hola taringeros.....hoy les vengo a mostrar las 7 maravillas del mundo antiguas.....(aca no estan todas para los que van a comentar)
informacion:
Petra es un yacimiento arqueológico en Jordania. Son los restos de la capital del antiguo reino nabateo, fundada hacia el 300 antes de Cristo. Sus restos más famosos son los edificios labrados en la misma piedra de las paredes rocosas del angosto valle de la Aravá.
El nombre significa piedra en griego, y es justamente porque la ciudad está enteramente construida en piedra rosada. Los edificios más célebres son el Templo de los leones alados y la Tesorería. Desde 1985 es reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Abandonada durante mucho tiempo, fue revelada al conocimiento mundial por el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt in 1812. Petra permaneció igualmente inaccesible para casi todo el mundo hasta luego de la Primera Guerra Mundial.
Una autopista llega hasta Petra desde 2004. En Wiki Travel recomiendan que se contrate un beduino a la entrada del parque arqueológico, en el Centro de Visitantes, ya que uno puede así sacar ventaja de los conocimientos que tienen estos guias que a veces incluso han vivido toda su vida en Petra. Y por el alquiler de un burro o un camello, le contarán toda la historia del yacimiento.
La entrada a Petra es un largo y estrecho cañón llamado Siq. Apenas se sale del Siq, los visitantes pueden ver la grandeza del edificio conocido como Tesorería, sin duda el más impresionante de todos. Utilizada en la filmación de la película Indiana Jones y la última Cruzada.
Enseguida comienza la calle de las Fachadas, un largo cañón a cuyos lados se alinean las fachadas de varias tumbas. Al final de la llamada calle, se puede ver un Teatro tallado en la roca, ampliado en la época de dominación romana, para siete mil espectadores. Todavía sigue utilizándose en algunas representaciones. Frente al teatro están las llamadas tumbas reales, que son más importantes y grandiosas que las de la Calle de las Fachadas. Y finalmente el Monasterio o Templo, el monumento más grande de Petra, que fue excavado en la piedra en el 100 antes de cristo. Tiene 800 escalones para subir a él, que pueden llegar a llevar una hora sortear. Algunos visitantes prefieren subir a lomos de un burro.
… y allí, sobre la Gran Muralla, todo es calma interior, todo es paz, mientras a tu alrededor gira un mundo acelerado; mientras a tu alrededor cientos de turistas peregrinan para admirar esta gran maravilla. Allí, sobre aquel lugar milenario; siglos de cultura; siglos de filosofía, de luchas, de creencias… el yin y el yang unidos en 7.300 kms. de piedras e historia china….
… y cuenta la Historia, que allá por el año 221 a.C., el primer emperador Quin Shihuang unió a los Reinos Combatientes en un solo imperio. Con el fin de defender a su recién creado imperio de los ataques exteriores, unió distintas porciones de la muralla, utilizando para ello mano de obra campesina, y gastando ingentes fortunas en su edificación. Quin Shihuang pasó a la historia como el primer tirano y dictador de la China, y aún así, hoy día, en China, se le admira casi como a un dios. Fue quien reformó la escritura, quien instauró nuevas formas de gobierno, quien fijó los sistemas de monedas y creó la primera red de canales para regadíos. Gracias a él, se deben bastantes monumentos y palacios por toda la China, e incluso, para su protección, fue enterrado en la provincia china de Xian un soberbio ejército de soldados de terracota….pero tras la caída de la Dinastía Qing, la Gran Muralla fue abandonada… Tuvo que ser la Dinastía Ming la que , entre los siglos XIV y XVII hiciera la última restauración de la Muralla, aun cuando al día de hoy sólo se conserva un 30% de ella.
… para llegar, desde Pekín, la zona más cercana es la de Badaling, a la que se puede ir en autobús o coche. Esta sección, junto a la de Simatai y la de Mutianyu, son las mejor conservadas. Sobre todo en la segunda, Simatai, obtendremos las mejores vistas de toda la muralla. Allí, en el horizonte, veremos perderse la Gran Muralla, subiendo crestas de montañas, bajando a valles, pasando sobre ríos, para difuminarse y perderse entre sus abanicos de colores que conforman la calidez de su cielo y el verdor de sus campos: más de siete mil kilómetros que te llevarán desde la costa del Mar Amarillo hasta el paso de Jiayuquan, en el desierto de Gobi, atravesando 135 torres de vigilancia en una aventura que no sólo te hará recorrer los paisajes chinos tan bucólicos, sino que te transportarán a tiempos de guerras, de sangre, y de fatigas….. Tres son los pasos de esta Muralla hecha de arcilla y arena y recubierta de ladrillo cocido o granito: el de Shanghai, el Juyong, y el Niángzi.
… y pasarán los siglos, y la Gran Muralla China permanecerá, majestuosa, sobria, serena, mientras a sus pies, el Mundo se le queda pequeño….
… y es que el Taj Mahal es eso: poesía hecha arte, un canto al amor, una obra sublime que sólo un alma enamorada sería capaz de ofrecer al mundo. Allí, justo sobre el pórtico de entrada, se pueden leer unos versos del Corán que describen el paraíso, que te dan una idea de lo que nos vamos a encontrar y de lo que vamos a sentir; como palabras mágicas, aquel portón de bronce nos descubrirá un “palacio de perlas rodeado de jardines”.
No hay nada más profundo para cualquier viajero que sentarse en uno de los bancos que hay por todo el Jardín del Paraíso y admirar la silueta del impresionante Mausoleo recortada sobre un cielo limpio, que poco a poco se tiñe de rosa al caer la noche, mientras de fondo, en las afueras del Templo, en la ciudad, en Agra, una pequeña localidad situada al norte de la India, en el Estado de Uttar Pradesh, oímos los cánticos y las oraciones propias de estas gentes. Y así, mientras admiramos la soberbia perfección de todo el conjunto; su simetría; los estanques que, como una llave dorada y perfecta, abren el camino hacia el templo de mármol, entre flores de lotos que flotan sobre sus aguas, nuestra mente vaga absorta, solitaria, olvidada de tanto turista como nos rodea, y rememoramos casi con lágrimas en los ojos la triste historia del emperador Sha Jahan.
El símbolo de todo un Imperio. Ese es el Coliseo de Roma. La muestra de todo el poder de una ciudad sobre un vasto Imperio dominado hasta los mismos límites de Oriente. El Coliseo, la admiración del mundo entero en una época gloriosa para Roma; el lugar, donde leones, cristianos, gladiadores, y juegos servían de divertimento a una sociedad ufana y sabedora de su grandeza.
Para situarnos en aquella época y rememorar tiempos de gloria, lo mejor es ir a la zona del Capitolio, al Campidoglio. Desde ese plaza, accederemos a un balcón que se asoma sobre los Foros Imperiales, el lugar donde yace todo el pasado del Imperio Romano, hoy en ruinas. Desde allí podremos divisar el Circo Máximo, el Foro Romano, el de Trajano, los Templos de Saturno y la Concordia, o el Valle del Anfiteatro con el famoso Coliseo. Desde allí, podremos perder la vista hacia años de lucha, de dominación, de fastuosidad, de grandeza, y revivir en la imaginación la sociedad que tan bien nos presentaban en películas como Gladiator.
Y de fondo, tras aquel mágico paraíso cargado de Historia, el Anfiteatro Flavio, más conocido como el Coliseo, situado entre los cerros Palatino, Celio y Esquilino. Más de 50 metros de altura; casi 188 metros de diámetro por su lado mayor y 156 por el eje menor. Aún hoy, en ruinas, impresiona su elegancia.
Su Historia
Fue mandado construir por Vespasiano en el año 72 d.C., e inaugurado por Tito en el 80 d.C., tras celebrar una serie de fastuosas ceremonias y espectáculos que duraron 100 días. Tuvieron lugar luchas a muerte de gladiadores, peleas de animales salvajes, y la entrada fue gratuita. Casi 55.000 espectadores que entraban por 80 bocanas y que los conducían por pasillos hasta las 160 bocas de donde se llegaban a los graderíos. Este formó parte de una serie de anfiteatros que se fueron construyendo y de los que aún se conservan, aparte del romano, el del El Djem en Túnez, los de Nimes y Arles en Francia o el de Verona, al norte de Italia. Entre los siglos V y VI se prohibieron las luchas de gladiadores y de animales salvajes, y es en el siglo XIII cuando el Coliseo se convierte en fortaleza. El último espectáculo del que se tiene noticia es del año 523 bajo el rey godo Teodorico. Posteriormente el Anfiteatro, convertido en fortaleza, fue abandonado, e incluso parte de sus piedras, como la de tantos otros edificios históricos de los Foros Imperiales, se utilizaron como canteras para otros edificios más modernos. Fue a finales del siglo XIX cuando se excavó la estructura bajo la arena, y retomó la importancia que hoy día tiene.
Su estructura
El interior del Coliseo tenía un ruedo central hecho de madera cubierta de arena, y bajo el que se extendía un auténtico laberinto de pasillos divididos en varios pisos, donde se encontraban las mazmorras y las jaulas de los animales. La zona de graderíos era llamada “Cávea”, dividida en tres sectores superpuestos, más un cuarto graderío de madera para los espectadores de a pie. Cada sector estaba reservado para las diferentes clases sociales. En su parte más alta, el Coliseo tiene el “Velarium”, una gran carpa que protegía a los espectadores del sol y que eran manejados por un destacamento especial de marineros de la flota de Nápoles. El “podio” es la zona donde se sentaban el emperador y los principales miembros de la sociedad romana.
Los muros exteriores están hecho de travertino, y las columnas que en ella se ven son dóricas las del primer piso, jónicas las del segundo, y corintias las del tercero. En cada una de las arcadas que se pueden ver, había una estatua representativa de emperadores y dioses.
La Plaza del Coliseo
Antiguamente, junto al Coliseo, había una gigantesca estatua de bronce dorado de más de 35 metros de altura: el Coloso de Nerón, obra del escultor Xenodoro, que representaba al emperador, y a la que, tras fallecer éste, se le sustituyó la cabeza por la del dios Sol. Junto al Coliseo Romano y el Coloso, se podía admirar el Templo de Venus dedicado a la diosa fundadora de Roma y el Arco de Constantino.
Hoy día, por su importancia, por su arquitectura, por su elegancia, y por el lugar en la Historia que ocupó el Imperio Romano, el Coliseo ha sido designado como candidato a Nueva Maravilla del Mundo, junto a otros importantes monumentos mundiales, como el Taj Mahal, la Alhambra, Timbouctú, Petra, el Macchu Picchu, la Gran Muralla China, las Pirámides de Gizeh, la Isla de Pascua, la catedral de San Basilio, Santa Sofía en Estambul, o el castillo de Neuchswastein
es entonces, cuando entre sombras, el sol proyecta sobre la pirámide su visión: siete triángulos de luz, invertida, que se deslizan por su cara norte hasta alcanzar el suelo, mientras oímos de fondo los cánticos de miembros de sectas esotéricas que invocan a Chac, dios de la lluvia… absorbidos por el tiempo, Chichén Itzá, parece revivir…
Chichén Itzá fue capital de los toltecas en el siglo X, pero fue fundada entre los años 435 y 455 d.C. Perteneciente al estado mexicano de Yucatán, y al oeste de la turística ciudad de Cancún, pronto se configuró como una gran metrópoli, centro religioso, político y comercial de la civilización maya. Arquitectos, astrólogos, matemáticos formaban una auténtica sociedad politeísta con una organización piramidal. Una religión repleta de dioses a los que adorar con sacrificios humanos, centros ceremoniales, la precisión de los calendarios que usaban, sus enormes pirámides… eran muestra suficiente del avance de esta civilización.
La pirámide de Kukulkán
La Gran Explanada está presidida por esta gran pirámide de 55,5 metros de ancho de base y 24 metros de altura. Cada una de sus cuatro paredes tiene una gran escalinata que conduce a la cima donde está el templo con el altar en el que se realizaban las ofrendas; la circundan unas balaustradas de piedra, y en la base de la cara norte hay dos enormes cabeza de serpientes emplumadas, efigies del dios Kukulkán.
El templo de los Guerreros
En el lado oriental de la Gran Plaza, y rodeados por mil columnas, se encuentra el Templo de los Guerreros. En su cima, la figura recostada del dios Chac Mool.
Perú es uno de los países que reúnen algunas de las mejores maravillas naturales que existen en la Tierra: el lago navegable más alto del mundo, el Titicaca, algunas de las selvas mejor conservadas, y el cañón más profundo del mundo, el Cotahuasi…. pero sobre todo, hablar de Perú es hablar del Macchu Picchu, de un mito que se hizo realidad en 1.911 cuando Bingham lo descubrió; es hablar de cientos de leyendas; es hablar de toda una cultura, la inca, tan misteriosa como desconocida… hablar del Macchu Picchu es hablar de un auténtico Teosoro en piedra, oculto en lo más profundo de las entrañas de la Cordillera de los Andes, allá donde el río Urubamba da origen al Valle Sagrado de los Incas… y así, entre piedras, entre agua, entre nubes, la historia del Macchu Picchu se entronca con la leyenda.
Esta maravilla es un asentamiento que los Incas construyeron durante el siglo XV, al parecer como mausoleo para Pachakuteq, el fundador del imperio Tawantinsuyu. Esta ciudad mausoleo presenta grandes edificaciones de piedra que se reparten entre el barrio alto o Hanan y el bajo o Hurín. En el barrio alto nos encontramos el Templo del Sol, algunos palacios y sobre todo, el Intihuatana, un monumento desconocido del que no se sabe bien si es un altar, un reloj solar o un observatorio astronómico. En la parte baja se concentran las edificaciones más pobres, casas, talleres… Entre la parte alta, la considerada “santuario” y la baja, hay conexiones en forma de caminos y estrechas callejas, casi siempre en forma de escalinatas, que se entrecruzan en las conocidas terrazas. Un muro parecía rodear y separar a la parte de los edificios y templos donde se celebraban los ceremoniales.
Símbolo del Amor y una llamada a la fraternidad. Este colosal Cristo, de 38 metros de altura y 1.145 toneladas de peso, es el orgullo de todos los brasileños, sean del origen y la casta que sean, pues desde su cerro los abraza y protege con ese gesto que tan famoso ha hecho su silueta de brazos abiertos. Y allí, desde el Corcovado, el más imponente cerro que rodea a Río de Janeiro (Ver hoteles en Rio de Janeiro), a 750 metros de altura, y con las famosas playas de Copacabana, Ipanema, Leblon, Barra do Tijuca y Sao Conrado, a sus pies, el Cristo Redentor parece llamar al mundo a la Paz.
La Ciudad de Petra en Jordania.
informacion:
Petra es un yacimiento arqueológico en Jordania. Son los restos de la capital del antiguo reino nabateo, fundada hacia el 300 antes de Cristo. Sus restos más famosos son los edificios labrados en la misma piedra de las paredes rocosas del angosto valle de la Aravá.
El nombre significa piedra en griego, y es justamente porque la ciudad está enteramente construida en piedra rosada. Los edificios más célebres son el Templo de los leones alados y la Tesorería. Desde 1985 es reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Abandonada durante mucho tiempo, fue revelada al conocimiento mundial por el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt in 1812. Petra permaneció igualmente inaccesible para casi todo el mundo hasta luego de la Primera Guerra Mundial.
Una autopista llega hasta Petra desde 2004. En Wiki Travel recomiendan que se contrate un beduino a la entrada del parque arqueológico, en el Centro de Visitantes, ya que uno puede así sacar ventaja de los conocimientos que tienen estos guias que a veces incluso han vivido toda su vida en Petra. Y por el alquiler de un burro o un camello, le contarán toda la historia del yacimiento.
La entrada a Petra es un largo y estrecho cañón llamado Siq. Apenas se sale del Siq, los visitantes pueden ver la grandeza del edificio conocido como Tesorería, sin duda el más impresionante de todos. Utilizada en la filmación de la película Indiana Jones y la última Cruzada.
Enseguida comienza la calle de las Fachadas, un largo cañón a cuyos lados se alinean las fachadas de varias tumbas. Al final de la llamada calle, se puede ver un Teatro tallado en la roca, ampliado en la época de dominación romana, para siete mil espectadores. Todavía sigue utilizándose en algunas representaciones. Frente al teatro están las llamadas tumbas reales, que son más importantes y grandiosas que las de la Calle de las Fachadas. Y finalmente el Monasterio o Templo, el monumento más grande de Petra, que fue excavado en la piedra en el 100 antes de cristo. Tiene 800 escalones para subir a él, que pueden llegar a llevar una hora sortear. Algunos visitantes prefieren subir a lomos de un burro.
La Gran Muralla China.
… y allí, sobre la Gran Muralla, todo es calma interior, todo es paz, mientras a tu alrededor gira un mundo acelerado; mientras a tu alrededor cientos de turistas peregrinan para admirar esta gran maravilla. Allí, sobre aquel lugar milenario; siglos de cultura; siglos de filosofía, de luchas, de creencias… el yin y el yang unidos en 7.300 kms. de piedras e historia china….
… y cuenta la Historia, que allá por el año 221 a.C., el primer emperador Quin Shihuang unió a los Reinos Combatientes en un solo imperio. Con el fin de defender a su recién creado imperio de los ataques exteriores, unió distintas porciones de la muralla, utilizando para ello mano de obra campesina, y gastando ingentes fortunas en su edificación. Quin Shihuang pasó a la historia como el primer tirano y dictador de la China, y aún así, hoy día, en China, se le admira casi como a un dios. Fue quien reformó la escritura, quien instauró nuevas formas de gobierno, quien fijó los sistemas de monedas y creó la primera red de canales para regadíos. Gracias a él, se deben bastantes monumentos y palacios por toda la China, e incluso, para su protección, fue enterrado en la provincia china de Xian un soberbio ejército de soldados de terracota….pero tras la caída de la Dinastía Qing, la Gran Muralla fue abandonada… Tuvo que ser la Dinastía Ming la que , entre los siglos XIV y XVII hiciera la última restauración de la Muralla, aun cuando al día de hoy sólo se conserva un 30% de ella.
… para llegar, desde Pekín, la zona más cercana es la de Badaling, a la que se puede ir en autobús o coche. Esta sección, junto a la de Simatai y la de Mutianyu, son las mejor conservadas. Sobre todo en la segunda, Simatai, obtendremos las mejores vistas de toda la muralla. Allí, en el horizonte, veremos perderse la Gran Muralla, subiendo crestas de montañas, bajando a valles, pasando sobre ríos, para difuminarse y perderse entre sus abanicos de colores que conforman la calidez de su cielo y el verdor de sus campos: más de siete mil kilómetros que te llevarán desde la costa del Mar Amarillo hasta el paso de Jiayuquan, en el desierto de Gobi, atravesando 135 torres de vigilancia en una aventura que no sólo te hará recorrer los paisajes chinos tan bucólicos, sino que te transportarán a tiempos de guerras, de sangre, y de fatigas….. Tres son los pasos de esta Muralla hecha de arcilla y arena y recubierta de ladrillo cocido o granito: el de Shanghai, el Juyong, y el Niángzi.
… y pasarán los siglos, y la Gran Muralla China permanecerá, majestuosa, sobria, serena, mientras a sus pies, el Mundo se le queda pequeño….
El Taj Mahal en Agra.
… y es que el Taj Mahal es eso: poesía hecha arte, un canto al amor, una obra sublime que sólo un alma enamorada sería capaz de ofrecer al mundo. Allí, justo sobre el pórtico de entrada, se pueden leer unos versos del Corán que describen el paraíso, que te dan una idea de lo que nos vamos a encontrar y de lo que vamos a sentir; como palabras mágicas, aquel portón de bronce nos descubrirá un “palacio de perlas rodeado de jardines”.
No hay nada más profundo para cualquier viajero que sentarse en uno de los bancos que hay por todo el Jardín del Paraíso y admirar la silueta del impresionante Mausoleo recortada sobre un cielo limpio, que poco a poco se tiñe de rosa al caer la noche, mientras de fondo, en las afueras del Templo, en la ciudad, en Agra, una pequeña localidad situada al norte de la India, en el Estado de Uttar Pradesh, oímos los cánticos y las oraciones propias de estas gentes. Y así, mientras admiramos la soberbia perfección de todo el conjunto; su simetría; los estanques que, como una llave dorada y perfecta, abren el camino hacia el templo de mármol, entre flores de lotos que flotan sobre sus aguas, nuestra mente vaga absorta, solitaria, olvidada de tanto turista como nos rodea, y rememoramos casi con lágrimas en los ojos la triste historia del emperador Sha Jahan.
El Coliseo de Roma.
El símbolo de todo un Imperio. Ese es el Coliseo de Roma. La muestra de todo el poder de una ciudad sobre un vasto Imperio dominado hasta los mismos límites de Oriente. El Coliseo, la admiración del mundo entero en una época gloriosa para Roma; el lugar, donde leones, cristianos, gladiadores, y juegos servían de divertimento a una sociedad ufana y sabedora de su grandeza.
Para situarnos en aquella época y rememorar tiempos de gloria, lo mejor es ir a la zona del Capitolio, al Campidoglio. Desde ese plaza, accederemos a un balcón que se asoma sobre los Foros Imperiales, el lugar donde yace todo el pasado del Imperio Romano, hoy en ruinas. Desde allí podremos divisar el Circo Máximo, el Foro Romano, el de Trajano, los Templos de Saturno y la Concordia, o el Valle del Anfiteatro con el famoso Coliseo. Desde allí, podremos perder la vista hacia años de lucha, de dominación, de fastuosidad, de grandeza, y revivir en la imaginación la sociedad que tan bien nos presentaban en películas como Gladiator.
Y de fondo, tras aquel mágico paraíso cargado de Historia, el Anfiteatro Flavio, más conocido como el Coliseo, situado entre los cerros Palatino, Celio y Esquilino. Más de 50 metros de altura; casi 188 metros de diámetro por su lado mayor y 156 por el eje menor. Aún hoy, en ruinas, impresiona su elegancia.
Su Historia
Fue mandado construir por Vespasiano en el año 72 d.C., e inaugurado por Tito en el 80 d.C., tras celebrar una serie de fastuosas ceremonias y espectáculos que duraron 100 días. Tuvieron lugar luchas a muerte de gladiadores, peleas de animales salvajes, y la entrada fue gratuita. Casi 55.000 espectadores que entraban por 80 bocanas y que los conducían por pasillos hasta las 160 bocas de donde se llegaban a los graderíos. Este formó parte de una serie de anfiteatros que se fueron construyendo y de los que aún se conservan, aparte del romano, el del El Djem en Túnez, los de Nimes y Arles en Francia o el de Verona, al norte de Italia. Entre los siglos V y VI se prohibieron las luchas de gladiadores y de animales salvajes, y es en el siglo XIII cuando el Coliseo se convierte en fortaleza. El último espectáculo del que se tiene noticia es del año 523 bajo el rey godo Teodorico. Posteriormente el Anfiteatro, convertido en fortaleza, fue abandonado, e incluso parte de sus piedras, como la de tantos otros edificios históricos de los Foros Imperiales, se utilizaron como canteras para otros edificios más modernos. Fue a finales del siglo XIX cuando se excavó la estructura bajo la arena, y retomó la importancia que hoy día tiene.
Su estructura
El interior del Coliseo tenía un ruedo central hecho de madera cubierta de arena, y bajo el que se extendía un auténtico laberinto de pasillos divididos en varios pisos, donde se encontraban las mazmorras y las jaulas de los animales. La zona de graderíos era llamada “Cávea”, dividida en tres sectores superpuestos, más un cuarto graderío de madera para los espectadores de a pie. Cada sector estaba reservado para las diferentes clases sociales. En su parte más alta, el Coliseo tiene el “Velarium”, una gran carpa que protegía a los espectadores del sol y que eran manejados por un destacamento especial de marineros de la flota de Nápoles. El “podio” es la zona donde se sentaban el emperador y los principales miembros de la sociedad romana.
Los muros exteriores están hecho de travertino, y las columnas que en ella se ven son dóricas las del primer piso, jónicas las del segundo, y corintias las del tercero. En cada una de las arcadas que se pueden ver, había una estatua representativa de emperadores y dioses.
La Plaza del Coliseo
Antiguamente, junto al Coliseo, había una gigantesca estatua de bronce dorado de más de 35 metros de altura: el Coloso de Nerón, obra del escultor Xenodoro, que representaba al emperador, y a la que, tras fallecer éste, se le sustituyó la cabeza por la del dios Sol. Junto al Coliseo Romano y el Coloso, se podía admirar el Templo de Venus dedicado a la diosa fundadora de Roma y el Arco de Constantino.
Hoy día, por su importancia, por su arquitectura, por su elegancia, y por el lugar en la Historia que ocupó el Imperio Romano, el Coliseo ha sido designado como candidato a Nueva Maravilla del Mundo, junto a otros importantes monumentos mundiales, como el Taj Mahal, la Alhambra, Timbouctú, Petra, el Macchu Picchu, la Gran Muralla China, las Pirámides de Gizeh, la Isla de Pascua, la catedral de San Basilio, Santa Sofía en Estambul, o el castillo de Neuchswastein
es entonces, cuando entre sombras, el sol proyecta sobre la pirámide su visión: siete triángulos de luz, invertida, que se deslizan por su cara norte hasta alcanzar el suelo, mientras oímos de fondo los cánticos de miembros de sectas esotéricas que invocan a Chac, dios de la lluvia… absorbidos por el tiempo, Chichén Itzá, parece revivir…
Chichén Itzá fue capital de los toltecas en el siglo X, pero fue fundada entre los años 435 y 455 d.C. Perteneciente al estado mexicano de Yucatán, y al oeste de la turística ciudad de Cancún, pronto se configuró como una gran metrópoli, centro religioso, político y comercial de la civilización maya. Arquitectos, astrólogos, matemáticos formaban una auténtica sociedad politeísta con una organización piramidal. Una religión repleta de dioses a los que adorar con sacrificios humanos, centros ceremoniales, la precisión de los calendarios que usaban, sus enormes pirámides… eran muestra suficiente del avance de esta civilización.
La pirámide de Kukulkán
La Gran Explanada está presidida por esta gran pirámide de 55,5 metros de ancho de base y 24 metros de altura. Cada una de sus cuatro paredes tiene una gran escalinata que conduce a la cima donde está el templo con el altar en el que se realizaban las ofrendas; la circundan unas balaustradas de piedra, y en la base de la cara norte hay dos enormes cabeza de serpientes emplumadas, efigies del dios Kukulkán.
El templo de los Guerreros
En el lado oriental de la Gran Plaza, y rodeados por mil columnas, se encuentra el Templo de los Guerreros. En su cima, la figura recostada del dios Chac Mool.
El Machu Picchu en Perú.
Perú es uno de los países que reúnen algunas de las mejores maravillas naturales que existen en la Tierra: el lago navegable más alto del mundo, el Titicaca, algunas de las selvas mejor conservadas, y el cañón más profundo del mundo, el Cotahuasi…. pero sobre todo, hablar de Perú es hablar del Macchu Picchu, de un mito que se hizo realidad en 1.911 cuando Bingham lo descubrió; es hablar de cientos de leyendas; es hablar de toda una cultura, la inca, tan misteriosa como desconocida… hablar del Macchu Picchu es hablar de un auténtico Teosoro en piedra, oculto en lo más profundo de las entrañas de la Cordillera de los Andes, allá donde el río Urubamba da origen al Valle Sagrado de los Incas… y así, entre piedras, entre agua, entre nubes, la historia del Macchu Picchu se entronca con la leyenda.
Esta maravilla es un asentamiento que los Incas construyeron durante el siglo XV, al parecer como mausoleo para Pachakuteq, el fundador del imperio Tawantinsuyu. Esta ciudad mausoleo presenta grandes edificaciones de piedra que se reparten entre el barrio alto o Hanan y el bajo o Hurín. En el barrio alto nos encontramos el Templo del Sol, algunos palacios y sobre todo, el Intihuatana, un monumento desconocido del que no se sabe bien si es un altar, un reloj solar o un observatorio astronómico. En la parte baja se concentran las edificaciones más pobres, casas, talleres… Entre la parte alta, la considerada “santuario” y la baja, hay conexiones en forma de caminos y estrechas callejas, casi siempre en forma de escalinatas, que se entrecruzan en las conocidas terrazas. Un muro parecía rodear y separar a la parte de los edificios y templos donde se celebraban los ceremoniales.
El Cristo Redentor de Río de Janeiro.(no es antigua pero es una maravilla)
Símbolo del Amor y una llamada a la fraternidad. Este colosal Cristo, de 38 metros de altura y 1.145 toneladas de peso, es el orgullo de todos los brasileños, sean del origen y la casta que sean, pues desde su cerro los abraza y protege con ese gesto que tan famoso ha hecho su silueta de brazos abiertos. Y allí, desde el Corcovado, el más imponente cerro que rodea a Río de Janeiro (Ver hoteles en Rio de Janeiro), a 750 metros de altura, y con las famosas playas de Copacabana, Ipanema, Leblon, Barra do Tijuca y Sao Conrado, a sus pies, el Cristo Redentor parece llamar al mundo a la Paz.
y unas imagenes de otras maravillas del mundo...espero que lo disfruten