
Hola a [email protected] ! Cómo están? Espero que muy bien!
El sábado estaba mirando en la TV "los videos más insólitos" y de repente pasan este:
Cuando lo vi quedé así

Tal vez para muchas personas no es nada nuevo, pero yo jamás había oído la historia de ese pueblo y me dio curiosidad saber qué había pasado ahí para que todo quedara así tal cual se veía en el video.
Gracias @Huyi por ayudarme a extraer los videos de las fuentes originales

Epecuén, el pueblo que emergió de las aguas
Luego de una inundación devastadora, se terminó la vida en el lugar ya que los habitantes debieron abandonar sus hogares y pertenencias; sólo quedan ruinas en la superficie de lo que fue un importante centro turístico

Ubicada a 570 km de la ciudad de Buenos Aires, la laguna que dio nombre al pueblo es la más baja de los espejos de agua que componen las encadenadas del Oeste, cuenca endorreica que depende de la evaporación y filtración del suelo para disminuir su nivel. La salinidad del agua (tiene diez veces más sal que el océano) impulsó la Villa Epecuén. Al principio, los pioneros se dedicaron a la explotación minera (extracción de sal y sulfato), pero poco a poco terminó convirtiéndose en uno de los destinos turísticos favoritos para el cuidado de la salud. A partir de los años veinte se construyeron aproximadamente 250 hoteles que contaban con alrededor de 5000 camas. En Epecuén llegaron a vivir unas 1500 personas.
Luego de un largo período de sequía, y tras algunos pedidos de los hoteleros del lugar, se decidió construir en 1975 un canal denominado Ameghino, que conectó la cadena de lagunas para atraer el agua. Pero un día llegaron las lluvias y, en 1978, se decidió levantar un terraplén para proteger el pueblo. No fue suficiente. En 1985, en medio de una fuerte sudestada, la tierra cedió y la villa turística se hundió bajo ocho metros de agua. Los habitantes de Epecuén huyeron al vecino pueblo de Carhué. Hoy, a Epecuén llegan fotógrafos, documentalistas y turistas en busca de esas ruinas posapocalípticas.
La madrugada del 10 de noviembre de 1985 una sudestada precipitó el desenlace y la fuerza del agua perforó un terraplén que protegía al pueblo de un lago que estaba colapsado por los 1500 milímetros de lluvia caídos ese año.
A partir de esa noche la imagen del pueblo se modificó. El nivel de agua creció un centímetro por hora y dos semanas después ya había dos metros de agua. Los pobladores, resignados, tuvieron que abandonar casas, hoteles y comercios en pocos días, sin más remedio. La mayoría de los lugareños se afincaron en Carhué, una localidad de diez mil habitantes que se encuentra a 12 kilómetros de la villa y a 570 kilómetros al sudoeste de Capital Federal. Hasta allí, en camiones y tractores, se realizó la mudanza de todo un pueblo devastado.
Epecuén se había desarrollado como destino turístico desde su fundación, el 23 de enero de 1921. Fue el refugio de miles de abuelos que buscaban alivio en la salina para los problemas en los huesos, las articulaciones y la piel. También el de cientos de judíos que la eligieron y adoptaron como lugar de veraneo por las similitudes de las propiedades del agua con las del Mar Muerto. Hasta el día de la inundación llegó a contar con una capacidad hotelera de 5000 camas distribuidas en 220 establecimientos entre hoteles, pensiones y residencias. La industria del turismo también convivió con la de la explotación de la sal que se usaba en el rubro farmacéutico y la fabricación del vidrio.
El comienzo del fin. En 1975, el gobierno provincial construyó el canal Ameghino, una obra de ingeniería que conectaba varias cuencas y regulaba el caudal de agua en todas las lagunas de la región. Con este sistema ninguna se secaría y no había riesgo de inundación. Pero no se controló más a partir del golpe de Estado de 1976. "Se abrió la canilla, pero no se la cerró más", graficó Rubén Besagonil, un ex poblador de Epecuén. Lo que intentó ser la solución de un problema terminó condenando a la villa.
Desde 1980 la laguna creció entre 50 y 60 centímetros por año y amenazaba con rebasar el terraplén construido para proteger al pueblo. Nadie pensaba en lo peor, pero la tragedia ocurrió y, cuando la protección se quebró, no hubo vuelta atrás.
¿Qué pasó con todos los pobladores? A pesar que se resignaban a irse del pueblo tuvieron que rehacer su vida como pudieron, de cualquier modo. La mayoría le inició juicio al gobierno provincial. Algunos cobraron el 50 por ciento del valor de la propiedad y los que pudieron esperar recibieron lo que les correspondía, pero 15 años después. "Nos quedamos sin plata, sin casa y sin trabajo. Fue muy difícil. Se siente tristeza e impotencia porque se podría haber evitado.", lamentó Ricardo Zappia, otro ex habitante, sentado sobre los escombros de lo que fue su hotel.
En los últimos cincos años el agua bajó varios metros y hoy quedan pocas cuadras inundadas. El pueblo está resurgiendo de una inundación y se espera que el próximo verano todas las ruinas estén en la superficie. Ofrecerá un atractivo diferente: sólo se verá el recuerdo de lo que fue el epicentro turístico de la región.

Nostalgia Epecuen Drone
Aunque las aguas bajaron, 30 años después, el pueblo no ha sido reconstruido, pero los hermanos Tomás, Iván y Simón Thibaud -tres argentinos apasionados por la fotografía y el video, y creadores de la iniciativa Drone Films Project- decidieron “rescatar”, al menos del olvido, Villa Epecuén: la sobrevolaron con un dron y registraron lo que veían sus ojos, para mostrar al mundo lo que quedó de su vieja gloria.

FOTOGALERÍA
Las ruinas de un pueblo fantasma
En 1920 un pueblo turístico se estableció en las orillas del Lago Epecuén, a unos 600 kilómetros de Buenos Aires. En 1993 una inundación arrasó con todo en su camino dejando únicamente las ruinas de lo que alguna vez fue Villa Epecuén.

El antiguo matadero de Villa Epecuén entre un grupo de árboles muertos


El agua altamente salina del Lago Epecuén ha retrocedido en los últimos años, después de sumergirlo bajo 10 metros de agua salada en casi 25 años


Desde el aire, el trazado de las calles, las casas y negocios de Villa Epecuen son todavía visibles

Los contornos todavía inundados por el Lago Epecuén
Los árboles muertos, edificios en ruinas y un vehículo oxidado han emergido recientemente del retroceso del agua en Lago Epecuén
Imagen aérea de la antigua estación de la orilla del lago
Vista de una antigua calle entre las ruinas, Epecuén fue el hogar de más de 5.000 residentes y cerca de 300 empresas
La creación de la villa turística data del año 1920
La villa llegó a recibir entre los años 1950 hasta 1970 a 25.000 turistas de noviembre a marzo
Respaldos de sillas totalmente oxidadas asoman de entre los escombros de un edificio
Una fina capa de sal, agrietada, revela la pintura original de la pared de un edificio colapsado
Una escalera a ninguna parte, en el medio de la nada
Los árboles muertos, asesinados por la afluencia de agua salada
Detalle de la parte delantera de un vehículo en ruinas después de más de 25 años de haber sido sumergido en agua salada
Un bosque fantasma en la oscuridad en Villa Epecuén
El enorme caudal de agua rompió el terraplén de piedra y tierra que protegía la ciudad e inundó gran parte de la localidad
Partes de Carhue, incluyendo su cementerio, también se vieron afectadas por la inundación tras el desborde del Lago Epecuén
Un hombre compara una fotografía de la Villa tomada en la década de 1970 con el estado actual del lugar, después de casi 25 años de inundación

Video: Epecuén: 30 años
"Soy Pablo Novak, el único habitante de la ruina", dice el hombre que vivió cuatro años el esplendor de Epecuén hasta que un día el agua empezó a subir. Hoy vive solo allí y camina entre los escombros. "Nos dijeron «hay que salir lo antes posible porque tapa todo»", recuerda Novak cuando se rompieron los terraplenes.

Informe Epecuen TELEFE


