire se llenará de enemigos que paralizarán las fuerzas que tenemos para resistir."
Jeschonnek carecía de personalidad para hacer ver la realidad a sus superiores. Al final, incapaz de hacerse valer, el optimismo oficial ganó la partida.
Norteamérica optó por una estrategia distinta a la de la RAF.
La moral de los civiles alemanes no fue uno de los objetivos primordiales de la USAAF.
Los servicios de inteligencia norteamericanos creían que los ataques aéreos contra objetivos económicos, tales como las fuentes de energía eléctrica y la industria, podrían hacer que se alcanzasen los resultados buscados por la RAF y sin necesidad de recurrir a lo que consideraban "bombardeos indiscriminados de la población civil".

A resultas de esto, la gasolina, el petróleo y el caucho se convirtieron en prioritarios para la fuerza aérea norteamericana debido a la creencia errónea de que esos tres objetivos eran el principal sostén de la Wehrmacht.
En 1942 y 1943 las bases de los U-Boat se añadieron a la lista de objetivos estratégicos debido a la creciente amenaza de los mismos en la Batalla del Atlántico en ese momento.
Sin embargo, la diferencia más importante entre la estrategia norteamericana y la británica fue el énfasis puesto por los estadounidenses en destruir la Luftwaffe.
Los británicos opinaban sin embargo que eso se lograría paralizando la economía alemana.

Se llevó a cabo el primer ataque aéreo de la USAAF contra Wilhelmshaven el 27 de enero de 1943.
La defensa aérea alemana en ese momento estaba conformada por los cazas del Lw Bfh Mitte (Comando Central) 40 Bf 109 S (27 disponibles) y 139 Fw 190s (119 disponibles) encargados de la protección de los Países Bajos y Alemania y la Luftflotte 3 protegiendo Bélgica y Francia.
La unidad de cazas principal de la Luftflotte 3 era el JG 2. El 2 de enero llegó en su apoyo el JG 27, además de otras unidades que se vieron comprometidas como el JG 53 y el JG 26.

A pesar de la situación, ni Hitler ni Göring llegaron a convencerse de la necesidad de ampliar el arma de caza a expensas del arma de bombarderos, se optó en cambio por detraer los refuerzos que se precisaban de otros teatros de operaciones.
Los altos mandos de la Luftwaffe, continuaron presionando para lanzar la producción de rápidos bombarderos medianos como el Junkers Ju 188 y el Junkers Ju 288, y del único bombardero pesado que Alemania había diseñado, el Heinkel He 177.

Se prestó poca atención a los nuevos tipos de aviones de caza.
Goring se negó a aceptar que los americanos tuviesen aviones de caza de relevancia.
Los P-47 Thunderbolt que aparecieron en los cielos del Reich fueron considerados inferiores a los cazas alemanes.
El 18 de marzo de 1943, Goring se echó atrás de sus anteriores afirmaciones, quejándose ahora de que sus diseñadores le habían fallado.
No podían hacer mucho para desarrollar los nuevos cazas ya que la capacidad industrial alemana estaba dirigida a aumentar la producción de los tipos existentes en respuesta a la creciente intensidad de la ofensiva aliada.
El desarrollo de los nuevos cazas, como el Ta 152, el Dornier Do 335 y el Messerschmitt Me 262 se retrasó.

En las batallas aéreas de 1943 y 1944 se luchó con los antiguos tipos de cazas, el Messerschmitt Bf 110, el ‘‘Bf 109’’, '‘‘Fw 190’’ y el Ju 88
Los cazas P-47 y Spitfire operados por la 8ª Fuerza Aérea, no tenían alcance suficiente para escoltar en profundidad sobre el territorio enemigo a los bombarderos de la USAAF.
Sin embargo, se ordenó a la Jagdwaffe (arma de caza) que atacase a los bombarderos norteamericanos incluso si llevaban escolta.
El ‘‘Bf 109’’ se utilizó para compensar las limitadas prestaciones del '‘‘Fw 190’’ a gran altura.

Las unidades de ‘‘Bf 109’’ recibieron la orden enfrentarse a los cazas de escolta mientras los '‘‘Fw 190’’ atacaban las formaciones de bombarderos.
El caza P-47 tenía una potencia de fuego excelente y en las primeras batallas, junto con el Spitfire, se comportó como un caza de escolta de corto alcance eficaz.

Como resultado de eso, la orden de enfrentarse a los bombarderos bajo cualquier circunstancia fue revocada y se prohibió a los cazas alemanes atacar las formaciones de bombarderos aliados mientras tuviesen escolta de cazas.
Después de la conclusión de la Campaña de África del Norte, en mayo de 1943, se dio prioridad para reforzarse a la 8ª Fuerza Aérea. Desde mediados de 1943 la fuerza aérea norteamericana comenzó a crecer rápidamente.
La eficacia y capacidad de defensa del arma de caza alemana alcanzó su punto máximo durante 1943.

El hecho de que los bombarderos de la USAAF no llevasen escolta de cazas de largo alcance para cubrirles en sus incursiones sobre Alemania, supuso graves pérdidas para los norteamericanos.
Los alemanes ponían en el aire cazas cada vez mejor armados y más capacitados para hacer frente a los bombarderos pesados estadounidenses.

El Bf 109G-6 estaba equipado con el cañón automático de 30 mm MK 108 y ametralladoras pesadas MG 151 de 20 mm bajo las alas.
El '‘‘Fw 190’’ fue equipado con armamento aún más contundente, el mismo con el que se dotó a los cazas pesados adaptados al combate diurno Bf 110 y Me 410 Hornisse y consistente en la versión aire-aire del Nebelwerfer, un lanzador de cohetes no guiados denominado Werfer-Granate

Los resultados de estas mejoras en el armamento de los cazas alemanes fueron devastadores para los bombarderos de la USAAF.
A pesar de las órdenes del OKL, los cazas alemanes esperaban en el aire a que los cazas de escolta norteamericanos se retiraran por falta de combustible y se enfrentaban a ellos en ese momento.
Durante la noche del 24 al 25 de julio de 1943, 791 bombarderos británicos atacaron Hamburgo en el marco de la operacion Gomorra.
Lanzaron miles de tiras de aluminio que confundieron a los radares alemanes y desorganizo su defensa.

El ataque se repitio en 27 de julio por parte de 739 bombarderos.
Los incendios producidos por el ataque unidos a las extrañas condiciones meteorológicas que había esa noche en la ciudad hanseática tuvieron como resultado una tormenta de fuego .
El calor producido por los incendio atrajo el aire fresco de los alrededores de la ciudad produciendo vientos huracanados a ras de suelo que ayudaron a avivar el fuego asfixiando y matando a unas 30.000 personas.


Tras este desastre la Luftwaffe adopto una nueva tactica propuesta por un oficial de bombarderos , en respuesta al engaño ingles que anulo sus radares, hasta que se desarrollaran nuevas contramedidas.

La idea de Hajo Hermann era de poner en combate nocturno a una escuadrilla de cazas monoplazas, más rápidos y ágiles que los grandes cazas biplaza, que atacarían a los bombarderos británicos justo encima de las ciudades que estaban siendo bombardeadas, aprovechando las luces de las baterías antiaéreas y de los centenares de explosiones e incendios que "iluminaban" el espacio aéreo.
El contacto de los cazas con su objetivo sería solamente "visual" y tendrían total libertad para "escoger su presa".

El mayor éxito de esta unidad fue sobre Berlín, en la noche del 23 al 24 de Agosto de 1943, en la que la escuadrilla "Wilde Sau" ( jabali ) derribó 57 bombarderos británicos.
La batalla aérea más grande hasta el momento, entre la Luftwaffe y la USAAF, tuvo lugar el 29 de julio de 1943 durante la "Blitz Week" , una intensa serie de ataques perpetrados por la 8º Fuerza Aérea de los EE. UU.
El resultado fue de 27 cazas alemanes derribados, 13 dañados, 14 pilotos muertos y 12 heridos. La USAAF perdió solo siete P-47.

Durante esta “marea alta”, la Luftwaffe logró varias victorias sobre la USAAF.
La incursión sobre Schweinfurt-Regensburg del 17 de agosto de 1943 no ocasionó muchos daños a las fábricas atacadas, la formación de 230 bombarderos B-17 fue interceptada por unos 300 cazas de la Luftwaffe, algunos de los cuales llevaban, por primera vez bajo sus alas, el lanzador de cohetes aire-aire no guiados Werfer Granate-21

36 aviones estadounidenses fueron derribados, perdiendo unos 200 tripulantes, lo que junto a la incursión realizada, algo antes, ese mismo día contra Ratisbona, supuso para los norteamericanos la pérdida en un solo día de un total de 60 B-17.
Las pérdidas de la Luftwaffe ascendieron a 40 aviones de caza.
Un segundo intento por parte de la USAAF fue la incursión del 14 de octubre de 1943, numerada "Misión 115" y conocida más tarde como "Jueves Negro".

De los 291 B-17 que participaron, 59 fueron derribados sobre Alemania, uno cayó en el Canal de la Mancha, cinco se estrellaron en Inglaterra, y 12 más quedaron permanentemente fuera de servicio por los daños recibidos en la batalla o en el aterrizaje, las pérdidas totales fueron de 77 B-17.
Otros 122 bombarderos fueron dañados en algún grado, requiriendo reparaciones antes de volver a volar. De los 2900 hombres de las tripulaciones que participaron, alrededor de 650 no regresaron, aunque algunos sobrevivieron y fueron hechos prisioneros. Cinco fueron asesinados, 43 regresaron heridos a su base y 594 fueron dados como desaparecidos en combate.

Sólo 33 bombarderos aterrizaron sin ningún daño. Los alemanes perdieron 38 de sus cazas.
La táctica de los cazas alemanes es una de las principales razones que explican lo sucedido y el éxito obtenido por las defensas germanas.
Los B-17 fabricados hasta ese momento carecían de una torreta con ametralladoras en el morro del bombardero, algo que se probó por primera vez en el YB-40 Flying Fortress y que se implementó en los posteriores modelos B-17F, y más tarde en el B -17G.

La falta de armamento defensivo en el morro, indujo a los pilotos de los cazas alemanes a atacar de frente a los bombarderos, demostrando que esa táctica daba muy buenos resultados hasta que se introdujo el modelo B-17G en 1944, que como se ha dicho ya iba artillado frontalmente.
El resultado de la derrota fue que la USAAF no volvió a realizar incursiones en profundidad sobre Alemania hasta la llamada Semana grande (Big week) en febrero de 1944, cuando dispusieron de un caza de largo alcance que podía acompañar a los bombarderos durante todo el trayecto de ida y vuelta al objetivo.

Se hizo un movimiento estratégico para reforzar la Octava Fuerza Aérea; tras los desembarcos aliados de septiembre de 1943 en Italia, se estacionó allí la 15ª Fuerza Aérea, cuyas unidades no estuvieron desplegadas hasta noviembre de 1943.
Este movimiento significaba un potencial desastre para la Luftwaffe ya que el Reich podría ser atacado desde dos direcciones. Los campos petrolíferos rumanos quedaban expuestos a los ataques de los bombarderos con base en Italia, al igual que los objetivos ubicados en Grecia, Yugoslavia, Austria y el sur de Alemania.
La presión sobre la Luftwaffe se incrementó aún más con la introducción masiva, en los cazas norteamericanos, de los depósitos de gasolina desechables o desprendibles.
Con estos depósitos adicionales colgando bajo el fuselaje, cazas como el P-47 Thunderbolt podían llegar tan lejos como Fráncfort del Meno, mientras que el P-38 Lightning podía alcanzar la frontera con Checoslovaquia.

El Mando de Bombardeo de la RAF había estado atacando objetivos alemanes desde 1940, pero hasta 1942 no dispuso de un bombardero pesado cuatrimotor como el Avro Lancaster capaz de llevar una gran cantidad de bombas hasta Alemania.

Hasta 1942, los bombarderos de la RAF carecieron de la ayuda de los aviones Pathfinder (señalizadores), que con sus equipos de ayuda a la navegación localizaban los objetivos, los señalizaban y permitían un bombardeo más preciso y efectivo.

El Messerschmitt Bf 110, que había resultado ser un fracaso como caza diurno, fue elegido para conducir la defensa de los cielos de Alemania durante las horas de oscuridad. Tenía una buena velocidad y una excelente potencia de fuego, era el destructor de bombarderos ideal.
En octubre de 1940, el general Josef Kammhuber fue nombrado "General de la caza nocturna", encomendándosele la tarea de coordinar la defensa aérea nocturna.
En el invierno de 1940-1941 aumentó el número de reflectores y de localizadores por sonido a lo largo de la costa de Alemania y de los Países Bajos, hasta que estuviesen disponibles equipos más sofisticados.
Los cazas alemanes comenzaron a patrullar esa línea para interceptar a los bombarderos.
Kammhuber pidió permiso a Hitler para realizar operaciones nocturnas ofensivas, pero se lo denegó. Kammhuber había sugerido que sus cazas nocturnos merodearan sobre las bases de los bombarderos en Gran Bretaña y les atacasen cuando despegaran.
Hitler se negó argumentando que el pueblo alemán necesitaba ver cómo eran derribados los bombarderos británicos sobre suelo alemán para que estuviesen convencidos de que se les estaba defendiendo.
Después de octubre de 1943, la Luftwaffe detuvo su mini ofensiva aérea sobre Gran Bretaña, esta decisión de Hitler alivió al Mando de Bombardeo de Harris, pues esos merodeadores alemanes que incursionaban por los cielos británicos durante la noche, antes de la prohibición de Hitler, fueron los que causaron la mayor parte de las pérdidas de bombarderos británicos.
Como consecuencia de esa decisión, Kammhuber construyó lo que se llamó la Línea Kammhuber, un sistema de defensa aérea basado en el radar Würzburg y en el Freya.
La estructura inicial de la línea consistía en una serie de estaciones de radar ubicadas en zonas yuxtapuestas y cuya cobertura que se superponía, esas zonas estaban dispuestas de tres en fondo desde Dinamarca hasta el centro de Francia, cada radar configuraba una celda de unos 32 kilómetros de largo (norte-sur) y de 20 km de ancho (este-oeste).

Cada una de las celdas, llamadas Himmelbett, disponía de un centro de control, un radar Freya con un alcance de unos 100 km, los llamados “reflectores maestros” que estaban controlados por radar y un número variable de reflectores controlados manualmente.
Cada celda tenía asignado un caza nocturno principal y otro de reserva. Generalmente estos cazas eran Dornier Do 17, Junkers Ju 88 o Messerschmitt Bf 110.

Los bombarderos de la RAF que volaban hacia Alemania o Francia tenían que cruzar la línea en algún punto, siendo detectados por los operadores del radar Freya e iluminados por los reflectores maestros.
Una vez ocurría esto, los reflectores manuales iluminaban el bombardero, un operador de tierra dirigía al caza nocturno, cuya posición controlaba con el radar de corto alcance Würzburg, hasta las proximidades del bombardero, que era localizado por el piloto visualmente.
Sin embargo, la exigencia por parte de las autoridades locales de reflectores para las ciudades, hizo que fuesen retirados de la Línea Kammhuber.
Cuando el radar aerotransportado Lichtenstein fue instalado en los cazas nocturnos alemanes, estos ya fueron capaces de orientarse y dirigirse a los bombarderos a ciegas.

En febrero de 1942, el ejército británico realizó una incursión en la Francia ocupada llamada Operación Biting, capturó uno de esos radares de control de tierra
Fue llevado a Gran Bretaña y la información conseguida permitió elaborar nuevas tácticas para las oleadas de bombarderos. Si una fuerza numerosa de bombarderos atravesaba por un mismo sector, él único caza de esa celda quedaba desbordado. A pesar de ello, las pérdidas sufridas en 1943 por los bombarderos británicos fueron muy graves.

El Mando de Bombardeo tuvo pocos éxitos durante esta época. El bombardeo de Colonia en mayo de 1942, la batalla del Ruhr y el bombardeo de Hamburgo fueron las excepciones en lo que fue una costosa batalla de desgaste.
La batalla del Ruhr le costó a la RAF 923 bombarderos y perdieron otros 813 más en Hamburgo.
El año culminó con la batalla de Berlín, que terminó en derrota total para la RAF y le costó al Mando de Bombardeo 1.128 bombarderos y estuvo a punto de quedar deshecho.

El mensaje le quedó claro al Comandante en Jefe, el Mariscal de la Real Fuerza Aérea Arthur Harris, el Mando de Bombardeo necesitaba protección.
Al igual que le pasaba a los bombarderos de la 8ª y 15ª Fuerza Aérea de la USAAF, para que la campaña de bombardeo fuese eficaz se necesitaban cazas nocturnos de protección.

A finales de 1943 los jerarcas nazis temían que pudiese ocurrir un colapso moral de la población e incluso desatarse un conflicto civil.
El ministro de propaganda del Tercer Reich Joseph Goebbels denunció los ataques aéreos como auténticos "atentados terroristas" y pidió a la gente que se manifestase en un intento por mejorar la moral.

Albert Speer escribió en su diario que el pueblo demostró a Goebbles que sus temores eran infundados. La moral de los alemanes no decaía, la RAF había fallado y seguiría fallando en sus esfuerzos por quebrar la moral de los alemanes.
La comprobación de que los cazas de la USAAF podían alcanzar zonas tan alejadas de Inglaterra como Bremen, preocupó mucho al RLV (Defensa aérea del Reich).
Se dio prioridad a la defensa de Alemania sobre el resto de territorios. El Generaloberst Wiese se reunió con el personal de Adolf Galland (general del arma de caza) en noviembre de 1943 para intentar dar con una solución a este problema.

Se propuso lo siguiente:
Los cazas ‘‘Bf 109’’ deberían enfrentarse a los cazas de escolta para dispersarlos.
Los Gruppen dotados de '‘‘Fw 190’’, más fuertemente armados junto a los cazas pesados Zerstörer, Bf 110 y Ju 88 atacarian a los bombarderos cuando hubiesen sido despojados de sus escoltas.

A los Zerstörer se les autoriza atacar a los bombarderos si estos penetran más allá del alcance de su escolta de caza.
En este momento, y para dejar constancia de la importancia de la defensa de Alemania, se cambió el nombre del Luftwaffenbefehlshaber Mitte por el de Luftflotte Reich.
Wiese fue retirado del mando y Hans-Jürgen Stumpff, un piloto con más experiencia, fue designado como su comandante.
James H. Doolittle fue puesto al mando de la 8ª Fuerza Aérea y el 21 de enero ordenó que la fuerza de cazas alemana debía ser destruida como preludio al Día D, el desembarco aliado en Normandía.
Para ello Doolittle había declarado que la Luftwaffe sólo podía ser destruida por desgaste en la batalla.
Doolittle empezó su campaña para destruir a la Luftwaffe durante la llamada Big Week (Semana grande), del 20 al 25 de febrero de 1944, como parte de la campaña de bombardeo estratégico.
La campaña de bombardeo durante el día fue apoyada por el Mando de Bombardeo la RAF atacando los mismos objetivos por la noche.
El resultado fue de grandes pérdidas para ambas partes.
La 15ª Fuerza Aérea perdió 90 bombarderos, la Octava Fuerza Aérea perdió 157 bombarderos y el Mando de Bombardeo de la RAF otros 131.
El potencial operacional de la Octava Fuerza Aérea se redujo del 75 al 54% y el de sus unidades de caza del 72 a 65%.

La fuerza de defensa del Reich de la Luftwaffe (RLV) perdió 355 cazas y 100 pilotos , reduciéndose su potencial operacional al 50%.
Si bien Spaatz reivindicó una victoria en esa batalla, la producción alemana de cazas solo se vio mermada muy ligeramente.
Sin embargo, la batalla de desgaste supuso que la Luftwaffe sólo pudiese ir a peor al serle muy difícil recuperarse de sus pérdidas. Después de la Semana Grande, la superioridad aérea había pasado irrevocablemente al lado de los aliados.
Uno de los acontecimientos más importantes de la "Semana Grande", fue la entrada en combate del P-51 Mustang.

Estos cazas escoltaron a los bombarderos de la USAAF hasta el objetivo y en el regreso.
Los Mustang superaban a cualquier caza alemán con motor de pistón y tenían la suficiente potencia de fuego como para destruirlos.
En la segunda mitad de 1944, el modelo P-51D se contaba ya por millares. La fuerza de cazas alemana se desangró en una serie de combates con los cazas aliados lo que les impidió lograr su principal objetivo, derribar los bombarderos del enemigo.
Si bien los daños ocasionados por los bombardeos a la industria aeronáutica no fueron muy grandes, pues los aliados solo consiguieron reducir esa producción en 200 aviones mensuales, los destrozos ocasionados a los medios de distribución de armamento alemanes fueron enormes.
En el verano de 1943, la Flak disponía de 2.132 cañones antiaéreos protegiendo sus zonas industriales, en 1940 tan solo tenían 791 de esas armas.
Estas armas podrían haber sido mejor utilizadas en el frente. Además se necesitaban 16.000 proyectiles de cañón de 88 mm para derribar un bombardero norteamericano.

La Luftwaffe fue sometida a una enorme presión durante los meses de marzo y abril de 1944, las pérdidas de pilotos de caza se hicieron insoportables.
Adolf Galland dijo en un informe que en los últimos cuatro meses, habían resultado muertos 1.000 pilotos de caza. También informó que, en número de cazas, el enemigo les superaba en una proporción de entre 6 y 8 a uno, y que el nivel de formación de los pilotos de caza de los aliados era "sorprendentemente alto".

Galland reconocía que la Luftwaffe estaba perdiendo la guerra de desgaste e insistía en que era preferible la calidad a la cantidad
La Luftwaffe también se implicó en la defensa de la Francia ocupada por los alemanes durante el desembarco de Normandía en junio de 1944.
A pesar del mito popular de que solo Josef Priller y su compañero de ala atacaron a las fuerzas de desembarco aliadas el Día D en las playas, se realizaron más de 170 misiones de combate para apoyar las fuerzas terrestres alemanas.
Eso fue una defensa simbólica frente al masivo esfuerzo de los aliados, que realizaron unas 14.000 incursiones aéreas en Normandía el 6 de junio de 1944.
En las 36 horas siguientes a la invasión, unos 200 ‘‘Bf 109’’ y '‘‘Fw 190’’ participaron en la batalla. Debido a la falta de aviones de ataque a tierra, la Luftwaffe se vio obligada a utilizar sus cazas para esa labor instalándoles bombas bajo el fuselaje.

Debido al escaso entrenamiento de los pilotos de caza en las misiones de ataque a tierra, sufrieron grandes pérdidas.
Los cazas alemanes eran dramáticamente superados en número, lo que hizo que sus pérdidas se disparasen. En el período del 6 al 30 de junio, la caza alemana perdió 931 de sus aparatos en 13.829 misiones de combate.
Las fuerzas aéreas de los aliados realizaron unas 130.000 misiones en apoyo de la invasión.
Se hicieron esfuerzos desesperados para estabilizar el número de cazas alemanes ante las terribles pérdidas sufridas, pero el envio a la batalla de pilotos novatos y poco entrenados, solo sirvió para aumentar aún más las pérdidas.
En el momento de la derrota alemana en Normandía, en agosto de 1944, la mayoría de las unidades de caza habían quedado reducidas casi a la nada.
Eisenhower pidió un plan de bombardeo para destruir el transporte ferroviario en la Francia ocupada, atacando todas las estaciones de clasificación, nudos ferroviarios y el material rodante a disposición de los alemanes.
Durante los meses de mayo y junio de 1944 la RAF y el Mando de Bombarderos Estratégicos de la USAAF llevaron a cabo la destrucción de esos objetivos.
Unos 12.000 civiles franceses y belgas resultaron muertos en esos ataques.
Si bien por la noche los cielos de Francia estaban tranquilos la mayor parte del tiempo, en ocasiones la Luftwaffe infligía a los aliados numerosas bajas.
En junio de 1944 se ordenó al Mando de Bombardeo atacar las industrias del petróleo en la cuenca del Ruhr.
Los ataques produjeron grandes pérdidas haciendo que bajase mucho la moral de las tripulaciones.
Los comandos aéreos sufrieron en esa etapa más víctimas que las fuerzas del Ejército británico en Normandía.
En 1944 la introducción de los cazas nocturnos de Havilland Mosquito ocasionó graves problemas a la Nachtjagdgeschwader (ala de caza nocturna).
El Mosquito tenía un rendimiento superior al de los cazas nocturnos alemanes. Se decía que a los pilotos alemanes se les acreditaban dos derribos cada vez que destruían un Mosquito.

Los planificadores de la estrategia aliada vieron claro que el punto más débil de los alemanes era su suministro de petróleo.
En 1938, los alemanes importaban las dos terceras partes del petróleo que consumían. Cuando la guerra se aproximaba, los alemanes recurrieron a la producción de petróleo sintético.

IG Farben logró convertir el carbón en petróleo, y esta fue la fuente de suministro de casi todo el combustible utilizado por la Luftwaffe.
El 23 de noviembre de 1940, con la firma del Pacto Tripartito y la incorporación de Rumanía y Hungría a la Alianza del Eje, Alemania tuvo acceso a valiosos pozos de petróleo.
La USAAF quería hacer del petróleo alemán un objetivo prioritario.
A fines de la primavera de 1944, disponía ya de cazas de largo alcance para proteger a los bombarderos en los ataques contra los centros de producción de petróleo en Ploesti.

En ese momento, a la USAAF se le planteó un conflicto de prioridades entre la ofensiva combinada de bombardeo y la operación Pointblank de apoyo táctico a las tropas aliadas en Normandía.
Finalmente se pudo disponer de la 15ª Fuerza Aérea para atacar los objetivos rumanos. Hasta ese momento solo se habían realizado ataques esporádicos contra esos objetivos.
El avión cohete Messerschmitt Me 163 y el caza a reacción Messerschmitt Me 262 comenzaron a entrar en servicio en pequeñas cantidades en las unidades ErprKo 262 y JG 400.

El recién creado Sturmgruppen (grupo de asalto), dotado de aviones Fw 190A-8/R2 Sturmbock (avión de asalto) también entró en servicio en el JG 3 que fue asignado a la defensa de Rumania.
El armamento del A-8/R2 era potentísimo, montaba dos cañones de 30 mm con los que podía destruir un B-17 con tres disparos y derribar un B-24 de un solo disparo.
El Fw 190A-8/R2 estaba blindado y era en gran medida invulnerable al fuego defensivo de los norteamericanos. Sin embargo, las mismas características que los convirtieron en “destructores de bombarderos”, les perjudicaban al limitar su rendimiento a gran altura, ya que el Focke-Wulf se hizo más lento e inmanejable en el combate.
Al igual que ocurría con los bimotores Ju 88, Bf 110 y Me 410, necesitaba ir escoltado por cazas ‘‘Bf 109’’ para poder operar.
El 12 de mayo de 1944 se realizó la primera incursión de esta sistemática y deliberada campaña de la USAAF contra la industria del petróleo.
886 B-17 y B-24 despegaron de Inglaterra en ruta hacia las refinerías de Brux y Chemnitz en Alemania.
La corriente de bombarderos iba escoltada por 876 cazas de 22 grupos. Para interceptarlos, despegaron los cazas de los Jagdkorps I y II, que incluían las alas de cazas JG 1, el 3 y el 26.
En total participaron 22 Jagdgruppen (grupos de caza) con un total de 475 cazas mono motores y también despegaron 40 cazas pesados (Zerstörer).
Se produjo una gran batalla aérea a lo largo de los montes Taunus.

Los norteamericanos perdieron un total de 41 B-17.64 Las pérdidas de la Luftwaffe fueron muy graves y se produjeron durante el regreso de los bombarderos tras su misión.
Esta primera operación en defensa de la industria petrolífera fue un desastre para la Luftwaffe. “El 12 de mayo de 1944 puede definirse como el peor día de la guerra para Alemania.
Otros días trajeron derrotas dramáticas y con una cantidad terrible de víctimas, pero nunca sin la posibilidad de un cambio de fortuna".
Albert Speer escribió, "El enemigo ha golpeado uno de nuestros puntos más débiles. Si persisten y hacen como esta vez, entonces pronto acabarán con la producción de combustible".
Algunas veces, la Luftwaffe obtenía ciertos éxitos, casi siempre cuando encontraban formaciones de bombarderos sin escolta de cazas.
El 7 de julio de 1944 una fuerza de 1.129 B-17 y B-24 de la 8ª Fuerza Aérea de la USAAF, salió de Inglaterra para bombardear las fábricas de aviones de la zona de Leipzig y las plantas de petróleo sintético de Boehlen, Leuna-Merseburg y Lützkendorf. Dos Jagdgeschwader los interceptaron.
Los pilotos alemanes actuaron agresivamente, aproximándose a los bombarderos hasta llegar a un punto en que podían dispararles a quemarropa.
Los cazas alemanes encontraron al Grupo de Bombarderos Nº 492, que en ese momento carecía de escolta de cazas, y en tan solo un minuto, todo el escuadrón de 12 B-24 fue aniquilado.

La 2 ª División Aérea de la USAAF perdió 28 Liberator ese día, la mayoría por los ataques de los aviones de asalto del Sturmgruppe. Los alemanes perdieron nueve cazas y otros tres sufrieron daños al aterrizar, cinco pilotos resultaron muertos.
La situación iba haciéndose cada vez peor para la Luftwaffe en su conjunto.
El I. Jagdkorps estaba perdiendo cazas a un ritmo del 10% por misión, mientras que las pérdidas de los bombarderos solo eran del 2%.

La presencia de tan gran número de cazas norteamericanos se estaba convirtiendo en un desastre. El 28 de mayo, la segunda incursión de la 8ª Fuerza Aérea contra la industria petrolífera, se tradujo en la pérdida de 32 bombarderos de 1.341 que intervinieron, y 14 cazas por parte de la USAAF.
El I Jagdkorps perdido 52 cazas, 18 pilotos muertos y 13 heridos.
Los bombarderos estuvieron bien protegidos. La mayoría de las tripulaciones de los bombarderos dijeron no haber visto cazas alemanes durante la misión.
El 29 de mayo la 15AF y la 8AF lanzaron ataques conjuntados contra diversos objetivos de la industria aeronáutica y del petróleo. La refinería de petróleo en Politz estaba entre ellos.
Una formación de Bf 110 que los interceptó, logró derribar 13 bombarderos, muriendo 17 tripulantes y resultando heridos otros siete.
Cierto número de cazas '‘‘Fw 190’’ y ‘‘Bf 109’’ atacaron con éxito en cuanto al derribo de aviones enemigos, pero les supuso un alto costo.

La 8AF y 15AF de la USAAF comenzaron a realizar misiones tipo lanzadera, en el viaje de ida bombardearon Ploieşti y los yacimientos petrolíferos en Rumania, aterrizaron en la Unión Soviética y al regreso atacaron objetivos en Alemania los días 30 y 31 de mayo.
El 18 de junio la 8ª Fuerza Aérea realizó la incursión de bombardeo más grande hasta la fecha.
Envió 1.965 bombarderos y 1.111 cazas para bombardear objetivos relacionados con el petróleo en Polonia y Alemania. Sólo 167 cazas alemanes despegaron para interceptarlos.
El bombardeo fue un éxito. Los mensajes alemanes descifrados por ULTRA, confirmaron la reducción de los vuelos no operacionales como resultado de los bombardeos a las plantas de tratamiento del petróleo.
Según Speer, hacia el 21 de julio, el 98% de todas las plantas de combustibles estaban paralizadas.
La producción mensual se redujo de 180.000 toneladas en marzo de 1944 a 20.000 en noviembre, y el combustible almacenado se redujo de 575.000 a 175.000 toneladas
En septiembre de 1944, el ratio de pérdidas y derribos estaba en contra de la Luftwaffe. Con algunas excepciones, la tasa de pérdidas de las formaciones aliadas permanecía por debajo del 1%, las pérdidas alemanas estaban entre el 10 y 20%.

Las formaciones aliadas eran unas 18 veces más numerosas que las alemanas en esa época, por ello las pérdidas se traducían en coeficientes más grandes para los defensores alemanes.
Sin embargo, durante septiembre, el RLV contabilizó 307 derribos frente a 371 pérdidas propias. En octubre de 1944, el número de cazas disponibles para el combate era de 347, excluyendo las unidades en reparación y las utilizadas para el entrenamiento de nuevos pilotos.
Los bombarderos de la RAF y de la USAAF, hasta finales de agosto, realizaron cientos de incursiones contra los objetivos relacionados con el petróleo.

La principal refinería en Rumania fue prácticamente destruida por los bombardeos. La última incursión contra Ploieşti la realizó el 15AF el 19 de agosto de 1944.
Los rumanos, incluida su fuerza aérea, que habían luchado junto a la Luftwaffe hasta ese momento, capitularon el 23 de septiembre de 1944 ante el avance del Ejército Rojo y declararon la guerra a su ex aliado. Las unidades de caza alemanas que quedaban se retiraron a Yugoslavia y Hungría.
Los ataques estaban teniendo un efecto devastador en las unidades de caza alemanas. Más y más staffels (escuadrones) y Gruppen (grupos) de caza fueron retirados de la línea del frente, en el Frente del Este, para reforzar la defensa del Reich.

Goring ordenó que se hiciese un mayor esfuerzo para capacitar a los pilotos más a fondo y más rápidamente, emitió también una orden para ampliar el número de pilotos de caza (Jadgflieger), ordenando que los pilotos de bombarderos se convirtiesen en pilotos de caza.
El plan falló. El período de formación de los nuevos pilotos se redujo por la necesidad que había de ellos en la batalla.
En 1944, el programa de formación de los pilotos se había reducido a 8 meses y 111 horas de vuelo, de ellas tan sólo 20 horas en el Fw 190 y Bf 109.

Este tiempo de formación era menos de la mitad del que se dedicaba a la instrucción de los cadetes alemanes en 1942.
Las escuelas de vuelo alemanas dependían del combustible pero las demandas de combustible de las escuelas de vuelo nunca se cumplimentaron
Había una gran cantidad de cadetes disponibles para iniciar la formación, pero las escuelas básicas de vuelo tuvieron que cerrarse para posibilitar el funcionamiento de la escuelas de vuelo avanzado.
En el otoño, la Luftwaffe se vio en la necesidad de buscar personas que tuviesen alguna experiencia de vuelo para poder pasar por alto la etapa de formación básica en las escuelas de vuelo.

El Gran Golpe (en alemán: Großer Schlag) fue un proyecto de Adolf Galland para una batalla en el aire contra las fuerzas aéreas británicas y estadounidenses y que según el plan iba a ser la mayor y más decisiva de la guerra.
Hitler finalmente había prohibio la operación del “gran golpe” ya que se enojó con el comportamiento de Luftwaffe a raíz de lo ocurrido el 2 de noviembre de 1944, cuando la Luftflotte Reich perdió el 50% de los 305 cazas enviados a enfrentarse con los bombarderos de una incursión norteamericana.
Aunque la caza alemana derribó 40 bombarderos, sus pérdidas fueron enormes, 73 pilotos de caza murieron en esa acción.
Cualquier oportunidad de Galland para dar el "gran golpe" se había esfumado.

En el invierno de 1944-45 la Luftwaffe se vio superada en gran medida por la RAF y la USAAF.
Muchos de los altos mandos de la Luftwaffe tenían la esperanza, en 1942, de que se diese prioridad a proyectos como el avión de caza propulsado por cohete Me 163 o el caza a reacción Me 262.
Sin embargo, Adolf Hitler insistió en que el Me 262 se utilizase para misiones de ataque al suelo, lo que dificultó su desarrollo y retrasó su entrada en servicio en el RLV.
Además de los avances tecnológicos, en diciembre de 1944, la RLV se había reorganizado en cinco Jagddivision y un Jagdkorps.
La posición de la Luftwaffe siguió deteriorándose.
Sin embargo, conforme se reducía la extensión del territorio alemán el número de armas antiaéreas de la Flak aumentaba.

Durante los meses de noviembre y diciembre de 1944, la Flak fue mucho más eficaz que la Luftwaffe derribando bombarderos aliados.
Un ejemplo de esto ocurrió durante los bombardeos a las plantas de petróleo sintético en la cuenca del Ruhr, la Flak derribó 59 bombarderos de la USAAF mientras que los cazas alemanes tan solo derribaron 13.
La artillería antiaérea pesada de la Flak consiguió reducir la precisión de los bombardeos, así como actuar de guía para los cazas alemanes que buscaban las corrientes de bombarderos.
Las pérdidas de la Luftwaffe alcanzaron un máximo histórico el 26 de noviembre, cuando interceptando una incursión, la RLV perdió 119 cazas, 60 pilotos muertos y 32 heridos por sólo 25 cazas de la USAAF y seis bombarderos derribados.
Hitler trató de mejorar la pésima situación militar de Alemania con el lanzamiento de la operación Wacht am Rin que condujo a la Batalla de las Ardenas.
El RLV destinó algunos Jagdgeschwader para apoyar la ofensiva junto con las unidades de cazas de primera línea de la Luftwaffe.

Al amanecer del 1 de enero de 1945, la Luftwaffe lanzó sorpresivamente la Operación Bodenplatte en un intento por recuperar la superioridad aérea y ayudar a reiniciar la estancada ofensiva alemana.
Su objetivo era destruir las fuerzas aéreas aliadas en los Países Bajos.
Logró en un principio algunos éxitos tácticos pero finalmente fracasó.
Más de 450 aviones aliados fueron destruidos en tierra, la mayoría bombarderos, siendo reemplazados en menos de una semana.

Las bajas de pilotos fueron escasas, pues la mayor parte de los aviones fueron destruidos en tierra, al contrario que los alemanes, quienes perdieron a sus más hábiles y experimentados pilotos por accion del fuego antiaereo y los cazas.
Los alemanes perdieron 143 pilotos en acción, 70 fueron hechos prisioneros y 21 resultaron heridos, todo ello en un solo día.
Las operaciones de los nuevos cazas Me 262 y Me 163 hicieron poco para contrarrestar el problema de la superioridad aérea aliada.
Entre 13 y el 15 de febrero de 1945 la ciudad de Dresde fue bombardeada cuatro veces.
Durante los mismos, entraron en acción más de mil bombarderos pesados, que dejaron caer cerca de 4.000 toneladas de bombas altamente explosivas y dispositivos incendiarios, arrasando gran parte de la ciudad y desencadenando una tormenta de fuego que consumió el centro histórico de la misma.
La cantidad de victimas fue de entre 18.000 y 35.000 muertos.

Las pérdidas alemanas seguían siendo elevadas debido a la falta de formación de los pilotos de caza.
El 7 de abril de 1945, por ejemplo, de los 183 cazas '‘‘Fw 190’’ y Bf 109 S, protegidos por una importante formación de aviones de reacción Me 262, que participaron en una salida de interceptación de bombarderos, solo regresaron 15 a sus bases. Sólo fueron derribados ocho bombarderos .
Durante este período se produjo la invasión de la Alemania occidental por parte de los aliados.
La Luftwaffe defendió sin descanso su espacio aéreo y sufrió grandes pérdidas en las misiones de ataque a las cabezas de puente aliadas.

Se anotaron algunos éxitos locales como ocurría a veces con las misiones de los Me 262 que incluían 40 o 50 cazas a reacción, pero las pérdidas ocasionadas a los aliados no fueron decisivas.
Las Fuerzas Aéreas de los aliados tenían una total superioridad aérea y atacaban de manera continuada a la Luftwaffe sobre el terreno y en el aire.
En apenas tres días, del 13 al 15 de abril de 1945, los ataques de los aviones aliados consiguieron destruir en tierra unos 400 cazas alemanes.

En abril, la lucha llegaba a su fin, en ese mes tuvieron lugar las últimas misiones de la RLV.
La mayoría de las unidades de caza, que ahora ocupaban aeródromos de Austria y Checoslovaquia, comenzaron a rendirse en masa a los aliados occidentales a fin de evitar tener que capitular ante los soviéticos.
Las acciones bélicas cesaron oficialmente el 8 de mayo de 1945

En los inicios de la Segunda Guerra Mundial, la RAF desarrolló una estrategia para el bombardeo aéreo de las áreas industriales enemigas.
Los estrategas de la RAF consideraban que los ataques a las grandes zonas industriales de las ciudades era lo mejor que se podía hacer dada la falta de precisión de la tecnología de bombardeo era la clave.

El bombardeo estratégico debía tener como objetivo quebrar la moral de la gente y los trabajadores de la industria alemana, socavando su moral o dándoles muerte, lo que llevaría a una paralización de las industrias militares alemanas para forzarles a la capitulación

La campaña de defensa aérea más larga de la Segunda Guerra Mundial se inició en la tarde del 4 de septiembre de 1939, justo un día después de la declaración de guerra a Alemania por parte del Reino Unido.
El objetivo del Mando de Bombardeo de la RAF fue la base naval alemana de Wilhelmshaven
La RAF había entrado en la Segunda Guerra Mundial sin contar con un bombardero pesado estratégico que fuese apto para ese tipo de misiones.
El bombardero de más entidad en el arsenal de la RAF en 1939 era el Vickers Wellington

La creencia existente en la RAF de que el bombardero “siempre podría pasar” a la luz del día, se comprobó que era falsa.
Debido a la cantidad de perdidas el Mando de Bombardeo tuvo que admitir la derrota en los primeros días de la guerra, cambiando de estrategia al pasar a bombardear de noche
La Luftwaffe se vio obligada a improvisar y construir sus defensas con la guerra ya en marcha.
Los sistemas de defensa se basaban principalmente en el empleo de la Flak (Defensa antiaérea desde tierra).


Las defensas no estaban coordinadas y la comunicación entre ellas era deficiente.
Esta falta de entendimiento entre la Flak y la fuerza aérea de defensa fue una calamidad para la Luftwaffe durante toda la guerra.
El 21 de septiembre de 1939, Hans Jeschonnek, Jefe del Estado Mayor de la Luftwaffe, definió la función de las fuerzas de cazas diurnos en la defensa del territorio alemán.

La fuerza de cazas de la Luftwaffe se desplegaría en las límites exteriores del territorio y actuarían simultáneamente como una fuerza ofensiva y defensiva, alternando entre las misiones propias del mantenimiento de la superioridad aérea y las necesarias para impedir que el enemigo infligiese daños en el territorio del Reich.

La Luftwaffe diseño un programa para la construcción de un sólido sistema de defensa aérea.
En la práctica se creó una Luftflotte que protegería toda Alemania y Europa Central.
El Reichsmarschall Hermann Göring ordenó al teniente general Hubert Weise, que formase el Luftgaukommando III el 27 de septiembre de 1940.

Este comando, originalmente estaba destinado a proteger Berlín, pero fue creciendo hasta abarcar toda la defensa aérea, llegando por el sur hasta Dresde.
Weise formó el Luftwaffenbefehlshaber Mitte (Comando central de las fuerzas aéreas - Lw BFH Mitte) el 24 de marzo de 1941.
Weise también creó la Nachtjagddivision (División de la caza nocturna) bajo el mando del general Josef Kammhuber para luchar contra las operaciones que realizaba por la noche el Mando de Bombardeo de la RAF.

Sin embargo, la defensa del sur de Alemania fue responsabilidad de la Luftflotte 3 de Hugo Sperrle.
Esto causó problemas de coordinación dada la competencia que surgió entre ambas fuerzas.
Erhard Milch instó a Göring a unir todas las fuerzas de cazas bajo un solo mando, al igual que había hecho Gran Bretaña con el Mando de Caza de la RAF durante la Batalla de Inglaterra.
Göring se negó.

Hasta que la Luftlotte 3 fue prácticamente destruida en la campaña de Normandía en agosto de 1944, la defensa aérea del Reich permaneció dividida entre comandantes rivales.
Esta fue la estrategia de la Luftwaffe, centrar su atención en un solo frente, pero comenzó a desmoronarse a raíz del inicio de la Operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética.

Las unidades de caza se quejaron de la falta de capacidades de combate en todo tiempo de los aviones Zerstörer (destructor, avión de caza diurna bimotor) y de la "falta de poder de ascensión del caza Bf 109".
El Generalfeldmarschall Erhard Milch pidió a Ernst Udet que incrementase la producción e introducción de nuevos tipos de cazas más modernos.

No obstante, en una reunión del Consejo Industrial del Reich el 18 de septiembre de 1941, quedó claro que la nueva generación de aviones no había podido materializarse, y por tanto se veían obligados a seguir produciendo y utilizando los viejos y obsoletos tipos de aviones en activo en ese momento.
En 1941, los cazas Focke Wulf Fw 190 comenzaron a sustituir en parte a los Bf 109 como el principal tipo de caza de la Luftwaffe.

El '‘‘Fw 190’’ demostró ser más maniobrable y estar mejor armado, pero su rendimiento por encima de los 6.000 metros se reducía considerablemente.
Los Bf 109G y K sí podían igualar a los cazas aliados en rendimiento a esas grandes alturas.
Por este motivo, el '‘‘Fw 190’’ sería utilizado para atacar a los bombarderos, mientras que el ‘‘Bf 109’’, el que tenía mejor rendimiento de los dos a gran altura, se iba a encargar de enfrentarse a los cazas de escolta aliados.

A pesar de estos fracasos, la RAF no estaba en condiciones de desafiar a la Luftwaffe todavía.
El principal caza de los británicos, el Supermarine Spitfire, no tenía alcance suficiente como para escoltar a los bombarderos hasta su objetivo en las misiones que profundizaban en territorio enemigo y además el Mando de Bombardeo de la RAF carecía de un bombardero cuatrimotor pesado capaz de infligir daños significativos a los objetivos alemanes.

La entrada de los Estados Unidos de América en la Segunda Guerra Mundial el 11 de diciembre de 1941, causó un profundo impacto en el Cuartel General de la Luftwaffe (OKL).
Durante los primeros doce meses de la intervención norteamericana, la esperada ofensiva total contra los objetivos alemanes no tuvo lugar.

Sin embargo, a finales de 1942, la Luftwaffe se vio obligada a dar de sí todo lo que podía en el Frente Oriental, su formación más poderosa, la Luftflotte 4 se vio empeñada en la decisiva lucha por Stalingrado.
En el norte de África, la Luftwaffe iba perdiendo la superioridad aérea frente a la RAF, que a su vez iba incrementando las incursiones con cazas sobre Francia y la campaña de bombardeos nocturnos de las ciudades alemanas.
En mayo de 1942, los bombardeos de Colonia dieron a la RAF su primer éxito.

Las dos grandes formaciones que tenía la USAAF en el Teatro de Operaciones Europeo (ETO) eran la Octava Fuerza Aérea (8FA) y la 15ª Fuerza Aérea(15FA).
Las formaciones norteamericanas estaban equipadas con bombarderos pesados B-17 Flying Fortress y B-24 Liberator.

El B-24 tenía una velocidad superior, mayor alcance y mayor capacidad para cargar de bombas que el B-17, pero no podía mantenerse en formación por encima de los 6.400 metros, lo que le hacía más vulnerable a la artillería antiaérea (Flak) y a los cazas.

En 1942, el alto mando norteamericano no veía la necesidad disponer de un caza de largo alcance, y al igual que el Mando de Bombardeo de la RAF al principio de la guerra, estaban convencidos de que los bombarderos siempre pasarían.
Con tal convencimiento no había prisa para desarrollar aviones de caza de ese tipo.
El caza de tipo medio P-38 Lightning, que había sido diseñado como interceptor, fue adaptado para misiones de escolta.

Sin embargo, la producción de este caza aún no había alcanzado el nivel necesario, y adicionalmente las pérdidas del mismo en el Mediterráneo desviaron hacia allí gran cantidad de unidades del P-38.
Como solución provisional, los británicos entregaron cazas Spitfire a los americanos, pero esos cazas tenían tan poco alcance que no podían llegar más allá de las zonas costeras de Europa occidental.
El alto mando alemán minusvaloró a la aviación norteamericana. Göring aseguró a Hitler que el B-17 no servía para luchar y que los norteamericanos solo sabían fabricar heladeras.

Este estado de opinión era penoso teniendo en cuenta la información proporcionada por el espionaje alemán que incluía detallados informes sobre el rendimiento y el potencial de los aviones norteamericanos.
El Generaloberst Hans Jeschonnek quedó impresionado al leer esos informes y se los envió a Hitler y a Göring para subrayar la amenaza que representaba la USAAF.
Se preocupó por plantear la necesidad de iniciar el diseño y la producción en masa de nuevos cazas y que debía dársele prioridad inmediata. Hitler, de acuerdo con Göring, hizo caso omiso de los planteamientos de Jeschonnek.

Jeschonnek escribio en su diario:
"El aire se llenará de enemigos que paralizarán las fuerzas que tenemos para resistir."
Jeschonnek carecía de personalidad para hacer ver la realidad a sus superiores. Al final, incapaz de hacerse valer, el optimismo oficial ganó la partida.
Norteamérica optó por una estrategia distinta a la de la RAF.
La moral de los civiles alemanes no fue uno de los objetivos primordiales de la USAAF.
Los servicios de inteligencia norteamericanos creían que los ataques aéreos contra objetivos económicos, tales como las fuentes de energía eléctrica y la industria, podrían hacer que se alcanzasen los resultados buscados por la RAF y sin necesidad de recurrir a lo que consideraban "bombardeos indiscriminados de la población civil".

A resultas de esto, la gasolina, el petróleo y el caucho se convirtieron en prioritarios para la fuerza aérea norteamericana debido a la creencia errónea de que esos tres objetivos eran el principal sostén de la Wehrmacht.
En 1942 y 1943 las bases de los U-Boat se añadieron a la lista de objetivos estratégicos debido a la creciente amenaza de los mismos en la Batalla del Atlántico en ese momento.
Sin embargo, la diferencia más importante entre la estrategia norteamericana y la británica fue el énfasis puesto por los estadounidenses en destruir la Luftwaffe.
Los británicos opinaban sin embargo que eso se lograría paralizando la economía alemana.

Se llevó a cabo el primer ataque aéreo de la USAAF contra Wilhelmshaven el 27 de enero de 1943.
La defensa aérea alemana en ese momento estaba conformada por los cazas del Lw Bfh Mitte (Comando Central) 40 Bf 109 S (27 disponibles) y 139 Fw 190s (119 disponibles) encargados de la protección de los Países Bajos y Alemania y la Luftflotte 3 protegiendo Bélgica y Francia.
La unidad de cazas principal de la Luftflotte 3 era el JG 2. El 2 de enero llegó en su apoyo el JG 27, además de otras unidades que se vieron comprometidas como el JG 53 y el JG 26.

A pesar de la situación, ni Hitler ni Göring llegaron a convencerse de la necesidad de ampliar el arma de caza a expensas del arma de bombarderos, se optó en cambio por detraer los refuerzos que se precisaban de otros teatros de operaciones.
Los altos mandos de la Luftwaffe, continuaron presionando para lanzar la producción de rápidos bombarderos medianos como el Junkers Ju 188 y el Junkers Ju 288, y del único bombardero pesado que Alemania había diseñado, el Heinkel He 177.

Se prestó poca atención a los nuevos tipos de aviones de caza.
Goring se negó a aceptar que los americanos tuviesen aviones de caza de relevancia.
Los P-47 Thunderbolt que aparecieron en los cielos del Reich fueron considerados inferiores a los cazas alemanes.
El 18 de marzo de 1943, Goring se echó atrás de sus anteriores afirmaciones, quejándose ahora de que sus diseñadores le habían fallado.
No podían hacer mucho para desarrollar los nuevos cazas ya que la capacidad industrial alemana estaba dirigida a aumentar la producción de los tipos existentes en respuesta a la creciente intensidad de la ofensiva aliada.
El desarrollo de los nuevos cazas, como el Ta 152, el Dornier Do 335 y el Messerschmitt Me 262 se retrasó.

En las batallas aéreas de 1943 y 1944 se luchó con los antiguos tipos de cazas, el Messerschmitt Bf 110, el ‘‘Bf 109’’, '‘‘Fw 190’’ y el Ju 88
Los cazas P-47 y Spitfire operados por la 8ª Fuerza Aérea, no tenían alcance suficiente para escoltar en profundidad sobre el territorio enemigo a los bombarderos de la USAAF.
Sin embargo, se ordenó a la Jagdwaffe (arma de caza) que atacase a los bombarderos norteamericanos incluso si llevaban escolta.
El ‘‘Bf 109’’ se utilizó para compensar las limitadas prestaciones del '‘‘Fw 190’’ a gran altura.

Las unidades de ‘‘Bf 109’’ recibieron la orden enfrentarse a los cazas de escolta mientras los '‘‘Fw 190’’ atacaban las formaciones de bombarderos.
El caza P-47 tenía una potencia de fuego excelente y en las primeras batallas, junto con el Spitfire, se comportó como un caza de escolta de corto alcance eficaz.

Como resultado de eso, la orden de enfrentarse a los bombarderos bajo cualquier circunstancia fue revocada y se prohibió a los cazas alemanes atacar las formaciones de bombarderos aliados mientras tuviesen escolta de cazas.
Después de la conclusión de la Campaña de África del Norte, en mayo de 1943, se dio prioridad para reforzarse a la 8ª Fuerza Aérea. Desde mediados de 1943 la fuerza aérea norteamericana comenzó a crecer rápidamente.
La eficacia y capacidad de defensa del arma de caza alemana alcanzó su punto máximo durante 1943.

El hecho de que los bombarderos de la USAAF no llevasen escolta de cazas de largo alcance para cubrirles en sus incursiones sobre Alemania, supuso graves pérdidas para los norteamericanos.
Los alemanes ponían en el aire cazas cada vez mejor armados y más capacitados para hacer frente a los bombarderos pesados estadounidenses.

El Bf 109G-6 estaba equipado con el cañón automático de 30 mm MK 108 y ametralladoras pesadas MG 151 de 20 mm bajo las alas.
El '‘‘Fw 190’’ fue equipado con armamento aún más contundente, el mismo con el que se dotó a los cazas pesados adaptados al combate diurno Bf 110 y Me 410 Hornisse y consistente en la versión aire-aire del Nebelwerfer, un lanzador de cohetes no guiados denominado Werfer-Granate

Los resultados de estas mejoras en el armamento de los cazas alemanes fueron devastadores para los bombarderos de la USAAF.
A pesar de las órdenes del OKL, los cazas alemanes esperaban en el aire a que los cazas de escolta norteamericanos se retiraran por falta de combustible y se enfrentaban a ellos en ese momento.
Durante la noche del 24 al 25 de julio de 1943, 791 bombarderos británicos atacaron Hamburgo en el marco de la operacion Gomorra.
Lanzaron miles de tiras de aluminio que confundieron a los radares alemanes y desorganizo su defensa.

El ataque se repitio en 27 de julio por parte de 739 bombarderos.
Los incendios producidos por el ataque unidos a las extrañas condiciones meteorológicas que había esa noche en la ciudad hanseática tuvieron como resultado una tormenta de fuego .
El calor producido por los incendio atrajo el aire fresco de los alrededores de la ciudad produciendo vientos huracanados a ras de suelo que ayudaron a avivar el fuego asfixiando y matando a unas 30.000 personas.


Tras este desastre la Luftwaffe adopto una nueva tactica propuesta por un oficial de bombarderos , en respuesta al engaño ingles que anulo sus radares, hasta que se desarrollaran nuevas contramedidas.

La idea de Hajo Hermann era de poner en combate nocturno a una escuadrilla de cazas monoplazas, más rápidos y ágiles que los grandes cazas biplaza, que atacarían a los bombarderos británicos justo encima de las ciudades que estaban siendo bombardeadas, aprovechando las luces de las baterías antiaéreas y de los centenares de explosiones e incendios que "iluminaban" el espacio aéreo.
El contacto de los cazas con su objetivo sería solamente "visual" y tendrían total libertad para "escoger su presa".

El mayor éxito de esta unidad fue sobre Berlín, en la noche del 23 al 24 de Agosto de 1943, en la que la escuadrilla "Wilde Sau" ( jabali ) derribó 57 bombarderos británicos.
La batalla aérea más grande hasta el momento, entre la Luftwaffe y la USAAF, tuvo lugar el 29 de julio de 1943 durante la "Blitz Week" , una intensa serie de ataques perpetrados por la 8º Fuerza Aérea de los EE. UU.
El resultado fue de 27 cazas alemanes derribados, 13 dañados, 14 pilotos muertos y 12 heridos. La USAAF perdió solo siete P-47.

Durante esta “marea alta”, la Luftwaffe logró varias victorias sobre la USAAF.
La incursión sobre Schweinfurt-Regensburg del 17 de agosto de 1943 no ocasionó muchos daños a las fábricas atacadas, la formación de 230 bombarderos B-17 fue interceptada por unos 300 cazas de la Luftwaffe, algunos de los cuales llevaban, por primera vez bajo sus alas, el lanzador de cohetes aire-aire no guiados Werfer Granate-21

36 aviones estadounidenses fueron derribados, perdiendo unos 200 tripulantes, lo que junto a la incursión realizada, algo antes, ese mismo día contra Ratisbona, supuso para los norteamericanos la pérdida en un solo día de un total de 60 B-17.
Las pérdidas de la Luftwaffe ascendieron a 40 aviones de caza.
Un segundo intento por parte de la USAAF fue la incursión del 14 de octubre de 1943, numerada "Misión 115" y conocida más tarde como "Jueves Negro".

De los 291 B-17 que participaron, 59 fueron derribados sobre Alemania, uno cayó en el Canal de la Mancha, cinco se estrellaron en Inglaterra, y 12 más quedaron permanentemente fuera de servicio por los daños recibidos en la batalla o en el aterrizaje, las pérdidas totales fueron de 77 B-17.
Otros 122 bombarderos fueron dañados en algún grado, requiriendo reparaciones antes de volver a volar. De los 2900 hombres de las tripulaciones que participaron, alrededor de 650 no regresaron, aunque algunos sobrevivieron y fueron hechos prisioneros. Cinco fueron asesinados, 43 regresaron heridos a su base y 594 fueron dados como desaparecidos en combate.

Sólo 33 bombarderos aterrizaron sin ningún daño. Los alemanes perdieron 38 de sus cazas.
La táctica de los cazas alemanes es una de las principales razones que explican lo sucedido y el éxito obtenido por las defensas germanas.
Los B-17 fabricados hasta ese momento carecían de una torreta con ametralladoras en el morro del bombardero, algo que se probó por primera vez en el YB-40 Flying Fortress y que se implementó en los posteriores modelos B-17F, y más tarde en el B -17G.

La falta de armamento defensivo en el morro, indujo a los pilotos de los cazas alemanes a atacar de frente a los bombarderos, demostrando que esa táctica daba muy buenos resultados hasta que se introdujo el modelo B-17G en 1944, que como se ha dicho ya iba artillado frontalmente.
El resultado de la derrota fue que la USAAF no volvió a realizar incursiones en profundidad sobre Alemania hasta la llamada Semana grande (Big week) en febrero de 1944, cuando dispusieron de un caza de largo alcance que podía acompañar a los bombarderos durante todo el trayecto de ida y vuelta al objetivo.

Se hizo un movimiento estratégico para reforzar la Octava Fuerza Aérea; tras los desembarcos aliados de septiembre de 1943 en Italia, se estacionó allí la 15ª Fuerza Aérea, cuyas unidades no estuvieron desplegadas hasta noviembre de 1943.
Este movimiento significaba un potencial desastre para la Luftwaffe ya que el Reich podría ser atacado desde dos direcciones. Los campos petrolíferos rumanos quedaban expuestos a los ataques de los bombarderos con base en Italia, al igual que los objetivos ubicados en Grecia, Yugoslavia, Austria y el sur de Alemania.
La presión sobre la Luftwaffe se incrementó aún más con la introducción masiva, en los cazas norteamericanos, de los depósitos de gasolina desechables o desprendibles.
Con estos depósitos adicionales colgando bajo el fuselaje, cazas como el P-47 Thunderbolt podían llegar tan lejos como Fráncfort del Meno, mientras que el P-38 Lightning podía alcanzar la frontera con Checoslovaquia.

El Mando de Bombardeo de la RAF había estado atacando objetivos alemanes desde 1940, pero hasta 1942 no dispuso de un bombardero pesado cuatrimotor como el Avro Lancaster capaz de llevar una gran cantidad de bombas hasta Alemania.

Hasta 1942, los bombarderos de la RAF carecieron de la ayuda de los aviones Pathfinder (señalizadores), que con sus equipos de ayuda a la navegación localizaban los objetivos, los señalizaban y permitían un bombardeo más preciso y efectivo.

El Messerschmitt Bf 110, que había resultado ser un fracaso como caza diurno, fue elegido para conducir la defensa de los cielos de Alemania durante las horas de oscuridad. Tenía una buena velocidad y una excelente potencia de fuego, era el destructor de bombarderos ideal.
En octubre de 1940, el general Josef Kammhuber fue nombrado "General de la caza nocturna", encomendándosele la tarea de coordinar la defensa aérea nocturna.
En el invierno de 1940-1941 aumentó el número de reflectores y de localizadores por sonido a lo largo de la costa de Alemania y de los Países Bajos, hasta que estuviesen disponibles equipos más sofisticados.
Los cazas alemanes comenzaron a patrullar esa línea para interceptar a los bombarderos.
Kammhuber pidió permiso a Hitler para realizar operaciones nocturnas ofensivas, pero se lo denegó. Kammhuber había sugerido que sus cazas nocturnos merodearan sobre las bases de los bombarderos en Gran Bretaña y les atacasen cuando despegaran.
Hitler se negó argumentando que el pueblo alemán necesitaba ver cómo eran derribados los bombarderos británicos sobre suelo alemán para que estuviesen convencidos de que se les estaba defendiendo.
Después de octubre de 1943, la Luftwaffe detuvo su mini ofensiva aérea sobre Gran Bretaña, esta decisión de Hitler alivió al Mando de Bombardeo de Harris, pues esos merodeadores alemanes que incursionaban por los cielos británicos durante la noche, antes de la prohibición de Hitler, fueron los que causaron la mayor parte de las pérdidas de bombarderos británicos.
Como consecuencia de esa decisión, Kammhuber construyó lo que se llamó la Línea Kammhuber, un sistema de defensa aérea basado en el radar Würzburg y en el Freya.
La estructura inicial de la línea consistía en una serie de estaciones de radar ubicadas en zonas yuxtapuestas y cuya cobertura que se superponía, esas zonas estaban dispuestas de tres en fondo desde Dinamarca hasta el centro de Francia, cada radar configuraba una celda de unos 32 kilómetros de largo (norte-sur) y de 20 km de ancho (este-oeste).

Cada una de las celdas, llamadas Himmelbett, disponía de un centro de control, un radar Freya con un alcance de unos 100 km, los llamados “reflectores maestros” que estaban controlados por radar y un número variable de reflectores controlados manualmente.
Cada celda tenía asignado un caza nocturno principal y otro de reserva. Generalmente estos cazas eran Dornier Do 17, Junkers Ju 88 o Messerschmitt Bf 110.

Los bombarderos de la RAF que volaban hacia Alemania o Francia tenían que cruzar la línea en algún punto, siendo detectados por los operadores del radar Freya e iluminados por los reflectores maestros.
Una vez ocurría esto, los reflectores manuales iluminaban el bombardero, un operador de tierra dirigía al caza nocturno, cuya posición controlaba con el radar de corto alcance Würzburg, hasta las proximidades del bombardero, que era localizado por el piloto visualmente.
Sin embargo, la exigencia por parte de las autoridades locales de reflectores para las ciudades, hizo que fuesen retirados de la Línea Kammhuber.
Cuando el radar aerotransportado Lichtenstein fue instalado en los cazas nocturnos alemanes, estos ya fueron capaces de orientarse y dirigirse a los bombarderos a ciegas.

En febrero de 1942, el ejército británico realizó una incursión en la Francia ocupada llamada Operación Biting, capturó uno de esos radares de control de tierra
Fue llevado a Gran Bretaña y la información conseguida permitió elaborar nuevas tácticas para las oleadas de bombarderos. Si una fuerza numerosa de bombarderos atravesaba por un mismo sector, él único caza de esa celda quedaba desbordado. A pesar de ello, las pérdidas sufridas en 1943 por los bombarderos británicos fueron muy graves.

El Mando de Bombardeo tuvo pocos éxitos durante esta época. El bombardeo de Colonia en mayo de 1942, la batalla del Ruhr y el bombardeo de Hamburgo fueron las excepciones en lo que fue una costosa batalla de desgaste.
La batalla del Ruhr le costó a la RAF 923 bombarderos y perdieron otros 813 más en Hamburgo.
El año culminó con la batalla de Berlín, que terminó en derrota total para la RAF y le costó al Mando de Bombardeo 1.128 bombarderos y estuvo a punto de quedar deshecho.

El mensaje le quedó claro al Comandante en Jefe, el Mariscal de la Real Fuerza Aérea Arthur Harris, el Mando de Bombardeo necesitaba protección.
Al igual que le pasaba a los bombarderos de la 8ª y 15ª Fuerza Aérea de la USAAF, para que la campaña de bombardeo fuese eficaz se necesitaban cazas nocturnos de protección.

A finales de 1943 los jerarcas nazis temían que pudiese ocurrir un colapso moral de la población e incluso desatarse un conflicto civil.
El ministro de propaganda del Tercer Reich Joseph Goebbels denunció los ataques aéreos como auténticos "atentados terroristas" y pidió a la gente que se manifestase en un intento por mejorar la moral.

Albert Speer escribió en su diario que el pueblo demostró a Goebbles que sus temores eran infundados. La moral de los alemanes no decaía, la RAF había fallado y seguiría fallando en sus esfuerzos por quebrar la moral de los alemanes.
La comprobación de que los cazas de la USAAF podían alcanzar zonas tan alejadas de Inglaterra como Bremen, preocupó mucho al RLV (Defensa aérea del Reich).
Se dio prioridad a la defensa de Alemania sobre el resto de territorios. El Generaloberst Wiese se reunió con el personal de Adolf Galland (general del arma de caza) en noviembre de 1943 para intentar dar con una solución a este problema.

Se propuso lo siguiente:
Los cazas ‘‘Bf 109’’ deberían enfrentarse a los cazas de escolta para dispersarlos.
Los Gruppen dotados de '‘‘Fw 190’’, más fuertemente armados junto a los cazas pesados Zerstörer, Bf 110 y Ju 88 atacarian a los bombarderos cuando hubiesen sido despojados de sus escoltas.

A los Zerstörer se les autoriza atacar a los bombarderos si estos penetran más allá del alcance de su escolta de caza.
En este momento, y para dejar constancia de la importancia de la defensa de Alemania, se cambió el nombre del Luftwaffenbefehlshaber Mitte por el de Luftflotte Reich.
Wiese fue retirado del mando y Hans-Jürgen Stumpff, un piloto con más experiencia, fue designado como su comandante.
James H. Doolittle fue puesto al mando de la 8ª Fuerza Aérea y el 21 de enero ordenó que la fuerza de cazas alemana debía ser destruida como preludio al Día D, el desembarco aliado en Normandía.
Para ello Doolittle había declarado que la Luftwaffe sólo podía ser destruida por desgaste en la batalla.
Doolittle empezó su campaña para destruir a la Luftwaffe durante la llamada Big Week (Semana grande), del 20 al 25 de febrero de 1944, como parte de la campaña de bombardeo estratégico.
La campaña de bombardeo durante el día fue apoyada por el Mando de Bombardeo la RAF atacando los mismos objetivos por la noche.
El resultado fue de grandes pérdidas para ambas partes.
La 15ª Fuerza Aérea perdió 90 bombarderos, la Octava Fuerza Aérea perdió 157 bombarderos y el Mando de Bombardeo de la RAF otros 131.
El potencial operacional de la Octava Fuerza Aérea se redujo del 75 al 54% y el de sus unidades de caza del 72 a 65%.

La fuerza de defensa del Reich de la Luftwaffe (RLV) perdió 355 cazas y 100 pilotos , reduciéndose su potencial operacional al 50%.
Si bien Spaatz reivindicó una victoria en esa batalla, la producción alemana de cazas solo se vio mermada muy ligeramente.
Sin embargo, la batalla de desgaste supuso que la Luftwaffe sólo pudiese ir a peor al serle muy difícil recuperarse de sus pérdidas. Después de la Semana Grande, la superioridad aérea había pasado irrevocablemente al lado de los aliados.
Uno de los acontecimientos más importantes de la "Semana Grande", fue la entrada en combate del P-51 Mustang.

Estos cazas escoltaron a los bombarderos de la USAAF hasta el objetivo y en el regreso.
Los Mustang superaban a cualquier caza alemán con motor de pistón y tenían la suficiente potencia de fuego como para destruirlos.
En la segunda mitad de 1944, el modelo P-51D se contaba ya por millares. La fuerza de cazas alemana se desangró en una serie de combates con los cazas aliados lo que les impidió lograr su principal objetivo, derribar los bombarderos del enemigo.
Si bien los daños ocasionados por los bombardeos a la industria aeronáutica no fueron muy grandes, pues los aliados solo consiguieron reducir esa producción en 200 aviones mensuales, los destrozos ocasionados a los medios de distribución de armamento alemanes fueron enormes.
En el verano de 1943, la Flak disponía de 2.132 cañones antiaéreos protegiendo sus zonas industriales, en 1940 tan solo tenían 791 de esas armas.
Estas armas podrían haber sido mejor utilizadas en el frente. Además se necesitaban 16.000 proyectiles de cañón de 88 mm para derribar un bombardero norteamericano.

La Luftwaffe fue sometida a una enorme presión durante los meses de marzo y abril de 1944, las pérdidas de pilotos de caza se hicieron insoportables.
Adolf Galland dijo en un informe que en los últimos cuatro meses, habían resultado muertos 1.000 pilotos de caza. También informó que, en número de cazas, el enemigo les superaba en una proporción de entre 6 y 8 a uno, y que el nivel de formación de los pilotos de caza de los aliados era "sorprendentemente alto".

Galland reconocía que la Luftwaffe estaba perdiendo la guerra de desgaste e insistía en que era preferible la calidad a la cantidad
La Luftwaffe también se implicó en la defensa de la Francia ocupada por los alemanes durante el desembarco de Normandía en junio de 1944.
A pesar del mito popular de que solo Josef Priller y su compañero de ala atacaron a las fuerzas de desembarco aliadas el Día D en las playas, se realizaron más de 170 misiones de combate para apoyar las fuerzas terrestres alemanas.
Eso fue una defensa simbólica frente al masivo esfuerzo de los aliados, que realizaron unas 14.000 incursiones aéreas en Normandía el 6 de junio de 1944.
En las 36 horas siguientes a la invasión, unos 200 ‘‘Bf 109’’ y '‘‘Fw 190’’ participaron en la batalla. Debido a la falta de aviones de ataque a tierra, la Luftwaffe se vio obligada a utilizar sus cazas para esa labor instalándoles bombas bajo el fuselaje.

Debido al escaso entrenamiento de los pilotos de caza en las misiones de ataque a tierra, sufrieron grandes pérdidas.
Los cazas alemanes eran dramáticamente superados en número, lo que hizo que sus pérdidas se disparasen. En el período del 6 al 30 de junio, la caza alemana perdió 931 de sus aparatos en 13.829 misiones de combate.
Las fuerzas aéreas de los aliados realizaron unas 130.000 misiones en apoyo de la invasión.
Se hicieron esfuerzos desesperados para estabilizar el número de cazas alemanes ante las terribles pérdidas sufridas, pero el envio a la batalla de pilotos novatos y poco entrenados, solo sirvió para aumentar aún más las pérdidas.
En el momento de la derrota alemana en Normandía, en agosto de 1944, la mayoría de las unidades de caza habían quedado reducidas casi a la nada.
Eisenhower pidió un plan de bombardeo para destruir el transporte ferroviario en la Francia ocupada, atacando todas las estaciones de clasificación, nudos ferroviarios y el material rodante a disposición de los alemanes.
Durante los meses de mayo y junio de 1944 la RAF y el Mando de Bombarderos Estratégicos de la USAAF llevaron a cabo la destrucción de esos objetivos.
Unos 12.000 civiles franceses y belgas resultaron muertos en esos ataques.
Si bien por la noche los cielos de Francia estaban tranquilos la mayor parte del tiempo, en ocasiones la Luftwaffe infligía a los aliados numerosas bajas.
En junio de 1944 se ordenó al Mando de Bombardeo atacar las industrias del petróleo en la cuenca del Ruhr.
Los ataques produjeron grandes pérdidas haciendo que bajase mucho la moral de las tripulaciones.
Los comandos aéreos sufrieron en esa etapa más víctimas que las fuerzas del Ejército británico en Normandía.
En 1944 la introducción de los cazas nocturnos de Havilland Mosquito ocasionó graves problemas a la Nachtjagdgeschwader (ala de caza nocturna).
El Mosquito tenía un rendimiento superior al de los cazas nocturnos alemanes. Se decía que a los pilotos alemanes se les acreditaban dos derribos cada vez que destruían un Mosquito.

Los planificadores de la estrategia aliada vieron claro que el punto más débil de los alemanes era su suministro de petróleo.
En 1938, los alemanes importaban las dos terceras partes del petróleo que consumían. Cuando la guerra se aproximaba, los alemanes recurrieron a la producción de petróleo sintético.

IG Farben logró convertir el carbón en petróleo, y esta fue la fuente de suministro de casi todo el combustible utilizado por la Luftwaffe.
El 23 de noviembre de 1940, con la firma del Pacto Tripartito y la incorporación de Rumanía y Hungría a la Alianza del Eje, Alemania tuvo acceso a valiosos pozos de petróleo.
La USAAF quería hacer del petróleo alemán un objetivo prioritario.
A fines de la primavera de 1944, disponía ya de cazas de largo alcance para proteger a los bombarderos en los ataques contra los centros de producción de petróleo en Ploesti.

En ese momento, a la USAAF se le planteó un conflicto de prioridades entre la ofensiva combinada de bombardeo y la operación Pointblank de apoyo táctico a las tropas aliadas en Normandía.
Finalmente se pudo disponer de la 15ª Fuerza Aérea para atacar los objetivos rumanos. Hasta ese momento solo se habían realizado ataques esporádicos contra esos objetivos.
El avión cohete Messerschmitt Me 163 y el caza a reacción Messerschmitt Me 262 comenzaron a entrar en servicio en pequeñas cantidades en las unidades ErprKo 262 y JG 400.

El recién creado Sturmgruppen (grupo de asalto), dotado de aviones Fw 190A-8/R2 Sturmbock (avión de asalto) también entró en servicio en el JG 3 que fue asignado a la defensa de Rumania.
El armamento del A-8/R2 era potentísimo, montaba dos cañones de 30 mm con los que podía destruir un B-17 con tres disparos y derribar un B-24 de un solo disparo.
El Fw 190A-8/R2 estaba blindado y era en gran medida invulnerable al fuego defensivo de los norteamericanos. Sin embargo, las mismas características que los convirtieron en “destructores de bombarderos”, les perjudicaban al limitar su rendimiento a gran altura, ya que el Focke-Wulf se hizo más lento e inmanejable en el combate.
Al igual que ocurría con los bimotores Ju 88, Bf 110 y Me 410, necesitaba ir escoltado por cazas ‘‘Bf 109’’ para poder operar.
El 12 de mayo de 1944 se realizó la primera incursión de esta sistemática y deliberada campaña de la USAAF contra la industria del petróleo.
886 B-17 y B-24 despegaron de Inglaterra en ruta hacia las refinerías de Brux y Chemnitz en Alemania.
La corriente de bombarderos iba escoltada por 876 cazas de 22 grupos. Para interceptarlos, despegaron los cazas de los Jagdkorps I y II, que incluían las alas de cazas JG 1, el 3 y el 26.
En total participaron 22 Jagdgruppen (grupos de caza) con un total de 475 cazas mono motores y también despegaron 40 cazas pesados (Zerstörer).
Se produjo una gran batalla aérea a lo largo de los montes Taunus.

Los norteamericanos perdieron un total de 41 B-17.64 Las pérdidas de la Luftwaffe fueron muy graves y se produjeron durante el regreso de los bombarderos tras su misión.
Esta primera operación en defensa de la industria petrolífera fue un desastre para la Luftwaffe. “El 12 de mayo de 1944 puede definirse como el peor día de la guerra para Alemania.
Otros días trajeron derrotas dramáticas y con una cantidad terrible de víctimas, pero nunca sin la posibilidad de un cambio de fortuna".
Albert Speer escribió, "El enemigo ha golpeado uno de nuestros puntos más débiles. Si persisten y hacen como esta vez, entonces pronto acabarán con la producción de combustible".
Algunas veces, la Luftwaffe obtenía ciertos éxitos, casi siempre cuando encontraban formaciones de bombarderos sin escolta de cazas.
El 7 de julio de 1944 una fuerza de 1.129 B-17 y B-24 de la 8ª Fuerza Aérea de la USAAF, salió de Inglaterra para bombardear las fábricas de aviones de la zona de Leipzig y las plantas de petróleo sintético de Boehlen, Leuna-Merseburg y Lützkendorf. Dos Jagdgeschwader los interceptaron.
Los pilotos alemanes actuaron agresivamente, aproximándose a los bombarderos hasta llegar a un punto en que podían dispararles a quemarropa.
Los cazas alemanes encontraron al Grupo de Bombarderos Nº 492, que en ese momento carecía de escolta de cazas, y en tan solo un minuto, todo el escuadrón de 12 B-24 fue aniquilado.

La 2 ª División Aérea de la USAAF perdió 28 Liberator ese día, la mayoría por los ataques de los aviones de asalto del Sturmgruppe. Los alemanes perdieron nueve cazas y otros tres sufrieron daños al aterrizar, cinco pilotos resultaron muertos.
La situación iba haciéndose cada vez peor para la Luftwaffe en su conjunto.
El I. Jagdkorps estaba perdiendo cazas a un ritmo del 10% por misión, mientras que las pérdidas de los bombarderos solo eran del 2%.

La presencia de tan gran número de cazas norteamericanos se estaba convirtiendo en un desastre. El 28 de mayo, la segunda incursión de la 8ª Fuerza Aérea contra la industria petrolífera, se tradujo en la pérdida de 32 bombarderos de 1.341 que intervinieron, y 14 cazas por parte de la USAAF.
El I Jagdkorps perdido 52 cazas, 18 pilotos muertos y 13 heridos.
Los bombarderos estuvieron bien protegidos. La mayoría de las tripulaciones de los bombarderos dijeron no haber visto cazas alemanes durante la misión.
El 29 de mayo la 15AF y la 8AF lanzaron ataques conjuntados contra diversos objetivos de la industria aeronáutica y del petróleo. La refinería de petróleo en Politz estaba entre ellos.
Una formación de Bf 110 que los interceptó, logró derribar 13 bombarderos, muriendo 17 tripulantes y resultando heridos otros siete.
Cierto número de cazas '‘‘Fw 190’’ y ‘‘Bf 109’’ atacaron con éxito en cuanto al derribo de aviones enemigos, pero les supuso un alto costo.

La 8AF y 15AF de la USAAF comenzaron a realizar misiones tipo lanzadera, en el viaje de ida bombardearon Ploieşti y los yacimientos petrolíferos en Rumania, aterrizaron en la Unión Soviética y al regreso atacaron objetivos en Alemania los días 30 y 31 de mayo.
El 18 de junio la 8ª Fuerza Aérea realizó la incursión de bombardeo más grande hasta la fecha.
Envió 1.965 bombarderos y 1.111 cazas para bombardear objetivos relacionados con el petróleo en Polonia y Alemania. Sólo 167 cazas alemanes despegaron para interceptarlos.
El bombardeo fue un éxito. Los mensajes alemanes descifrados por ULTRA, confirmaron la reducción de los vuelos no operacionales como resultado de los bombardeos a las plantas de tratamiento del petróleo.
Según Speer, hacia el 21 de julio, el 98% de todas las plantas de combustibles estaban paralizadas.
La producción mensual se redujo de 180.000 toneladas en marzo de 1944 a 20.000 en noviembre, y el combustible almacenado se redujo de 575.000 a 175.000 toneladas
En septiembre de 1944, el ratio de pérdidas y derribos estaba en contra de la Luftwaffe. Con algunas excepciones, la tasa de pérdidas de las formaciones aliadas permanecía por debajo del 1%, las pérdidas alemanas estaban entre el 10 y 20%.

Las formaciones aliadas eran unas 18 veces más numerosas que las alemanas en esa época, por ello las pérdidas se traducían en coeficientes más grandes para los defensores alemanes.
Sin embargo, durante septiembre, el RLV contabilizó 307 derribos frente a 371 pérdidas propias. En octubre de 1944, el número de cazas disponibles para el combate era de 347, excluyendo las unidades en reparación y las utilizadas para el entrenamiento de nuevos pilotos.
Los bombarderos de la RAF y de la USAAF, hasta finales de agosto, realizaron cientos de incursiones contra los objetivos relacionados con el petróleo.

La principal refinería en Rumania fue prácticamente destruida por los bombardeos. La última incursión contra Ploieşti la realizó el 15AF el 19 de agosto de 1944.
Los rumanos, incluida su fuerza aérea, que habían luchado junto a la Luftwaffe hasta ese momento, capitularon el 23 de septiembre de 1944 ante el avance del Ejército Rojo y declararon la guerra a su ex aliado. Las unidades de caza alemanas que quedaban se retiraron a Yugoslavia y Hungría.
Los ataques estaban teniendo un efecto devastador en las unidades de caza alemanas. Más y más staffels (escuadrones) y Gruppen (grupos) de caza fueron retirados de la línea del frente, en el Frente del Este, para reforzar la defensa del Reich.

Goring ordenó que se hiciese un mayor esfuerzo para capacitar a los pilotos más a fondo y más rápidamente, emitió también una orden para ampliar el número de pilotos de caza (Jadgflieger), ordenando que los pilotos de bombarderos se convirtiesen en pilotos de caza.
El plan falló. El período de formación de los nuevos pilotos se redujo por la necesidad que había de ellos en la batalla.
En 1944, el programa de formación de los pilotos se había reducido a 8 meses y 111 horas de vuelo, de ellas tan sólo 20 horas en el Fw 190 y Bf 109.

Este tiempo de formación era menos de la mitad del que se dedicaba a la instrucción de los cadetes alemanes en 1942.
Las escuelas de vuelo alemanas dependían del combustible pero las demandas de combustible de las escuelas de vuelo nunca se cumplimentaron
Había una gran cantidad de cadetes disponibles para iniciar la formación, pero las escuelas básicas de vuelo tuvieron que cerrarse para posibilitar el funcionamiento de la escuelas de vuelo avanzado.
En el otoño, la Luftwaffe se vio en la necesidad de buscar personas que tuviesen alguna experiencia de vuelo para poder pasar por alto la etapa de formación básica en las escuelas de vuelo.

El Gran Golpe (en alemán: Großer Schlag) fue un proyecto de Adolf Galland para una batalla en el aire contra las fuerzas aéreas británicas y estadounidenses y que según el plan iba a ser la mayor y más decisiva de la guerra.
Hitler finalmente había prohibio la operación del “gran golpe” ya que se enojó con el comportamiento de Luftwaffe a raíz de lo ocurrido el 2 de noviembre de 1944, cuando la Luftflotte Reich perdió el 50% de los 305 cazas enviados a enfrentarse con los bombarderos de una incursión norteamericana.
Aunque la caza alemana derribó 40 bombarderos, sus pérdidas fueron enormes, 73 pilotos de caza murieron en esa acción.
Cualquier oportunidad de Galland para dar el "gran golpe" se había esfumado.

En el invierno de 1944-45 la Luftwaffe se vio superada en gran medida por la RAF y la USAAF.
Muchos de los altos mandos de la Luftwaffe tenían la esperanza, en 1942, de que se diese prioridad a proyectos como el avión de caza propulsado por cohete Me 163 o el caza a reacción Me 262.
Sin embargo, Adolf Hitler insistió en que el Me 262 se utilizase para misiones de ataque al suelo, lo que dificultó su desarrollo y retrasó su entrada en servicio en el RLV.
Además de los avances tecnológicos, en diciembre de 1944, la RLV se había reorganizado en cinco Jagddivision y un Jagdkorps.
La posición de la Luftwaffe siguió deteriorándose.
Sin embargo, conforme se reducía la extensión del territorio alemán el número de armas antiaéreas de la Flak aumentaba.

Durante los meses de noviembre y diciembre de 1944, la Flak fue mucho más eficaz que la Luftwaffe derribando bombarderos aliados.
Un ejemplo de esto ocurrió durante los bombardeos a las plantas de petróleo sintético en la cuenca del Ruhr, la Flak derribó 59 bombarderos de la USAAF mientras que los cazas alemanes tan solo derribaron 13.
La artillería antiaérea pesada de la Flak consiguió reducir la precisión de los bombardeos, así como actuar de guía para los cazas alemanes que buscaban las corrientes de bombarderos.
Las pérdidas de la Luftwaffe alcanzaron un máximo histórico el 26 de noviembre, cuando interceptando una incursión, la RLV perdió 119 cazas, 60 pilotos muertos y 32 heridos por sólo 25 cazas de la USAAF y seis bombarderos derribados.
Hitler trató de mejorar la pésima situación militar de Alemania con el lanzamiento de la operación Wacht am Rin que condujo a la Batalla de las Ardenas.
El RLV destinó algunos Jagdgeschwader para apoyar la ofensiva junto con las unidades de cazas de primera línea de la Luftwaffe.

Al amanecer del 1 de enero de 1945, la Luftwaffe lanzó sorpresivamente la Operación Bodenplatte en un intento por recuperar la superioridad aérea y ayudar a reiniciar la estancada ofensiva alemana.
Su objetivo era destruir las fuerzas aéreas aliadas en los Países Bajos.
Logró en un principio algunos éxitos tácticos pero finalmente fracasó.
Más de 450 aviones aliados fueron destruidos en tierra, la mayoría bombarderos, siendo reemplazados en menos de una semana.

Las bajas de pilotos fueron escasas, pues la mayor parte de los aviones fueron destruidos en tierra, al contrario que los alemanes, quienes perdieron a sus más hábiles y experimentados pilotos por accion del fuego antiaereo y los cazas.
Los alemanes perdieron 143 pilotos en acción, 70 fueron hechos prisioneros y 21 resultaron heridos, todo ello en un solo día.
Las operaciones de los nuevos cazas Me 262 y Me 163 hicieron poco para contrarrestar el problema de la superioridad aérea aliada.
Entre 13 y el 15 de febrero de 1945 la ciudad de Dresde fue bombardeada cuatro veces.
Durante los mismos, entraron en acción más de mil bombarderos pesados, que dejaron caer cerca de 4.000 toneladas de bombas altamente explosivas y dispositivos incendiarios, arrasando gran parte de la ciudad y desencadenando una tormenta de fuego que consumió el centro histórico de la misma.
La cantidad de victimas fue de entre 18.000 y 35.000 muertos.

Las pérdidas alemanas seguían siendo elevadas debido a la falta de formación de los pilotos de caza.
El 7 de abril de 1945, por ejemplo, de los 183 cazas '‘‘Fw 190’’ y Bf 109 S, protegidos por una importante formación de aviones de reacción Me 262, que participaron en una salida de interceptación de bombarderos, solo regresaron 15 a sus bases. Sólo fueron derribados ocho bombarderos .
Durante este período se produjo la invasión de la Alemania occidental por parte de los aliados.
La Luftwaffe defendió sin descanso su espacio aéreo y sufrió grandes pérdidas en las misiones de ataque a las cabezas de puente aliadas.

Se anotaron algunos éxitos locales como ocurría a veces con las misiones de los Me 262 que incluían 40 o 50 cazas a reacción, pero las pérdidas ocasionadas a los aliados no fueron decisivas.
Las Fuerzas Aéreas de los aliados tenían una total superioridad aérea y atacaban de manera continuada a la Luftwaffe sobre el terreno y en el aire.
En apenas tres días, del 13 al 15 de abril de 1945, los ataques de los aviones aliados consiguieron destruir en tierra unos 400 cazas alemanes.

En abril, la lucha llegaba a su fin, en ese mes tuvieron lugar las últimas misiones de la RLV.
La mayoría de las unidades de caza, que ahora ocupaban aeródromos de Austria y Checoslovaquia, comenzaron a rendirse en masa a los aliados occidentales a fin de evitar tener que capitular ante los soviéticos.
Las acciones bélicas cesaron oficialmente el 8 de mayo de 1945