
Una Fábrica de Sueños

En San Jorge, Santa Fe, Argentina, se encuentra la única fábrica de bolitas de Sudamérica. Los dueños de TINKA cuentan con 58 años de existencia.
Victor Hugo Chiarlo y Domingo Vrech eran operarios de una famosa cristaleria santafecina llamada Saica, en 1953 pidieron liciencia por un mes y se aventuraron a conseguir algún financiador para lograr su loca ilusión.La idea de ambos era montar su propia fábrica de bolitas. Tenian alrededor de 30 años de edad y ni un solo centavo cuando fueron en tren hasta Rosario a buscar mercado para sus ideas. Se contactaron con una casa distribuidora de mármol en Rosario, cuyo dueño se interesó y les pidió que fabricaran algunas bolitas de muestra. Las hicieron en un fin de semana y con el resultado a la vista el financista no dudó en apostar a ello. Con la plata suficiente como para las máquinas, trabajaron seis meses para devolver lo prestado. Y renovaron ese acuerdo de ganancia tres veces más. Con la fábrica recién armada, Vrech se retiró de la sociedad e ingresó Ricardo Reinero, un artesano del hierro, quien se enfocó en la producción.
En toda su historia esta fábrica fue una socidad de hecho, sus dueños nunca firmaron ningún papel, ni recibos, ni establecieron una sociedad anónima, nada. Juntos con los cambios la producción fué creciendo, las mayores ventas llegaron en el año 92, de la mano de un taiwanés llamado Cheen Fu Cheen, quien sabia del tema porque trabajó en una fábrica de bolitas en su pais de origen, quien vendió a estos argentinos unas máquinas de hacer bolitas y otra de bolones, el taiwuanés trabajó un tiempo con ellos, y desde ahi se fabricó la bolita llamada "japonesa" . Con el tiempo llegaron a realizar una producción de 400 mil bolitas diarias y 160 mil bolones por dia.
Tuvieron unas épocas de competencia, ya que se armaron dos fábricas mas con el mismo propósito, pero estas duraron muy poco y no pudieron hacerles competencia a la pionera.
La crisis de los años 90 provocada por el boom de las importaciones amenazó con dejarlos en la lona. Cuando ellos querian vender las bolitas a 1 Peso, el importador las vendia a 0.80 centavos, y asi sucesivamente. No habia forma de competir, pero todo mejoró al llegar el siglo XXI.
La fábrica de TINKA hoy se sostiene con el trabajo de siete operarios y doce empleados en total, con administrativos incluidos.
Como TINKA no exporta, sino que sólo abastece la demanda nacional de bolitas de juego e industriales, (las que se utilizan en los envases de aerosol o nieve para el Carnaval), las últimas estricciones a la exportación la favorecieron,aunque siguen entrando al pais, bolitas fabricadas también en México y China.
La gran vedette de la fábrica fué la bolita llamada lecherita, blanca y distinta del resto, fué bautizada asi, por el extraño tinte que surgía de la combinación de recortes de cristaleria, del envase de vidrio de la antigua Crema POND'S y del cerámico vilcri, un vidrio opaco que se extinguió a fines de los 90. Con la dificultad de conseguir esos materiales, las lecheritas dejaron de existir.
Redonda como el mundo, y de los juegos más universales que existen, su encanto no sucumbe ante generaciones enteras capaces de enloquecer frente a una playstation. Con mucha más modestia en sus insumos, pero no por eso sin requerir menos destreza, la bolita es un pasatiempo que nunca pasó de moda.
¿Quien acaso no jugó alguna vez?, en los recreos escolares, en los pueblos donde las calles aún son de tierra y en miles de lugares mas, nadie olvida que dos personas están a sólo una bolita de distancia de pasar al aburrimiento a la diversión.
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