Voy a escribirte porque siento en ti
un poema.
Siento cuando me lo pide el cuerpo
pues, me pide de ti.
Voy a escribirte porque me gustas,
a cada paso que doy, tu nombre se escribe en las baldosas,
en los árboles.
Tu rostro, tan hermoso y lejano,
se crea en la gente que pasa
y es por eso, que voy a escribirte.
Ayer, en la noche,
comencé a escribirte.
Se me hizo tan incontrolable,
las palabras eran poco para expresarme…
Es más, coloqué gestos dentro de un papel,
y hasta se ha caído una lágrima de socorro.
Aún te extraño, no me contento con perderte.
Las oportunidades fueron nulas frente a ti,
la semejanza entre el amor y la cordura, eran pocas,
en ti me había hundido.
Me encontré inverso en un mar de emociones,
y en la cama encontraba mi numerosa gama de facetas.
¿Cómo olvidarte, si aún te escribo?
Por eso voy a escribirte,
por si acaso, yo te olvido…
un poema.
Siento cuando me lo pide el cuerpo
pues, me pide de ti.
Voy a escribirte porque me gustas,
a cada paso que doy, tu nombre se escribe en las baldosas,
en los árboles.
Tu rostro, tan hermoso y lejano,
se crea en la gente que pasa
y es por eso, que voy a escribirte.
Ayer, en la noche,
comencé a escribirte.
Se me hizo tan incontrolable,
las palabras eran poco para expresarme…
Es más, coloqué gestos dentro de un papel,
y hasta se ha caído una lágrima de socorro.
Aún te extraño, no me contento con perderte.
Las oportunidades fueron nulas frente a ti,
la semejanza entre el amor y la cordura, eran pocas,
en ti me había hundido.
Me encontré inverso en un mar de emociones,
y en la cama encontraba mi numerosa gama de facetas.
¿Cómo olvidarte, si aún te escribo?
Por eso voy a escribirte,
por si acaso, yo te olvido…