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guia de supervivencia (zombie) (parte 9)

Info1/3/2012
VIGILA EL FUEGO AMIGO
Incluso si una ciudad o parte de ella ha sido declarada «invadida» (completamente tomada por zombis), todavía puede haber focos de humanidad. Sin duda, estos supervivientes primero dispara¬rán y, a continuación, identificarán a sus atacantes. Para evitar el fuego amigo, estate atento a las aglomeraciones de zombis. Esto podría indicarte que aún no ha terminado la batalla. Atención también a los montones de cuerpos muertos. Podrían señalar la zona de disparo de un francotirador desde una fortaleza cercana, escucha los disparos, intenta determinar su localización y dales un amplio margen. Mira y escucha otras señales tales como el humo, las luces en las ventanas, las voces de humanos o el sonido de maquinaria. De nuevo, vigila los cuerpos. Montones de cadá¬veres, especialmente aquellos que miran hacia una dirección concreta, denotan que los no muertos intentaron por una razón en especial alcanzar un objetivo. El hecho de que mueran en el mismo lugar puede significar que un francotirador bien entrenado les disparó uno a uno desde una distancia fijada. Si sientes que estás cerca de los humanos, no intentes comunicarte con ellos. Hacer ruidos para que te reconozcan o gritar «¡No dispares!» por el camino atraería únicamente a los no muertos.

ENTRA AL AMANECER Y SAL AL ANOCHECER
A menos que la ciudad sea demasiado grande para atravesarla de día, nunca te pares o descanses dentro de sus límites. Como se ha dicho antes, los riesgos que se sufren viajando de noche por los campos se multiplican por cien en una ciudad. Si entras en una ciudad con sólo unas horas de luz, retírate de vuelta al campo. Si te encuentras cerca de los límites de una ciudad a pocos minutos de la puesta del sol, sigue avanzando hasta que estés seguro antes de parar a acampar. Es la única ocasión en que viajar de noche puede aceptarse. El campo durante la noche siempre es más seguro (relativamente) que la ciudad durante las horas de más luz.

DUERME CON UNA VÍA DE ESCAPE
Algunas ciudades pueden ser logísticamente imposibles de cruzar en un día. En especial ahora, con la extensión y la función de relleno de las ciudades (el desarrollo de terreno entre dos cascos urbanos), se hace más complicado definir los límites de una ciudad. En estos casos, será necesario encontrar un lugar adecuado para dormir o, al menos, descansar para el día siguiente. Busca edificios, preferiblemente de cuatro plan¬tas como máximo, situados cerca (pero sin tocarse) uno de otro. Un edificio con azotea y con una sola entrada es el mejor refu¬gio temporal. Primero, asegúrate de que puedes saltar de forma segura desde una azotea a otra. Segundo, sella la puerta de tu azotea. Si es imposible, haz una barrera con objetos que hagan el mayor ruido posible en caso de romperse. Tercero, ten siem¬pre un plan de escape a largo plazo y otro a corto plazo. Si los zombis entran en la azotea, tienes el tiempo justo de desper¬tarte y saltar a la azotea siguiente, posiblemente a la que sigue a esta y finalmente hacerlo a la calle. ¿Y entonces qué? Sin un plan de escape a largo plazo, lo único que habrás hecho es saltar al consabido fuego

MEDIOS DE TRANSPORTE ALTERNATIVOS

1. POR AIRE
Las estadísticas han mostrado que volar es el modo más seguro DE viajar. Cuando escapas de un área infestada, esto no puede ser más cierto. El tiempo de ruta se reduce a minutos. El terreno y otras barreras físicas se convierten en insignificantes. La nece¬SIDAD de alimento, provisiones, prácticamente todas las leccio¬nes de este capítulo, se desvanecen cuando vuelas alto muy por encima de las cabezas de una plaga de gules. Sin embargo, Viajar por aire tiene sus inconvenientes. Dependiendo del tipo de aparato de vuelo y de las condiciones en cuestión, estas desven¬tajas pueden anular cualquier beneficio de desplazarse por el aire.

APARATO DE VUELO DE ALA FIJA
Para la velocidad y la accesibilidad, nada supera al avión están¬dar, si asumimos que al menos una persona de tu grupo sabe pilotar uno. La gasolina puede ser, literalmente, una cuestión de vida o muerte. Si el viaje requiere una parada para repostar, asegúrate de que sabes su localización exacta y puedes garan¬tizar un aterrizaje seguro. En las primeras etapas de los brotes, muchos particulares cogieron sus aviones privados sin saber en absoluto a donde se dirigían. Muchos se estrellaron mientras otros intentaban repostar en áreas infestadas. En un caso, un ex piloto acrobático dirigió el avión hacia una zona fuera de peli¬GRO, se le acabó el combustible e intentó salvarse saltando en paracaídas. Para cuando tocó tierra, todos los zombis a dieciséis ki lómetros a la redonda habían visto estrellarse el avión y se iban acercando lentamente a su posición. (El resultado fue contado por otro piloto.) Los hidroaviones anulan este peligro poten¬cial (siempre que permanezcas sobre el agua). Sin embargo, un aterrizaje forzoso en mitad de un lago o de un océano puede ponerte a salvo de los gules pero no de la naturaleza. Lee los relatos sobre pilotos de la Segunda Guerra Mundial que pasaron semanas en botes salvavidas después de ser derribados y puede que quieras pensártelo dos veces antes de subir en tu pájaro anfibio.

. HELICÓPTERO
La habilidad de aterrizar en cualquier estructura en cualquier momento supone un avance enorme en relación a los aparatos de vuelo de ala fija. Que se acabe el combustible no es una senten¬cia de muerte, ya que no necesitas una pista de aterrizaje para aterrizar. ¿Pero qué pasa si lo haces en territorio hostil? Sólo el ruido anunciará tu presencia. En cuanto a repostar, aplica las mismas reglas que con los aparatos de vuelo de ala fija.

GLOBO AEROSTÁTICO
Una de las máquinas para volar más primitivas es en realidad una de las más eficaces. El globo aeros¬tático, tanto de aire caliente como de helio, puede permanecer en el aire durante semanas. La desven¬taja, sin embargo, es la falta de propulsión. Los globos aerostáti¬cos dependen en gran medida del viento y de las corrientes térmicas para su desplazamiento. A menos que tengas mucha experiencia, utilizar un globo aerostá¬tico puede hacer poco más que dejarte suspendido y desampa¬rado sobre territorio hostil.

DIRIGIBLE
Pueden parecer ridículos, pueden ser casi imposibles de encontrar, pero si pretendes viajar por aire, no hay nada mejor que un dirigible lleno de helio. Estos aparatos de vuelo sin alas, perfec¬cionados durante la Primera Guerra Mundial y que iban por buen camino para reemplazar a los aviones, fueron casi olvida¬dos tras el desastre de Hindenburg en 1937. Hoy existen como poco más que vallas publicitarias o cámaras aéreas para eventos deportivos. Sin embargo, durante una infestación, combinan la longevidad del globo aerostático con la movilidad y la habili¬dad para aterrizar en cualquier terreno del helicóptero. Los diri¬gibles se han usado en cuatro ocasiones durante los brotes de zombis: una para escapar, una para estudiar y dos para misiones de búsqueda y destrucción. Todas fueron éxitos rotundos.

. POR AGUA
Los barcos, en casi cualquier forma, suponen el modo de trans¬porte más seguro durante un ataque. Como se ha comentado untes, aunque los zombis no usan los pulmones y pueden desplazarse bajo el agua, les falta coordinación para nadar. Por este motivo, viajar en barco tiene muchas de las ventajas de hacerlo volando. En muchas ocasiones, personas que intentan escapar cruzando cualquier masa de agua han mirado abajo para ver a los gules mirarles desde el fondo. Incluso si la quilla del barco queda a un par de centímetros del alcance de los zombis, los humanos en el interior no tienen nada que temer. Los estudios han demostrado que escapar por el agua tiene un índice de super¬vivencia cinco veces más alto que hacerlo por tierra. Como gran parte de Estados Unidos está llena de ríos y canales, el trans¬porte es teóricamente posible durante cientos de kilómetros. En algunos casos, los humanos que usan barcas como islas artificia¬les en lagos o estanques han sobrevivido durante semanas mien¬tras que las orillas estaban repletas de muertos vivientes.

ATACANDO

En julio de 1887, la Isla Sur de Nueva Zelanda fue el escenario de un pequeño brote en una granja cerca de Omarama. Aunque las primeras etapas del ataque se desconocen, los informes apun¬tan que al anochecer un grupo de catorce hombres armados mataron a tres zombis en los campos colindantes, luego se dirigieron a una casa para realizar lo que parecía ser una misión de limpieza sencilla. Mandaron a un hombre a hacer el reconocimiento de la casa. Entró; se oyeron gritos, gemidos y disparos; luego, nada. Enviaron a otro hombre. Al principio no se oía nada. Lo vieron asomarse por una ventana de la planta de arriba, diciendo a gritos que había encontrado un cuerpo a medio comer, pero nada más. De repente, apareció tras de él un brazo en descomposición, le agarró del pelo y lo empujó hacia dentro. Los otros entraron a toda prisa para ayudarle. Tan pronto como entraron en la casa, cinco zombis les atacaron desde todas direcciones. Las armas de mango largo como hachas y guadañas resultaron inútiles en el combate cuerpo a cuerpo. Pasó lo mismo con los rifles de cañón largo. Disparos de pistolas descontrolados mataron por accidente a tres hombres en el acto e hirieron a otros dos. En el punto álgido de la pelea, uno de los supervivientes sintió pánico, salió dispa¬rado de la casa, cogió un farol y lo tiró por una ventana. Investi¬gaciones posteriores sólo encontraron esqueletos carbonizados.

Este capítulo se hace con la idea de ayudar a planear una misión civil de búsqueda y destrucción. Como se ha dicho antes, varias agencias gubernamentales tendrán su propio equipo y su doctrina (esperemos) para ocuparse de una guerra tan poco convencional. Si hacen acto de presencia, genial. Siéntate de brazos cruzados, relájate y mira cómo el dinero de tus impuestos realiza el trabajo duro. Pero como también se ha comentado antes, ¿y si no encon¬tramos a aquellos a quienes pagamos y esperamos que nos prote¬jan? En ese caso, la responsabilidad de erradicar la amenaza de los no muertos depende de ti y de los que puedas convencer para que se unan a ti. Cada regla, cada táctica, cada herramienta y arma que aparecen en este apartado han sido cuidadosamente adaptadas para ese tipo de eventualidad. Hemos extraído todo de combates reales. Se ha comprobado todo y ha demostrado estar listo para la batalla en el momento en que ha acabado la retirada y ha llegado la hora de cazar a los cazadores.
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