Relativismo Cultural: Definición
Leonardo Girondella Mora
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: relativismo cultural
Cuando se usan y escuchan ciertas expresiones y palabras —como pluralismo, multiculturalismo, diversidad cultural, tolerancia, pluriculturalismo—, es una posibilidad muy real que se esté frente a lo que ha sido llamado relativismo cultural
La definición de relativismo cultural establece la creencia de que lo que en cada cultura se cree y practica tiene un mismo valor y jerarquía y no puede ser comparado entre culturas —únicamente intraculturalmente.
Es una modalidad del relativismo moral aplicada al terreno cultural, de grupos de personas.
La visión intracultural, según esta posición, es la única que vale. La comparación entre culturas es indebida y no tiene sentido —no existen, por tanto, valores universales, sino creencias y prácticas, que varían en el tiempo y en el espacio, siendo todas aceptables sin excepción.
Lo que en cada cultura se haga y piense, debe ser respetado en el sentido de ser aceptado como válido y legítimo.
Otra manera de expresar el relativismo cultural es afirmar que no existen valores universales ni absolutos que sirvan para expresar opiniones sobre las culturas —las que por principio son iguales todas.
Ninguna puede ser superior a otra, con independencia de lo que en ella se acostumbre y crea.
En pocas palabras, el relativismo cultural es una posición que afirma que todas las culturas, en todas partes y en todos los momentos son iguales y tienen un mismo valor legítimo y sólido, lo que impide que ellas puedan ser evaluadas.
La posición contraria señala que sí existen valores absolutos o universales y que ellos pueden ser utilizados para señalar diferencias reales entre las culturas, algunas de ellas superiores a otras.
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Quizá uno de los ejemplos más usados, en contra del relativismo cultural, es el caso de las culturas o civilizaciones en las que se realizan sacrificios humanos, una costumbre que siguiendo al relativismo cultural tendría que ser aceptada como legítima y meritoria, pues no hay valores universales que indiquen que eso es bueno ni malo.
La posición opuesta señalaría que la vida humana es un valor universal y que, por eso, la práctica de sacrificios humanos hace a esa cultura reprobable.
El relativismo cultural ha sido considerado parte de la corrección política —lo que hace una cuestión de buena educación y modales deseables, el impedir la emisión de opiniones que señalen que existen culturas primitivas, crueles, o discriminatorias.
Por ejemplo, para el relativista cultural sería de muy mala educación señalar que la cultura que denigra a la mujer es una cultura inferior, primitiva o retrasada.
El relativismo cultural, por consecuencia lógica, acarrea una práctica a la que considera deseable: la preservación cultural con independencia de lo que en ella suceda, por lo que se inclina al aislamiento cultural. Es una fuerza en contra del avance y cambio.
No todo es negativo en el relativismo cultural, el que exalta un deseo de respeto entre personas considerando negativas las acciones no voluntarias de cambio cultural —pero que llevado al extremo produce una imposición también, la que fuerza a la persona a no cambiar a pesar de que lo quiera hacer.
Desde otra perspectiva, el relativismo cultural, coloca toda su visión en las diferencias humanas causadas por la cultura en la que vive un grupo de personas —lo que significa desechar de su estudio, las similitudes que entre las culturas existen y que no son poco importantes.
Es decir, el estudio objetivo de las culturas posee dos ejes de examen, el de las diferencias entre ellas —pero también el de sus similitudes. Ignorar cualquiera de los dos es un error básico que no debe cometerse.
Las similitudes son asombrosas a través de todas las culturas, como por ejemplo, las complejas redes de parentescos, la creencia en la reciprocidad, el establecimiento de sistemas de trueque e intercambios, la reprobación del incesto, la distinción entre amigos y enemigos, la tradición de núcleos familiares, la existencia de religiones, la búsqueda de prestigio, la reprobación de las mentiras, el uso de lenguaje muy complejo.
Aunque la buena educación, las buenas maneras y la amabilidad del comportamiento son cualidades positivas, ellas no pueden ser causas que distorsionen las prácticas de la razón y apoyen al relativismo cultural y sus malas consecuencias.
Por último señalo una contradicción lógica del relativismo cultural. Él sostiene que no pueden hacerse comparaciones entre culturas —sin embargo, ésa es una opinión propia de una cultura y que no existe en todas, de lo que se deriva que en realidad está practicando lo que niega.
Otra noción reciente está muy ligada al relativismo cultural, el postmodernismo.
Leonardo Girondella Mora
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: relativismo cultural
Cuando se usan y escuchan ciertas expresiones y palabras —como pluralismo, multiculturalismo, diversidad cultural, tolerancia, pluriculturalismo—, es una posibilidad muy real que se esté frente a lo que ha sido llamado relativismo cultural
La definición de relativismo cultural establece la creencia de que lo que en cada cultura se cree y practica tiene un mismo valor y jerarquía y no puede ser comparado entre culturas —únicamente intraculturalmente.
Es una modalidad del relativismo moral aplicada al terreno cultural, de grupos de personas.
La visión intracultural, según esta posición, es la única que vale. La comparación entre culturas es indebida y no tiene sentido —no existen, por tanto, valores universales, sino creencias y prácticas, que varían en el tiempo y en el espacio, siendo todas aceptables sin excepción.
Lo que en cada cultura se haga y piense, debe ser respetado en el sentido de ser aceptado como válido y legítimo.
Otra manera de expresar el relativismo cultural es afirmar que no existen valores universales ni absolutos que sirvan para expresar opiniones sobre las culturas —las que por principio son iguales todas.
Ninguna puede ser superior a otra, con independencia de lo que en ella se acostumbre y crea.
En pocas palabras, el relativismo cultural es una posición que afirma que todas las culturas, en todas partes y en todos los momentos son iguales y tienen un mismo valor legítimo y sólido, lo que impide que ellas puedan ser evaluadas.
La posición contraria señala que sí existen valores absolutos o universales y que ellos pueden ser utilizados para señalar diferencias reales entre las culturas, algunas de ellas superiores a otras.
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Quizá uno de los ejemplos más usados, en contra del relativismo cultural, es el caso de las culturas o civilizaciones en las que se realizan sacrificios humanos, una costumbre que siguiendo al relativismo cultural tendría que ser aceptada como legítima y meritoria, pues no hay valores universales que indiquen que eso es bueno ni malo.
La posición opuesta señalaría que la vida humana es un valor universal y que, por eso, la práctica de sacrificios humanos hace a esa cultura reprobable.
El relativismo cultural ha sido considerado parte de la corrección política —lo que hace una cuestión de buena educación y modales deseables, el impedir la emisión de opiniones que señalen que existen culturas primitivas, crueles, o discriminatorias.
Por ejemplo, para el relativista cultural sería de muy mala educación señalar que la cultura que denigra a la mujer es una cultura inferior, primitiva o retrasada.
El relativismo cultural, por consecuencia lógica, acarrea una práctica a la que considera deseable: la preservación cultural con independencia de lo que en ella suceda, por lo que se inclina al aislamiento cultural. Es una fuerza en contra del avance y cambio.
No todo es negativo en el relativismo cultural, el que exalta un deseo de respeto entre personas considerando negativas las acciones no voluntarias de cambio cultural —pero que llevado al extremo produce una imposición también, la que fuerza a la persona a no cambiar a pesar de que lo quiera hacer.
Desde otra perspectiva, el relativismo cultural, coloca toda su visión en las diferencias humanas causadas por la cultura en la que vive un grupo de personas —lo que significa desechar de su estudio, las similitudes que entre las culturas existen y que no son poco importantes.
Es decir, el estudio objetivo de las culturas posee dos ejes de examen, el de las diferencias entre ellas —pero también el de sus similitudes. Ignorar cualquiera de los dos es un error básico que no debe cometerse.
Las similitudes son asombrosas a través de todas las culturas, como por ejemplo, las complejas redes de parentescos, la creencia en la reciprocidad, el establecimiento de sistemas de trueque e intercambios, la reprobación del incesto, la distinción entre amigos y enemigos, la tradición de núcleos familiares, la existencia de religiones, la búsqueda de prestigio, la reprobación de las mentiras, el uso de lenguaje muy complejo.
Aunque la buena educación, las buenas maneras y la amabilidad del comportamiento son cualidades positivas, ellas no pueden ser causas que distorsionen las prácticas de la razón y apoyen al relativismo cultural y sus malas consecuencias.
Por último señalo una contradicción lógica del relativismo cultural. Él sostiene que no pueden hacerse comparaciones entre culturas —sin embargo, ésa es una opinión propia de una cultura y que no existe en todas, de lo que se deriva que en realidad está practicando lo que niega.
Otra noción reciente está muy ligada al relativismo cultural, el postmodernismo.