María que nunca tuvo hijos, no encontró a nadie más para pasarle su fortuna, por eso se la dejó a su mejor amigo: Tomasso.
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Cosas insólitas pasan todos los días. En este caso una anciana italiana de 94 años falleció hace poco tiempo. Murió sola, por eso decidió que el heredero de su fortuna sea Tomasso. No sería nada raro si Tomasso fuese su hijo, su nieto, un pariente lejano o un amigo, pero el ahora millonario del que estamos hablando es un gato.
El felino de pelo negro que anda vagando por las calles de Roma hace cuatro años recibió nada menos que 10 millones de euros de María Assunta quien amasaba dicha fortuna al ser la única beneficiaria cuando falleció su marido. Además, contaba con una lujosa quinta, algunos departamentos en Roma y Milán y algunos terrenos en Calabria.
María que nunca tuvo hijos, no encontró a nadie más para pasarle su fortuna, ni siquiera a la enfermera que estuvo con ellas en sus últimos días que ahora se tiene que hacer cargo del gato.
A toda esta situación insólita hay que agregarle que la ley italiana no permite las herencias a los animales porque lo que todavía no se sabe que va a pasar con todo ese dineral. Mientras tanto, Tomasso –o bien lo podríamos llamar como al gato de ALF, “Suertudo”-, disfruta de su fortuna.
[/URL]]Cosas insólitas pasan todos los días. En este caso una anciana italiana de 94 años falleció hace poco tiempo. Murió sola, por eso decidió que el heredero de su fortuna sea Tomasso. No sería nada raro si Tomasso fuese su hijo, su nieto, un pariente lejano o un amigo, pero el ahora millonario del que estamos hablando es un gato.
El felino de pelo negro que anda vagando por las calles de Roma hace cuatro años recibió nada menos que 10 millones de euros de María Assunta quien amasaba dicha fortuna al ser la única beneficiaria cuando falleció su marido. Además, contaba con una lujosa quinta, algunos departamentos en Roma y Milán y algunos terrenos en Calabria.
María que nunca tuvo hijos, no encontró a nadie más para pasarle su fortuna, ni siquiera a la enfermera que estuvo con ellas en sus últimos días que ahora se tiene que hacer cargo del gato.
A toda esta situación insólita hay que agregarle que la ley italiana no permite las herencias a los animales porque lo que todavía no se sabe que va a pasar con todo ese dineral. Mientras tanto, Tomasso –o bien lo podríamos llamar como al gato de ALF, “Suertudo”-, disfruta de su fortuna.