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El bostezo
El bostezo no es tan solo un signo de cansancio o de aburrimiento, es también un signo mucho más general de cambio de condiciones en el interior de nuestro organismo. Las más de las veces se produce en la transición de un estado de sueño a un estado de vigilia y viceversa, formando parte del reflejo de vigilancia.
El bostezo se caracteriza por una única e incontrolada inhalación profunda con la boca abierta con gran separación de mandíbulas, la lengua extendida hacia abajo y la faringe dilatada, lo que incluye un estiramiento de gran número de músculos faciales. Se entornan o cierran los ojos y se inclina la cabeza hacia atrás implicando a los múscluos del tronco, siendo también frecuente el estiramiento de brazos.
Además de los mamíferos también bostezan los reptiles, los peces, los anfibios y las aves: todos los vertebrados.
Entre las características de los bostezos se pueden citar:
Si se reprime o evita, el proceso resulta insatisfactorio, incluso molesto.
No se puede interrumpir una vez iniciado pues posee una intensidad característica.
La que más llama la atención es la referente al contagio. Verlos, oírlos o incluso pensar en ellos puede desencadenar el mecanismo del bostezo.
se contagian
Los bostezos se contagian, entre seres humanos y entre los chimpancés. Se han realizado numerosos estudios y experimentos para descifrar las causas por las que el bostezo se contagia. Uno de estos experimentos consistía en realizar dos pruebas a niños de entre 2 y 11 años. La primera prueba consistía en ponerle vídeos en los que aparecía gente bostezando. En la segunda, se les alentaba a leer o escuchar una historia sobre bostezos. Tras estas dos pruebas, el experimento consistía en observar las reacciones de los pequeños. Las conclusiones fueron relevantes: conforme la edad del niño era mayor, aumentaban las posibilidades de reaccionar ante el bostezo. A los niños menores de 5 o 6 años las historias o los videos, no provocaban ninguna reacción.
Una de las teorías más fiables acerca del contagio del bostezo es la Teoría de la mente (Evolucionaria). Este teoría se basa en que cuando una persona está en estado del aburrimiento a un estado de alerta o viceversa, lo comunica a través del bostezo (de forma inconsciente) para que los de alrededor se enteren y puedan actuar en consecuencia con otro bostezo. Por ello, se puede pensar que hace miles de años el rol del bostezo era esencial para comunicarse en grupo, coordinar las horas de sueño, etc. Por tanto, según esta teoría, su papel social sería muy importante y esto justificaría que a los niños con edades tempranas no les influya el contagio del bostezo. Porque no han desarrollado todavía la empatía suficiente ni son conscientes de sí mismos. Esta teoría explica por qué se produce con mayor frecuencia los bostezos en personas más seguras de sí mismas y con mayor empatía hacia los demás, también explicaría que solo los humanos y los chimpancés desarrollen el bostezo contagioso.
Nota sabionda: Aunque todos los vertebrados bostezan, sólo los humanos y los chimpancés tienen un bostezo contagioso, al ser dos especies que han desarrollado una complejidad social superior al resto.
Nota sabionda: En personas esquizofrénicas o con autismo, que presentan una merma en la empatía y en la capacidad de comunicación, el bostezo por contagio está prácticamente anulado.
Nota sabionda: Como el bostezo puede expresar mensajes antisociales (aburrimiento, rechazo, cansancio…) se intenta disimular el bostezo cubriendo la boca con la mano.
- ¿Porque nos estiramos al despertar?
Tras pasar varias horas con el cuerpo en relajación, iniciamos el día estirando la musculatura para oxigenarla, darle una óptima elasticidad, activarla facilitando la contracción muscular, estimular los propioceptores (células nerviosas especializadas para enviar señales del músculo al cerebro) para facilitar una mejor transmisión del sistema nervioso. De ésta manera, arrancamos la maquinaria con mayor efectividad para la jornada que se nos presenta, evitando así el entumecimiento del aparato locomotor.
En los seres humanos, estirarse es un acto instintivo, ya sea al despertarnos, después de un tiempo sentados, cuando estamos cansados o cuando sentimos estrés.
Casi siempre nos estiramos de manera espontánea, y gracias a ello el cuerpo recupera su posición y logramos respirar mejor.
El bostezo
El bostezo no es tan solo un signo de cansancio o de aburrimiento, es también un signo mucho más general de cambio de condiciones en el interior de nuestro organismo. Las más de las veces se produce en la transición de un estado de sueño a un estado de vigilia y viceversa, formando parte del reflejo de vigilancia.
El bostezo se caracteriza por una única e incontrolada inhalación profunda con la boca abierta con gran separación de mandíbulas, la lengua extendida hacia abajo y la faringe dilatada, lo que incluye un estiramiento de gran número de músculos faciales. Se entornan o cierran los ojos y se inclina la cabeza hacia atrás implicando a los múscluos del tronco, siendo también frecuente el estiramiento de brazos.
Además de los mamíferos también bostezan los reptiles, los peces, los anfibios y las aves: todos los vertebrados.
Entre las características de los bostezos se pueden citar:
Si se reprime o evita, el proceso resulta insatisfactorio, incluso molesto.
No se puede interrumpir una vez iniciado pues posee una intensidad característica.
La que más llama la atención es la referente al contagio. Verlos, oírlos o incluso pensar en ellos puede desencadenar el mecanismo del bostezo.
se contagian
Los bostezos se contagian, entre seres humanos y entre los chimpancés. Se han realizado numerosos estudios y experimentos para descifrar las causas por las que el bostezo se contagia. Uno de estos experimentos consistía en realizar dos pruebas a niños de entre 2 y 11 años. La primera prueba consistía en ponerle vídeos en los que aparecía gente bostezando. En la segunda, se les alentaba a leer o escuchar una historia sobre bostezos. Tras estas dos pruebas, el experimento consistía en observar las reacciones de los pequeños. Las conclusiones fueron relevantes: conforme la edad del niño era mayor, aumentaban las posibilidades de reaccionar ante el bostezo. A los niños menores de 5 o 6 años las historias o los videos, no provocaban ninguna reacción.
Una de las teorías más fiables acerca del contagio del bostezo es la Teoría de la mente (Evolucionaria). Este teoría se basa en que cuando una persona está en estado del aburrimiento a un estado de alerta o viceversa, lo comunica a través del bostezo (de forma inconsciente) para que los de alrededor se enteren y puedan actuar en consecuencia con otro bostezo. Por ello, se puede pensar que hace miles de años el rol del bostezo era esencial para comunicarse en grupo, coordinar las horas de sueño, etc. Por tanto, según esta teoría, su papel social sería muy importante y esto justificaría que a los niños con edades tempranas no les influya el contagio del bostezo. Porque no han desarrollado todavía la empatía suficiente ni son conscientes de sí mismos. Esta teoría explica por qué se produce con mayor frecuencia los bostezos en personas más seguras de sí mismas y con mayor empatía hacia los demás, también explicaría que solo los humanos y los chimpancés desarrollen el bostezo contagioso.
Nota sabionda: Aunque todos los vertebrados bostezan, sólo los humanos y los chimpancés tienen un bostezo contagioso, al ser dos especies que han desarrollado una complejidad social superior al resto.
Nota sabionda: En personas esquizofrénicas o con autismo, que presentan una merma en la empatía y en la capacidad de comunicación, el bostezo por contagio está prácticamente anulado.
Nota sabionda: Como el bostezo puede expresar mensajes antisociales (aburrimiento, rechazo, cansancio…) se intenta disimular el bostezo cubriendo la boca con la mano.
- ¿Porque nos estiramos al despertar?
Tras pasar varias horas con el cuerpo en relajación, iniciamos el día estirando la musculatura para oxigenarla, darle una óptima elasticidad, activarla facilitando la contracción muscular, estimular los propioceptores (células nerviosas especializadas para enviar señales del músculo al cerebro) para facilitar una mejor transmisión del sistema nervioso. De ésta manera, arrancamos la maquinaria con mayor efectividad para la jornada que se nos presenta, evitando así el entumecimiento del aparato locomotor.
En los seres humanos, estirarse es un acto instintivo, ya sea al despertarnos, después de un tiempo sentados, cuando estamos cansados o cuando sentimos estrés.
Casi siempre nos estiramos de manera espontánea, y gracias a ello el cuerpo recupera su posición y logramos respirar mejor.