Capitulo 4 La escena del crimen
Como es mi costumbre visito cada vez que puedo el escenario donde ha habido una muerte. Un tanto para despejar mis dudas y otro tanto para reafirmar mis teorías. La habitación no era muy grande, al entrar se veía el escritorio de Binder. Al voltear hacía la derecha la biblioteca personal de él, aquella que he revisado encontrando varios títulos interesantes. En fin, a la izquierda simplemente estaba la pared apoyándose en ella su guitarra. Toda la habitación estaba acondicionada para evitar que ni un sonido abandone el lugar. Atrás del escritorio no había más que un cuadro, una pintura bastante singular. Me acerqué hacía ella y la corrí creyendo inútilmente que alguna ventana oculta iba a encontrar. Pero no fue así. Busqué alrededor de la habitación algún indicio y hubo algo que atrajo mi atención. Abajo del escritorio donde yació el señor Binder, encontré vestigios de una goma de borrar ya utilizada. “Que extraño”-pensé- “Si Binder efectivamente hubiese utilizado una goma de borrar, los pedazos que se desprenden cuando uno la usa estarían a sus costados, no a la altura de sus pies. Teniendo en cuenta que tampoco hay un tacho de basura” –me rasqué la cabeza- “Qué sentido tendría borrar algo y tirarlo hacía tus pies. La acción normal sería disiparla hacía tus costados. Esto no me agrada”. Seguí inspeccionando el escritorio y en uno de sus cajones estaba un documento adulterado. El documento –que debía ser un boceto- estaba completado en lápiz y se veía débilmente rastros de que fue borrado en algunas partes. Ahora tenía una prueba contundente alguno de los dos adulteró el documento para conseguir que Binder se equivoque o, lo más seguro, la secretaria lo hizo, ya que la víctima atendía un caso de ella. Por lo que leo este caso tiene que ver con un accidente de tráfico. Justo lo que la señora Ackens reclamaba; que su marido no cobraba la indemnización porque creía que su abogado estaba actuando con negligencia deliberadamente.
No me detuve exclusivamente en esto, ya que mientras pensaba (y me acordaba) de aquel episodio en donde se me cayó el libro. Tenía patente la imagen de cuando vi la luz en el piso. Por eso pensaba tanto. Trataba de aunar una luz y el piso. Pero no. La cuestión es que si vi una luz debajo de esa biblioteca quiere decir que algo hay detrás de ella. Me dirigí, y empecé a buscar la manera de moverlo de lugar. Para sorpresa mía detrás de esta biblioteca se encontraba la puerta de salida; un hueco lo suficientemente grande para que cupiera una persona agachada. Metí mi cabeza dentro de él, ya que me preguntaba de donde venía ese haz de luz que vi cuando se me cayó el libro; y, efectivamente frente a mis ojos una luz que iluminaba con una luz tenue y poco perceptible, logrando tal efecto para que nadie la notase al momento de apagar las luces. Y ahí estaba la puerta que posibilitó la huída del asesino, quedando libre de toda culpa. Pero no han podido engañar a Fernando. Ahora solo debo averiguar quién de los dos cometió el asesinato. Si fue el socio o la secretaria. El caso está casi resuelto.
Como es mi costumbre visito cada vez que puedo el escenario donde ha habido una muerte. Un tanto para despejar mis dudas y otro tanto para reafirmar mis teorías. La habitación no era muy grande, al entrar se veía el escritorio de Binder. Al voltear hacía la derecha la biblioteca personal de él, aquella que he revisado encontrando varios títulos interesantes. En fin, a la izquierda simplemente estaba la pared apoyándose en ella su guitarra. Toda la habitación estaba acondicionada para evitar que ni un sonido abandone el lugar. Atrás del escritorio no había más que un cuadro, una pintura bastante singular. Me acerqué hacía ella y la corrí creyendo inútilmente que alguna ventana oculta iba a encontrar. Pero no fue así. Busqué alrededor de la habitación algún indicio y hubo algo que atrajo mi atención. Abajo del escritorio donde yació el señor Binder, encontré vestigios de una goma de borrar ya utilizada. “Que extraño”-pensé- “Si Binder efectivamente hubiese utilizado una goma de borrar, los pedazos que se desprenden cuando uno la usa estarían a sus costados, no a la altura de sus pies. Teniendo en cuenta que tampoco hay un tacho de basura” –me rasqué la cabeza- “Qué sentido tendría borrar algo y tirarlo hacía tus pies. La acción normal sería disiparla hacía tus costados. Esto no me agrada”. Seguí inspeccionando el escritorio y en uno de sus cajones estaba un documento adulterado. El documento –que debía ser un boceto- estaba completado en lápiz y se veía débilmente rastros de que fue borrado en algunas partes. Ahora tenía una prueba contundente alguno de los dos adulteró el documento para conseguir que Binder se equivoque o, lo más seguro, la secretaria lo hizo, ya que la víctima atendía un caso de ella. Por lo que leo este caso tiene que ver con un accidente de tráfico. Justo lo que la señora Ackens reclamaba; que su marido no cobraba la indemnización porque creía que su abogado estaba actuando con negligencia deliberadamente.
No me detuve exclusivamente en esto, ya que mientras pensaba (y me acordaba) de aquel episodio en donde se me cayó el libro. Tenía patente la imagen de cuando vi la luz en el piso. Por eso pensaba tanto. Trataba de aunar una luz y el piso. Pero no. La cuestión es que si vi una luz debajo de esa biblioteca quiere decir que algo hay detrás de ella. Me dirigí, y empecé a buscar la manera de moverlo de lugar. Para sorpresa mía detrás de esta biblioteca se encontraba la puerta de salida; un hueco lo suficientemente grande para que cupiera una persona agachada. Metí mi cabeza dentro de él, ya que me preguntaba de donde venía ese haz de luz que vi cuando se me cayó el libro; y, efectivamente frente a mis ojos una luz que iluminaba con una luz tenue y poco perceptible, logrando tal efecto para que nadie la notase al momento de apagar las luces. Y ahí estaba la puerta que posibilitó la huída del asesino, quedando libre de toda culpa. Pero no han podido engañar a Fernando. Ahora solo debo averiguar quién de los dos cometió el asesinato. Si fue el socio o la secretaria. El caso está casi resuelto.