Google compra Motorola para competir con Apple
Motorola Mobility fue una división del Grupo Motorola encargada de fabricar teléfonos y tablets.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) dio su visto bueno para que Google pueda concretar la adquisición de Motorola Mobility por 12,500 millones de dólares (mdd).
A juzgar por las severas advertencias que emitió la autoridad y sus críticas a las promesas de Google de no hacer un uso indebido de ninguna de las 17,000 patentes que adquirirá con el acuerdo, parece que la compañía apenas ha superado el escrutinio de la investigación. La Unión Europea también aprobó el lunes la operación.
El DOJ dijo en una declaración que estaría observando cualquier señal de "potencial uso anticompetitivo" que Google haga de sus patentes. El buscador debe licenciar sus patentes en "términos justos, razonables y no discriminatorios".
La declaración compara los compromisos de Google sobre ese particular con aquellos hechos por Apple y Microsoft, y lo hace de modo desfavorable. Las promesas de Google fueron "más ambiguas" que aquellas hechas por otras compañías, aseguró la dependencia. Sin embargo, el DOJ no pudo encontrar una razón para negar la fusión. Pero advirtió que si Google se pasa de la raya, la agencia "no dudará en tomar las acciones legales oportunas".
La adquisición de Motorola Mobility está motivada por las patentes, como Google ha dicho desde el principio. Se trata de una tendencia entre las compañías tecnológicas que compran patentes para defenderse contra demandas por propiedad intelectual interpuestas por competidores que poseen su propia cartera de patentes.
Todo el asunto es un gran lío, las empresas se denuncian unas a otras a diestra y siniestra, y la innovación tecnológica está determinada cada vez más por oficiales de la Corte y directores corporativos.
El DOJ también aprobó acuerdos de Microsoft, Apple y Research in Motion para comprar patentes de Nortel, un fabricante de equipos de telecomunicaciones en quiebra. Asimismo aprobó la compra de patentes propiedad de Novell por parte de Microsoft y Apple. Las compañías acordaron no usar esas patentes para impedir que sus competidores introduzcan nuevos productos, y abstenerse de cobrar precios artificialmente altos por las licencias de patentes con el fin de sacar del mercado a sus rivales.
Motorola Mobility manufactura teléfonos y tablets que usan el sistema operativo de Google, así que cuando el acuerdo se cierre, Google estará licenciando software a sus competidores, todas aquellas compañías que usan Android.
Tan solo la semana pasada, Apple presentó una demanda por patentes contra Motorola por tecnología usada en el iPhone. Esta semana, Apple añadió otra cuenta a su creciente rosario de acciones legales, interponiendo una segunda demanda contra Samsung, arguyendo que la nueva versión de Android, llamada Ice Cream Sandwich, viola los derechos de patente del sistema iOS de Apple.
Ahora que Google se queda con las patentes de Motorola (si bien el acuerdo todavía debe ser aprobado por China), la compañía debe moverse rápidamente para redoblar su competencia especialmente frente a Apple, en particular en el segmento de las tablets, donde el sistema operativo Android está quedándose rezagado mientras Apple alista el lanzamiento de la iPad 3.
En el segmento de los smartphones hay más paridad competitiva, pero Google corre el riesgo de no moverse con la suficiente rapidez para mantener su cuota de mercado.
Hasta ahora, Google jugó con gran desventaja en el frente legal. Tener ahora todas esas nuevas patentes le da munición para combatir. "La analogía más cercana es la guerra. Necesitas llegar a la mesa de negociaciones con tu carga de patentes para poder negociar con los otros titulares de patentes", indica Carrier.
Motorola Mobility fue una división del Grupo Motorola encargada de fabricar teléfonos y tablets.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) dio su visto bueno para que Google pueda concretar la adquisición de Motorola Mobility por 12,500 millones de dólares (mdd).
A juzgar por las severas advertencias que emitió la autoridad y sus críticas a las promesas de Google de no hacer un uso indebido de ninguna de las 17,000 patentes que adquirirá con el acuerdo, parece que la compañía apenas ha superado el escrutinio de la investigación. La Unión Europea también aprobó el lunes la operación.
El DOJ dijo en una declaración que estaría observando cualquier señal de "potencial uso anticompetitivo" que Google haga de sus patentes. El buscador debe licenciar sus patentes en "términos justos, razonables y no discriminatorios".
La declaración compara los compromisos de Google sobre ese particular con aquellos hechos por Apple y Microsoft, y lo hace de modo desfavorable. Las promesas de Google fueron "más ambiguas" que aquellas hechas por otras compañías, aseguró la dependencia. Sin embargo, el DOJ no pudo encontrar una razón para negar la fusión. Pero advirtió que si Google se pasa de la raya, la agencia "no dudará en tomar las acciones legales oportunas".
La adquisición de Motorola Mobility está motivada por las patentes, como Google ha dicho desde el principio. Se trata de una tendencia entre las compañías tecnológicas que compran patentes para defenderse contra demandas por propiedad intelectual interpuestas por competidores que poseen su propia cartera de patentes.
Todo el asunto es un gran lío, las empresas se denuncian unas a otras a diestra y siniestra, y la innovación tecnológica está determinada cada vez más por oficiales de la Corte y directores corporativos.
El DOJ también aprobó acuerdos de Microsoft, Apple y Research in Motion para comprar patentes de Nortel, un fabricante de equipos de telecomunicaciones en quiebra. Asimismo aprobó la compra de patentes propiedad de Novell por parte de Microsoft y Apple. Las compañías acordaron no usar esas patentes para impedir que sus competidores introduzcan nuevos productos, y abstenerse de cobrar precios artificialmente altos por las licencias de patentes con el fin de sacar del mercado a sus rivales.
Motorola Mobility manufactura teléfonos y tablets que usan el sistema operativo de Google, así que cuando el acuerdo se cierre, Google estará licenciando software a sus competidores, todas aquellas compañías que usan Android.
Tan solo la semana pasada, Apple presentó una demanda por patentes contra Motorola por tecnología usada en el iPhone. Esta semana, Apple añadió otra cuenta a su creciente rosario de acciones legales, interponiendo una segunda demanda contra Samsung, arguyendo que la nueva versión de Android, llamada Ice Cream Sandwich, viola los derechos de patente del sistema iOS de Apple.
Ahora que Google se queda con las patentes de Motorola (si bien el acuerdo todavía debe ser aprobado por China), la compañía debe moverse rápidamente para redoblar su competencia especialmente frente a Apple, en particular en el segmento de las tablets, donde el sistema operativo Android está quedándose rezagado mientras Apple alista el lanzamiento de la iPad 3.
En el segmento de los smartphones hay más paridad competitiva, pero Google corre el riesgo de no moverse con la suficiente rapidez para mantener su cuota de mercado.
Hasta ahora, Google jugó con gran desventaja en el frente legal. Tener ahora todas esas nuevas patentes le da munición para combatir. "La analogía más cercana es la guerra. Necesitas llegar a la mesa de negociaciones con tu carga de patentes para poder negociar con los otros titulares de patentes", indica Carrier.