Hola amigos de Taringa! gracias por pasar por el post y tomarse el tiempo, hoy luego de un largo receso vuelvo con otro cuento, es inspirado en una situación que ocurrió en mi barrio hace algunos meses. Además combina palabras que en Costa Rica con mucha regularidad
Espero les guste
Espero les guste
Mariposas Negras
-Bebe vaya a la pulpe y me trae una caja de leche, para ver si por fin desayunamos-
-Mi mama, no me llame bebe, tengo 18 años, ya no estoy para que me esté llamando de esa forma. Deme la plata-
Así comenzó la mañana de ese viernes en una de las casas del Barrio el Arroyo, un rápido desayuno y los primeros cinco minutos de las noticias de canal 7 es la rutina en la vecindad, ya que la mayoría de gente en ese pequeño barrio van a trabajar cerca de las seis de la mañana o antes.
Si hay algo que no puede faltar en ninguna vecindad es la pulpería y el bar; y el barrio el Arroyo contaba con tres pulperías y un Bar y casualmente las tres pulperías y el bar se encontraban en un radio menor de doscientos metros.
-Señor, buenos días (siempre se refería al dueño del abastecedor como Señor, porque nunca tuvo la delicadeza de preguntar por el nombre) me regala una caja de leche, por favor-
Amable y torpe, por la cojera que arrastraba desde hace años, el pulpero se levantó de su silla y con toda la alegría de su ser fue en busca de una caja de leche; una vez en mano se dirigió a la caja y con mayor torpeza aún, logró abrir la caja registradora y cobrar el producto, sin saber que esa torpeza le costaría la vida.
Ese día todo fue normal en el Barrio el Arroyo.
Por ahí de las seis de la tarde el bar de la comunidad se comenzó a llenar con gente de la provincia y de la capital, ya que aunque era un chinchorro, el bar es uno de los más famosos de todo el centro de la provincia de Alajuela. Filas de vehículos llenaban las orillas de los cien metros próximos al local, ese día había más gente que otros viernes, aparentemente un cumpleaños era celebrado en el lugar.
Moreno y con la serenidad que solo una conciencia limpia puede dar, el pulpero salió a las puertas de su negocio a ver como el bar, enfrente de su pequeño minisuper, se llenaba con todo tipo de personas, para cuando esto podían ser probablemente las siete y media de la noche, pero el tiempo no tiene importancia cuando a uno solo le sobra media hora de vida y no se ha podido despedir de la familia.
-Vea hijueputa esto es un asalto y si no quiere que le meta esta picha en el culo y le meta un plomoso, vaya abriendo esa caja, remalparido-
Un carro con un raro tipo tenía más de una hora de estar cerca del abastecedor, observando.
-Me llevan las mil putas, puta cojo más lento, muévase si no quiere que lo mate-
Todo planeado, a las ocho, tomó un largo respiro y salió del vehículo, con rumbo a la pulpería, no le importó que la mitad de la provincia estuviera aglomerada en el pequeño espacio que ocupaba el bar, no le importó las decenas de personas que estaban afuera del bar y las que se asomaban por las dos únicas ventanas de ese local, no le importó nada.
-Remalparido, va abrir esa mierda o quiere que lo deje como un queso, grandísimo hijueputa-
Furtivamente entró a la pulpería y encañonó al dependiente, al amable Señor moreno, al cojó torpe que todos apreciábamos por su carisma y alegría perpetua y lo forzó abrir la caja registradora, pero la torpeza que le caracterizaba se agudizó en ese instante y el pulpero no pudo abrir la caja.
Lo último que escuchó fue el crujir de una bala metiéndose por su pecho y lo último que vio fue la espalda de su asesino alejarse sin nada.
Al escuchar la explosión, todos los presentes en el bar salieron despavoridos y lo que vieron fue como otra alma era robada antes de tiempo, lo que vieron fue como otro santo, como otro bueno moría, sin siquiera despedirse de su familia.
-¿Viste que mataron al mae de la pulpería?-
-¿Al cojo?-
-Si, el mismo, lo mataron en un asalto, no pudo abrir la caja registradora y el carepicha maleante no le tuvo paciencia y le metió un balazo-
-Mae sabe que nunca le pregunte al señor como se llamaba-
-Mi mama, no me llame bebe, tengo 18 años, ya no estoy para que me esté llamando de esa forma. Deme la plata-
Así comenzó la mañana de ese viernes en una de las casas del Barrio el Arroyo, un rápido desayuno y los primeros cinco minutos de las noticias de canal 7 es la rutina en la vecindad, ya que la mayoría de gente en ese pequeño barrio van a trabajar cerca de las seis de la mañana o antes.
Si hay algo que no puede faltar en ninguna vecindad es la pulpería y el bar; y el barrio el Arroyo contaba con tres pulperías y un Bar y casualmente las tres pulperías y el bar se encontraban en un radio menor de doscientos metros.
-Señor, buenos días (siempre se refería al dueño del abastecedor como Señor, porque nunca tuvo la delicadeza de preguntar por el nombre) me regala una caja de leche, por favor-
Amable y torpe, por la cojera que arrastraba desde hace años, el pulpero se levantó de su silla y con toda la alegría de su ser fue en busca de una caja de leche; una vez en mano se dirigió a la caja y con mayor torpeza aún, logró abrir la caja registradora y cobrar el producto, sin saber que esa torpeza le costaría la vida.
Ese día todo fue normal en el Barrio el Arroyo.
Por ahí de las seis de la tarde el bar de la comunidad se comenzó a llenar con gente de la provincia y de la capital, ya que aunque era un chinchorro, el bar es uno de los más famosos de todo el centro de la provincia de Alajuela. Filas de vehículos llenaban las orillas de los cien metros próximos al local, ese día había más gente que otros viernes, aparentemente un cumpleaños era celebrado en el lugar.
Moreno y con la serenidad que solo una conciencia limpia puede dar, el pulpero salió a las puertas de su negocio a ver como el bar, enfrente de su pequeño minisuper, se llenaba con todo tipo de personas, para cuando esto podían ser probablemente las siete y media de la noche, pero el tiempo no tiene importancia cuando a uno solo le sobra media hora de vida y no se ha podido despedir de la familia.
-Vea hijueputa esto es un asalto y si no quiere que le meta esta picha en el culo y le meta un plomoso, vaya abriendo esa caja, remalparido-
Un carro con un raro tipo tenía más de una hora de estar cerca del abastecedor, observando.
-Me llevan las mil putas, puta cojo más lento, muévase si no quiere que lo mate-
Todo planeado, a las ocho, tomó un largo respiro y salió del vehículo, con rumbo a la pulpería, no le importó que la mitad de la provincia estuviera aglomerada en el pequeño espacio que ocupaba el bar, no le importó las decenas de personas que estaban afuera del bar y las que se asomaban por las dos únicas ventanas de ese local, no le importó nada.
-Remalparido, va abrir esa mierda o quiere que lo deje como un queso, grandísimo hijueputa-
Furtivamente entró a la pulpería y encañonó al dependiente, al amable Señor moreno, al cojó torpe que todos apreciábamos por su carisma y alegría perpetua y lo forzó abrir la caja registradora, pero la torpeza que le caracterizaba se agudizó en ese instante y el pulpero no pudo abrir la caja.
Lo último que escuchó fue el crujir de una bala metiéndose por su pecho y lo último que vio fue la espalda de su asesino alejarse sin nada.
Al escuchar la explosión, todos los presentes en el bar salieron despavoridos y lo que vieron fue como otra alma era robada antes de tiempo, lo que vieron fue como otro santo, como otro bueno moría, sin siquiera despedirse de su familia.
-¿Viste que mataron al mae de la pulpería?-
-¿Al cojo?-
-Si, el mismo, lo mataron en un asalto, no pudo abrir la caja registradora y el carepicha maleante no le tuvo paciencia y le metió un balazo-
-Mae sabe que nunca le pregunte al señor como se llamaba-
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