InicioArteE-Novela Oxitl: Capitulo uno
Oxitl El joven ermitaño Esta es una pequeña historia de la que solo escribire un poco, en base a vuestros comentarios decidire si la sigo escribiendo mas rapido o adelanto otros proyectos. Tambien recuerda que si te gusto esta historia u otra que haya escrito recomiendala Los días siempre suelen ser bonitos, feos, aburridos, divertidos, largos o cortos según sea la persona que los viva, pero siempre por lógica van a tener algo en común, todos tienen una noche y un día. La historia que cuento no sucede mucho tiempo antes, de hecho ni siquiera estoy de acuerdo en que año inicio esta historia pues el momento en el que “inicia” podría ser cualquiera pero lo dejaremos en el año de 2017, no piensen que en este mundo es igual que el mismo en el vivimos, en un mundo distinto, los inventos fueron creados en diferentes tiempo, aunque en parte si es como el tiempo que vivimos, bueno pues aun diré que la vida para muchos es diferente, casi nadie tiene el mismo sentido de “vivir” definido totalmente, Oxitl era un joven quien le gustaba vivir sin lugar, tampoco le gustaba ponerse ropa muy formal, prefería vestir ropa informal, quería tener una vida en la que caminara sin un rumbo fijo, ¿por qué razón?, pues no había alguna, simplemente era el deseo por conocer todo el mundo antes de que llegara el día... ¿Qué día?, el día en que se quedaría en un solo lugar, claro no dejaría de viajar cuando llegara ese día, tenía una familia numerosa de tíos, hermanos, tías, hermanas, el nombre de su familia era “Cemorexo”, los Cemorexo eran una familia de las más poderosas de una ciudad que junto a tres familias más que eran los Fondela, Contanieto y los Latine las cuatro familias que dominaban aquella cuidad, aunque había personas que ocupaban rangos administrativos de la cuidad, estas cuatro familias decidían que era lo que harían con la cuidad en cada momento, claro también las cuatro familias tenían grandes diferencias, por lo cual había algunos roces entre las mismas, Oxitl nunca le gustaron los negocios, de todos sus hermanos era el menor y al que no le gustaba estar en un solo lugar, su padre se llamaba Anarxi y era de la familia el que tenía más poder y riqueza pues sabía muy bien en que invertir, Oxitl a la edad de ya catorce años le pidió a su padre que lo dejara explorar el mundo solo, pues era su sueño el poder ser independiente completamente, después de un año de discusiones del asunto su padre lo dejo cumplir su deseo, le dio algo de dinero pero Oxitl no lo acepto, aunque si acepto que le diera algunas cosas que necesitaría para realizar el viaje, entonces se marchó de aquella ciudad, claro no sin antes despedirse de todos, los primeros días fueron duros, ser un ermitaño no era una tarea fácil, durante la primera semana paso frio y hambre, pero después se fue acostumbrando un poco más a vivir sin lugar, algunas veces cuando el clima lo ameritaba les pedía a algunas personas albergue en su casa para alojarse, casi nadie aceptaba el tener a un huésped desconocido y menos a uno joven, pues pensaban casi siempre que solo sería un ladrón al que al dejarlo quedarse le abrirían la puerta a que robara su hogar, aunque vivía sin rumbo nunca le gustaba cazar animales para comer, comía frutas del bosque en su mayoría, en excepciones si cazaba animales, pero solo era cuando existía la razón de “cazar a ser cazado”, en uno de los primeras días tras caminar por un largo tiempo de cerca en dos días vio a lo lejos que había humo, por lo cual él pensó que sería el humo de alguna fabrico y por lo cual aún más estaría una ciudad cercas de aquel lugar, camino por un tiempo hasta que llego a aquel lugar, pero cuando llego se encontró en frente a un hombre anciano que estaba cocinando un pescado en el fuego, el hombre anciano miro a Oxitl por un segundo y después bajo la mirada viendo al fuego: -Hola, pensé que había una cuidad cerca – le dijo Oxitl a aquel hombre - No, solo estoy yo un viejo ermitaño del oeste, veo que eres muy joven aun para caminar solo por aquí, ¿no eres de por aquí verdad? – le pregunto a Oxitl - No, no soy de por aquí, soy de una ciudad… Antes de que terminara de hablar aquel ermitaño le respondió diciéndole mientras veía al fuego con una mirada algo profunda - No me lo tienes que contar joven, no es necesario que me lo digas, y entonces ¿Cuál es la razón de que camines solo por estos rumbos? – le pregunto aquel anciano - Nunca me ha gustado el vivir en un solo lugar, me siento como un ratón en una ratonera, atrapado sin tener a alguna parte más a donde ir, además de que quería conocer un poco a este mundo, sé que no lograre conocerlo completamente pero al menos quiero saber muchas cosas. Por ahora solo soy un pequeño ermitaño – le respondió Oxitl - Tú aun no eres un ermitaño aun – le dijo calmado aquel anciano - eres muy joven para serlo, no conoces aun nada del mundo, ¿sabes alguno truco de magia joven? - No, aun no – le respondió Oxitl - Ya veo, ¿tú crees en la magia? – le pregunto aquel anciano quien aún volteaba el pescado - Estoy abierto a todas posibilidades, así que aunque no haya visto nunca a un mago hacer magia no puede decir que creo o no en la magia- le respondió Oxitl - Bien voltea a ver eso lago a tu derecha, ¿lo ves?, hay cosas como los peces que viven dentro que no podrás ver con tus ojos físicos de manera tan nítida, necesitaras verlos con otro tipo de ojos, no me quiero meter mucho en esto así que solo voltea. – le dijo el anciano Oxitl volteo a ver aquel lago por algunos segundos y cuando volteo a ver a aquel anciano, el ya no estaba y sorprendentemente no había ningún rastro de él, ni el fuego del madera, las brasas o algún pedazo de pescado, en vez de eso había aparecido un árbol de cerca de quinientos años en donde se encontraba sentado aquel anciano pegado al árbol había una nota que decía: “Un truco de magia interesante verdad, lo he aprendido hace bastante tiempo, nos volveremos a ver otras veces joven viajero, por cierto la ciudad más cercana se encuentra a alrededor de diez kilómetros de aquí, si es que no quieres mojarte te recomiendo que te vayas rápido a aquella ciudad” Firma Ainox Sion Aquel joven estuvo caminando por un largo tiempo, caminaba y caminaba y veía que no avanzaba nada, parecía que solo caminaba un poco y regresaba a donde se encontraba aquel árbol en donde estaba pegada la nota, así que corrió lo más alejado del árbol y se mantuvo corriendo por un largo tiempo hasta que encontró de nuevo a lo lejos humo, así que al ver el humo corrió por un alrededor de cinco minutos hasta que llego y se encontró una casa viejo en la que parecía no vivir nadie, entro y no había ninguna señal de alguna persona, solo había.... Hasta aqui no termina este capitulo, pero como les dije con sus comentarios vere si es que la escribo mas seguido
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