Hola taringueros, este es mi primer post en la comunidad...
Tengo varias ideas, pero decidí que el primero sea algo personal, algo totalmente propio...
Asi que les voy a dejar para que disfruten y lean el primer cuento que he escrito en mi vida...
Gracias desde ya por todo comentario o aporte constructivo...
Eh aquí el cuento...
Se lava los dientes, se peina, toma su desayuno, mira por la ventana, se fuma un cigarro y sigue mirando por la ventana. Mira como si esperara que alguien lo viniera a salvar de toda la mierda que tiene en la cabeza. De toda la mierda que hay en el mundo. Básicamente, de toda la mierda. Espera y espera frente a la ventana, el sol se mueve increíblemente lento y los cigarros se acaban increíblemente rápido. Sería bueno ir a comprar más pero, ¿y si viene?
Ahora tiene que tomar una decisión: satisfacer la única necesidad que lo mantiene despierto y arriesgarse a perder la salvación, o aguantarse la urgencia y esperar. Al final, la lógica y la probabilidad ganan, y decide bajar. Está bastante seguro de que, si en todo el tiempo que estuvo esperando no vino, es poco probable que, justo en el momento en que él baje, venga.
Se levanta, se viste, agarra plata, mira la ventana, agarra las llaves, mira la ventana y sale. El ascensor es viejo, de esos que son de antes de que se inventara la electricidad. Seguro que hay dos enanos tirando de una soga, en la parte de arriba. Cuando llega abajo se apura a abrir la puerta para ir al kiosco que está a media cuadra. Pide un Phillip de diez y, cuando está por pagar, el kiosquero le dice: "¿qué es eso? ¡Ahí arriba!". Terriblemente aterrado, se echa a correr, dejando los cigarros y el vuelto atrás. Abre la puerta, llama al ascensor y ruega que los enanitos se apuren. Cuando llega arriba, tarda un rato en encajar las llaves en la cerradura, de lo nervioso que está. Una vez abierta la puerta, se abalanza sobre la ventana y mira. Nada. Ni una sombra. -Seguro que el kiosquero estaba limando cualquiera-, piensa. Al darse vuelta, ve una nota sobre la mesa, al lado del cenicero. Una nota escrita con una letra hermosa, con olor a flores: "Vine y no estabas. Adiós".
El kiosquero fue el primero en verlo caer. Primero casi volando, después sólo cayendo.
Les agradesco mucho la buena onda de leerlo!!!!...
Saludos a todos !!!
Tengo varias ideas, pero decidí que el primero sea algo personal, algo totalmente propio...
Asi que les voy a dejar para que disfruten y lean el primer cuento que he escrito en mi vida...
Gracias desde ya por todo comentario o aporte constructivo...
Eh aquí el cuento...
Un Gris Despertar
Se lava los dientes, se peina, toma su desayuno, mira por la ventana, se fuma un cigarro y sigue mirando por la ventana. Mira como si esperara que alguien lo viniera a salvar de toda la mierda que tiene en la cabeza. De toda la mierda que hay en el mundo. Básicamente, de toda la mierda. Espera y espera frente a la ventana, el sol se mueve increíblemente lento y los cigarros se acaban increíblemente rápido. Sería bueno ir a comprar más pero, ¿y si viene?
Ahora tiene que tomar una decisión: satisfacer la única necesidad que lo mantiene despierto y arriesgarse a perder la salvación, o aguantarse la urgencia y esperar. Al final, la lógica y la probabilidad ganan, y decide bajar. Está bastante seguro de que, si en todo el tiempo que estuvo esperando no vino, es poco probable que, justo en el momento en que él baje, venga.
Se levanta, se viste, agarra plata, mira la ventana, agarra las llaves, mira la ventana y sale. El ascensor es viejo, de esos que son de antes de que se inventara la electricidad. Seguro que hay dos enanos tirando de una soga, en la parte de arriba. Cuando llega abajo se apura a abrir la puerta para ir al kiosco que está a media cuadra. Pide un Phillip de diez y, cuando está por pagar, el kiosquero le dice: "¿qué es eso? ¡Ahí arriba!". Terriblemente aterrado, se echa a correr, dejando los cigarros y el vuelto atrás. Abre la puerta, llama al ascensor y ruega que los enanitos se apuren. Cuando llega arriba, tarda un rato en encajar las llaves en la cerradura, de lo nervioso que está. Una vez abierta la puerta, se abalanza sobre la ventana y mira. Nada. Ni una sombra. -Seguro que el kiosquero estaba limando cualquiera-, piensa. Al darse vuelta, ve una nota sobre la mesa, al lado del cenicero. Una nota escrita con una letra hermosa, con olor a flores: "Vine y no estabas. Adiós".
El kiosquero fue el primero en verlo caer. Primero casi volando, después sólo cayendo.
Les agradesco mucho la buena onda de leerlo!!!!...
Saludos a todos !!!