Hola amigos. Perdón la demora, es que me he emocionado con la historia. Ya avancé mucho y me estaba olvidando de publicarla. Recuerden si les gusta, comenten, dejen puntos si quieren y síganme para estar al pendiente de las continuaciones. Les recuerdo que comentarios negativos o que carezcan de sentido alguno serán eliminados. Sin nada más que decir, aquí está la historia:
Día 7.
De vuelta en la casa de Lucio…
-¿Qué hora es…? 8:15. Bueno, será mejor que me vaya ya a la veterinaria para ir por esas baterías para la radio. Pero primero, tengo que desayunar.
Lucio bajó y se hizo algo de cereal con leche, además se comió un paquete de galletas que encontró por ahí. Se vistió y partió rumbo a la tienda. Agarro la .38 y la escopeta. También agarró el machete y se fue directo al negocio familiar.
-Vaya, que bonito amaneció el día. Será mejor que aproveché el clima soleado y explore más la ciudad en busca de provisiones y quizás armas.
Caminó 15 minutos y llegó al edificio. En el camino solo se encontró con un zombie que le cortó la cabeza a la mitad con el machete. Sin dificultades.
-Bueno ya llegué, sino mal recuerdo las baterías estaban cerca de la caja registradora. Alimentos, ropa para perros, caja. Aquí están. Necesito AA, mejor ya echo todas en esta mochilita que me traje. Ahorita que me doy cuenta hay muchas cosas de utilidad aquí, cuerdas, cubetas, platos, incluso medicinas que pueden ser de uso humano, volveré por algunas de estas cosas mañana. No me cabe en la mochila todo eso ahorita.
Cuando estaba a punto de salir, escuchó algo en la distancia, como un vehículo. Se escondió detrás de uno de los estantes que daban a la calle para poder observar. Pudo ver como pasaba un auto pequeño pero con una familia, como la suya. Se expuso y entonces el coche se detuvo y bajo el padre para hablar con él:
-Hola, oye, por casualidad, ¿tú eres de por aquí?
-Sí, soy de por acá.
-¿No sabrás una vía rápida para llegar a la ciudad de Córdoba?
-¿Córdoba? Seguro, miren… (Después de darle todas las indicaciones). Esa es la vía más fácil.
-Muchas gracias, amable extraño. Disculpe mi intromisión, ¿pero no tendrá un refugio para que nos resguardemos, tan siquiera un par de noches?
-Lo siento, pero no pueden quedarse conmigo. Tienen que irse.
-Mira amigo, mi familia empieza a tener más hambre y sed y ya nos acabamos todos. ¡Necesitamos un lugar seguro!
-A ver cabrón. Te me acercas otra vez, me alzas la voz o me quieres dar órdenes te meteré un tiro entre ceja y ceja con esto. –Alzo el revólver.- Y no solo a ti, también a cada uno de tu familia.
-Creo que no entiendes, mi hijo está infectado.
-Espera, ¿qué?
-Sí, así es, lo mordieron ayer. Necesitamos curarlo.
-No sé si eres o te haces, ¿pero no has visto? ¡Esta maldita enfermedad no tiene ninguna cura, una vez que eres infectado ya te jodiste y serás uno de ellos!
-No, no, por favor. Ayúdame.
-Lo siento, pero su caso no tiene remedio. Vamos, váyanse ahora o no me haré responsable de mis actos.
-¡Necesitamos ayuda maldito desgraciado!- Y el sujeto golpeó a Lucio en la cara derribándolo y haciéndolo tirar el revólver. Lucio vio que iba a agarrar su arma de mano y se quitó en un acto increíble de rapidez la escopeta y le disparo al sujeto en la mano, quitándosela.
-¡Ah, Dios mío, mi mano, carajo! ¿Por qué mierda hiciste eso?
-¡No me dejaste opción, vamos, largo de mi ciudad o habrá más sangre de la que ya ha sido derramada!
-¡Entiende, necesitamos ayuda!- Ya cuando iba a coger el revólver con su mano izquierda que le dispara en la cabeza con la escopeta y le hace un tremendo hoyo.
-Lo siento, tuve que hacerlo. –Volteó al auto y vio a su familia horrorizada.- Oigan, lo lamento, pero yo…
-¡Maldito desgraciado, mataste a mi marido, ya verás hijo de puta!- Salió la mujer enfadada y con un cuchillo de cocina en mano y se acercó rápidamente a Lucio. En un acto reflejo le apuntó a la mujer y todos los perdigones le impactaron en el pecho. Agotado por todo, él pudo ver al niño en la parte trasera del auto. Abrió la puerta y fue corriendo a los cadáveres de sus padres, llorando.
-Niño, yo no quería…
-Papá… mamá… ¿Por qué mataste a mi mamá y papá?
-Yo no quería, es que…
-¡Yo quiero a mi mamá y a mi papá!
-Oye tranquilo, mira, no es el fin del mundo (bueno, aunque de hecho lo era, digo, es un apocalipsis zombie), ellos están ahora en un lugar mejor. –Y entonces se dio cuenta del tremendo hoyo que chorreaba sangre en el brazo del pequeño.
-Carajo, es cierto, este chamaco tiene el virus, tengo que hacer algo. Oye, mira… Mierda. ¡Tenemos que irnos de aquí, rápido, vamos!-En la distancia se avistaba un horda de alrededor de 30 zombies que posiblemente habían sido atraídos por los disparos y solo tenía 12 balas del revólver y 5 cartuchos de la escopeta. Tenían que huir o estarían perdidos.
-¡Vámonos, que ahí vienen esas cosas!
-¡Pero yo quiero a mi mami y papi!
-¡Tenemos que irnos, no hay tiempo, vamos mocoso, hay que irse!
-Mami, has vuelto, te extrañé mucho.-Efectivamente, la madre había vuelto, pero como zombie.
-¡Niño, no te le acerques, es uno de ellos, te va a matar!
-Pero si es mi mami, ella nunca me haría daño.- El niño fue corriendo al zombi pero entonces vino lo malo…
-¿Mami, que haces? ¡No me muerdas mami, me duele la pansa, no me muerdas la pansa, mami, duele, para, mami, basta!
-Carajo…-Desenfundó la escopeta y disparó los cartuchos que quedaban en ésta contra las cabezas de aquellos 2 infelices.
-Mierda tengo que irme, hay vienen. Patitas, para que las quiero.
En la escuela…
-¡Alerta, todos despierten, necesitamos su ayuda, esto es urgente! ¡Agarren algo largo que tenemos una conglomeración de infectados en las puertas! ¡Corran!-Gritaba Carlos.
-Vamos Fer, despierta, tenemos que ayudar.
-Espera Grecia, ahí voy.
Fueron corriendo alrededor de 10 personas a las rejas de la entrada de la escuela, eran como 30 zombies y la reja no aguantaría lo suficiente.
-Ya saben qué hacer, atraviesen el cerebro.-Dijo Enrique.
Y así pasaron alrededor de 15 minutos y todos los zombies habían muerto.
-Los hombres, llévenlos al otro lado de la calle, no queremos enfermedades por descomposición.-Les dijo Grecia y se fue con su amiga Fernanda.
-Grecia, te lo dije, necesitamos esas armas, no vaya a ser el día que nos toque de malas y haya más infectados que ahorita y tumben la reja.
-Lo sé, pero necesitamos también armas de fuego para poder ir por las de la casa. Y con ese rifle de aire de un solo tiro que tenemos no nos alcanza para tantos infectados, no tenemos suficiente munición, es lento de recarga además de que está duro. En lo que recargamos un tiro, ya estaríamos muertas.
-Rayos, tienes razón en eso. Pero, ¿cómo le haremos para sobrevivir aquí, nos tendremos que ir?
-No sé, Fer, no sé…
Campeche, Campeche.
-Atención a todos, nos encontramos en la capital del estado de Campeche. No se preocupen si ven infectados serán eliminados.
-Me sorprende que hayamos sobrevivido ayer.-Dijo Luis.
-Así es, hijo, pero tenemos que estar alertas. Cualquier cosa puede suceder.-Le respondió su padre.
-Tu padre tiene razón Luis, no te duermas en tus laureles, que no vaya a ser el día que los soldados sean incapaces a enfrentarse a los infectados.
Todos se callaron y cruzaron la capital campechana, ya solo quedaban unas cuantas horas para que pudieran llegar al refugio en Yucatán.
De vuelta con Lucio…
-Mierda, mierda. Debo de ir por el rifle .22 para poder matar a esos desgraciados. Si no sería un desperdicio de munición más útil además de que habría más ruido que el .22 que apenas suena. A ver, a ver, ahí está. Debo de llevarlos a la otra cuadra para evitar los cadáveres cerca de mi casa.
Así hizo Lucio y salió a la calle con su rifle y atrajo a los zombies a la otra calle y cuando llegó a la esquina. Empezó a disparar a las cabezas, mató apenas a 5 de ellos con tiros a la cabeza. Le quedaban solo 35 balas de las 50 que había traído. Los fue atrayendo a otra calle en lo que recargaba, cuando se encontraba a una distancia prudente, empezó a disparar, mató a 10 con ese cargador y ya solo quedaba la mitad de la horda.
-¡Oigan, por acá, vengan estúpidos, atrápenme si pueden! Rayos, solo me quedan 20 balas y son 15 zombies, debo apuntar bien si quiero acabar con ellos.
Los atrajo más lejos y recargó, empezó a disparar y logró a matar a todos sin desperdiciar ni una sola bala.
-Bien, bien, me quedan solo 5 balas, veo la comisaría de policía adelante y solo hay un par de zombies afuera del edificio, los mataré con el rifle y me iré a explorar la comisaría con mi revólver y machete.
Así fue, Lucio se acercó y les disparó en la cabeza a los no muertos sin gastar ni una sola bala. Se colocó el rifle en la espalda y entró a la comisaría con el revólver en la mano derecha y el machete en la izquierda y empezó a explorar.
-Nada, nada, debe de haber algo en las oficinas. ¿Qué fue ese ruido?
Empezó a observar y pudo divisar a un zombie policía, se le acercó y le cercenó la cabeza por la mitad.
-A ver maldito, debes de tener algo de utilidad para mí. Veamos, un cargador de 9 mm, es algo. Veamos el escritorio del sheriff. Lotería, una pistola 9 mm, un par de cargadores y una caja de 100 balas, hermoso, simplemente hermoso. Debería de irme, los zombies se empiezan a acercar por el bulevar, que bien que mi casa no queda lejos.
Y corrió, y corrió hasta llegar a su casa. Se aseguró de que no lo hubieran seguido y se encerró bloqueando todas las entradas.
-Ya me cansé, debería de dormir. Que cansancio, pero valió la pena para obtener esta belleza. -Sujetando su nueva pistola. La dejó en su mesita de noche y cayó profundamente dormido.
Día 8.
-¿Qué horas son? A ver, las 11 de la mañana. Bueno, no es tan tarde, debería desayunar, tengo mucha hambre. –Bajó las escaleras y abrió la despensa que tenía.
-Veamos, que hay. Jarabe de chocolate y mucho pan. Creo que con un vaso de leche y eso será suficiente. –Se hizo su desayuno y se fue a cambiar de ropas.
-Más cómodo. Qué bonita pistola, ¿qué marca será…? Beretta, italiana, me gusta. Son 4 cargadores y 13 balas le caben a cada uno. 52 balas, me gusta eso. Tengo como 120 balas, creo que con eso bastará… por un tiempo. Debería de probarla, para ver si funciona. Creo que iré al mercado del centro para usarla, debe de haber muchos zombies ahí. –Agarró un cuchillo que tenía por ahí, un par de cargadores para su nueva arma y fue al centro de Fortín. Tardó aproximadamente 20 minutos en llegar, por suerte solo se topó con un zombie en el camino el cual mató con el cuchillo. Después de un tercio de hora al fin llegó a su destino.
-Bien, bien, contemos. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, el número de la suerte. 7 blancos de práctica para la Beretta. Empecemos. *Disparo* En la mera cabeza. Oh, otro más. *Disparo*. Que divertido es esto. *Disparo* Miren, vienen, más. *Disparo* *Disparo* Podría estar así todo el día. *Disparo…*
Mientras tanto en la escuela…
-¿Qué rayos pasa allá afuera? –Se preguntaba Grecia recién levantada.
-¡Atención todos, hoy vamos a ir a hacer una expedición más allá de las vías del tren, necesitaremos voluntarios! Como muchos de ustedes sabrán, por esa zona hay alrededor de 3 tiendas de autoservicio. Mínimo, necesitamos a 5 personas para completar esta tarea. –Decía Carlos en voz alta. Grecia se quedó atónita con lo que estaba escuchando.
-Bien están Diego, Kevin, Gustavo, Miguel y yo. Con eso basta. Caballeros, agarren todo lo que pueda usarse como arma, tubos, palos, lo que sea. Partimos en 5 minutos. –Al instante Grecia fue a quejarse con Carlos.
-¡Carlos, no puedes hacer eso, sabes que es suicidio!
-Quizás, pero si no hacemos esto, todos moriremos.
-Rayos, pero lo que haces es una sentencia de muerte. No tienen oportunidad contra tal cantidad de infectados.
-Lo intentaremos.
-Está bien, haz lo que quieras. Pero mientras tú te vas, ¿quién estará al mando?
-Enrique, él podrá controlar todo. No te preocupes, volveremos sanos y salvos.
-Eso espero.
Y así fue, todos preparados para ir por suministros fueron a por ellos.
En el mercado…
-Que mal, todos muertos. Je, bueno suficiente diversión por hoy. Debería de volver, no quiero atraer más malas compañías. –Lucio se fue caminando, hasta que llegó a la veterinaria. Vio los cuerpos de la familia que tuvo que matar.
-Pobres, los zombies sí que se dieron un festín con su carne. Casi no dejaron nada, tan siquiera me sirvieron como distracción y me dieron tiempo para acabar con esa horda. Ahorita que me acuerdo, debo de checar la radio, quizás haya más supervivientes en la zona. Gente que no quiera matarme. –Se alejó del lugar y al fin llegó a su casa. Fue a por la radio, le cambio las baterías, la encendió y empezó a cambiar de frecuencias.
-Veamos en FM. –De repente escuchó algo parecido a una voz. -¿Qué carajo fue eso?
-Hola, me llamo Carlos y necesitamos ayuda. Estamos atrapados y rodeados de infectados. Estamos por la colonia San José, en la ciudad de Córdoba. Necesitamos que nos salven, por favor. Tenemos un refugio, en una escuela de las cercanías. Hay comida y seguridad. Espero que alguien me esté escuchando. Qué bueno que encontré esta radio, un momento, ¿qué fue eso? ¡Entraron, corran, corran!
-Es mi oportunidad para irme de aquí. La única escuela que hay en esa colonia, ¡es mi escuela! Quizás sean mis compañeros los que estén refugiados ahí. Debo de ir y ayudarlos. Debo de partir mañana por la mañana para poder salvarlos. Mejor empiezo a guardar las armas y la comida, tengo poco tiempo. Solo faltan un par de horas antes de que oscurezca.
Y pasaron las horas, pero lo consiguió y todo estaba empacado.
-Bueno, ya está, mejor ya duermo, no quiero llegar tarde.
Eso ha sido todo por hoy. Espero haya sido de su agrado. Les dejos los enlaces para las partes anteriores:
Parte 1:
Parte 2:
Ha sido todo por hoy. Hasta la siguiente semana.
Día 7.
De vuelta en la casa de Lucio…
-¿Qué hora es…? 8:15. Bueno, será mejor que me vaya ya a la veterinaria para ir por esas baterías para la radio. Pero primero, tengo que desayunar.
Lucio bajó y se hizo algo de cereal con leche, además se comió un paquete de galletas que encontró por ahí. Se vistió y partió rumbo a la tienda. Agarro la .38 y la escopeta. También agarró el machete y se fue directo al negocio familiar.
-Vaya, que bonito amaneció el día. Será mejor que aproveché el clima soleado y explore más la ciudad en busca de provisiones y quizás armas.
Caminó 15 minutos y llegó al edificio. En el camino solo se encontró con un zombie que le cortó la cabeza a la mitad con el machete. Sin dificultades.
-Bueno ya llegué, sino mal recuerdo las baterías estaban cerca de la caja registradora. Alimentos, ropa para perros, caja. Aquí están. Necesito AA, mejor ya echo todas en esta mochilita que me traje. Ahorita que me doy cuenta hay muchas cosas de utilidad aquí, cuerdas, cubetas, platos, incluso medicinas que pueden ser de uso humano, volveré por algunas de estas cosas mañana. No me cabe en la mochila todo eso ahorita.
Cuando estaba a punto de salir, escuchó algo en la distancia, como un vehículo. Se escondió detrás de uno de los estantes que daban a la calle para poder observar. Pudo ver como pasaba un auto pequeño pero con una familia, como la suya. Se expuso y entonces el coche se detuvo y bajo el padre para hablar con él:
-Hola, oye, por casualidad, ¿tú eres de por aquí?
-Sí, soy de por acá.
-¿No sabrás una vía rápida para llegar a la ciudad de Córdoba?
-¿Córdoba? Seguro, miren… (Después de darle todas las indicaciones). Esa es la vía más fácil.
-Muchas gracias, amable extraño. Disculpe mi intromisión, ¿pero no tendrá un refugio para que nos resguardemos, tan siquiera un par de noches?
-Lo siento, pero no pueden quedarse conmigo. Tienen que irse.
-Mira amigo, mi familia empieza a tener más hambre y sed y ya nos acabamos todos. ¡Necesitamos un lugar seguro!
-A ver cabrón. Te me acercas otra vez, me alzas la voz o me quieres dar órdenes te meteré un tiro entre ceja y ceja con esto. –Alzo el revólver.- Y no solo a ti, también a cada uno de tu familia.
-Creo que no entiendes, mi hijo está infectado.
-Espera, ¿qué?
-Sí, así es, lo mordieron ayer. Necesitamos curarlo.
-No sé si eres o te haces, ¿pero no has visto? ¡Esta maldita enfermedad no tiene ninguna cura, una vez que eres infectado ya te jodiste y serás uno de ellos!
-No, no, por favor. Ayúdame.
-Lo siento, pero su caso no tiene remedio. Vamos, váyanse ahora o no me haré responsable de mis actos.
-¡Necesitamos ayuda maldito desgraciado!- Y el sujeto golpeó a Lucio en la cara derribándolo y haciéndolo tirar el revólver. Lucio vio que iba a agarrar su arma de mano y se quitó en un acto increíble de rapidez la escopeta y le disparo al sujeto en la mano, quitándosela.
-¡Ah, Dios mío, mi mano, carajo! ¿Por qué mierda hiciste eso?
-¡No me dejaste opción, vamos, largo de mi ciudad o habrá más sangre de la que ya ha sido derramada!
-¡Entiende, necesitamos ayuda!- Ya cuando iba a coger el revólver con su mano izquierda que le dispara en la cabeza con la escopeta y le hace un tremendo hoyo.
-Lo siento, tuve que hacerlo. –Volteó al auto y vio a su familia horrorizada.- Oigan, lo lamento, pero yo…
-¡Maldito desgraciado, mataste a mi marido, ya verás hijo de puta!- Salió la mujer enfadada y con un cuchillo de cocina en mano y se acercó rápidamente a Lucio. En un acto reflejo le apuntó a la mujer y todos los perdigones le impactaron en el pecho. Agotado por todo, él pudo ver al niño en la parte trasera del auto. Abrió la puerta y fue corriendo a los cadáveres de sus padres, llorando.
-Niño, yo no quería…
-Papá… mamá… ¿Por qué mataste a mi mamá y papá?
-Yo no quería, es que…
-¡Yo quiero a mi mamá y a mi papá!
-Oye tranquilo, mira, no es el fin del mundo (bueno, aunque de hecho lo era, digo, es un apocalipsis zombie), ellos están ahora en un lugar mejor. –Y entonces se dio cuenta del tremendo hoyo que chorreaba sangre en el brazo del pequeño.
-Carajo, es cierto, este chamaco tiene el virus, tengo que hacer algo. Oye, mira… Mierda. ¡Tenemos que irnos de aquí, rápido, vamos!-En la distancia se avistaba un horda de alrededor de 30 zombies que posiblemente habían sido atraídos por los disparos y solo tenía 12 balas del revólver y 5 cartuchos de la escopeta. Tenían que huir o estarían perdidos.
-¡Vámonos, que ahí vienen esas cosas!
-¡Pero yo quiero a mi mami y papi!
-¡Tenemos que irnos, no hay tiempo, vamos mocoso, hay que irse!
-Mami, has vuelto, te extrañé mucho.-Efectivamente, la madre había vuelto, pero como zombie.
-¡Niño, no te le acerques, es uno de ellos, te va a matar!
-Pero si es mi mami, ella nunca me haría daño.- El niño fue corriendo al zombi pero entonces vino lo malo…
-¿Mami, que haces? ¡No me muerdas mami, me duele la pansa, no me muerdas la pansa, mami, duele, para, mami, basta!
-Carajo…-Desenfundó la escopeta y disparó los cartuchos que quedaban en ésta contra las cabezas de aquellos 2 infelices.
-Mierda tengo que irme, hay vienen. Patitas, para que las quiero.
En la escuela…
-¡Alerta, todos despierten, necesitamos su ayuda, esto es urgente! ¡Agarren algo largo que tenemos una conglomeración de infectados en las puertas! ¡Corran!-Gritaba Carlos.
-Vamos Fer, despierta, tenemos que ayudar.
-Espera Grecia, ahí voy.
Fueron corriendo alrededor de 10 personas a las rejas de la entrada de la escuela, eran como 30 zombies y la reja no aguantaría lo suficiente.
-Ya saben qué hacer, atraviesen el cerebro.-Dijo Enrique.
Y así pasaron alrededor de 15 minutos y todos los zombies habían muerto.
-Los hombres, llévenlos al otro lado de la calle, no queremos enfermedades por descomposición.-Les dijo Grecia y se fue con su amiga Fernanda.
-Grecia, te lo dije, necesitamos esas armas, no vaya a ser el día que nos toque de malas y haya más infectados que ahorita y tumben la reja.
-Lo sé, pero necesitamos también armas de fuego para poder ir por las de la casa. Y con ese rifle de aire de un solo tiro que tenemos no nos alcanza para tantos infectados, no tenemos suficiente munición, es lento de recarga además de que está duro. En lo que recargamos un tiro, ya estaríamos muertas.
-Rayos, tienes razón en eso. Pero, ¿cómo le haremos para sobrevivir aquí, nos tendremos que ir?
-No sé, Fer, no sé…
Campeche, Campeche.
-Atención a todos, nos encontramos en la capital del estado de Campeche. No se preocupen si ven infectados serán eliminados.
-Me sorprende que hayamos sobrevivido ayer.-Dijo Luis.
-Así es, hijo, pero tenemos que estar alertas. Cualquier cosa puede suceder.-Le respondió su padre.
-Tu padre tiene razón Luis, no te duermas en tus laureles, que no vaya a ser el día que los soldados sean incapaces a enfrentarse a los infectados.
Todos se callaron y cruzaron la capital campechana, ya solo quedaban unas cuantas horas para que pudieran llegar al refugio en Yucatán.
De vuelta con Lucio…
-Mierda, mierda. Debo de ir por el rifle .22 para poder matar a esos desgraciados. Si no sería un desperdicio de munición más útil además de que habría más ruido que el .22 que apenas suena. A ver, a ver, ahí está. Debo de llevarlos a la otra cuadra para evitar los cadáveres cerca de mi casa.
Así hizo Lucio y salió a la calle con su rifle y atrajo a los zombies a la otra calle y cuando llegó a la esquina. Empezó a disparar a las cabezas, mató apenas a 5 de ellos con tiros a la cabeza. Le quedaban solo 35 balas de las 50 que había traído. Los fue atrayendo a otra calle en lo que recargaba, cuando se encontraba a una distancia prudente, empezó a disparar, mató a 10 con ese cargador y ya solo quedaba la mitad de la horda.
-¡Oigan, por acá, vengan estúpidos, atrápenme si pueden! Rayos, solo me quedan 20 balas y son 15 zombies, debo apuntar bien si quiero acabar con ellos.
Los atrajo más lejos y recargó, empezó a disparar y logró a matar a todos sin desperdiciar ni una sola bala.
-Bien, bien, me quedan solo 5 balas, veo la comisaría de policía adelante y solo hay un par de zombies afuera del edificio, los mataré con el rifle y me iré a explorar la comisaría con mi revólver y machete.
Así fue, Lucio se acercó y les disparó en la cabeza a los no muertos sin gastar ni una sola bala. Se colocó el rifle en la espalda y entró a la comisaría con el revólver en la mano derecha y el machete en la izquierda y empezó a explorar.
-Nada, nada, debe de haber algo en las oficinas. ¿Qué fue ese ruido?
Empezó a observar y pudo divisar a un zombie policía, se le acercó y le cercenó la cabeza por la mitad.
-A ver maldito, debes de tener algo de utilidad para mí. Veamos, un cargador de 9 mm, es algo. Veamos el escritorio del sheriff. Lotería, una pistola 9 mm, un par de cargadores y una caja de 100 balas, hermoso, simplemente hermoso. Debería de irme, los zombies se empiezan a acercar por el bulevar, que bien que mi casa no queda lejos.
Y corrió, y corrió hasta llegar a su casa. Se aseguró de que no lo hubieran seguido y se encerró bloqueando todas las entradas.
-Ya me cansé, debería de dormir. Que cansancio, pero valió la pena para obtener esta belleza. -Sujetando su nueva pistola. La dejó en su mesita de noche y cayó profundamente dormido.
Día 8.
-¿Qué horas son? A ver, las 11 de la mañana. Bueno, no es tan tarde, debería desayunar, tengo mucha hambre. –Bajó las escaleras y abrió la despensa que tenía.
-Veamos, que hay. Jarabe de chocolate y mucho pan. Creo que con un vaso de leche y eso será suficiente. –Se hizo su desayuno y se fue a cambiar de ropas.
-Más cómodo. Qué bonita pistola, ¿qué marca será…? Beretta, italiana, me gusta. Son 4 cargadores y 13 balas le caben a cada uno. 52 balas, me gusta eso. Tengo como 120 balas, creo que con eso bastará… por un tiempo. Debería de probarla, para ver si funciona. Creo que iré al mercado del centro para usarla, debe de haber muchos zombies ahí. –Agarró un cuchillo que tenía por ahí, un par de cargadores para su nueva arma y fue al centro de Fortín. Tardó aproximadamente 20 minutos en llegar, por suerte solo se topó con un zombie en el camino el cual mató con el cuchillo. Después de un tercio de hora al fin llegó a su destino.
-Bien, bien, contemos. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, el número de la suerte. 7 blancos de práctica para la Beretta. Empecemos. *Disparo* En la mera cabeza. Oh, otro más. *Disparo*. Que divertido es esto. *Disparo* Miren, vienen, más. *Disparo* *Disparo* Podría estar así todo el día. *Disparo…*
Mientras tanto en la escuela…
-¿Qué rayos pasa allá afuera? –Se preguntaba Grecia recién levantada.
-¡Atención todos, hoy vamos a ir a hacer una expedición más allá de las vías del tren, necesitaremos voluntarios! Como muchos de ustedes sabrán, por esa zona hay alrededor de 3 tiendas de autoservicio. Mínimo, necesitamos a 5 personas para completar esta tarea. –Decía Carlos en voz alta. Grecia se quedó atónita con lo que estaba escuchando.
-Bien están Diego, Kevin, Gustavo, Miguel y yo. Con eso basta. Caballeros, agarren todo lo que pueda usarse como arma, tubos, palos, lo que sea. Partimos en 5 minutos. –Al instante Grecia fue a quejarse con Carlos.
-¡Carlos, no puedes hacer eso, sabes que es suicidio!
-Quizás, pero si no hacemos esto, todos moriremos.
-Rayos, pero lo que haces es una sentencia de muerte. No tienen oportunidad contra tal cantidad de infectados.
-Lo intentaremos.
-Está bien, haz lo que quieras. Pero mientras tú te vas, ¿quién estará al mando?
-Enrique, él podrá controlar todo. No te preocupes, volveremos sanos y salvos.
-Eso espero.
Y así fue, todos preparados para ir por suministros fueron a por ellos.
En el mercado…
-Que mal, todos muertos. Je, bueno suficiente diversión por hoy. Debería de volver, no quiero atraer más malas compañías. –Lucio se fue caminando, hasta que llegó a la veterinaria. Vio los cuerpos de la familia que tuvo que matar.
-Pobres, los zombies sí que se dieron un festín con su carne. Casi no dejaron nada, tan siquiera me sirvieron como distracción y me dieron tiempo para acabar con esa horda. Ahorita que me acuerdo, debo de checar la radio, quizás haya más supervivientes en la zona. Gente que no quiera matarme. –Se alejó del lugar y al fin llegó a su casa. Fue a por la radio, le cambio las baterías, la encendió y empezó a cambiar de frecuencias.
-Veamos en FM. –De repente escuchó algo parecido a una voz. -¿Qué carajo fue eso?
-Hola, me llamo Carlos y necesitamos ayuda. Estamos atrapados y rodeados de infectados. Estamos por la colonia San José, en la ciudad de Córdoba. Necesitamos que nos salven, por favor. Tenemos un refugio, en una escuela de las cercanías. Hay comida y seguridad. Espero que alguien me esté escuchando. Qué bueno que encontré esta radio, un momento, ¿qué fue eso? ¡Entraron, corran, corran!
-Es mi oportunidad para irme de aquí. La única escuela que hay en esa colonia, ¡es mi escuela! Quizás sean mis compañeros los que estén refugiados ahí. Debo de ir y ayudarlos. Debo de partir mañana por la mañana para poder salvarlos. Mejor empiezo a guardar las armas y la comida, tengo poco tiempo. Solo faltan un par de horas antes de que oscurezca.
Y pasaron las horas, pero lo consiguió y todo estaba empacado.
-Bueno, ya está, mejor ya duermo, no quiero llegar tarde.
Eso ha sido todo por hoy. Espero haya sido de su agrado. Les dejos los enlaces para las partes anteriores:
Parte 1:
Parte 2:
Ha sido todo por hoy. Hasta la siguiente semana.