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Tim Burton habla sobre Tim Burton

Arte•7/13/2010
Burton por Burton


El siguiente texto presenta a Tim Burton hablando sobre Tim Burton. En él Burton muestra aspectos sobre su vida, sus obras, algunos curiosos, otros notables. Un escrito más que interesante para aquél que sigue la obra de este genial director. El texto fue transcripto de:
Revista "El Amante" Año4, N°39, Mayo de 1995, Traducción: Selección de textos y traducción: Flavia de la Fuente. Fuente de la revista: Inner Views, compilado por David Breskin, Faber and Faber, Boston, 1992; Burton on Burton, compilado por Mark Salisbury, Faber and Faber, Londres-Boston, 1995.




Infancia y adolescencia

Nací en Burbank, Los Angeles, California, en 1958. Si no se es de Burbank, uno piensa que es la capital del mundo del cine. Allí están casi todos lo grandes estudios pero, pese a eso, sigue siendo absolutamente suburbana. Es curioso, las áreas que rodean a Burbank se fueron modernizando, pero hay algo en Burbank que hace que siempre esté igual, no sé cómo ni por qué, pero tiene un extraño escudo a se alrededor. Podría ser cualquier lugar de EE.UU.
De chico era introvertido. Me gusta pensar que no me sentía diferente de los demás. Hacía lo que hace todo niño: iba al cine, jugaba, dibujaba. No es inusual. Lo que sí es inusual es querer seguir haciendo las mismas cosas cuando uno crece. No considero esos años como uno de los mejores de mi vida. No lloré en mi graduación. No pensé que a partir de ese momento comenzaba la decadencia. Tenía amigos, pero siempre me costo retenerlos. Era como si sintieran que yo les decía “Déjenme en paz”.
Había cinco o seis cines en Burbank, pero sistemáticamente fueron desapareciendo. Y así, cuando yo llegué a la adolescencia ya no quedaba ninguno. Pero todavía quedaban algunos donde se podían ver cosas raras, en triple programa como Scram Blackula Scream, Dr. Jekill and Sisters Hyde y Destroy All Monsters. Eran buenos tiempos de cine aquellos del programa triple.

Monstruos
Siempre me gustaron los monstruos y las películas de monstruos. Me aterrorizaban. Las amo desde que tengo uso de razón. King Kong, Frankenstein, Godzilla, El monstruo de la laguna negra son todas lo mismo, simplemente usan diferentes trajes de goma o distinto maquillaje. Pero había algo con la identificación. Cada chico se identifica con algún tipo de imagen; por ejemplo, con alguna imagen de algún cuento de hadas. Yo siento que la mayoría de los monstruos pasan inadvertidos pese a que tienen mucho más corazón que los seres humanos que los rodean. Todas las películas de monstruos son básicamente la misma historia: La bella y la bestia. Como nunca leí, mis cuentos de hadas fueron las películas de monstruos. Para mí son muy similares. Los cuentos de hadas son extremadamente violentos y extremadamente simbólicos y perturbadores incluso mucho más que Frankenstein y películas de ese tipo, que son una especie de mito y que se perciben como cuentos de hadas, como los de Grimm, son los que están más próximos a películas como The Brain Taht Wouldn´t Die, mucho más duras, ásperas, llenas de simbolismo bizarro. Al crecer, creo que era una reacción contra un entorno familiar típico de los 50, muy puritano y burocrático. Yo me resistía a ver las cosas como me las presentaba mi entorno familiar, como se supone como debían ser. Es por eso que siempre me gustó la idea de los cuentos de hadas o las historias populares, porque simbolizan algo más. Tienen muchas aristas, están abiertas a muchas interpretaciones. Siempre me gustó eso, ver algo y armarme mi propia idea. Durante un tiempo quise ser el actor de Godzilla. Me divertía en esas películas la idea de descargar toda la furia en una escala tan grande. Como yo era tímido, porque no era para nada expresivo, esos Films eran una especie de liberación. Pienso que estuve en contra de la sociedad desde que nací. No conozco ningún chico, no tengo chicos y no me gusta la frase “seguir siendo un niño”, porque suena a que uno es un retardado. Pero, ¿hasta qué punto uno se forma sus propias ideas y hasta qué punto uno está moldeado por la sociedad? Pienso que esos impulsos por destruir la sociedad se construyen muy temprano.

Vincent Price


Vi prácticamente todas las películas de monstruos, pero los Films de Vincent Price, por alguna razón me hablaban a mí. Yo crecí en los suburbios, en una atmósfera que los demás perciben como agradable y normal (pero que para mí no era así). Entonces, esas películas eran un vehículo para desahogar ciertos sentimientos que yo relacionaba con el lugar en el que estaba creciendo. Pienso que es por eso que me impresionó tanto Edgar Allan Poe.
Vincent Price era alguien con quien me podía identificar. Cuando uno es chico ve las cosas más grandes de lo que son, uno tiene su propia mitología y encuentra aquello que lo conecta psicológicamente. Y esas películas, su poesía, sus personajes más grandes que la vida que atraviesan situaciones tormentosas –en su mayoría imaginarias- me hablaban de la misma manera que Gary Cooper o John Wayne lo deben hacer con otros.

Leer

Fui a la escuela pero nada me interesaba. Pertenezco a esa desafortunada generación que creció mirando televisión más que leyendo. No me gustaba leer. Todavía no me gusta. Si quería sacar una buena nota hacía una película en lugar de escribir una monografía de 20 páginas. Nunca pensé en hacer películas para ganarme la vida. Tal vez inconscientemente, pero nunca dije conscientemente que quería ser director de cine. Me gusta hacerlo. Me ayudó en la escuela.

Dibujar



Me gusta mucho dibujar. De chico, en el jardín de infantes, uno dibuja todo el día. Es bárbaro. Si uno va a una sala de jardín de infantes, uno puede comprobar que todos dibujan igual, ninguno es mejor que otro. Pero algo ocurre cuando uno crece. La sociedad te extingue todo lo personal. Recuerdo que fue una verdadera batalla cuando comencé a asistir a una escuela de arte. En lugar de darte valor para expresarte de una manera personal y dibujar como cada uno lo hace desde que era chico, ellos te tiran con las reglas de la sociedad. Te dicen: “No. No. No se puede dibujar así”. Recuerdo que un día estaba tan frustrado, porque a mí me encantaba dibujar, pero realmente no era bueno. Algo me hizo clic en la cabeza. Estaba sentado dibujando y pensé: “Basta. No me importa si puedo dibujar o no”. Y juro por Dios que por un segundo sentí una libertad que nunca había tenido antes. A partir de allí, no me importó si a la gente le gustaba. Yo poseía ese sentido de libertad parecido al que proviene de tomar una droga. Y todos los días peleo cuando alguien dice “No puede hacer eso. No tiene sentido”. Cada día es una batalla para mantener cierta libertad.


Disney

Tenían los mismos dibujantes desde Blancanieves, pero se le había ocurrido entrenar gente nueva. Yo entré en el segundo año de este emprendimiento. Estaban tratando de enseñarles a todos esos jóvenes reclutas a ser dibujantes de Disney. Era como estar en el ejército, nunca estuve en el ejército, pero el programa de formación de Disney es lo más cercano que se me ocurre. Te enseñan a ser gente de Disney. Era una atmósfera extraña, pero fue la primera vez en mi vida que estuve con un grupo de gente con interese similares. Eran unos parias, gente que era ridiculizada porque les gustaba Viaje a las estrellas o cosas por el estilo. Estuve allí tres años. No sé si hubiera soportado un cuarto año. Disney y yo éramos una mala mezcla. Durante un año estuve más deprimido que lo que había estado en toda mi vida. Trabajé para un gran animador, Glean Kean. Era amable, bueno. Era una animador excelente y me ayudó mucho. Pero también me torturaba porque me dio para dibujar esos cuadrúpedos de Disney. No podía. No podía ni siquiera copiar el estilo de Disney. Lo que es extraño de Disney es que ellos desean que uno fuera un artista pero, al mismo tiempo, quieren que sea como un obrero zombie de una fábrica, que no tenga personalidad. Hay que ser una persona muy especial para poder coexistir esos dos lados del cerebro. Estaba tan mal emocionalmente durante esa época que no podía funcionar bien. Aprendí a dormir sentado con un lápiz en la mano. Estaba muy mal. Dormía de 8 a 10 horas a la noche. Y luego me dormía en el trabajo bien sentado, siempre con el lápiz en la mano (por si venia alguien a controlar), una dos horas por la mañana y otras dos por la tarde. Hacía cosa raras. Me daba cuenta de que tenía problemas. Podía pasarme horas adentro de un ropero o debajo de mi escritorio o sentado arriba del mismo. Ya no me siento en los roperos. Hice el suficiente trabajo en Disney para que no me echaran. Lo que importara era que trabajara rápido. Como de todas formas no me iba a salir yo lo hacía lo más rápido que podía.


Cine mudo

No me gustan las películas mudas. No logro entrar, hasta el día de hoy no lo consigo. Me parecen obras de museo. No logro entrar en Charlie Chaplin.


Edades


Es raro, pero siempre me sentí igual. Nunca me sentí joven cuando era niño. Nunca me sentí joven cuando era adolescente. Nunca me sentí adulto. Siempre me sentí igual.



Dormilones


Hasta hoy, mi momento más feliz es cuando estoy por irme a dormir. Hay pocas cosas que me relajan: escuchar de alguien que esta haciendo puré de papas o cuando me entero de que alguien está durmiendo o que le gusta dormir. Esto me da una calma especial, es un sensación maravillosa. Y en Hollywood a nadie le gusta dormir. Hay poca gente a la que le gusta dormir y me encanta hablar con ellos del tema. La gente a la que le gusta dormir es capas de hablar del sueño de una forma muy agradable. Hay algo maravilloso en todo esto. Me encanta dormir.

Vincent.


Vincent Price, Edgar Allan Poe, esas películas de monstruos. Todos ellos me hablaban. Uno ve a alguien angustiado y torturado –con lo que uno se identifica- y actúa como una especie de terapia, de alivio. Uno se conecta con eso. Eso es lo que es Vincent para mí. La película sale y entra de la realidad de Vincent. El se identifica y cree que es Vincent Price y ve el mundo a través de sus ojos. Entra y sale de la realidad, por así decir, y termina con una cita del cuervo. Si la gente me dice Vincent sos vos, ¿qué se supone que conteste? No me gusta pensar en eso. Me gusta pensar en términos de conceptos. Soy muy cauteloso en al análisis intelectual. Prefiero lo más espontáneo. Es muy difícil para Hollywood porque a la gente le gusta lo literal. No les gusta cuando uno deja libre la interpretación, que es lo que me gusta a mí. Le mandamos a Vincent Price los storyboards y le pedimos que hiciera la narración. Fue genial. Fue una de las experiencias más intensas de mi vida. ¿Quién sabía como iba a ser? Uno crece queriendo a alguien, y lo cuando lo conoces te dice “tómatelas, pibe”. Vincent Price entendió todo perfectamente. Se dio cuenta de que no se trataba simplemente de un homenaje. Entendió la psicología de Vincent y lo que me asombró y me hizo sentir bien es que alguien me viera por lo que era y me aceptara en ese nivel.


Depresión

Hace unos años estaba muy achicado. Estaba muy deprimido. No hablaba con nadie. Entonces encontré al perfecto psicoanalista, que se sentaba durante una hora y no hablaba. Era como establecer otra relación. Yo nunca dije una palabra. En un sentido era redundante. A cada rato miraba la hora. Era extraño. Nunca nos dijimos nada. Tal vez estuvimos hablando en el idioma de Vulcano.

Música



Tuve mucha suerte. Conocí a Danny Elfman en un club. Yo solía ir a ver Oingo Bongo cuando era estudiante. Es como un sueño hecho realidad haberlo conocido y trabajar con él. No hay nadie mejor para mí. Su música es parte de la historia. Cualquier director pretensioso y snob te diría: “Los sets son parte del carácter de la película”. No es así. Nadie sabe cuán importante es la música para mí, más que yo mismo. Es tan importante como algunos de los actores o cualquier otra cosa, o más importante. Danny es un actor en las películas.


Ed Wood


Lo que me gustó de Ed Wood es que era tan optimista. Tanto que llegaba a un punto en que necesitaba una gran facultad negadora. Ser apasionado y optimista es maravilloso hasta un cierto punto, pero luego uno vive en un estado de absoluta negación que se convierte en delirio. Eso es lo que me gustaba del personaje de Ed Wood. Me podía relacionar con él a partir de esto. Pienso que todos negamos cosas de alguna manera. A la gente le resulta extraño que yo haya hecho esta película porque tuve éxito. ¿Por qué no habría de hacer una película sobre alguien que fracasó? Pero la manera en que me siento respecto del éxito, de Ed Wood y de mí, es que cualquiera de mis películas les puede pasar cualquier cosa y que la línea entre el éxito y el fracaso es muy delgada. Es por eso que me siento tan conectado con él. Creo que, quién sabe, yo podría el Ed Wood del futuro. Yo lo quiero porque tenía entusiasmo, por sus defectos y por ese estado de ánimo delirante.
Y también me gustó la relación con Bela Lugosi. Conoció a Bela al final de su vida, y sin saber realmente como era. Yo lo conecto con lo que hice con Vincent Price, con como me sentí con él.
Encontrar a Vincent me impactó muchísimo, el mismo impacto que Ed debe haber sentido al encontrar y poder trabajar con su ídolo. Y también está ese extraño grupo de gente que estaba alrededor de Ed. Me fascinaba la idea de ese grupo. Me fascinaban que estuvieran todos convencidos de que estuvieran haciendo cosas maravillosas, pero que no era así. Si veo algo, un trabajo, una pintura, un film, cualquier cosa y alguien que se atreve y hace cosas, lo admiro. Ni siquiera me importa si me gusta, simplemente lo admiro porque esta haciendo algo que mucha gente no hará jamás. Uno se encuentra con esa gente que hace esculturas raras con autos en el desierto. Hay que admirar a esa gente más que a cualquier otra.
En el mundo parece que hay más enjuiciadores que hacedores. Siempre odié eso. Por eso Ed Wood tiene un tono tan extraño, porque Ed simplemente hace la película y sigue siendo optimista.

Batman

Aunque nunca fui un gran fanático de las historietas, me gustaba Batman, su personalidad dividida, la persona oculta. Es un personaje con el que me puedo conectar. Tener dos caras, una luminosa y otra oscura, y no poder elegir entre ellas es un fenómeno bastante común. Hay mucho de Michael Keaton en él cuando lo interpreta, pero también muchos aspectos de mi carácter. De otro modo no hubiera podido hacerla. Quiero decir este asunto de la personalidad dividida es hasta tal punto parte de toda la gente que es sorprendente que la mayoría no la entienda.
Especialmente en EE.UU., donde la gente se presenta como una cosa pero en realidad es otra.

El joven manos de tijera


la idea viene de un dibujo que hice hace mucho tiempo. Era simplemente una imagen que me gustaba. Está ligado a un personaje que quiere tocar pero en realidad no puede, que es al mismo tiempo creativo y destructivo. La imagen me apareció en la adolescencia y es una cosa muy adolescente. Tiene que ver con las relaciones. Yo sentía que no podía comunicarme.

Johnny Deep

Me alegró que Johnny hiciera de Manos de Tijeras (y no Tom Cruise, que se ofreció para el papel). No puedo pensar en otro actor que lo hubiera hecho de esa manera. Yo realmente no lo conozco. Nunca vi esa serie de TV que hizo pero en algún lado lo debo de haber visto. Me interesan los ojos de la gente, y con personaje así, que no habla, son muy importantes. Como persona es muy divertido, cálido, un gran tipo. Es un tipo normal –al menos según mi interpretación de normal-, pero se lo percibe como oscuro, raro y difícil. Y es juzgado por su apariencia aunque es completamente lo contrario. Al igual que Edward, que es alguien visto de la manera opuesta de lo que es.

Winona Ryder


Es una de mis favoritas. Responde a esta clase de material oscuro y me parece que la idea de hacerla una porrista, con una peluca rubia, fue muy divertida. Ella podrá decir que es lo más difícil que hizo porque no va con su carácter: este tipo de gente la torturaba en la escuela pero era muy divertido. Yo me reía cada vez que la veía caminar en el set con la pollerita tableada y la peluca rubia tipo Hayley Mills. Parecía Bambi.

Máscaras

En este país las máscaras simbolizan el ocultamiento. Pero cuando yo iba a las fiestas de Halloween usando una máscara era más bien como una salida, una manera de expresarme. Hay algo en permanecer oculto extrañamente te permite ser más abierto porque uno se siente más libre. Cuando la gente está cubierta, una rara libertad asoma a la superficie. Debería ser al revés, pero he descubierto que no.





Espero que haya resultado interesante el post! Se agradecen comentarios!!!!!!!

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