No hay muchos personajes en la historia que hayan generado tanta controversia como la del navegante Cristóbal Colón. Siempre se ha creído como descubridor de América, o al menos murió con la idea de haber descubierto una nueva ruta para llegar a las Indias. Su identidad, orígenes, lugar de nacimiento, entre otras cosas, siempre ha sido un misterio, provocando teorías y conjeturas de todo tipo. Sin embargo, que Cristóbal Colón no fue el primero en llegar a América es algo que cada vez cobra más fuerza y que ya no sorprende a casi nad

Por supuesto, aunque es algo que no se sabe a ciencia cierta, no se debe menospreciar el enorme mérito histórico y político del viaje de descubrimiento de las tres carabelas. Sin embargo, las evidencias son cada vez más claras, y apuntan a un hecho del que se lleva hablando durante mucho tiempo: Los vikingos pudieron llegar a las costas americanas varios siglos antes que el marino genovés (aunque su origen también esta en el aire).

Hace unos años, un estudio en el que se realizaron numerosas prueba de ADN mitocondrial, demostró que el supuesto primer contacto genético entre europeos e indígenas americanos se produjo cinco siglos antes de la llegada de Colón al nuevo continente. Dicho trabajo genético supuso un empujón a la idea ya aclarada entre la comunidad científica de que en algún momento las tribus asentadas en las costas de la actual Canadá habían existido realmente.

Viajeros, guerreros, exploradores… los pueblos vikingos dejaron un legado muy amplio de sagas y personajes, como Gunnbjörn Ulfsson, Erik el Rojo o incluso su propio hijo, llamado Leif Eriksson, que supuestamente llegaron a las insospechadas tierras de Groenlandia y que, muy probablemente, dieron el salto definitivo hasta las Américas. Ahora, hace no mucho tiempo, un equipo de arqueólogos de la Universidad Estatal de Michigan, publicó un artículo en la revista Geoarcheology que demostraba algo nuevo.

Según esa publicación, existían evidencias que apoyaban directamente la odisea vikinga en América del Norte. Y además, había pruebas, como el hallazgo de varios objetos de origen vikingo descubiertos en la isla canadiense de Buffin y los cuales los expertos los dotaron con anterioridad a la llegada de Colón a América. El hallazgo se realizó en un excavación abierta desde 1960, según Sci News. Más de 50 años después, los investigadores encontraron crisol para fundir bronce.

Aunque nunca se encontraron las pruebas fehacientes para afirmarlo, los artefactos podrían estar datados entre los siglos VIII y XIV, lo que podría corroborar nuevamente que el feroz pueblo de los “asesinos del norte” llegaron antes que Colón a tierras americanas. Aunque encontraron varios objetos, el que más destacó fue un pequeño recipiente de piedra, o vasija, que contenía en su interior pequeños fragmentos de bronces y esferas de vidrio.

Esto hizo suponer que podría haber sido utilizada para fundir armas u adornos por los vikingos, ya que los pueblos indígenas del norte de América no practicaban la metalurgia en aquellos años. “El objeto cuenta con 48 milímetros de alto y parece haber sido más o menos circular en su base, con un diámetro de expansión de 35 mm y 48 mm por el borde.

La base tenía un espesor de 15 mm, con paredes estrechas de 6 mm. El exterior tenía un acabado liso, pero las opciones del interior estaban marcadas por el rascado o raspado”, destacaron los investigadores. Según los expertos, lo que une este objeto con los vikingos es que esta civilización empleó este tipo de recipientes en Europa. “Se han recuperado crisoles de piedra similares en Oslo”, señalaron los investigadores.
Además, también hicieron referencia a que podía ser una evidencia temprana de la aplicación de la metalurgia en América del Norte. Como pueden observar, las creencias de que Cristóbal Colón no fue el que descubrió América no se basan sólo en conjeturas o teorías, sino en pruebas materiales que se han ido encontrando con el tiempo y que, si bien no despejan todas las dudas, aportan algo más que sospecha al asunto. ¿Qué opinan ustedes?
