Por la edad, posee una jubilación anticipada, aunque no de privilegio. El casete cumple 50 años y, aunque ya casi forma parte de un muestrario de antigüedades, será recordado como el primer objeto que permitió la reproducción doméstica (e ilegal) y marcó sin quererlo el comienzo de la crisis del mercado discográfico, reseña clarin.com.
La “cajita” de grabación de sonido fue creada por Philips en 1962 y lanzada al mercado al año siguiente. Rápidamente se convirtió en un modo de escuchar música, aunque nunca tuvo la fidelidad ni la fascinación del vinilo ni la calidad de su sucesor, el CD.
Con el ocaso del casete se perdieron muchos rituales, como el de los largos minutos de trabajo con una lapicera para rebobinar manualmente, o la espera a que la radio pasara “ese” tema presto a grabarse. O la sincronización exacta que exigían los “doble casetera” para copiar un disco o un tema. O el armado de compilados caseros con duración firmemente estipulada (60 o 90 minutos, más raramente 120).
Cuando salió al mercado, se vendían millones de discos pero todos sabían que al prestarlo a los amigos ese material sería copiado en casetes.
En el plano comercial y de costumbres fue una verdadera explosión porque los casetes “vírgenes”, aquellos que no tenían grabadas pistas, costaban poco y se podían escuchar en dispositivos portátiles.
La microcassette en muchos casos ha suplantado el cassette audio del mismo tamaño en situaciones donde está toda la fidelidad del voz-nivel que se requiere. Por ejemplo, en las máquinas de dictado y los contestadores automáticos. Incluso éstos, alternadamente, están comenzando a llevar a los registradores digitales de varias descripciones. Dado el aumento de uso de los CD-R, MP3 almacenado en memoria-flash e iPod como reproductores, el fenómeno de “grabación casera” ha cambiado con diferencia, al obtener ahora mismo, los datos, ya sean de audio o de cualquier otra cosa, de internet, con unas calidades estándares.
Debido a demanda del consumidor, el cassette ha seguido siendo influyente en diseño casi dos décadas después de su declinación. Mientras que el disco compacto (o CD) creció en renombre, los adaptadores audio cassette-formados fueron desarrollados para proporcionar una manera económica y clara de obtener funcionalidad del CD en los vehículos equipados con pletinas de cassette.
Un reproductor de CD portable hizo que su línea, además de digital, fuera análoga al poder conectar con el adaptador el reproductor de CD a la pletina de Cassettes. Estos adaptadores continúan funcionando con los reproductores MP3 también, y son generalmente más confiables que los transmisores de FM que se deben utilizar para adaptar lectores de CD a MP3s. Los reproductores MP3 formados como cassettes de audio también han hecho posible que puedan ser insertados en cualquier reproductor de cassette audio y comunicarse con la cabeza como si fueran cassettes normales.
Hoy, superado por el CD y las grabaciones en Mp3, quedó atrás incluso del objeto que presuntamente iba a liquidar, el disco en vinilo. No es de avanzada tecnológica como el mp3 y no tiene carácter de culto como el vinilo: su destino parece sellado, pero muchos corazones lo guardarán en su memoria.
La “cajita” de grabación de sonido fue creada por Philips en 1962 y lanzada al mercado al año siguiente. Rápidamente se convirtió en un modo de escuchar música, aunque nunca tuvo la fidelidad ni la fascinación del vinilo ni la calidad de su sucesor, el CD.
Con el ocaso del casete se perdieron muchos rituales, como el de los largos minutos de trabajo con una lapicera para rebobinar manualmente, o la espera a que la radio pasara “ese” tema presto a grabarse. O la sincronización exacta que exigían los “doble casetera” para copiar un disco o un tema. O el armado de compilados caseros con duración firmemente estipulada (60 o 90 minutos, más raramente 120).
Cuando salió al mercado, se vendían millones de discos pero todos sabían que al prestarlo a los amigos ese material sería copiado en casetes.
En el plano comercial y de costumbres fue una verdadera explosión porque los casetes “vírgenes”, aquellos que no tenían grabadas pistas, costaban poco y se podían escuchar en dispositivos portátiles.
La microcassette en muchos casos ha suplantado el cassette audio del mismo tamaño en situaciones donde está toda la fidelidad del voz-nivel que se requiere. Por ejemplo, en las máquinas de dictado y los contestadores automáticos. Incluso éstos, alternadamente, están comenzando a llevar a los registradores digitales de varias descripciones. Dado el aumento de uso de los CD-R, MP3 almacenado en memoria-flash e iPod como reproductores, el fenómeno de “grabación casera” ha cambiado con diferencia, al obtener ahora mismo, los datos, ya sean de audio o de cualquier otra cosa, de internet, con unas calidades estándares.
Debido a demanda del consumidor, el cassette ha seguido siendo influyente en diseño casi dos décadas después de su declinación. Mientras que el disco compacto (o CD) creció en renombre, los adaptadores audio cassette-formados fueron desarrollados para proporcionar una manera económica y clara de obtener funcionalidad del CD en los vehículos equipados con pletinas de cassette.
Un reproductor de CD portable hizo que su línea, además de digital, fuera análoga al poder conectar con el adaptador el reproductor de CD a la pletina de Cassettes. Estos adaptadores continúan funcionando con los reproductores MP3 también, y son generalmente más confiables que los transmisores de FM que se deben utilizar para adaptar lectores de CD a MP3s. Los reproductores MP3 formados como cassettes de audio también han hecho posible que puedan ser insertados en cualquier reproductor de cassette audio y comunicarse con la cabeza como si fueran cassettes normales.
Hoy, superado por el CD y las grabaciones en Mp3, quedó atrás incluso del objeto que presuntamente iba a liquidar, el disco en vinilo. No es de avanzada tecnológica como el mp3 y no tiene carácter de culto como el vinilo: su destino parece sellado, pero muchos corazones lo guardarán en su memoria.