Si impulsamos la investigación sobre la tecnología a pedales, tratando de compensar las siete décadas de oportunidades perdidas, y la orientamos en una dirección correcta, los pedales y las manivelas podrían realizar una importante contribución en la marcha de una sociedad post-carbono, pero manteniendo muchas de las comodidades de la vida moderna. Las posibilidades que la energía a pedales presenta exceden ampliamente al uso de la bicicleta.
Una manera de evitar las grandes pérdidas de energía en los generadores a pedales, consiste en producir dispositivos de energía mecánica, en vez de eléctricos, siempre que sea posible. Otra manera – la única para dispositivos que no pueden ser accionados directamente por vía mecánica, ya que no se basan en el movimiento rotatorio – consiste en generar electricidad de manera más eficiente.
Esto puede realizarse mediante la construcción de un generador a pedales a partir de cero, en vez de utilizar una bicicleta de carretera, o deshaciéndose de uno o varios componentes electrónicos en la cadena de transmisión de energía. Todos los enfoques pueden combinarse, resultando en una unidad de energía a pedales que puede alimentar una multitud de dispositivos mecánicos y generar electricidad, comparativamente, eficiente.
Transmisión directa de energía mecánica
Muchas máquinas podrían alimentarse directamente de una conexión mecánica, aunque por lo general es preciso adaptar el dispositivo para que pueda funcionar con independencia de la electricidad.
Sin embargo, las máquinas a pedales estáticas con transmisión directa de energía mecánica – comunes en los viejos tiempos – hoy en día no están comercialmente disponibles en el mundo occidental.
La única excepción parece ser Fender Blender, una máquina a pedales utilizada para hacer batidos (foto de la derecha). Sin embargo, actualmente las bicicletas máquinas a lo old school están siendo diseñadas tanto por amateurs en el mundo occidental, como por organizaciones sin ánimo de lucro el mundo en vías de desarrollo.
Dynapod
El Dynapod fue construido a partir de un cuadro hecho a medida. Aparte de los pedales, las cadenas de transmisión, la máquina no tiene nada en común con a una bicicleta. Los primeros diseños se hacían con cuadros de madera, mientras que las últimas versiones se realizaron con cuadros de acero.
Para el volante de inercia, Weir utilizó una vieja rueda de bicicleta llena de cemento. El coste de la unidad con el cuadro de madera (en 1980) estaba entre los 40$ y 100$, materiales y mano de obra incluidos.
El Dynapod podía impulsar bombas, molinos de maíz, aventadoras, sopladores para forja, amoladoras y esmeriladoras, taladros, tornos de alfarero, pulverizadores de pintura, equipos de fumigación, ralladores de mandioca, despulpadoras de café, desgranadoras, descortezadoras de fibra, trilladoras, enfardadoras, sierras de cinta, bombas de pneumáticos y máquinas de coser. También podía utilizarse para generar electricidad.