Teoría de la correspondencia de la verdad. La verdad es la correspondencia con la realidad objetiva. Verdad es lo que corresponde a los hechos; o sea, lo que de veras es al caso. La verdad es calidad de las declaraciones que corresponden con los hechos y la realidad objetiva. Una proposición o significación es verdadera si hay un hecho al que corresponda, si expresa lo que ocurre o es el caso.
El problema de la verdad como correspondencia y relación del pensamiento con las cosas era ya una inquietud para Platón y para Aristóteles, los dos más grandes filósofos clásicos. "Verdadero es el discurso que dice las cosas como son; falso el que las dice como no son", sentenció Platón. Aristóteles, por su parte, planteó que "Negar lo que es y afirmar lo que no es, es lo falso; en tanto que afirmar lo que es y negar lo que no es, es lo verdadero"".
Las distintas teorías de la verdad, pueden ser clasificadas en dos grandes grupos, a saber, la teoría de la verdad por correspondencia y la teoría de la verdad por coherencia.[/size]
Teoría coherentista
surgió como una teoría de la verdad que evolucionó a partir de la teoría correspondientemente, por lo tanto, debemos empezar por esbozar algunas líneas sobre esta última, antes de abocarnos al tema que es de nuestro interés.
La teoría de la verdad por correspondencia, postula la concordancia entre un enunciado dado y la realidad (mundo fenoménico). En este sentido, la teoría aboga por la correlación entre una proposición y los hechos. Sobre la teoría de la verdad por correspondencia, la autora Susan Haack nos dirá que “la verdad de una proposición consiste, no en sus relaciones con otras proposiciones, sino en su relación con el mundo, en su correspondencia con los hechos”
Los positivistas lógicos, partiendo desde Wittgenstein, abrazaban la teoría de la verdad por correspondencia. Incluso, podemos señalar que en el Tractatus Lógico-Philosophicus, Wittgenstein afirmó que debemos considerar a un enunciado como verdadero si y solo si existe el hecho descrito, es decir, si existe una correspondencia entre el enunciado y los hechos. De forma similar, Tarski presenta el concepto de verdad cuando señala que: “Una expresión verdadera es un expresión que enuncia que las cosas se comportan de esta manera, y las cosas se comportan exactamente de esta manera”. El problema de las teorías correspondentistas es precisamente el como determinar ese vínculo con los hechos, ¿Cómo comparar los enunciados con la realidad?
Frente a este panorama, Neurath sería el primero en cuestionar la teoría de la verdad por correspondencia, y más tarde, Carnap se sumaría a esta labor, y entre los dos, desarrollarían lo que conocemos como la teoría de la verdad por coherencia.
En la teoría de la verdad por coherencia “la verdad es una propiedad que pueden poseer ciertos sistemas de enunciados como un todo; dicho con otras palabras, la verdad consistirá en una cierta conformidad de los enunciados entre sí”. Por lo tanto, el criterio de verdad, deberá atender a la compatibilidad de los enunciados dentro de un sistema coherente, es decir, un sistema en el que sus premisas no entran en contradicción.
Carnap buscó la forma de elaborar una nueva teoría de la verdad, en la que se prescindiera del difícil compromiso de tener que llegar ha hacer un vínculo relacional con los hechos del mundo, para de esta manera, ver que se podría salvar de las tesis de Wittgenstein, ya que según el criterio de este último, una proposición que no pueda verificarse no tendrá significado. Es por ello, que Carnap reparó en la importancia de elaborar una teoría de la verdad que abogue por “la verdad” dentro de un sistema de enunciados, sin pretender realizar un problemático vínculo con los hechos.
El filósofo Pablo Noriega de Loma, en su ensayo El problema de verdad evidencia su tendencia a defender con vehemencia y argumentos concepción de verdad como adecuación del pensamiento con las cosas, como adecuación de la mente con la realidad, afirmando que las posiciones o nociones de verdad ajenas a esta noción no responden a la pregunta de si es verdad el concepto de verdad que ellos manejan. Este concepto de verdad (como adecuación) se funda en el principio de no contradicción, considerado como una condición trascendental del pensamiento, porque sin ese principio éste es imposible. Por medio del principio de no contradicción podemos conocer qué es la verdad. "Como consecuencia, en el mismo pensar también está implícito el concepto adecuacionista de verdad que es solidario del principio de no contradicción". Pensar es respetar este principio ínsito en el sujeto como hábito.
Teoría de la coherencia de la verdad. La verdad es lo que concuerda con toda idea reconocida. La verdad es cualidad de una declaración. La verdad es la coherencia sistemática. Esa coherencia es algo más que la consistencia lógica. Es una declaración que cuadra con otras declaraciones que conozco que son la verdad. Si se enlazan las ideas, eso es suficiente para decir que son verídicas. Una declaración verdadera debe enlazarse o ser coherente con otra idea. Una proposición es verdadera en la medida en que es componente necesario de un todo sistemáticamente coherente. Una proposición tiene un grado de verdad proporcional a la completitud de la coherencia sistemática del sistema de entidades al que pertenece.
La teoría de la coherencia ve la verdad como coherente con algún grupo específico de sentencias o, más a menudo, de creencias. Normalmente, la coherencia es tomada para implicar algo más fuerte que mera consistencia: la justificación, evidencia, y comprensión del conjunto de creencias son restricciones comunes. Si alguien dice 4 veces 4 es igual a 16, escucho algo que es verdad. Pero si dice que "4 veces 4 es igual a 15", escucho algo que sé que eso no es verdad, porque esa expresión no coincide con la idea previa que tengo de esa afirmación matemática. "Algunos opinan que la verdad es una declaración que cuadra con las otras declaraciones que conozco que son la verdad. De acuerdo con esta idea, si una declaración no contradice las otras ideas que son verídicas, entonces es la verdad. Según esta definición, «la verdad es lo que concuerda con toda otra idea conocida.» Se llama la teoría de la coherencia de la verdad. Si se enlazan las ideas, eso es suficiente para decir que son verídicas."
Teoría pragmática de la verdad
La verdad consiste en la congruencia de los pensamientos con los fines prácticos del hombre, en que aquellos resulten útiles y provechosos. Verdad es lo que funciona en nuestras vidas. Verdad es todo aquello que funciona en mi vida para atraer la felicidad y ayudarme a sobrevivir en el mundo. Si me ayuda a adaptarme a mi ambiente y a sobrevivir, es verdad. El hombre no es un ser pensante o teórico, sino un ser práctico, un ser de voluntad y de acción.
La vida es para los pragmatistas esencialmente práctica. Toda actividad humana tiene una finalidad, y su finalidad es el control de la experiencia humana con vistas a su mejora, tanto en el individuo como en la especie. La verdad no significa sino un medio para este fin. Las ideas, hipótesis, y teorías no son sino instrumentos que el hombre ha forjado en orden a mejorarse a sí mismo y a su medio; y, aunque de tipo específico, como todas las demás formas de la actividad humana existen solamente para este fin, y son "verdaderas" en tanto en cuanto lo cumplen. La verdad es así una forma de valor: es algo que funciona satisfactoriamente; algo que sirve a los intereses humanos, finalidades y objetos de deseo. No hay axiomas ni verdades auto-evidentes. Hasta que una idea o un juicio no ha probado su valor en el manejo de la experiencia concreta, no es sino un postulado o pretensión de verdad. Ni hay verdades absolutas o irreversibles. Una proposición es verdadera hasta el momento en que se prueba útil, y no más. "La verdad es cualidad de una declaración. Esa cualidad es más que el mero hecho de encajar en mi sistema de creencias actual. Una declaración verdadera debe de enlazarse o de ser coherente con toda otra idea mía, pero esto en sí no es garantía que es la verdad, porque es posible que mis otras ideas no estén de acuerdo con los hechos. El pragmatismo, teoría que dice que la verdad es solo aquello que funciona en mi vida para traer la felicidad y ayudarme a sobrevivir en el mundo, tampoco es suficiente, porque cualquier concepto raro puede ser defendido así a base de su supuesta funcionalidad o utilidad. Por eso, la definición más adecuada es lo siguiente: «la verdad es cualidad de las declaraciones que corresponden con los hechos y la realidad.» La verdad es la correspondencia con la realidad. De otra forma, ¿cómo pudiéramos nunca hablar una mentira? Una mentira es lo opuesto de una verdad"
Esencia de la verdad
La verdad es algo exterior al pensamiento y el hecho de que se cumpla no depende de nada que haga el hombre. El pensamiento y el ser tienen que tener una identidad común para no darse totalmente a espaldas de la verdad, por lo que en el fondo, pensamiento y ser tienen que coincidir. Hegel dinamiza esta idea de la unidad entre pensamiento y ser (Parménides). Son distintos a lo largo del camino hasta que al final se identifique:
El pensamiento es distinto de las cosas porque el pensamiento es finito, pero en la totalidad se hacen uno, se identifican. Heidegger parte de una unidad originaria entre pensamiento y ser –lo mismo- que han derivado en una distinción secundaria entre ser y pensamiento. Él distingue entre identidad y diferencia, de donde el pensar y ser han de ser idénticos, lo que conduce al pensamiento absoluto hegeliano (el ser más allá de los entes).
Para Leonardo Polo la identidad originaria es Dios. Pensar y ser pueden unificarse; la mismidad y la identidad se distinguen. Tiene que haber conexión entre verdad y ser; identidad y mismidad es el límite, lo humano que tiene el pensamiento.
A cualquier sujeto cognoscente se le manifiesta la realidad de forma plural. Pensamos en el conocimiento objetivo, pero lo que denominamos experiencia no es algo objetivable, pues se trata de la propia experiencia, de donde la experiencia de uno es diferente de la del otro: es heterogénea. Esa es la misma razón por la que es inútil el intento de objetivarla. El intento de formalización de la experiencia de cada uno, su descripción es algo que no se puede hacer completamente.
El problema de la verdad
Existen tres formas clásicas de negación de la verdad, las cuales son agnosticismo, escepticismo y relativismo. Claro está, estas negaciones tienen bases y justificaciones diferentes.
‘Agnosticismo’, del griego agnostos, de agnoein, -no saber, ignorar-, es un término acuñado por Thomas Henry Huxley en 1869, para diferenciar su sistema de ideas del de los metafísicos, que mantenían poder probar la existencia de Dios o sostenían la racionalidad de la fe. En general, supone la afirmación de que no hay que creer en aquello para lo cual no existen suficientes pruebas. En sentido estricto, suele entenderse como la afirmación de que no es posible afirmar racionalmente la existencia de Dios ni su no existencia.
‘Escepticismo’ del griego skeptomai, investigar atentamente, o simplemente de skeptesthai, investigar. Concepción en teoría del conocimiento que sostiene, en principio, que la mente humana no es capaz de justificar afirmaciones verdaderas. Un escepticismo extremo o absoluto sostendría que no existe ningún enunciado objetivamente verdadero para la mente humana, o la imposibilidad total de justificar afirmaciones verdaderas. El escepticismo moderado o relativo sostiene que son pocos los enunciados objetivamente verdaderos, o bien establece dudas razonadas sobre la capacidad de la mente humana de poder conocer las cosas y, por lo mismo, la somete a examen. Este relativismo propugna una actitud crítica ante el dogmatismo.
‘Relativismo’, -del latín relativus, relativo, de referre, que es llevar algo a su punto de partida- es aquella afirmación de que todo conocimiento o todo valor moral dependen esencialmente del punto de vista del sujeto que los tiene. Hay relativismo cuando la dependencia del punto de vista subjetivo es total. Sus dos especies clásicas son el relativismo epistemológico y el relativismo ético. El primero defiende que no hay verdades universalmente válidas e independientes de la apreciación de los sujetos; el segundo niega que existan normas morales universalmente válidas. La consecuencia es que tanto el mundo del conocimiento como el de la moral dependen de diversos condicionamientos, que pueden ser el individuo, la sociedad o la cultura, ya sea en el aspecto psicológico, sociológico o histórico.