Cuando hablamos de robots normalmente
los asociamos a una exactitud milimétrica y una ejecución de tareas casi perfecta. Las máquinas han evolucionado tanto en estas últimas décadas que ya son capaces de realizar casi cualquier cosa que les encomendemos.
La tecnología está llegando a límites insospechados, sin embargo, en algunas facetas aún queda mucho camino por andar. Este robot peluquero puede ser un claro ejemplo de la marcada diferencia que todavía existe entre seres humanos y automáticos.Aunque este robot es controlado y no automatico
El modelo se llama Multi-Arm Unmanned Ground Vehicle y ha sido desarrollado por la empresa Inteligent Automation Inc.
Cuenta con numerosos sensores que se adaptan al tamaño, forma y movimientos de la cabeza e incluso ofrece al cliente, mediante una voz en pantalla, tranquilizadores consejos como "relájate, no te muevas..." Además, y para que no le falte ningún detalle, viene equipado con un accesorio automático que recoge y barre todo el pelo hasta dejar el suelo en perfecto estado.
La teoría parece estupenda. No obstante, en la práctica parece que la cosa no es tan sencilla. Como podréis comprobar en el vídeo, nuestro robot no es que sea exactamente un artista y en realidad, se limita a rapar con una máquina al sufrido voluntario que se presta para el experimento.
Es cierto que no ofrece resultados espectaculares y que es totalmente desaconsejable , sin embargo hay que tener en cuenta que es tan sólo un prototipo realizado para una obra benéfica.
Todos los años numerosos voluntarios se rapan la cabeza y realizan donaciones a la Fundación St. Baldrick con el objetivo de recaudar fondos para esta organización que se ocupa del cáncer infantil. Los empleados de Inteligent Automation participan desde hace bastante tiempo en esta iniciativa y este año pensaron que sería divertido ser trasquilados por un robot en lugar del peluquero de costumbre.
No sé si en este caso el generoso fin justifica los medios, pero dos cosas parecen claras: el valor de los voluntarios sometidos a este original peluquero y que a los robots aún les queda mucho que aprender en el mundo del estilismo.
los asociamos a una exactitud milimétrica y una ejecución de tareas casi perfecta. Las máquinas han evolucionado tanto en estas últimas décadas que ya son capaces de realizar casi cualquier cosa que les encomendemos.
La tecnología está llegando a límites insospechados, sin embargo, en algunas facetas aún queda mucho camino por andar. Este robot peluquero puede ser un claro ejemplo de la marcada diferencia que todavía existe entre seres humanos y automáticos.Aunque este robot es controlado y no automatico
El modelo se llama Multi-Arm Unmanned Ground Vehicle y ha sido desarrollado por la empresa Inteligent Automation Inc.
Cuenta con numerosos sensores que se adaptan al tamaño, forma y movimientos de la cabeza e incluso ofrece al cliente, mediante una voz en pantalla, tranquilizadores consejos como "relájate, no te muevas..." Además, y para que no le falte ningún detalle, viene equipado con un accesorio automático que recoge y barre todo el pelo hasta dejar el suelo en perfecto estado.
La teoría parece estupenda. No obstante, en la práctica parece que la cosa no es tan sencilla. Como podréis comprobar en el vídeo, nuestro robot no es que sea exactamente un artista y en realidad, se limita a rapar con una máquina al sufrido voluntario que se presta para el experimento.
Es cierto que no ofrece resultados espectaculares y que es totalmente desaconsejable , sin embargo hay que tener en cuenta que es tan sólo un prototipo realizado para una obra benéfica.
Todos los años numerosos voluntarios se rapan la cabeza y realizan donaciones a la Fundación St. Baldrick con el objetivo de recaudar fondos para esta organización que se ocupa del cáncer infantil. Los empleados de Inteligent Automation participan desde hace bastante tiempo en esta iniciativa y este año pensaron que sería divertido ser trasquilados por un robot en lugar del peluquero de costumbre.
No sé si en este caso el generoso fin justifica los medios, pero dos cosas parecen claras: el valor de los voluntarios sometidos a este original peluquero y que a los robots aún les queda mucho que aprender en el mundo del estilismo.