InicioInfoUn Grande y su Historia
DE NADA A HEROE

a continuacion les voy a contar de un tipo que vivio durante la primera guerra mundial.. no les dire quien es pero si les contare su historia

HISTORIA

Nació en Ermland, actualmente Polonia, el 5 de enero de 1898 en el seno de una familia campesina. Tenía muchos rasgos físicos que no lo hacían muy popular, era encorvado, torpe, y tartamudeaba en la hora de hablar, eso hacia que acrecentara su timidez.

En septiembre de 1912 entra al seminario. en 1914 estallo la primera guerra mundial y le toco ir al campo de battalla...

ahi es cuando nase el gran heroe... para dar ejemplos, en las trincherar se levantaba mas temprano para limpiar los sapatos de todos los soldados que estaban en su habitacion. Como tenia problemas de habla, todas las mañanas se ponia una piedran en la boca y hablaba con ella toda la mañana.

FLANDES, MAYO DE 1918

Junto con los que recién han llegado, José observa lo que significa estar en primera línea. Ve centenares de hoyos de granada. ¿Ésto es ‘primera linea’? ¿Qué es eso? Después de 24 horas lo sabe con exactitud. Según un cálculo, se suponía que los ingleses disparaban diariamente alrededor de seis mil granadas en el radio de lucha del batallón de él. Ahora le toca el turno a su compañía, la cuarta. A pocos metros de sus pies, las vallas negras se hunden en la tierra. El continuo detonar de las granadas levantan en un instante montañas de escombros de la altura de una casa. El fuego se acerca a ellos. En las trincheras, los cuerpos humanos se aprietan contra la tierra, que es la única protección en esos momentos. ¡Un tiro, otro, otro más! Quizá el próximo los alcance. Esos pocos segundos son las vivencias más horribles que el soldado experimenta en el frente. Continuamente ataques imprevistos. Continuamente el ensordecedor estallido de las granadas.

Durante todo el día detonó el fuego sobre Calonne. La cuarta compañía se había establecido en el límite noroeste del poblado. Los soldados estaban hambrientos.

No obstante; Thalhöfer, el suboficial, no podía hacerse responsable de enviar a sus hombres en busca de alimentos. El ya lo había intentado en varias noches y cada vez, el saldo había sido soldados muertos o heridos. Esa noche, recorrió cráter por cráter en busca de voluntarios. “¿Voluntarios? -comentó alguien- por nada del mundo correría en medio de ese fuego infernal” Entonces, el suboficial escuchó otra voz:’- “Bueno, iré yo” Era su voz. Otros se le asociaron. Cargados con algunas ollas, partieron hacia el pueblo. Los recibió un verdadero huracán de fuego. Instintivamente se tiraron al suelo resguardándose en los cráteres abiertos por las granadas. A su lado, se extendían cuerpos de soldados ingleses. En los momentos de tregua reiniciaban su camino hasta llegar, al fin, a la aldea. Sin embargo, los esperaba aún otro sobresalto: las granadas que explotaban allí, eran sordas. él examinó el aire: “¡es gas!”. Tanto la transpiración, como el vapor de su propia respiración, le empañaron los anteojos y la mascarilla antigas. Ello lo llevó -en ese último trecho- a pisar varias veces en falso y caer, con todo su peso, sobre cráteres secos o llenos de agua. Finalmente, cuando llegaron a la cocina descubrieron que no era ese el lugar al cual debían ir; aún tenían que andar cuatro kilómetros más. Eso supuso que, para llegar antes de que despuntara el día, debieran elegir el camino más corto. pero que a la vez incluía mayor peligro. Ya no se trataría de ataques de alerta, sino de ofensivas directas contra ellos. A causa de estos contratiempos, varias marmitas llegaron vacías a destino. Habían perdido su contenido en el continuo tirarse y levantarse del suelo para esquivar los ataques. Al regresar, los compañeros se enfurecieron por la comida que habían perdido. Para ellos fue un momento difícil. Nadie les ahorró injuria alguna. ¿Cómo reaccionó? En pleno día, arriesgando su vida, volvió a la aldea y buscó entre los escombros lo que suponía: una gran cantidad de víveres que había dejado allá una compañía inglesa que pasó por el lugar. Cuando estuvo de vuelta, dispuesto a compartir con sus camaradas una bolsa llena de los sustanciosos alimentos, el resto de la tropa lo miró estupefacto. No es de extrañarse, que aún después de veinte años de aquel día, el suboficial Thalhöfer opinara: “era el mejor hombre de la tropa de transporte”.

MUERTE.
Cambrai, 4 de octubre de 1918

el suboficial pidio a un soldado ir a buscar alimento para la tropa, este se nego escusando que tenia familia que cuidar ya que era muy arriesgado buscar alimento en la posision que se encontraban. Inmediatamente El se ofrecio boluntariamente a buscar la comida. Luego de de 1 hora, buelve con la mitad de la comida que nesesitaban, eso hizo enojar a toda la tropa y al mismo suboficial que hizo bolver a buscar mas comida, en el camino de buelta exploto una granada a 30 mentros de él. no econtraron su cuerpo.

murio sirviendo a los demas, el siempre decia: "ser todo para todos" y asi lo hizo.

todo el mundo es nuestro campo de batalla
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
311visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

c
crisner🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts6
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.