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Conrad y Demarest – La expansión imperial azteca

El último y mayor estado expansionista en las mesetas de México Central. Imperio dominado por los mexicas, considerado por sus vecinos como bárbaros del norte. A mediados S. XIV se establecieron en su capital isleña Tenochtitlan. Término Azteca: procede de “Aztlan”, legendaria tierra natal de los mexicas antes de que emigraran al Valle de México

OLMECAS
Primera sociedad compleja de Centroamérica en las tierras bajas tropicales de la costa del golfo. Sus elementos económicos, sociales y religiosos reaparecerán en civilizaciones sucesivas.

TEOTIHUACAN
Primer centro urbano que surge como foco de innovación y evolución cultural tras la caída de los olmecas, trasladándose al Valle de México. Desde el año 100 d.c. hasta el 600, rigió un vasto imperio económico.

Factor determinante: la ecología del Valle de México en la sucesión de estados expansionistas. Según Sanders la diversidad ecológica de la región imponía el intercambio de productos y fomentó la aparición de la economía de mercado y la naturaleza expansiva de Teotihuacan.

Según Millon el papel de Teotihuacan como centro de peregrinación fue fundamental para su ascensión al poder.
La religión de estado pudo desempeñar un papel fundamental en los aspectos más agresivos de la difusión de la influencia de Teotihuacan.

Enigma de su derrumbe antes de 650 d.c. los trastornos internos comienzan a debilitar al estado, hacia 750 d.c. ya estaba en decadencia y fueron abandonadas extensas zonas de la capital. Pueblos seminómadas del norte, los CHICHIMECAS, empezaron a avanzar durante los siglos siguientes hacia el Valle de México.

Chichimecas
inización política consistía en una laxa alianza militar entre pueblos sin un pasado mesoamericano (chichimecas y agricultores del norte semicivilizados, junto a los restos desintegrados de Teotihuacán). Las leyendas enaltecían el linaje chichimeca, ejemplificado en el rey-dios Miscoatl, guerrero y cazador, fundador del estado tolteca.

Leyenda de Quetzalcóatl ilustra la pugna entre los cultos militaristas de la guerra y los sacrificios humanos, como 2º tema fundamental entre otros aspectos más pacíficos de la religión y la cultura de M.
Heredan el complicado panteón de los primitivos pueblos de M., y es de particular interés como los rituales van teniendo un cambio gradual para la elaboración de cultos de sacrificio humano. En Tula y en su ciudad hermana tolteca-maya Chichén Itzá muestran esculturas que muestran las víctimas sacrificiales y los elementos bélicos.

Los sacrificios humanos y el militarismo creciente son rasgos definitorios de la época posclásica

Hacia 1200 d.c. se da la desintegración de la hegemonía tolteca por la crisis de identidad posclásica: ambivalente actitud hacia la guerra, los sacrificios y el linaje étnico de los pueblos. Refleja el desequilibrio dinámico de M. posclásica de los estados militares que intentan amalgamar diversos elementos étnicos y de encajar las concepciones ideológicas en una estructura unificada.

Estos problemas irresueltos fueron heredados por las pequeñas ciudades-estado rivales. En el Valle de México entraron emigrantes chichimecas, fundiéndose con los toltecas que quedaban. El término “tolteca” pasó a significar el elemento más antiguo y civilizado del Valle.

Entre estas pequeñas ciudades-estado aumenta el militarismo conformando una lucha ideológica. Se intensificaron los sacrificios y se reforzaron los aspectos bélicos de las antiguas divinidades. Cada centro buscaba legitimar sus aspiraciones apelando a la estirpe tolteca. Ésta se obtenía por medio de una mitografía creativa o por medio de alianzas matrimoniales con gobernantes que proclamaban linaje tolteca. El éxito de dicha legitimación fue para la unión menos prestigiosa, la azteca.

Alianzas. A comienzos del S. XIV aparecen dos confederaciones no muy sólidas abocadas a un enfrentamiento.
En el noroeste del Valle de México los TEPANECAS, su alianza se centraba en la ciudad de Azcapotzalco, junto a los centros de Coyoacan y Tlacopan .

En la orilla oriental del lago Texcoco otro grupo, los ACOLHUAS, con una hegemonía muy asentada, dominada por una serie de capitales: Coatlinchan, Huexotla y Texcoco.
Por últimos otros CENTROS INDEPENDIENTES, como Culhuacán, el último resto del estado tolteca, junto a Xochimilco y Chalco.

De la alianza tepaneca de Azcapotzalco llegan los MEXICAS, en busca de una tierra propia.

MEXICAS
Sus orígenes no son claros, probablemente eran grupos norteños influidos por los toltecas que entraron en el Valle de México después de la caída de Tula. A estos grupos se los llamó aztecas, aunque cada etnia o grupo político se designe con términos específicos.
Se busca reivindicar la herencia tolteca a través de la historia de sus migraciones, y la reescritura que hacen de su historia tras llegar al poder en 1428. En ese momento el tlatoani Itzcoatl quemó todos los códices primitivos y se redactaron nuevos textos históricos y religiosos, acordes con las ambiciones imperiales.
Su migración finaliza en la primer mitad del S. XIV con a fundación de su capital, Tenochtitlan, isla deshabitada de las ciénagas occidentales del lago Texcoco. 13 años después se funda la ciudad gemela del norte Tlatelolco.
A mediados del S. XIV se convierten en vasallos de la poderosa alianza tepaneca, que controla la tierra firme del oeste. La participación en esta alianza acelera su continua asimilación y evolución cultural.
Los tepanecas adiestraron a los guerreros mexicas para su posterior papel de imperialistas militares y les dieron un modelo de sociedad estratificada.

Las instituciones políticas y sociales mexicas sufrieron continuos cambios para adecuarse a su rápida evolución cultural.

El centro de la vida mexica fue la institución del calpulli, fue también la principal unidad residencial. Los miembros poseen en común las tierras, aunque a cada familia se le asignaba el usufructo de determinado trozo de tierra que se transmitía por herencia, siempre que éstos continuaran la producción agrícola. Eran las unidades organizativas y económicas, constituyendo también cierto tipo de grupo de parentesco. Eran grupos endógamos unificados que tenían una jerarquía interna. Su característica más importante es su flexibilidad, ya que se adaptaba previamente al papel imperial que se le confiaría entre los mexicas.

A finales del S.XIV, se superpuso otro nivel de estructura política a los hombres del común, denominados macehualtin, fueron los pillis, los descendientes de quienes tenían el mérito de tener raíces toltecas. Este linaje se refuerza por relaciones de parentesco patrilineales. Era un requisito imprescindible para una participación seria en la política, la presencia de una línea dinástica de ascendencia tolteca.
El sistema formal de monarquía se establece aproximadamente en 1370, cuando el consejo de jefes del calpulli solicitó de la ciudad-estado de Culhuacán que les concediese un príncipe de sangre tolteca. Siendo el 1º tlatoani de Tenochtitlan Acamapichtli

Los tres primeros tlatoques (plural de tlatoani) mexicas, tenían su poder limitado por la autoridad tradicional de los calpultin y por el monarca tepaneca. Su principal deber consistía en guiar a los mexicas en las guerras a favor de la alianza tepaneca.
Por las victorias tepanecas-mexicas los tributos comenzaron a ser un componente de la economía mexica, ligado a la jerarquía estatal y a las ambiciones militares. Estos cambios erosionaron el poder del sistema tradicional de calpultin y fortalecieron el papel de la guerra, los tributos y la naciente nobleza guerrera.

La divinidad mexica en la época imperial fue Huitzilopochtli, o “colibrí del sur”, elementos singular del panteón mexica. Éste fue durante la legendaria migración, el guía y consejero en sus luchas, conduciéndolos hacia su isla de Tenochtitlan. la cosmología imperial lo clasificó como uno de los 4 dioses mayores del panteón. .
Los mexicas heredaron de los toltecas el militarismo del culto sacrificial, intensificando los sacrificios humanos, siendo la violenta competición entre ciudades-estado desde la época pretolteca, fundamental en la elaboración de todos los aspectos de la religión de estado. La ideología era una parte de la lucha por el poder, tan importante como la fuerza militar y económica. Antes de los cambios de 1428, ninguna religión estatal de M. había logrado conformar los actos sacrificiales y la cosmología religiosa en un culto imperialista unificado.

La crisis de transformación comienza a verse cuando los nuevos dirigentes, el tlatoani y los pipiltin, obtienen victorias para los mexicas, incrementando el papel de la guerra y los tributos en su economía, y obteniendo recompensas propietarias de tierras por las victorias.
A comienzos del S. XV los mexicas ya eran casi aliados de los señores tepanecas de Azcapotzalco, en lugar de vasallos.

Su dios-héroe Huitzilopochtli evolucionó hasta convertirse en una deidad protectora del Estado.
En el decenio de 1370 los guerreros mexicas al mando del 3er tlatoani Chimalpopoca, ayudaron a Tezozomoc de Azcapotzalco, su maestro, consejero y patrocinador, en la guerra contra la otra gran potencia del valle, la confederación acolhua, dirigida por la ciudad de Texcoco. En 1418 finalmente tienen la victoria contra este rival. Pero Tezozomoc no se ocupó de legitimar su poder a través de un linaje tolteca, careciendo además de una cosmología imperial unificadora. Por lo que tras su muerte en 1426 su reino se desploma.
Desde 1426 a 1428 en Azcopatzalco se da una guerra de sucesión, que finaliza cunado Maxtla se apodera del trono y del control de la alianza tepaneca. Mientras tanto en Tenochtitlan, el tlatoani mexica Chimalpopoca muere por causas no naturales, subiendo al poder como el nuevo tlatoani Itzcoatl. Junto a sus sobrinos Moctezuma I y Tlacaelel, eran una facción militante que propugnaba la rebelión contra la alianza tepaneca y su Maxtla.
Los mexicas se alían con Nezahualcoyotl, el desterrado príncipe de Texcoco, y con Tacuba, dirigiendo una coalición de ciudades-estado rebeldes contra los tepanecas. Conforman la Triple Alianza que derrota a los tepanecas en 1428 tras un golpe militar, convirtiéndose en el Imperio Azteca, siendo los aztecas mexicas de tenochtitlan los que dominaría a los estados tributarios de la alianza.

IMPERIO AZTECA

Bajo la dirección del tlatoani Itzcoatl (1428-1440) y sus sobrinos, siendo su cihuacoatl (gran sacerdote y consejero) Tlacaelel, se dan las reformas imperiales que establecen el nuevo orden.
Hay un plan de propaganda mexica que eleva al dios Huitzilopochtli, en provecho de los nuevos dirigente y de la nobleza, quienes concentraron la riqueza, los privilegios sociales y el poder político. Estos eran el tlatoani gobernante, sus guerreros y la clase noble pilli (singular de pipiltlin). Las reformas religiosas consolidaron y legitimaron los cambios, proporcionando un contexto ideológico para las nuevas instituciones y la inspiración para la continua expansión del estado.

La base económica era la tierra y los tributos. Cuando la alianza de Itzcoatl derrota a los tepanecas, heredó un imperio. Las tierras adquiridas no se repartieron entre los grupos calpultin, unidades tradicionales de posesión de la tierra, correspondieron éstas y los derechos tributarios al tlatoani y a su elite guerrera. Al reescribir la historia esta desigual distribución se justificó diciendo que los hombres del común no deseaban la guerra y que sòlo la coerción del nuevo régimen logró volver a los mexicas contra los tepanecas.

El gobierno imperial tuvo sus cargos a partir de decretos creados por Itzcoatl, los cuales combinaban funciones militares, religiosas y políticas. Se introdujo un nuevo procedimiento de elección del tlatoani arrebatándoles a los consejos calpultin la elección del jefe y otorgándola a la oligarquía a través del “Consejo de los cuatro”, principales consejeros del tlatoani. Se establece una jerarquía de títulos. Tlacaelel, en su calidad de cihuacoatl, reorganizaba los cargos civiles y religiosos.

Bajo el gobierno de Moctezuma I (1440-1468) prosiguió la obra de estructurar las clases, definiendo a los nobles (pipiltin) y a la gente del común (macehualtin), diferenciando a los primeros por los privilegios en el vestir, la propiedad y la educación. La hegemonía de la Triple Alianza (Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba) fue concentrándose cada vez más en la autoridad suprema del tlatoani de Tenochtitlan.

Los principales fundamentos económicos fueron los tributos, repartidos sobre la base de derechos de nacimiento y de los éxitos militares, la agricultura de chinampas y el comercio. Las organizaciones calpultin fueron virtualmente excluidas de la nueva estructura política.

El imperio azteca inicia un ciclo de creciente imperialismo y estratificación en clases.

La diferencia sustancial causante del éxito mexica fue la transformación ideológica que garantizó las victorias siguientes y la continua expansión de su estado. Con ésta se logra integrar los sistemas religioso, económico y social en una máquina guerrera imperialista.
La historia se reescribió para justificar la actuación de la elite y su derecho a gobernar. Se transforman los antiguos mitos y la cosmología para convertirlos en un culto integrado que sustenta el imperialismo militar mexica. Con la elevación de Huitzilopochtli, se une la divinidad protectora, las ambiciones militares y el sol, en una visión de la lucha constante entre las fuerzas del universo.
La cosmología imperial sostenía que se debían cautivar prisioneros para sacrificarlos al dios, ya que los guerreros enemigos sacrificados fortalecerían al sol y retrasaría la ineludible destrucción por las fuerzas de la oscuridad. La guerra era un deber sagrado
El programa propagandístico de los dirigentes imperiales daría lugar a una parte sustancial del arte y la literatura azteca, que según Townsend fue utilizado para promover la cosmovisión imperialista. Fue la creación y el control de instituciones religiosas y educativas lo que permitió que persistieran las revolucionarias reformas religiosas. El estado controlaba el arte monumental, la historia escrita y la instrucción sacerdotal.

Con las campañas de la Triple Alianza, dirigidas por los guerreros mexicas, se traspasan fronteras y crece el número de centros y tribus que prometen fidelidad y tributo a Tenochtitlan y sus aliados aztecas. Las derrotas militares y las hambrunas eran atribuidas a los dioses, por lo que se redoblaba el militarismo y con éste, el aumento de la escala de los sacrificios.
Este conjunto sagrado era un fenómeno racional, desde el contexto ideológico de las creencias religiosas M. hasta los concretos intereses políticos y económicos del pueblo y el estado. La cosmología mexica resultaba aceptable y eficaz, por proceder de instituciones religiosas consolidadas y de mitos tradicionales. La reforma de la ideología imperial sólo altero la escala potencial, ya que el sacrifico humano ya era una tradición antigua y venerada, asociado a la fuerza de los dioses astrales por las ofrendas.

Las conquistas militares otorgaban no sólo el tributo, de la que dependían las economías de las ciudades-estado, sino también para cumplir con su deber sagrado de sacrificios humanos.
Los pochtecatin que comerciaban en el exterior por cuenta del estado, actuaban también como espías para acopiar información sobre la riqueza y los recursos de los otros pueblos. El mérito de un comerciante se expresaba en el acto sacrificial que marcaba su avance hacia lo alto de la jerarquía pochteca.
Las diferentes condiciones sociales se dan como resultado de las conquistas militares. Se consolida una aristocracia terrateniente, formada por el tlatoani y sus nobles guerreros, la clase teuctli.
La motivación individual, además de la colectiva, se garantizaba por el incentivo, más terrenal, de la movilidad social, que ofrecía a cada persona la posibilidad de mejorar de condición social, política y económica. La elite, los pipiltin, más allá de ser una condición hereditaria, debían dar pruebas de su valía con proezas militares o capacidades burocráticas o sacerdotales. El rango se definía y reforzaba mediante privilegios en el vestir, en las posesiones y en la conducta.

Los problemas del imperio surgieron cuando, una vez satisfechas las necesidades divinas (sacrificios) y materiales (tributos), no estaban preparados para los problemas que representaba el gobierno y el control de los pueblos sojuzgados. El Imperio Azteca es un sistema de conquistas carente de consolidación ulterior.
Según Conrad y Demarest NO fue en realidad un “imperio” en el sentido habitual del término. Consistía en una hegemonía sobre ciudades que prometían obediencia y tributos a las capitales de la Triple Alianza. No hay ningún intento por asimilar a los pueblos conquistados, ni cultural ni políticamente. El único cambio real en el estado vencido serían los pagos de tributos impuestos. La estructura política local quedaba intacta, reduciendo al mínimo los problemas administrativos y aumentando la posibilidad de rebelión. Las insurrecciones comenzaban se iniciaban comúnmente con el asesinato de los recaudadores de tributos, por lo que las regiones sojuzgadas tenían que ser reconquistadas una y otra vez.
Por este motivo existieron numerosos enclaves independientes dentro del imperio. El más molesto de éstos para los aztecas fue el de los tlaxcaltecas, que se resistieron con éxito a los ejércitos de la alianza. Otro grupo fueron los tarascos, que nunca llegó a ser conquistado por la Triple Alianza. Se encontraban al oeste de ésta obstaculizando su expansión por esa zona. Por este motivo la forma del imperio fue asimétrica, con su núcleo en México Central y dominios que se extendían muy lejos por el sur y el este.

El sistema de tributos organizado sin mucha cohesión, era cada vez más inadecuado. Las regiones recién conquistadas eran muy lejanas a la capital, las provincias periféricas no podían aportar productos alimenticios, sólo daban bienes suntuarios necesarios para la burocracia estatal y la aristocracia, para reforzar su prestigio. No se podían mitigar la escasez de alimentos.
La ideología imperial alentaba el crecimiento interno de la población, por la demanda divina de nuevos guerreros. Se produjo una explosiva inmigración a la capital.
Las exigencias cada vez mayores eran difíciles de satisfacer dado que la reconquista mexica solía diezmar las filas de los principales productores de la región: la muerte de miles de productores de alimentos, la propia base de subsistencia del imperio.
Los problemas logísticos y económicos por el crecimiento del imperio, se acompañaban de tensiones sociales, ya que los rápidos cambios de la sociedad multiplicaron los desequilibrios entre las clases.
Comenzaron los conflictos entre la aristocracia hereditaria y terrateniente y los guerreros y comerciantes prósperos, que habían sido las fuerzas motrices de la expansión imperial.
El culto a la guerra continua y a los sacrificios humanos que fueron la inspiración motriz de las victorias, resultaba incompatible con cualquier estructura política estable.
Se une a estos conflictos el dilema de logística ideológica ya que al disminuir el ritmo de las conquistas y quedar alejados los campos de batalla, era difícil conseguir el abastecimiento de víctimas que los dioses precisaban. Por esto surgen las “Guerras Floridas”¸ acuerdo entre las principales ciudades-estado de México Central para enfrentarse periódicamente en batalla con el fin de que cada una pudiera capturar guerreros con destino a los sacrificios rituales.

Crisis del Imperio Azteca: las dos principales finalidades de la guerra, cautivos para sacrificios y tributos para sostenimiento estatal, resultan gradualmente objetivos contradictorios.

Las limitaciones inherentes al sistema imperial dan una crisis interna con la que debe enfrentarse Moctezuma II, quien asciende al trono en 1503. Hereda una hegemonía imperial muy vasta, vagamente organizada y totalmente inestable. La Triple Alianza sólo poseía crisis logísticas, administrativas, y desequilibrios económicos. El imperio necesitaba una solución de estabilización y consolidación, más que de conquista y sacrificios. Moctezuma II fue el primer tlatoani que se dio cuenta del dilema azteca y que intenta una política de consolidación y estabilización.
Su antecesor Ahuítzotl emprendió un plan hidráulico para solucionar los problemas de abastecimiento alimenticio de la capital, pero esto llevó a una desastrosa inundación que destruyó virtualmente a Tenochtitlan y arruinó los cultivos de la región circundante. Ahuítzotl murió en medio de esta atmósfera y su sobrino Moctezuma II ascendió, buscando más la consolidación interna que la expansión.
Intentó conquistar los enclaves independientes y la terminación del ciclo de insurrecciones en el seno del imperio, pero tal política de consolidación no se ajustaba los patrones tradicionales de la guerra mexica. Se comenzó a atacar sistemáticamente siendo por primera vez desde el nacimiento del imperio batallas desfavorables para la Triple Alianza.
Intenta la centralización del poder político y detener los rápidos cambios sociales que erosionaban la estructura de clases de la sociedad. Impuso recortes de la estructura de clases, decretando purgar la corte de todos los consejeros y jefes que no fueran de la más alta cuna. Estas reformas se extendieron a todos los niveles de la jerarquía administrativa, militar y religiosa. Se limitaron los honores a guerreros de baja extracción, quedando sólo éstos para criterios hereditarios, para distinguir y engrandecer a la nobleza.
El sistema imperial siempre había impulsado y recompensado el éxito por medio de un sistema de movilidad social controlada que terminaría con este gobierno.
El consejero y gran sacerdote, el cihuacoatl se convirtió en un mero administrador de los decretos reales, el papel del consejo del tlatoani se redució a algo puramente formal. El tlatoani como único poder independiente de la Triple Alianza.
Se produjeron reacciones negativas frente a los programas políticos y sociales, en el momento en que el estado más necesitaba del apoyo del pueblo para afrontar los problemas económicos y demográficos. Se erosionaron las motivaciones militares, empeorando la actuación de los ejércitos aztecas contra los enclaves independientes. Se da un aumento de los conflictos internos. Estaban amenazados los cimientos del imperio: el contrato sagrado entre los dioses hambrientos y sus deliciosos colaboradores mexicas.
La debilitación del sagrado vínculo del culto de los sacrificios condujo a la derrota, al resentimiento del pueblo y al rencor entre los mexicas y los dioses.

Esta era la situación en vísperas de la conquista española. La paradoja que derrotó a Moctezuma II era que la expansión, imposible de lograr, seguía siendo la piedra angular de los sistemas ideológico, social y político mexicas.
En 1519 con la aparición de Cortés y los conquistadores, llega a su fin la evolución independiente de la civilización mesoamericana. Los estados tributarios se rebelaron o dieron su apoyo a los españoles, para liberarse de la opresión azteca. En su mayoría tlaxcaltecas en busca de venganza.

De no haber llegado los españoles…. A medida que se debilitaba la situación imperial, se reforzaba la de sus enemigos tlaxcaltecas, inspirados por su culto de estado al dios Camaxtli. Mientras tanto en el oeste se reforzó la hegemonía tarasca, al desarrollar una metalurgia utilitaria incluyendo probablemente el uso del bronce.

El pueblo mexica fue traicionado por sus creencias más fundamentales. A la llegada de los españoles, el Imperio Azteca estaba siendo sofocado por las mismas fuerzas que lo habían creado.
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