

Se dice que las personas somos la suma de nuestros recuerdos y los recuerdos acuden a nosotros a través de nuestra memoria. Ambas funcionan como un equipo; codificamos o registramos, almacenamos y recuperamos o recordamos.

Este proceso, vital para la supervivencia del individuo, nos depara muchas sorpresas. Conoce 5 hechos asombrosos sobre la memoria y los recuerdos.
5. Los recuerdos perdidos pueden recuperase
Investigaciones realizadas entorno a enfermedades como el Alzheimer están dando como resultado que la información que se creía perdida puede ser recuperada.
Investigaciones realizadas entorno a enfermedades como el Alzheimer están dando como resultado que la información que se creía perdida puede ser recuperada.

De momento las investigaciones se centran en ratones, pero es importante saber que la información sigue ahí.
4. El contexto afecta a la capacidad de aprender y recordar
Si hemos aprendido algo en un contexto determinado nos es más fácil recordarlo en él que si lo modificamos. El aprendizaje depende del cómo, el dónde y el quién.
Si hemos aprendido algo en un contexto determinado nos es más fácil recordarlo en él que si lo modificamos. El aprendizaje depende del cómo, el dónde y el quién.

Si queremos que algo se fije bien en nuestra memoria debemos evitar que su remembranza dependa del contexto. Cambiemos el contexto y lo que aprendamos permanecerá más tiempo en nuestra memoria.
3. Lo que es fácil de aprender se olvida más rápido
Cuando aprendemos algo rápidamente, nos sentimos más inteligentes y cuando nos cuesta un esfuerzo, nos sentimos estúpidos.
Cuando aprendemos algo rápidamente, nos sentimos más inteligentes y cuando nos cuesta un esfuerzo, nos sentimos estúpidos.

A la larga es todo lo contrario, aquello que nos cuesta un esfuerzo memorizar en realidad lo aprendemos realmente y permanece en nuestro cerebro mucho más tiempo. Lo que no nos cuesta un esfuerzo, lo olvidamos rápidamente.
2. Elegimos y modificamos los recuerdos
Aunque parezca imposible, el recordar altera sustancialmente lo que recordamos. Cuando pensamos en algún acontecimiento del pasado fácilmente primamos un hecho sobre otros. Por ejemplo, recordamos un cumpleaños de nuestra infancia y ese regalo que nos hizo tanta ilusión, poco a poco el regalo cobra una importancia especial en nuestra memoria haciendo que cada vez que evoquemos esa fecha sea más central, cuando en realidad en su momento no lo fue tanto.
Aunque parezca imposible, el recordar altera sustancialmente lo que recordamos. Cuando pensamos en algún acontecimiento del pasado fácilmente primamos un hecho sobre otros. Por ejemplo, recordamos un cumpleaños de nuestra infancia y ese regalo que nos hizo tanta ilusión, poco a poco el regalo cobra una importancia especial en nuestra memoria haciendo que cada vez que evoquemos esa fecha sea más central, cuando en realidad en su momento no lo fue tanto.

Un recuerdo se sobrepone a los otros y en ese momento se fabrican falsos recuerdos. Aunque sea inquietante, esto nos lleva a pensar que realmente nos creamos a nosotros mismos por la elección de los recuerdos.
1. El olvido es una fuente de aprendizaje
Aunque parezca contradictorio el olvido nos permite aprender o memorizar nuevas cosas. Si nuestro cerebro pudiera recordarlo “todo”, por ejemplo cuando aparcáramos el coche deberíamos explorar entre cientos de recuerdos de estacionamientos hasta encontrar el actual. Esto no ocurre así.
Aunque parezca contradictorio el olvido nos permite aprender o memorizar nuevas cosas. Si nuestro cerebro pudiera recordarlo “todo”, por ejemplo cuando aparcáramos el coche deberíamos explorar entre cientos de recuerdos de estacionamientos hasta encontrar el actual. Esto no ocurre así.

Como en muchas ocasiones sólo nos interesa el último recuerdo, nuestro cerebro desecha la información inútil y a este proceso se le llama “olvidar”. El olvido ayuda a aprender o memorizar haciendo inaccesible toda la información que no sea relevante y permitiéndonos acceder únicamente a la que es importante en ese momento.
