Bryan Weiss, autor de Muchas Vidas, Muchos sabios ( Many Lives, Many Masters) descubrió, siendo un agnóstico, en su práctica médica que las vidas anteriores existen en las vidas de las personas y sobre ese tema trata el libro citado.
En una entrevista en la televisión hizo una reflexión muy brillante sobre la violencia la cual me atrevo a comentar.
Bryan Weiss dijo que el origen de la violencia es la desigualdad. Refería que si un individuo tiene las necesidades básicas resueltas la propensión a la violencia se mengua o desaparece. Decía que las necesidades básicas son Educación, Techo, Salud, Alimentación y Recreación. Su punto de vista es el de un siquiatra muy experimentado. Hacia énfasis que en los países en donde la gente tiene los cuatro primeros factores resueltos falta realmente acentuar la recreación y hacía referencia que al ser humano, en general, no se le enseña a recrearse. Que hay millonarios con un grado de hartera rayana en el suicidio. Teniendo la posibilidad de recrearse sanamente no saben hacerlo. Cierta vez venía por una carretera con un hombre inmensamente rico, detrás traíamos una escolta numerosa. De pronto se detuvo en un puente sobre el río Bache y nos apeamos. Me señaló a unos bañistas que estaban haciendo un almuerzo muy vistoso y me dijo:_ Son felices y no lo saben. Si yo se los digo no me creerían. En cambio yo debo ir a mi oficina en donde hay 28 teléfonos que debo contestar personalmente ya que se toman decisiones económicas muy grandes y, por lo tanto, no puedo delegar en mis secretarias. La solución es quemar todo el dinero que tengo o regalarlo pero no me atrevo por el temor a las consecuencias sociales y familiares que ello me acarrearía. La solución sería unirme a los que se están divirtiendo. Historia parecida me sucedió con Noel B., un billonario colombiano gran amigo, quien siendo un hombre tremendamente espiritual con una misión inmensa se dedicó a coleccionar mujeres de la alta farándula las cuales tenía desnudas en un catálogo y, la más barata, valía 20 millones por noche y a coleccionar montañas de dinero. Me confesaba, con nostalgia, la gran equivocación que había sido su vida de abandonar el deber espiritual y dejarse seducir por las cosas del mundo.
El origen de todas las formas de violencia es la violencia económica. Un magnate colombiano ganaba en sus empresas más de 20 millones de dólares diarios hace más de 10 años según confesaba un pariente que había sido su contador. Contaba que todos los días llegaba a regañar y a sermonear a sus empleados para aumentar sus ganancias porque, en su opinión, eran muy bajas. Tal individuo amasando una gran fortuna estaba haciendo harina a millones de personas y generando un cúmulo de violencia de la que ya había sido víctima pues le habían secuestrado a una hija.