GIF¿Existe la psicopatía infantil? Los estudios hablan
Un estudio de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia hizo pruebas con niños de 5 años para ver si estos rasgos también podían estar presentes en la infancia. Fue así como determinaron que los niños que tenían más dificultades para reconocer expresiones faciales ajenas o eran indiferentes a la angustia de otros, eran más propensos a ser agresivos cuando adultos.
A continuación te indicamos 8 señales de que un niño podría ser un potencial psicópata, según los expertos, recopiladas por El País.
1. Crueldad con los animales
La falta de empatía con el dolor de los animales es una señal latente. “También es posible que exprese esa crueldad con otros niños e incluso con bebés”, indicó Abel Domínguez Llort.
2. Ausencia de remordimiento
Nunca se arrepiente ni siente culpa cuando hace algo malo. “Puede llegar a pensar que la otra persona se merece lo que él le ha hecho”, afirmó Banderas.
3. No respetan la autoridad de los padres
“He visto a muchos niños que dicen: ‘Quién se ha creído que es mi madre para decirme que no vaya a una fiesta’. Someten a los padres y terminan confundiéndose los roles: el hijo es quien acaba mandando”, sentenció Banderas.
4. Tiene menos tolerancia a la frustación de lo normal
“Si está jugando con piezas de construcción y lo que quiere hacer no le sale, es capaz de tirarlo todo. No sabe autorregular sus emociones”, ejemplificó la psicóloga.
5. Es demasiado egocéntrico y exigente
Quiere todo instantáneamente. “Y cuando no lo obtiene, agrede, insulta o escupe”, añadió la experta.
6. Busca vengarse
Cuando cree que alguien fue injusto con él/ella (aunque no haya sido tan así), le hace daño. “Tuve un caso en el que el niño había roto unas cartas manuscritas porque sabía que tenían mucho valor sentimental para su madre”, afirmó Banderas.
7. Miente mucho
“Como quiere salirse con la suya, utilizará una mentira, pero para taparla tendrá que utilizar cien más”, dijo Banderas.
8. Los castigos no tienen efecto
“Aunque tenga que estar una semana sin usar la tableta, le da igual. Antepone su objetivo a las posibles represalias, porque ante estas buscará una venganza y hará el mal, que es lo que le mueve. No son niños felices -añade- y cuando les castigan no se sienten peor, porque ya se sentían mal antes de ese momento”, afirmó.
Un pequeño test para detectar reacciones emocionales
La especialista Essi Viding, asegura que puedes aplicar un simple “test” para comprobar si tu corresponde a este grupo. La prueba consiste en fingir llorar desconsoladamente frente al niño o niña. De hecho, ella lo hizo con su hija.
“Estaba muy aliviada cuando mi hija inmediatamente se puso a llorar. No estoy diciendo que un niño que no se ponga a llorar pueda tener un diagnóstico de psicópata, pero creo que ésta es una forma bastante cruda para ver cómo tu hijo reacciona emocionalmente”, afirmó al diario electrónico Huffington Post.
Ella asegura que hay algunas evidencias -aún no lo suficientemente probadas- de que estrategias como dar a estos niños lo que quieren a cambio de un buen comportamiento, podría funcionar.
¿Qué hacer si sospecho que mi hijo/a es psicópata?
Si tu hijo o hija responde a estas señales no debes alarmarte, sino que buscar ayuda profesional y poner en práctica algunas técnicas. Domínguez Llort dice que se entrenar fuertemente la empatía haciéndoles ver las consecuencias de las acciones y fomentar habilidades sociales, mostrándole que para conseguir las cosas debe ser amable y no hacer daño a los demás.
“Podemos leerles cuentos especialmente creados para inculcar esas habilidades sociales”, señaló Domínguez Llort, aconsejando “fomentar el trabajo en equipo, ya sea en el ámbito del deporte o haciendo excursiones. Es fundamental dar ejemplo: que vean que la solidaridad es buena. Hay que pedir a los hijos, por ejemplo, que compartan sus chuches, aunque ellos no vean la necesidad de hacerlo. También debemos ayudarles a enfrentarse a determinados mensajes que nos envía la sociedad y que empujan al individualismo”.
Por otro lado, Banderas se refiere al estilo de crianza. “En las casas hay que poner unos límites. Por ejemplo, mediante lo que llamamos ‘economía de fichas’: para ganar derechos, tienen que cumplir con obligaciones. Hemos visto que esta frialdad y esta tiranía se expanden más en familias muy permisivas y también en el otro extremo, en familias muy autoritarias”, comenta Banderas.
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