Caen arañas en Argentina
Desde tiempos antiguos, el hombre ha sido testigo de extrañas lluvias de animales, sean ranas, peces o insectos, que con el correr del tiempo han pasado a ser consideradas como mitos o leyendas bíblicas. Pero lejos de ser un mito, este misterioso fenómeno fue registrado poco tiempo atrás por un fotógrafo argentino en la provincia de Salta
Christian Oneto Gaona es un fotógrafo argentino que hace unos meses fue testigo de una lluvia de arañas, y además se convirtió en la primera persona del mundo en documentar con su cámara esta extraña lluvia en miles de años.
Christian le contó a La Gran Época lo que sucedió durante una visita a Salta con unos amigos en Semana Santa. Alrededor de las 15:00 horas del 6 de abril, comenzaron una excursión por el cerro San Bernardo. Hay dos maneras de subir San Bernardo, una es por el teleférico, la otra es a pie. Ellos decidieron subir a pie. Dos horas más tarde, descubrieron que el suelo a su alrededor estaba cubierto de arañas, que con las patas incluidas, medían en promedio unos 10 cm. A medida que subían la montaña iban encontrando más y más arañas. Lo más extraño es que algunas arañas caían de arriba, y ellos se encontraban en el valle de la montaña, con tan sólo el cielo por encima. Entonces miraron para arriba, y vieron arañas que caían del cielo. Todos se quedaron estupefactos. A Christian le llevó un rato recordar que llevaba su cámara. Apresuradamente tomó unas fotos de un sinnúmero de arañas cayendo del cielo, y arañas que ya comenzaban a tejer su red. Éstas eran tan feas como terroríficas, y trepaban por todas partes, tejiendo sus redes.
Hace años que se viene informado periódicamente de extrañas lluvias de ranas vivas, peces, y otros muchos animales. Pero hasta ahora nadie había tenido la oportunidad de tomar fotos de estas lluvias extrañas. Esta lluvia en particular también fue diferente de otras lluvias de este tipo, que en general ocurren en días sin sol, durante tormentas, cuando la gente no está afuera, y los animales, de cierto peso, caen velozmente. Esta lluvia, por el contrario, ocurrió en un día despejado, y debido al poco peso de las arañas, éstas caían con suficiente lentitud para ser capturadas por la cámara.
Lluvias extrañas en la historia
Hay muchos informes sobre lluvias extrañas a lo largo de la historia, la mayoría de lluvias de ranas. El primer caso reportado por la comunidad científica fue en 1873, cuando la revista americana Scientific American informó que en la ciudad de Kansas, Missouri, después de una tormenta, el suelo quedó cubierto de ranas. En julio 1901, en la ciudad de Minneapolis en Minnesota, durante una tormenta, testigos dijeron que cayó una gran masa verde, y después escucharon extraños golpes. Luego de la tormenta, descubrieron que cuatro calles estaban cubiertas por unos siete centímetros de ranas; la gente no podía caminar.
El caso más reciente fue el 26 de julio de 2005, según un diario de Belgrado, miles de ranas cayeron en el nordeste de Serbia, en el pueblo Odzaci, a 120 kilómetros de Belgrado. Este día, después de un fuerte viento, el cielo se cubrió de nubes, pero lo que cayó no fue agua sino un sinnúmero de ranas. Esas ranas no eran como las del lugar, y después de caer, saltaron en busca de agua. Un residente del pueblo, Caja Jovanovic, dijo: “No sé de dónde vino la nube, tenía un color y una forma extraños. Justamente mientras la miraba, de repente empezaron a caer ranas, pensé que había explotado un avión con un cargamento de ranas”.
En 2001, en las pampas de Argentina, testigos vieron tres veces lluvia de ranas.
En marzo de 1998, en Brackwell, Inglaterra, una mujer llamó a la oficina meteorológica diciendo que una lluvia había traído cientos de ranas muertas; otro residente del lugar comentó que cuando pasaba su perro, el animal quiso comer las ranas muertas.
El 14 de octubre de 1987, The Daily Mirror en Inglaterra informó que una anciana vio caer ranas rosas después una tormenta en Stroud. El artículo relataba que ella vio miles de ranas cayendo del cielo, que caían sobre los paraguas de la gente y sobre las calles. Una vez que aterrizaban, escapaban buscando agua o un lugar para esconderse. El periódico continúa informando que un biólogo investigó esas ranas rosadas e informó que se trataba de un tipo de rana albina, y que el color rosado se debía a las venas por debajo de la piel.
En mayo de 1981, en la ciudad de Naphlion, al sur de Grecia, los residentes se despertaron con una lluvia de pequeñas ranas verdes. Pesaban sólo unos gramos, y cayeron sobre los árboles y el suelo. El servicio meteorológico explicó que éstas habían sido levantadas por vientos fuertes. Deben haber sido vientos muy fuertes, ¡ya que esta clase de ranas sólo se encuentra en África del Norte!
El 27 de julio de 1979, una señora inglesa, Wida McWilliam, que vivía en Bedford, vio que después una tormenta, su jardín quedó lleno de pequeñas ranas verdes y negras. En los árboles habían quedado colgados los huevos.
Las lluvias de peces también son comunes
Además de ranas, la lluvia más común es la de peces. En algunos países como India y Australia, esto ha ocurrido tantas veces que los medios ya no lo informan. EL zoólogo australiano Gilbert Whitley hizo un estudio que mostró que sólo en el año 1972 habían llovido peces unas 50 veces.
En Honduras, América central, el departamento de Yoro es conocido por tener una historia de lluvia de peces de cientos de años. Ahora ya es parte de la cultura de esta región. La lluvia de peces ocurre cada año entre mayo y julio. Los testigos dicen que normalmente aparece primero una nube negra, y en seguida llegan los truenos, relámpagos, vientos fuertes y dos hasta tres horas de lluvias fuertes. Una vez terminada la lluvia, el suelo aparece cubierto de peces vivos. La gente se los lleva para cocinar y comer. Este fenómeno milagroso hace que desde 1998 la gente de Yoro comenzara a festejar cada año el “festival de la lluvia de peces”. El 16 de julio de 2006, el programa de televisión hondureño “Abriendo Brecha” hizo un informe especial sobre este fenómeno que ya se incrementó a dos veces por año.
Aunque los especialistas tratan de explicar que las lluvias de peces son un fenómeno climático, los peces que caen no son de agua salada, sino que son peces vivos de aguas dulces. No son muy grandes, y no se encuentran en ningún cuerpo de aguas cercanas.
En 1970, la reconocida revista National Geographic envió especialistas a Honduras para investigar. Ellos encontraron que los peces que caen tienen todos el mismo tamaño, unos 15 cm., y extrañamente son todos ciegos. Ellos identificaron la especie, pero no encontraron registros de ésta en las regiones de alrededor. Finalmente plantearon la teoría de que estos peces viven bajo tierra, y son ciegos porque nunca estuvieron expuestos a la luz. Sin embargo, hasta hoy no hay ninguna prueba científica.
Pero el pueblo de Yoro cree que la razón es otra. Hace dos siglos, en 1856, un sacerdote español, José Manuel Subirana fue a Honduras. Al ver tanta gente pobre, rezó por 3 días y 3 noches, pidiendo un milagro de Dios para dar comida a los pobres. Desde entonces, comenzó a llover peces.
El fenómeno de la “naturaleza” que el mundo científico no puede explicar
Actualmente, la explicación en general sobre las lluvias extrañas es que una tormenta o un huracán recogen los animales del agua, los llevan por el aire, los transportan cientos de kilómetros y finalmente los dejan caer en áreas remotas. Esta explicación no pudo ser verificada hasta hoy y tiene demasiadas brechas. Una de ellas es que aunque hay muchos testigos de las lluvias de animales, hasta ahora nadie vio el momento en que el viento levanta los animales para llevárselos lejos. Pero la mayor brecha de esta explicación es que el tornado o huracán tendría que tener ojos para sólo recoger animales de la misma especie, sin siquiera mezclar trozos de hierbas o arbustos. Además, los tornados y torbellinos actúan indiscriminadamente. Suelen recoger muchas cosas en su camino, y esparcirlas por todas partes. Esto contradice tajantemente lo que sucede en la gran mayoría de casos de lluvias de animales, que se concentran en un área reducida.
Otra cuestión que plantea interrogantes es que en la gran mayoría de los casos, los peces que caen están vivos, lo que sugiere que no pasó mucho tiempo desde que el tornado o la tormenta los “recogió” y el momento en que finalmente caen como lluvia, y esto ocurre aunque no se registren cuerpos de agua en los alrededores. Incluso hay ocasiones, como en el caso de las arañas de Salta, en las que ocurre en días despejados, sin vientos ni lluvias. En muchas ocasiones, los testigos relatan que aparece una nube extraña, de la que parecen caer los animales.
Otras teorías
Charles Fort (1874-1932), un investigador americano que pasó toda su vida recogiendo datos acerca de fenómenos extraños, sugería que las lluvias como las de los peces eran resultado de lo que él llamaba “teleportación”, una fuerza que puede transportar objetos de un sitio a otro sin atravesar la distancia intermedia. Esta fuerza, afirmaba Fort, era más activa en el pasado que ahora. Por efecto de la teleportación, los peces son retirados de un lugar donde abundan hasta un punto del cielo, desde donde caen. A veces este punto no está a demasiada altura con respecto al suelo, y eso explica que los peces sean encontrados a menudo vivos. Otras veces está muy cerca del terreno y eso explica la frecuencia con que aparecen en el suelo durante una tormenta.
Hay también gente que menciona que estos animales podrían provenir de otros espacios-tiempo, desde donde los descartan hacia este espacio nuestro. Sea cual sea la razón, estas extrañas lluvias están haciendo que la gente comience a considerar la naturaleza como algo más complejo de lo que se cree comúnmente.

Grabado de O. Magnus, de 1555, representando una lluvia de peces.

Lluvia de animales
La lluvia de animales es un fenómeno meteorológico extraordinario, que consiste en la caída del cielo de numerosos animales, frecuentemente de una sola especie. Esta precipitación atípica puede o no estar acompañada de lluvia común.
El fenómeno ha ocurrido en muchas regiones a lo largo de la historia. Se han registrado testimonios del mismo en diversas épocas y países, lo cual ha dado origen a muchas leyendas y polémicas.
Con mayor frecuencia, estas «lluvias» están compuestas por peces o ranas, aunque hay historias que mencionan algunas especies de pájaros. En ocasiones, la lluvia es tan violenta, que los animales acaban destrozados en el suelo. A veces, los animales sobreviven al golpe, particularmente los peces, lo cual hace pensar que el intervalo transcurrido entre su despegue y el retorno al suelo, es relativamente breve. Algunos testimonios describen lluvias de ranas, donde los animales están intactos tras su caída. A veces, los animales caen completamente helados, o están atrapados dentro de bloques de hielo; demostrando así que antes de caer, su altura era muy elevada, donde la temperatura ambiente era inferior a 0 °C

Caricatura humorística inglesa del siglo XIX, donde llueven perros y gatos.

Explicaciones alternativas
Ovnis:
Entre las explicaciones no científicas del fenómeno, se encuentran las interpretaciones paranormales que alegan intervenciones de seres extraterrestres. En efecto, no faltan autores que describen a estos visitantes recogiendo grandes cantidades de animales como lastre, para experimentos y demás, y después dejarlos caer antes de dejar nuestro planeta. Las lluvias de sangre y carne estarían vinculadas a una selección hecha por los visitantes, para aligerar sus almacenes
![[Real] El día que llovieron arañas(Y otros animales)](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2014/03/19/Singapourfish.jpg-XneOYndK_1D.webp)
Lluvia de peces en Singapur, como fue descrita por los habitantes locales.

Testimonios y leyendas
Textos y leyendas hasta la Edad Media:
En la literatura antigua abundan los testimonios de lluvia de animales, o de lluvias de diversos objetos, algunos de ellos orgánicos.
Podrían remontarse al Antiguo Egipto, si se da validez al papiro egipcio de Alberto Tulli (cuya misma existencia es controvertida) y del que se dice que registraría fenómenos extraños junto con la aparición de lo que la literatura ufológica interpreta como un ovni. De modo más particular, se registra también la caída de peces y pájaros del cielo.En la Biblia se cuenta cómo Josué y su ejército fueron auxiliados por una lluvia de piedras que cae sobre el ejército amorita. La Biblia evoca otras intervenciones celestiales de este tipo, como la aparición de ranas, en una de las diez plagas de Egipto (Éxodo 8, 5, 6). En el siglo IV a. C., el autor griego Ateneo menciona una lluvia de peces que duró tres días en la región de Queronea, en el Peloponeso. En el siglo I, el escritor y naturalista Plinio el Viejo describió la lluvia de pedazos de carne, sangre y otras partes animales como lana. Finalmente, en la Edad Media, la frecuencia del fenómeno en ciertas regiones llevó a la gente a creer que los peces nacían ya adultos en los cielos, y en seguida caían al mar.

Testimonios de la época moderna
Gracias a la prensa escrita, en la época moderna se han generado muchos testimonios, atestiguados por un mayor número de personas, lo cual les incrementa su confiabilidad.
A continuación se listan algunos ejemplos:
.En 1578, grandes ratones amarillos cayeron sobre la ciudad noruega de Bergen.4
.Según un tal John Collinges, una lluvia de sapos azotó la aldea inglesa de Acle, en Norfolk. El tabernero del lugar los retiró por centenas.
.El 11 de julio de 1836, un profesor de Cahors envió una carta a la Academia de Ciencias Francesa, que decía:
Esta nube tronó sobre el camino, a unas sesenta toesas de donde estábamos. Dos caballeros que venían de Tolosa, nuestro destino, y que estuvieron expuestos a la tormenta, se vieron obligados a usar sus abrigos; pero la tormenta los sorprendió y los asustó, ya que se vieron víctimas de una lluvia de sapos! Aceleraron su marcha y se apresuraron; al encontrar la diligencia nos contaron lo que les acababa de suceder. Vi entonces que al sacudir sus abrigos delante de nosotros, cayeron pequeños sapos.
fragmento de la carta de M. Pontus, profesor de Cahors, dirigida a M. Arago.
El 16 de febrero de 1861, la ciudad de Singapur sufrió un temblor de tierra, seguido de tres días de abundantes lluvias. Tras el final de las lluvias, los habitantes de Singapur vieron que en los charcos había miles de peces. Algunos de ellos afirmaron haberlos visto caer del cielo, aunque otros se mostraron más reservados al dar su testimonio.4 Cuando las aguas se retiraron, se encontraron otros peces en los charcos que se habían secado, notablemente en lugares que no habían sufrido inundaciones.
La revista Scientific American registra el informe de un chubasco de serpientes que alcanzaban alrededor de 45 cm) en Memphis, el 15 de enero de 1877.4 En Estados Unidos, se registraron más de quince informes de lluvias de animales, solamente en el siglo XIX.
En junio de 1880 se abatió una lluvia de codornices sobre Valencia (España).
El 7 de septiembre de 1953, millares de ranas cayeron del cielo sobre Leicester, en Massachusetts, Estados Unidos.
En 1968, los diarios brasileños registraron una lluvia de carne y sangre, sobre un área relativamente grande.
Canarios muertos cayeron en la ciudad de St. Mary’s City, en Maryland (Estados Unidos), en enero de 1969. Según el diario Washington Post del 26 de enero de ese año, el vuelo de los canarios se interrumpió súbitamente, como si hubiera habido una explosión, que nadie vio ni escuchó.
En 1978, llovieron cangrejos en Nueva Gales del Sur, en Australia.
En 2002, llovieron peces en Grecia. El diario Le Monde escribió:
Atenas no es siempre bella, y menos aún lo son las montañas al norte de Grecia. Pero las tormentas a veces tienen el buen gusto de ayudar a sonreír y a soñar. El martes, han llovido centenas de pececitos en la aldea de Korona, en las altas montañas
Pierre GEORGES. «Poissons volent» artículo en Le Monde, 13 de diciembre de 2002
En 2007, llovieron arañas pequeñas en Salta, Argentina.
En 2007, llovieron ranas pequeñas en El Rebolledo (Alicante, España).
El 1 de agosto de 2008, en Chocó (Colombia) llovió sangre, pero tal hecho es atribuido a varias causas, entre ellas la lluvia de animales.
En 2008 llovieron peces y ranas en el Taperal de Benigánim (España).
Nota: esta lista no pretende ser exhaustiva de modo alguno. Simplemente, ejemplifica algunos de los eventos más significativos relacionados a este fenómeno.

Explicaciones antiguas
Desde hace mucho tiempo, la ciencia ha descartado muchas de las explicaciones que le son ofrecidas; por considerarlas exageradas, poco fiables o no comprobables. En 1859, un testigo de una lluvia de peces en el pueblo de Mountain Ash (en Gales),20 envió un espécimen al zoológico de Londres. J. E. Gray, director del Museo Británico, declaró que «a la luz de los hechos, lo más probable es que se trate de una broma: uno de los empleados de Mr. Nixon le ha vaciado encima un balde lleno de peces, y éste último pensó que le caían del cielo».
Lógicamente, las lluvias de animales estuvieron sin explicación científica durante mucho tiempo, mientras que se desarrollaban hipótesis que iban desde los intentos lógicos de explicarse el fenómeno, hasta lo absurdo. En el siglo IV a. C., el filósofo griego Teofrasto negó la existencia de lluvias de sapos, explicando simplemente que los sapos no caen durante la lluvia, sino que esta última los hace salir de la tierra. En el siglo XVI, Reginald Scot se aventuró a dar una hipótesis. Según él, «es cierto que algunas criaturas son generadas de manera espontánea, y no necesitan de padres. Por ejemplo [...] estas ranas venidas de ninguna parte. Ellas fueron transportadas por la lluvia. Estas criaturas nacen de los aguaceros...».22 En el siglo XIX, se pensaba que la evaporación del agua llevaba los huevos de rana a las nubes, donde eclosionaban y caían a la tierra en un chubasco
Regalo o castigo de los dioses
También persisten explicaciones sobrenaturales, que pueden ser de naturaleza religiosa. Dependiendo del tipo de objeto o animal que cae a la tierra, el fenómeno es percibido ya sea como un castigo, como en el caso de las piedras que cayeron sobre el ejército amorita en el Antiguo Testamento; o como un signo providencial de bondad divina, cuando se trata de animales comestibles.
TeletransportaciónIgualmente y en la misma línea especulativa, se sugiere la existencia de anomalías en el espacio-tiempo que traerían los animales desde otras dimensiones. Estas explicaciones utilizan a veces la teletransportación, para explicar por qué los animales se encuentran allí donde no deberían estar. El periodista Charles Hoy Fort ha desarrollado estas ideas.25 Según Fort, en el pasado existió una fuerza capaz de transportar a los objetos de manera instantánea, que ya no se manifiesta sino en acciones desordenadas, como las lluvias de peces. Otra sugerencia de Fort se basa en la supuesta existencia de un «mar superior de los Sargazos»,26 una especie de depósito celestial que aspira y escupe los objetos terrestres.