Sobre matemáticas, filosofía, neurociencia, mecánica cuántica y… ¿qué más, Sir Roger Penrose?
El profesor, además de destacar por sus aportaciones matemáticas a la cosmología moderna, también ha contribuido a la neurociencia, en su faceta menos conocida
¿Qué tienen en común la neurociencia, la filosofía y las matemáticas? ¿Y el tocino y la velocidad? Algunos se preguntarán cómo se relacionan disciplinas tan aparentemente distantes. Roger Penrose, profesor de matemáticas de la Universidad de Oxford, que acaba de cumplir 86 años, también se lo preguntó en algún momento de su carrera mientras enunciaba la llamada conjetura de la censura cósmica. La censura cósmica afirma que las singularidades de un agujero negro se encuentran inmersas en su horizonte de sucesos. Desde el punto de vista matemático, una singularidad es el punto donde una función matemática desencadena un comportamiento inesperado, como un salto infinito donde no puede determinarse su valor. Penrose asegura que la única singularidad que no está en un horizonte de sucesos (que podemos imaginarlo como el halo que delimita el agujero negro, o su borde o frontera), fue la que desencadenó el Big Bang.
Penrose, además de destacar por sus aportaciones matemáticas a la cosmologı́a moderna y su curiosa teorı́a de teselaciones aperiódica, también ha contribuido a la neurociencia, en su faceta menos conocida. Su principal hipótesis es que la actividad mental debe ser entendida cuánticamente. Postuló que existe algo en el razonamiento humano que es incomparable y superior al de una máquina. Este razonamiento es una interpretación del principio de incompletitud de Gödel. De forma sucinta, afirma que, en cualquier sistema consistente, existen enunciados que no pueden probarse ni refutarse a partir de los axiomas que lo definen. En otras palabras, existen límites en la demostración de un enunciado matemático y, por tanto, en secuencias lógicas programables en una máquina.
Penrose interpreta que existe una diferencia entre mente y cerebro, y que la neurociencia convencional no explica todos los mecanismos neuronales
Su interpretación es opuesta a las teorías de inteligencia artificial, que afirman que la inteligencia humana es reproducible por una máquina. Roger Penrose interpreta, pues, que existe una diferencia entre mente y cerebro, y que la neurociencia convencional no explica todos los mecanismos neuronales. Para explicarlos, hace uso de la mecánica cuántica e incluso nuevas explicaciones de fenómenos en el citoesqueleto de las neuronas y sus axones. Penrose describe el estado de conciencia a través de unas funciones matemáticas, denominadas funciones de onda cuánticas, que forman un estado físico fuerte y coherente (es decir, que no se distorsiona a medida que pasa el tiempo), denominado condensado de Fröhlich. El condensado es un estado de osciladores acoplados, perturbaciones oscilantes, periódicas, que dependen unas de las otras y que se comportan globalmente como un único objeto oscilante. Los detractores de la teoría de Penrose critican que, en su teoría, el estado de vibración global alcanzaría una energía tan grande que se volvería inestable; y, además, estos condensados no han sido avistados experimentalmente.