El Distrito Federal, por algunos entusiastas conocido como el Nueva York mexicano es un lugar emblemático: quienes vienen a conocerlo no lo olvidan nunca pues aquí se puede encontrar desde un violinista en el metro hasta un performance en la luz roja de un semáforo. Por la gran variedad de lugares curiosos, museos y hoteles en la Ciudad de Mexico, la capital del país se ha convertido prácticamente en una marca que en garantía de entretenimiento y calidad.
Hay cientos de cosas que podemos hacer una tarde en el DF; desde recorrer las hermosas calles del Centro Histórico, ver una película, asistir a un evento al aire libre, conocer uno de sus cientos de museos y si nos da hambre, hay un buen número de lugares para comer en el DF que nos dejarán con ganas de volver. Una de las características más conocidas de la ciudad es la gran cantidad de puestos callejeros de comida que existen de los que no podemos perdernos, pues la gastronomía callejera suele ser la más deliciosa.
Quienes han venido a visitar el Distrito Federal concuerdan con que hay una serie de cosas que tienen que hacer antes de marcharse, aquí les presentamos algunas de ellas:
Ir a las luchas de la Arena México, el ambiente no tiene igual dentro del recinto, pues los chilangos verdaderamente se apasionan defendiendo a sus luchadores favoritos.
Conocer el grandísimo Barrio Bravo. Venir al DF y no conocer Tepito es haber desperdiciado la oportunidad de conocer de lo que realmente se trata vivir en la ciudad. Gente en todos lados, vendimia, música, micheladas, antojitos… todo lo que se puede vender, lo encuentran en Tepito.
Escuchar danzón en la Ciudadela y hasta bailar. Más bien ser bailado, pues los señores que encontramos en la Ciudadela son adultos mayores que llevan años practicando y no pierden la oportunidad de pasar sus saberes a los curiosos.
Ir a la Basílica de Guadalupe. Un lugar definitivamente emblemático del DF tanto si somos religosos como si no lo somos, pues es la casa de “La Virgen Morena”.
Conocer Coyoacán. A muchas personas la única razón que las mueve a visitar la ciudad es conocer Coyoacán, los bares de los alrededores y por supuesto, conocer el Museo Frida Kahlo, en el que se forman filas de hasta 40 minutos para entrar. Para los más comunistas, está el Museo Casa León Trotsky a solamente unas cuadras.
Visitar el Centro, en especial el Zócalo. Aunque sea solamente para caminar por las callejuelas el centro es un lugar hermoso para estar una tarde; la plancha es un lugar muy representativo así como la calle Madero que hace poco fue convertida en avenida peatonal.
Ir a los monumentos representativos. El Monumento a la Revolución, el Ángel de la Independencia, La Catedral, el Hemiciclo a Juárez, el Palacio de Bellas Artes, la Torre Latinoamericana, la Fuente de Cibeles entre otros que representan momentos importantes de la historia del país.
Subirse al metro. A pesar de que en otros estados también hay algo similar al metro, nada como el de la ciudad y si se sienten aventureros, la hora pico es una buena manera de provocar los límites de la física.
Así en el Distrito Federal hay de todo y para todos los gustos, desde las comidas más gourmet hasta las fritangas más grasosas, nada como aventurarse a la jungla de concreto en donde siempre hay algo qué ver.
Hay cientos de cosas que podemos hacer una tarde en el DF; desde recorrer las hermosas calles del Centro Histórico, ver una película, asistir a un evento al aire libre, conocer uno de sus cientos de museos y si nos da hambre, hay un buen número de lugares para comer en el DF que nos dejarán con ganas de volver. Una de las características más conocidas de la ciudad es la gran cantidad de puestos callejeros de comida que existen de los que no podemos perdernos, pues la gastronomía callejera suele ser la más deliciosa.
Quienes han venido a visitar el Distrito Federal concuerdan con que hay una serie de cosas que tienen que hacer antes de marcharse, aquí les presentamos algunas de ellas:
Ir a las luchas de la Arena México, el ambiente no tiene igual dentro del recinto, pues los chilangos verdaderamente se apasionan defendiendo a sus luchadores favoritos.
Conocer el grandísimo Barrio Bravo. Venir al DF y no conocer Tepito es haber desperdiciado la oportunidad de conocer de lo que realmente se trata vivir en la ciudad. Gente en todos lados, vendimia, música, micheladas, antojitos… todo lo que se puede vender, lo encuentran en Tepito.
Escuchar danzón en la Ciudadela y hasta bailar. Más bien ser bailado, pues los señores que encontramos en la Ciudadela son adultos mayores que llevan años practicando y no pierden la oportunidad de pasar sus saberes a los curiosos.
Ir a la Basílica de Guadalupe. Un lugar definitivamente emblemático del DF tanto si somos religosos como si no lo somos, pues es la casa de “La Virgen Morena”.
Conocer Coyoacán. A muchas personas la única razón que las mueve a visitar la ciudad es conocer Coyoacán, los bares de los alrededores y por supuesto, conocer el Museo Frida Kahlo, en el que se forman filas de hasta 40 minutos para entrar. Para los más comunistas, está el Museo Casa León Trotsky a solamente unas cuadras.
Visitar el Centro, en especial el Zócalo. Aunque sea solamente para caminar por las callejuelas el centro es un lugar hermoso para estar una tarde; la plancha es un lugar muy representativo así como la calle Madero que hace poco fue convertida en avenida peatonal.
Ir a los monumentos representativos. El Monumento a la Revolución, el Ángel de la Independencia, La Catedral, el Hemiciclo a Juárez, el Palacio de Bellas Artes, la Torre Latinoamericana, la Fuente de Cibeles entre otros que representan momentos importantes de la historia del país.
Subirse al metro. A pesar de que en otros estados también hay algo similar al metro, nada como el de la ciudad y si se sienten aventureros, la hora pico es una buena manera de provocar los límites de la física.
Así en el Distrito Federal hay de todo y para todos los gustos, desde las comidas más gourmet hasta las fritangas más grasosas, nada como aventurarse a la jungla de concreto en donde siempre hay algo qué ver.