La detección de hidrógeno molecular en los géisers de Encélado dispara las opciones de que pudiera existir algún tipo de vida.
El 28 de Octubre de 2015 la sonda Cassini protagonizó uno de sus momentos más espectaculares de toda su misión al adentrarse en los penachos o geísers de esta pequeña luna. No era la primera vez, pero si fue, además de la última, en la que más profundizó en ellos, cruzando de lleno su estela para intentar tomar mediciones directas de su composición. Y desde entonces estábamos esperando los resultados del análisis de los datos recibidos, siempre un proceso lento y meticuloso. Pero la espera valió la pena, y lo que descubrió ese día eleva nuevamente el que de por sí inmenso interés por este pequeño cuerpo celeste, quizás, con el permiso de Europa, el lugar más prometedor para encontrar, fuera de la Tierra, algún tipo de vida en el Sistema Solar.
El polo sur de Encélado fotografiado por la sonda Cassini. Enormes jets de agua y sustancias orgánicas salen despedidos al espacio exterior desde el océano subterráneo del satélite.
Lo que encontró el espectrómetro INMS (Ion and Neutral Mass Spectrometer) al cruzar por ellos es que casi el 98 por ciento del gas era agua, aproximadamente 1 por ciento hidrógeno molecular y el resto es una mezcla de otras moléculas, incluyendo dióxido de carbono, metano y amoníaco. Y es el descubrimiento de la presencia de este segundo elemento lo que aumenta de forma exponencial las posibilidades de que algún tipo de vida pueda existir en su océano subterráneo. Encélado es ahora mismo, a la espera de lo que encontremos en Europa, la tierra prometida de los astrobiólogos.
Estructura interna de Encelado con una gruesa capa de hielo y un océano subterráneo en el polo sur del que emanan chorros de agua y sustancias orgánicas.
¿Que tiene de importante la detección de hidrógeno molecular? Dos son los motivos. El primero es que la única fuente conocida que pueda explicar su presencia serían reacciones hidrotermales entre las rocas calientes y el agua. Es decir, confirma aún más, aunque ya se tenían evidencias de que así era, que el fondo oceánico no es solo rocoso sino que existen fuentes hidrotermales, fumarolas como las de nuestro planeta, y que en el caso de las que existen en el fondo de nuestros mares, son oasis de vida.
Las fumarolas o fuentes hidrotermales que existen en el fondo de nuestros océanos son oasis de vida en medio del desierto, donde ésta obtiene todo lo necesario para existir. ¿Podría suceder igual en Encélado?
Y el segundo es que dicho elemento podría ser fuente de energía para hipotéticos microorganismos, combinándolo con el dióxido de carbono disuelto en el agua, generando metano en el proceso. Esta reacción química, conocida como "metanogénesis" es conocida en nuestro planeta, está en la raíz del árbol de la vida en la Tierra, e incluso podría haber sido crítica para su origen. Y los 3 elementos implicados, hidrógeno, Co2 y metano, estaban presentes en los penachos de Encélado cuando Cassini pasó a través de ellos. Nada de eso indica que haya vida detrás de estos datos, pero abre las puertas plenamente a este posibilidad.
Algunos de los microorganismos presentes en nuestro planeta capaces de sintentizar metano.
La vida tal como la conocemos requiere tres ingredientes primarios: agua líquida, una fuente de energía para el metabolismo y una serie de ingredientes químicos concretos, principalmente carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre. Casi todo ello está presente en Encélado, y aunque es cierto que aún no se ha demostrado la presencia de fósforo y azufre, lo cierto es que los astrónomos sospechan que así es, ya que se cree que su núcleo rocoso es químicamente similar a los meteoritos que contienen dichos elementos. Es decir, este pequeña luna podría contener todo lo necesario, al menos hasta donde entendemos el concepto de vida, para que esta haya surgido. Aunque sea en la forma más simple y básica. O quizás no, lo que sería igualmente intrigante, porque mostraría que algo se nos sigue escapando.
Estimación del pH del océano de Encélado. Los datos confirman que el océano de Encélado es muy alcalino, con un pH de entre 9 y 11, tal y como se había propuesto hace varios años (como nota aparte, personalmente me parece casi milagroso que seamos capaces de determinar las características químicas de un océano ubicado en el interior de una luna de Saturno a 1500 millones de kilómetros del Sol).
De momento nos sabemos la respuesta. Cassini no está preparada para detectar biomarcadores, ya que cuando fue lanzada no se conocían los geísers. En realidad toda la campaña realizada para estudiarlo, empezando por el espectrómetro INSM, diseñado específicamente para estudiar la atmósfera de Titán, es un genial improvisación por parte de su equipo en tierra, por lo que no se le puede pedir mucho más. Podemos estar más que orgullosos de ella, ya que llegó mucho más allá de lo que se le pedía. Pero saber si hay vida es algo que está fuera de su alcance.
Encélado visto por Cassini.
Descubrirlo dependerá ya de futuras misiones, aunque posiblemente pasará mucho tiempo hasta que alguna se haga realidad. Por falta de presupuesto, pero también porque Marte y Europa parecen reclamar ahora toda nuestra atención. Mientras, lejos, en las profundidades del Sistema Solar, una luna de apenas 500 Kilómetros de diámetro, tan pequeña en tamaño como inmensa en posibilidades, seguirá esperando nuestro regreso.
El océano de Encélado, con las fuentes hidrotermales que ahora estamos casi seguros de que existen, donde se genera el hidrógeno molecular detectado por Cassini, y que podría ser fuente de energía química para formas de vida, como ocurre en nuestro planeta. Y aunque estamos hablando de profundidades de decenas de kilómetros, la tenue gravedad de este luna hace que la presión en el fondo marino sea equivalente a unos 700 metros en la Tierra.
Un cóctel con los ingredientes para la vida.
La luna de las maravillas.
El 28 de Octubre de 2015 Cassini se sumergió en los geísers como jamás lo había hecho antes. Los resultados ahora presentados demuestran hasta que punto valió la pena el riesgo.
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