Lo inexplicable por la ciencia, milagros y poderes sobrenaturales según la unión con el Creador manifestados por cristianos en su vida. Analicemos en un resumen incompleto las características o distintos grados del poder de Dios a través de ellos:
Grado 0. Cristianoides y Ateos:
Insatisfacción, miedos e inseguridades, resentimientos, rencores y odios, pretención de mejora de su vida a través de objetos materiales, adicción a éstos y a otras cosas como falsos ídolos (ej. gente de la farándula o deportes como modelo) y supersticiones. "Yo hago lo que quiero y gobierno mi vida". Infelicidad con lapsos de alegría al consumir sus adicciones. Incapacidad de afrontar los problemas usuales en la vida: Enfermedad, quiebra, separación y/o muerte de seres queridos, vejez. Posibilidad de suicidio.
Grado 1. Creyentes Tibios:
Claman a Dios sólo cuando se producen problemas, asisten a reuniones religiosas casi nunca, no tienen grupo de apoyo en caso de necesidad, tal vez amigos y compinches con los cuales llorar sus lástimas comunes. Pueden tener dinero como el Grado 0 pero éste es uno de sus ídolos y su pérdida es una gran catástrofe. Pueden cambiar y curarse a sí mismos y parientes mediante comunicación con Dios con ruegos y oraciones. Si continúan en la comunicación con El pueden mejorar relaciones, salud y negocios. Pero no admiten que fue ayuda del Todopoderoso, pueden achacarse los méritos a sí mismos y recaer en la autosatisfacción para luego caer y pasar por el mismo ciclo´.
Grado 2. Creyente Convencido:
Firme convicción y frecuente comunicación con Dios, sabe que Cristo vino para salvarlo. Puede sanar de adicciones incurables, pedir por mejora de seres amados y recuperarlos de cualquier problema; difunde tibiamente su fe. Admite que la sociedad pueda quebrar mandamientos "no hacen daño". Lector superficial de la Palabra, debe aprender muchos detalles de su religión. Admite que su bienestar es gracias a la guía divina. Vida relativamente tranquila y en progreso pero le resulta difícil manejar problemas complejos pues en éstos muchas veces pretende hacer las cosas sin guía divina cayendo en el sufrimiento. Admite los cambios degenerativos de la carne y le importan poco, pero a veces recurre a remedios que le ofrece la sociedad. Oculta a veces su fe.
Grado 3. Creyente Militante.
Comunicación contínua con Dios, admite su fe sin vergúenza pero no habla de ella todo el tiempo. Sereno, confiado en toda circustancia, no se preocupa por el mañana, entrega sus problemas, produce sincronías favorables, ayuda en curas a través de la oración incluso en aquellos casos dados por perdidos. Exitoso en todo lo que emprende, saludable él y los que le rodean. Perdona a sus enemigos y detractores, no le interesan la críticas, pide por el bienestar de sus enemigos. Sabe que las aparentes casualidades afortunadas son premios del Creador. Aguanta los problemas como lecciones por error. Ayuda a los pobres y evangeliza anónimamente para traer bienestar a los que sufren.
Grado 4. Obrero del Creador.
En conversación directa con Dios, hace lo que el Espíritu Santo recomienda en cada momento. Aspira a la Santidad Anónima (no desea ser santo conocido al que le recen). Según la voluntad de Dios le han sido concedidos algunos o varios dones milagrosos para utilizarlos en creyentes: Curar cualquier enfermedad en seres vivos. Modificar cambios climatológicos para favorecer pueblos. Detener y amanzar fieras. Exorcizar poseídos por el mal. Resucitar recién fallecidos. Utilizar fuerzas físicas sobrehumanas en caso de necesidad. Levitar. No le interesa ningún bien material pues lo tiene todo a su disposición cuando le es necesario.
Grado 5. Santidad.
Como el Grado 4 pero con mayor poder, en vida, en agonía y después de fallecido sigue ejecutando favores a sus creyentes. Puede ser desconocido. Aparece si así lo pide quien le tenga fé en cualquier lugar, estando en vida o después de muerto, para hacer el bien a todos aquellos que lo necesitan. Ayuda a la transformación de los viles y ateos para ser perdonados y ser partícipes de la Gloria.
Bueno, nunca es tarde para una vida próspera y en paz en cualquier circunstancia. Cualquiera por más malvado que haya sido puede ser perdonado y recibido como hijo pródigo por los brazos del Señor.