Chopra, Deepak
Médico endocrinólogo, Escritor. India/EE.UU.
En 1999, la revista Time lo seleccionó entre lo cien íconos y héroes del siglo XX, y lo describió como el “poeta-profeta de la medicina alternativa”. No todos piensan lo mismo: en 1994, Forbes, una revista especializada en economía, ya lo había calificado como “el último de una serie de gurúes que han prosperado combinando ciencia pop, psicología pop e hinduísmo pop”. Y, cada vez que se presenta en cualquier ciudad del mundo para dictar, palabras más o menos, la misma o parecida conferencia del año anterior, o del otro, la da a salón lleno.
El periodista Sami Rozenbaum, lo describió como “el más destacado adalid de la fe posmoderna”. Uno de los factores que lo vuelven atractivo consiste precisamente en que en su discurso amasa una retórica religiosa con pinceladas de "ciencia", aggiornando un mensaje que -si se quedara en el misticismo- no lo volvería diferente de muchos otros gurúes. En su caso, casi todas las reseñas biográficas celebran sus esfuerzos por conciliar sus creencias místicas con la medicina moderna. Casi ninguna, en cambio, se ocupa en descorrer el velo que cubre las lagunas -muchas veces los mares- que ponen al descubierto sus magros e incluso decididamente erróneos conocimientos científicos. En ocasiones, tales "errores" parecen revelar que existe un "desajuste" intencionado de la (mala) información científica que ofrece a sus lectores y oyentes. En este sentido, estas líneas pretenden reparar una injusticia informativa largamente postergada.
Deepak Chopra nació en la India en 1947 y se diplomó de médico endocrinólogo en 1968. En 1980, emigró a los Estados Unidos, donde realizó una exitosa carrera que lo llevó a ocupar un cargo directivo en el New England Memorial Hospital en Massachusets. También fue profesor en las Escuelas de Medicina de las Universidades de Tufts y Boston. Hábil disertante y escritor prolífico, publicó más de 25 libros traducidos en casi todos los idiomas y -sólo en inglés- lleva vendidos más de 10 millones de ejemplares. Fundó y dirige El Centro Chopra para el Bienestar y el Instituto Médico Mente-Cuerpo, ambos en La Jolla, California (EE.UU).
Según su biografía oficial, la alta posición que alcanzó en New England Memorial Hospital "lo incomodaba" (eso no explica por qué estos datos encabezan las solapas de todos sus libros, pero en fin...). Su vida cambió por completo, dice Chopra, en 1981, cuando conoció al “prominente médico ayurveda” Brihaspati Dev Triguna. Este encuentro constituyó para él una “experiencia pivotal”. Luego se incorporó al movimiento religioso Meditación Trascendental, liderado por el Maharishi Mahesh Yogi, introducida en Occidente en los ‘60 sobre todo por la difusión que favoreció la noticia de que los Beatles adherían a su filosofía.
Así, Chopra comenzó a incursionar en los arcanos de la “medicina ayurveda”, a la que suele presentar como una disciplina hindú “varias veces milenaria”. Como se sabe, entre el público ávido de espiritualidad “a la carta”, cuanto más añeja es una creencia, mayor parece ser su garantía de calidad. Chopra, en síntesis, asegura que esta medicina tiene 6.000 años de antigüedad. Lo extraño es que no parece ser el caso de la “medicina ayurveda”, que es marca registrada por el propio Maharishi desde mediados de los años ’80. La explicación: Maharishi “recuperó” estos conocimientos gracias a su personal interpretación de antiguos textos sánscritos. En realidad, sólo unas pocas formas de terapia que él utiliza figuran en los textos védicos.
Las funciones vitales, según esta medicina, están determinadas por tres principios o “doshas”: Vata, Pitta y Kapha. “Vata -escribe Chopra- controla todo el movimiento del cuerpo, sea el del pensamiento o el de los intestinos, la vibración de las cuerdas vocales o los ademanes, o incluso la danza del ADN cuando se multiplica. Pitta controla el metabolismo y la digestión, y Kapha, la estructura”. Estos herméticos principios básicos o “doshas”, según Chopra, “emergen como expresiones de tendencias metabólicas tanto en nuestro cuerpo físico como en nuestro tipo psicológico”. Rozenbaum compara estos doshas con el funcionamientos de los signos astrológicos, determinando las características de cada individuo; los doshas pueden ser conocidos tomándole el pulso a la persona, o haciéndole responder un cuestionario. Sin embargo, el dosha puede cambiar de hora a hora. Los doshas deben ser “pacificados”, para lo cual se indican diversos tratamientos. En todos sus libros Chopra insiste en tener “pensamientos positivos”: las ideas generarían una molécula en el cuerpo; así, los pensamientos positivos generan “moléculas positivas”. La “medicina ayurveda”, así, no sólo permite lograr una “salud perfecta”: si todos la practicaran, dice, las guerras y aun los accidentes serán cosa del pasado. Pero, incluso siendo exageradamente optimistas, parece una meta difícil de lograrar: sus conferencias, cursos o seminarios sólo son accesibles para un reducido segmento social: la minoría que pueda pagarlos.
EL CUENTO DEL CUANTO[
“Ageless Body, Timeless Mind” (“Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo”, 1993) se convirtió en su libro más popular. Chopra hace una curiosa síntesis entre la “medicina ayurveda” y la física cuántica, señalando que los pacientes que acusan remisiones espontáneas de cáncer “saltan a un nuevo nivel de conciencia que prohíbe la existencia del cáncer (...) se trata de un ‘salto cuántico’ de un nivel de funcionamiento a otro nivel superior. Es decir, Chopra no utiliza el “cuanto” de la física en un sentido metafórico: sus terapias -en general, basadas en productos herbarios- poseen “vibraciones” específicas que contrarrestan la “vibración cuántica” del cuerpo.
La asimilación entre la física cuántica y el misticismo hindú tiene un famoso antecedente. En 1975, el físico Fritjof Capra la defendió con fuerza en su voluminosa obra "El Tao de la Física". En aquel libro, Capra destaca los rasgos familiares y omite las diferencias. Chopra también, con la diferencia de que él es esencialmente un místico: afirma que el tiempo, los opuestos y la materia son meras ilusiones de un psiquismo embotado. En “Cuerpos sin edad....”, por ejemplo, escribe: “Las semillas de este nuevo paradigma fueron plantadas por Einstein, Böhr, Heisenberg y los demás pioneros de la física cuántica, quienes comprendieron que el modo aceptado de ver el mundo físico era falso. Aunque las cosas de allí afuera parecen reales, no hay prueba de la realidad aparte del observador. No hay dos personas que compartan exactamente el mismo universo. Cada visión del mundo crea su propio mundo.” Su visión de la física es técnicamente incorrecta: la física cuántica da cuenta del comportamiento de átomos y partículas subatómicas o agregados de ellas, y no del de sistemas macroscópicos como el cuerpo humano. Ahora bien, ¿cuánto sabe Chopra de física? En el mismo libro, cita al “eminente físico Stephen Hawking” como una autoridad en la materia. Hawking no lo es: como señala el catedrático de física de la Universidad de Maryland Robert Park, cuando surgió el concepto del cuanto Hawking ni siquiera había nacido. Chopra, en cambio, cita a Hawking porque leyó su libro de divulgación “Historia del tiempo” y, claro, sabe que se trata de un científico familiar para los lectores de su libro.
Tiene sentido el discurso de Chopra cuando insiste en la relación entre estrés y salud y recomienda métodos de relajación. Estos tratamientos son especialmente útiles para problemas endócrinos, reumáticos y alérgicos, y es cierto que un buen estado de ánimo en el paciente ayuda a cualquier terapia. Pero, definitivamente, éste no es un descubrimiento de Chopra sino una corriente de pensamiento que comenzó a filtrarse desde Oriente a Occidente desde la década del ’60.
METEDURAS DE PATA REVELADORAS
Pero este acierto no le extiende carta blanca: en 1991, Chopra, junto con Hari Sharma y Dev Triguna, publicó un artículo sobre medicina ayurveda en el prestigioso Journal of the American Medical Asociation (JAMA). En esa nota aseguró, por ejemplo, que “tomar el pulso es suficiente para diagnosticar numerosas dolencias graves”. Y añadió: “los antibióticos y demás drogas modernas no funcionan”. Semejante afirmación desató un aluvión de cartas de protesta de la comunidad médica, obligando a que la dirección de la revista se retractara en su siguiente número, máxime cuando una investigación comprobó que la evidencia suministrada por Chopra para defender su tesis central era dudosa. Tanto Chopra como los coautores de aquel trabajo se habían negado a realizar experimentos “doble ciego”, un procedimiento elemental en ciencia básica. Por otra parte, se comprobó que habían violado los estatutos de la publicación al ocultar sus intereses económicos detrás de las ideas que promovían. Seis años después, Robert Sapolsky, de la Universidad de Stanford, entabló una demanda a Chopra. El profesor Sapolsky demostró que en el libro “Cuerpos sin edad...” se habían plagiado varias partes de su obra “Behavioral Endocrinology”. Luego se llegó a un arreglo extrajudicial, a favor de Sapolsky. La editorial tenía con qué saldar la deuda por derechos intelectuales alterados con Sapolsky: “Cuerpos sin edad...” figuró durante varias semanas en el top de best-sellers del “New York Times” y un título anterior de Chopra “Quantum Healing” (“Terapia cuántica”) ya llevaba dos años entre los diez primeros más vendidos.
CARO POR NO EJERCER COMO MÉDICO
En 1992 fue nombrado miembro del National Institute of Health and Hoc Panel on Alternative Medicine y, desde 1993, es director ejecutivo del “Instituto Sharp para el Potencial Humano y la Medicina Cuerpo-Mente” en San Diego, California, así como de su Centro Chopra para el Bienestar donde los “programas de purificación” cuestan hasta 3.200 dólares. Más tarde, Chopra debió dejar de ejercer la medicina cuando trascendió que carecía de licencia para ejercer en el estado de California. En el Centro de Salud Maharishi Ayurveda Para el Manejo del Estrés en Lancaster, Massachusetts, otra de sus instituciones, los pacientes con enfermedades graves pagan desde cientos a miles de dólares por consultas astrológicas, y se les recetan yagyas (ceremonias religiosas destinadas a solicitar ayuda a las deidades hindúes).
Chopra viaja por todo el mundo ofreciendo sus seminarios y sacó su propia línea de hierbas y aceites aromáticos. Entre las celebridades que lo siguen se cuentan Demi Moore, Elizabeth Taylor, Michael Jackson y el ex-beatle George Harrison, fallecido en diciembre de 2001 por un cáncer de pulmón. Según parece, en ninguno de sus institutos se hace un seguimiento caso por caso y nada se sabe de la relación éxitos-fracasos. Esa ausencia de casuística de la eficacia de su terapia no necesariamente validan los casos negativos. Pero tampoco a los positivos. El caso de Harrison, en última instancia, no es el único: David Flint, un paciente de leucemia tratado por un practicante avalado por Chopra, gastó 10 mil dólares a lo largo de nueve meses. Murió al poco tiempo de haber sido dado de alta.
El gurú (como el psiquiatra “new age” argentino, Jorge Bucay, quien cierta vez amenazó con “cagar a trompadas” a un periodista que insistió en proponerle preguntas que él no deseaba contestar) perdió más de una vez los estribos ante las objeciones de los escépticos. Dato poco feliz, si se quiere, para quien se reivindica campeón de la armonía universal.
FUENTES CONSULTADAS
Chopra, Deepak; “Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo” (Ed. Vergara, 2001)
Chopra, Deepak; “Sanar el corazón (Ed. Vergara, 1998)
Park, Robert L. “Ciencia o vudú. De la ingenuidad al fraude científico”. Grijalbo, 2001. Pp. 279-280.
Rozenbaum, Sami. “Medicina ayurveda y misticismo fundamentan las ideas –y el imperio– de este gurú de la Nueva Era”. En diario “EL UNIVERSAL”, 30 de septiembre de 2001.
Deepak Chopra – Ciencia y Supercheria
Un charlatán con buena formación que se aprovecha de la ingenuidad (o la desesperación) de los enfermos, especialmente de aquellos a los que la medicina tradicional ha defraudado, haciéndoles creer que la curación es algo fácil y sencillo y basta con proponérsela. Deepak Chopra afirma que sus terapias pueden llevarnos “… a un lugar donde no se aplican las reglas de la existencia cotidiana”. A través de sus métodos podemos “… llegar a ser pioneros en una tierra donde el vigor juvenil, la renovación, la creatividad, el gozo, la realización y lo intemporal son la experiencia habitual de la vida cotidiana, donde la ancianidad, la senilidad, la enfermedad y la muerte no existen y ni siquiera son considerados como filosofía”
Ciencia y superchería son el día y la noche entre los logros de la cultura humana, ambas son inmiscibles coherentemente para efectos provechosamente honestos de la sociedad. Pero el tomar elementos de ciencia para potenciar la oferta del chamanismo es una estrategia provechosa en términos de propaganda e impacto, aunque el resultado es el mismo de siempre: metafísica vacía ornamentada de frases atractivas. Así, además de los gurús tradicionales, relativa o superlativamente ignorantes en materia de ciencia, los últimos tiempos trajeron a una nueva generación de gurús con formación científica pero quienes hábilmente capitalizan esos conocimientos en pro de la construcción de su megalomanía fraudulenta dirigida a los desesperanzados y receptivos de siempre. En esa línea se cuentan tipos como Andrew Weil, Bernard Siegel y el celebrado Deepak Chopra, todos vendedores de su versión particular y esotérica de la medicina, donde exponen además de críticas al sistema médico moderno, visiones esperanzadoras y facilistas mediante recursos heterodoxos y de medicina preventiva en libros de gran éxito comercial, lo que evidentemente no avala seriedad alguna de sus métodos, por el peso de los números en ventas. La aceptación de este tipo de propuestas revela una regresión cultural al pensamiento mágico y vitalismo espiritual en tiempos de avances contundentes de la medicina moderna.
- La medicina alternativa tiene una serie de manifestaciones como la homeopatía, reiki, acupuntura, digitopuntura y otras cuyo sustento reiterado es el efecto placebo, pero la cosa se hace más tragicómica cuando se recurre a términos como “curación cuántica”, “energía positiva”, “aura”, todos ellos sin significado científicamente verificable. Es natural que la medicina en su forma ortodoxa deje vacíos de esperanza en cuadros morbosos que su propia naturaleza hace intratables para efectos de curación, lo que justamente aprovechan los seudo sanadores alternativos.
- Deepak Chopra, nacido en la India, tuvo formación médica y se graduó como endocrinólogo ejerciendo durante los años 80 en los EEUU alcanzando un alto cargo directivo en el New England Memorial Hospital de Massachusets y una cátedra en las Universidades de Tufts y Boston; pero ya en esa posición y en EEUU vio la zarza ardiente de la mano de otro gurú que lo inició en las artes santeras, al conocer a Brihaspati Dev Triguna un médico “ayurveda”, y para rematar su paso al lado oscuro se incorpora al movimiento de Meditación trascendental del arquetipo de los charlatanes espiritualistas Maharishi Mahesh Yogi en plena cima de su prontuariada carrera luego del espaldarazo Beatle, con ellos se hizo estudioso de la medicina milenaria india, descubre una veta de oro en ella y funda la “Asociación Americana de Medicina Ayurveda” y se lanza en su cruzada de convencer al mundo que lo que pensamos y sentimos influye decisivamente en la química corporal más íntima.
- Entre las provechosas habilidades de Chopra puede rescatarse su convincente capacidad de comunicación ante el público y prolífica vocación de escritor en donde combina lo práctico y lo espiritual y con ello ha logrado cifras inéditas en ventas. Sus conferencias son una mescolanza de retórica religiosa y pinceladas de ciencia, algo que lo diferencia del gurú tradicional, ese intento de conciliación entre misticismo y medicina “ayurveda” es resaltado en sus reseñas biográficas, pero rara vez se publican análisis estrictos de su charlatanería acrisolada que revelaría la debilidad se sus pretendidos cimientos científicos. Su obra rebosa de redundancias espirituales, profilaxis médica y métodos aberrantes.
- Chopra presenta su mercancía bautizada como “Medicina Ayurveda” como de origen milenario hindú, perfecta presentación para gente ávida de tragarse espiritualidad en botellas, aunque el nombre ya lo había utilizado su maestro Maharishi sacado de sus reinterpretaciones subjetivas de librillos vedas, prueba que entre gitanos se puede compartir la misma esquina de asaltos. Argumenta que esa medicina le dio salud perfecta a la antigua civilización y el fundamento de esta seudo medicina es que: “las funciones vitales están determinadas por tres principios o “doshas” – que son como tipologías –: Vata, Pitta y Kapha, que combina las características de mente, cuerpo y espíritu para buscar la cura por medio de la recuperación del equilibrio y así impedir la enfermedad. La primera controla todo el movimiento del cuerpo, sea el del pensamiento o el de los intestinos, la vibración de las cuerdas vocales o los ademanes, o incluso la danza del ADN cuando se multiplica, Pitta controla el metabolismo y la digestión y Kapha, la estructura”. “Estos herméticos principios básicos o “doshas”, emergen como expresiones de tendencias metabólicas tanto en nuestro cuerpo físico como en nuestro tipo psicológico”. “Comparables con el funcionamiento de los signos astrológicos, determinando las características de cada individuo y pueden ser conocidos tomándole el pulso a la persona, o haciéndole responder un cuestionario y el dosha puede cambiar de hora a hora, también los doshas deben ser “pacificados”, para lo cual se indican diversos tratamientos”, “La línea ayurvédica analiza emociones, sentimientos, conducta, biología, relaciones, medio ambiente y contexto como componentes de la salud”. Pura verborrea esotérica inventada por una imaginación febril. Algunas indicaciones absurdas en su método son: su remedio para prevenir y curar la catarata consistente cepillarse los dientes y la lengua, escupir en un vaso, y lavarse los ojos con este líquido durante varios minutos.
- Chopra habla de la influencia de los “pensamientos positivos”, los mismo que generarían una consiguiente molécula en el cuerpo: “los pensamientos positivos generan moléculas positivas”, “es la forma en que la medicina ayurveda permite lograr una salud perfecta” y es “la fórmula” para acabar las guerras y accidentes si toda la humanidad lo practicara como quienes pagan altas sumas por ella en sus conferencias llenas de términos reiterativos de otras conferencias dirigidas preferentemente a clientes pudientes. Como todo charlatán comerciante que se respete termina fundando su propio centro: “Centro Chopra para el Bienestar” y el “Instituto Médico Mente-Cuerpo” en La Jolla, California.
- Entre su oferta dice que sus terapias “pueden llevarnos a un lugar donde no se aplican las reglas de la existencia cotidiana”, “… llegar a ser pioneros en una tierra donde el vigor juvenil, la renovación, la creatividad, el gozo, la realización y lo intemporal son la experiencia habitual de la vida cotidiana, donde la ancianidad, la senilidad, la enfermedad y la muerte no existen y ni siquiera son considerados como filosofía”.
- Alguna vez en 1991 publicó junto a Hari Sharma y Dev Triguna, un artículo sobre “medicina ayurveda” en una de las revistas medicas mas prestigiosas del mundo “Journal of the American Medical Asociation” (JAMA) – lo que es insólito a sabiendas de los criterios exigentes de dicha publicación – afirmando entre otras cosas que “tomar el pulso era suficiente para diagnosticar numerosas dolencias graves” y que “que los antibióticos y demás drogas modernas no funcionan” en un inaudito intento de exo-endo herejía mixta, lo cual era demasiado para el público objetivo de una de las revistas más formalmente conservadoras y escrupulosas en la materia y las cartas de observaciones de numerosos médicos obligaron a retractarse urgentemente de la revista, ya que los análisis serios ponían en altísimo cuestionamiento la verdad de sus afirmaciones, el propio Chopra se ha negado a la realización de los habituales experimentos doble ciego para probarlos, afirmando que los estudios científicos “son innecesarios”, encima el artículo era una forma de promocionar el negocio de los hindús, cosa inaceptable para los estándares de la revista. Uno de sus libros más vendidos fue acusado de plagiar segmentos de un libro de Robert Sapolsky, profesor de la Universidad de Stanford, quien demostró que en el libro “Ageless Body, Timeless Mind” de Chopra copió partes de su obra “Behavioral Endocrinology”, pero ambos llegaron a un acuerdo extrajudicial económico como se acostumbra en estos casos.
- Chopra dice que “la primera ley del éxito espiritual es la de no juzgar”, sugiriendo “comenzar el día con la declaración de no juzgar nada de lo que ocurre y recordarla durante todo su transcurso. Sabemos que el no juzgar es la piedra angular de las enseñanzas del Maestro Jesús: no juzgar para no ser juzgados”, pero justamente la falta de opinión crítica es lo que infla fenómenos como el suyo basados en la desinformación de las masas.
- Pese a estos golpes a su credibilidad, en 1992 fue nombrado miembro del “National Institute of Health and Hoc Panel on Alternative Medicine” y desde 1993, es director ejecutivo del “Instituto Sharp para el Potencial Humano y la Medicina Cuerpo-Mente” en San Diego, California – ciudad que alberga todo tipo de ideologías hippies – así como de su “Centro Chopra para el Bienestar” donde los “programas de purificación” tienen costos de hasta 3,200 dólares, aunque luego debió dejar de ejercer la medicina cuando se trascendió que carecía de licencia para ejercer en el estado de California. En el “Centro de Salud Maharishi Ayurveda para el Manejo del Estrés” en Lancaster, Massachusetts – otro de sus centros – los pacientes con enfermedades graves pagan desde cientos a miles de dólares por consultas astrológicas, y se les recetan yagyas que son no mas que ceremonias religiosas destinadas a solicitar ayuda a las primitivas deidades hindúes, pero cuyas ceremonias no pueden ser vistas por los incautos pacientes.
- Prueba de su santidad entre los famosos son nombres de seguidores como Demi Moore, Elizabeth Taylor, Michael Jackson, el príncipe Carlos de Inglaterra – quien lo ha invitado a debatir en foros académicos sobre integrar las formas no tradicionales de curación en el marco teórico científico –, David Lynch, Madonna, Demi Moore, Sarah Ferguson, Oprah Winfrey, Cameron Diaz y Donna Karan, algunos de ellos lo elogian cada vez que pueden, Hillary Rodham Clinton dice que “sus teorías eran muy interesantes”, Mikhail Gorbachov asegura que es “uno de los más lúcidos filósofos de nuestro tiempo”; George Harrison y Jackie Onassis fueron sus amigos y pacientes con resultados conocidos, es evidente que su medicina informal no hace seguimientos clínicos estadísticos caso por caso y nada se sabe de la relación éxitos-fracasos; David Flint, un paciente de leucemia tratado por un practicante avalado por Chopra, gastó 10 mil dólares a lo largo de nueve meses y muere – como es previsible por el pronóstico de la enfermedad – al poco tiempo de haber sido dado de alta. La celebridad que tiene entre ricos y célebres a su vez sirve de trampolín para captar a otros miles de desinformados y de paso lo hace figura controversial, así mientras “Time” lo seleccionó entre lo cien íconos y héroes del siglo XX, y lo describe como el “poeta-profeta de la medicina alternativa”, otra publicación como “Forbes” lo sindica como “el último de una serie de gurúes que han prosperado combinando ciencia pop, psicología pop e hinduísmo pop”. Un común denominador entre estos adeptos, es su ignorancia superlativa en términos de nociones de ciencia.
- “Ageless Body, Timeless Mind” es uno de sus libros mas vendidos donde hace una curiosa síntesis entre la “medicina ayurveda” y la física cuántica (¿?), señalando que “los pacientes que acusan remisiones espontáneas de cáncer “saltan a un nuevo nivel de conciencia que prohíbe la existencia del cáncer (…) se trata de un ‘salto cuántico’ de un nivel de funcionamiento a otro nivel superior”. Es decir, Chopra no utiliza el “cuanto” de la física en un sentido metafórico: sus terapias – basadas en gran parte en productos herbarios – dicen “posee vibraciones específicas que contrarrestan la vibración cuántica del cuerpo”. Chopra, como parte de un nuevo fenómeno en la corriente New Age, junto a nombres como, Fritjof Capra (físico y autor de “El Tao de la física”) y otros, han encontrado en la física cuántica una inesperada veta para embriagar mentes distraídas y confundidas.
- La cuántica, una de las ramas de vanguardia en la física teórica que tiene como fundamento “sinequanon” a la imprevisibilidad e impredictibilidad de los fenómenos del universo a escala subatómica, los que no se aplica a los fenómenos materiales macroscópicos como lo prueba la experimentación – base del método científico –, pero estos místicos aseguran que la conciencia humana afecta el comportamiento de las partículas con el sólo hecho de desearlo, que se puede modificar este comportamiento, el cual sería el fundamento de los así llamados poderes síquicos, y llave para explicar supuestos fenómenos paranormales – los cuales sería improductivo detallar –, afirman que la conciencia humana permea y controla el Universo entero, y que esto apoya sus afirmaciones de que: “el pensamiento positivo es capaz de crear y suprimir enfermedades”, “el tiempo, los opuestos y la materia son meras ilusiones de un psiquismo embotado”, “las semillas de este nuevo paradigma fueron plantadas por Einstein, Böhr, Heisenberg y los demás pioneros de la física cuántica, quienes comprendieron que el modo aceptado de ver el mundo físico era falso. Aunque las cosas de allí afuera parecen reales, no hay prueba de la realidad aparte del observador. No hay dos personas que compartan exactamente el mismo universo. Cada visión del mundo crea su propio mundo”, “la plegaria es un suceso cuántico ejecutado por el cerebro”. Pero la física cuántica da cuenta del comportamiento de átomos y partículas subatómicas o agregados de ellas, y no tiene nade que ver con sistemas macroscópicos como el cuerpo humano, los avances demostrables de la medicina moderna llegan hasta el nivel bioquímico, podemos predecir intercambios de bombas de iones en las membranas celulares, reacciones de óxido reducción, producción de radicales libres, etc. El mundo de las partículas subatómicas escapa al estudio autorizado de la medicina.
- El manejo del stress por sus consecuencias bioquímicas deletéreas son algo perteneciente al sentido común en los preceptos de la medicina moderna y el valor de su prevención se deduce sin necesidad de tanto palabreo místico instando a relajaciones oníricas.
- Chopra ha adaptado la “medicina ayurveda” y la mística cuántica a la mercadotecnia contemporánea con un éxito resonante. Sus terapias basadas productos herbarios – de las que tiene su propia línea de hierbas y aceites aromáticos – alegan tener “vibraciones específicas que contrarrestan la vibración cuántica del cuerpo”, dicen “estimular la glándula pineal con beneficios aún desconocidos para Occidente” y mediante catálogos, páginas web y centros de su movimiento vende cristales “terapéuticos” – a precios obviamente altos –, CDs de “música védica”, videos, té, aceites y por supuesto dicta lucrativos seminarios por todo el mundo. Todo un mercader fenicio de feria. También posee su propia editorial, “Quantum Publications” que inunda al mundo de papel con su estrafalaria doctrina.
- Chopra es un producto de la evolución que se aplica hasta en materia de mercadeo del pensamiento mágico, él ha superado la fase del milagreo, misiones mesiánicas e ilusionismo barato, y demuestra la capacidad de los charlatanes de mimetizarse o adecuarse a los tiempos, en cuyo sindicato del fraude es quizás el más célebre y rico. La ciencia y su arsenal de conocimientos puede ser un arma de doble filo en manos de inescrupulosos y la medicina moderna que ha alcanzado el nivel actual producto de elaborados consensos, arduos trabajos prospectivos y retrospectivos, genialidades deductivas, afortunados accidentes, experimentos, investigaciones, no puede ceder ante doctrinas subjetivas de “autoridades reveladas e iluminadas”, mientras el mundo mantenga un estrato y una reserva de lucidez.
"Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas."Noam Chomsky
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Tenga en cuenta ...
La información que usted encuentre en este post puede, o no, estar en desacuerdo con su visión personal o religiosa de la realidad. Si usted encuentra que su visión de la realidad está siendo contradicha, desacreditada o atacada en cualquier forma posible, recuerde siempre que todo eso está en su cabeza y como tal, no es responsabilidad mia ni de nadie mas. Después de todo, yo no escogí su visión alternativa de la realidad, usted fue quien lo hizo.
Médico endocrinólogo, Escritor. India/EE.UU.
En 1999, la revista Time lo seleccionó entre lo cien íconos y héroes del siglo XX, y lo describió como el “poeta-profeta de la medicina alternativa”. No todos piensan lo mismo: en 1994, Forbes, una revista especializada en economía, ya lo había calificado como “el último de una serie de gurúes que han prosperado combinando ciencia pop, psicología pop e hinduísmo pop”. Y, cada vez que se presenta en cualquier ciudad del mundo para dictar, palabras más o menos, la misma o parecida conferencia del año anterior, o del otro, la da a salón lleno.
El periodista Sami Rozenbaum, lo describió como “el más destacado adalid de la fe posmoderna”. Uno de los factores que lo vuelven atractivo consiste precisamente en que en su discurso amasa una retórica religiosa con pinceladas de "ciencia", aggiornando un mensaje que -si se quedara en el misticismo- no lo volvería diferente de muchos otros gurúes. En su caso, casi todas las reseñas biográficas celebran sus esfuerzos por conciliar sus creencias místicas con la medicina moderna. Casi ninguna, en cambio, se ocupa en descorrer el velo que cubre las lagunas -muchas veces los mares- que ponen al descubierto sus magros e incluso decididamente erróneos conocimientos científicos. En ocasiones, tales "errores" parecen revelar que existe un "desajuste" intencionado de la (mala) información científica que ofrece a sus lectores y oyentes. En este sentido, estas líneas pretenden reparar una injusticia informativa largamente postergada.
Deepak Chopra nació en la India en 1947 y se diplomó de médico endocrinólogo en 1968. En 1980, emigró a los Estados Unidos, donde realizó una exitosa carrera que lo llevó a ocupar un cargo directivo en el New England Memorial Hospital en Massachusets. También fue profesor en las Escuelas de Medicina de las Universidades de Tufts y Boston. Hábil disertante y escritor prolífico, publicó más de 25 libros traducidos en casi todos los idiomas y -sólo en inglés- lleva vendidos más de 10 millones de ejemplares. Fundó y dirige El Centro Chopra para el Bienestar y el Instituto Médico Mente-Cuerpo, ambos en La Jolla, California (EE.UU).
Según su biografía oficial, la alta posición que alcanzó en New England Memorial Hospital "lo incomodaba" (eso no explica por qué estos datos encabezan las solapas de todos sus libros, pero en fin...). Su vida cambió por completo, dice Chopra, en 1981, cuando conoció al “prominente médico ayurveda” Brihaspati Dev Triguna. Este encuentro constituyó para él una “experiencia pivotal”. Luego se incorporó al movimiento religioso Meditación Trascendental, liderado por el Maharishi Mahesh Yogi, introducida en Occidente en los ‘60 sobre todo por la difusión que favoreció la noticia de que los Beatles adherían a su filosofía.
Así, Chopra comenzó a incursionar en los arcanos de la “medicina ayurveda”, a la que suele presentar como una disciplina hindú “varias veces milenaria”. Como se sabe, entre el público ávido de espiritualidad “a la carta”, cuanto más añeja es una creencia, mayor parece ser su garantía de calidad. Chopra, en síntesis, asegura que esta medicina tiene 6.000 años de antigüedad. Lo extraño es que no parece ser el caso de la “medicina ayurveda”, que es marca registrada por el propio Maharishi desde mediados de los años ’80. La explicación: Maharishi “recuperó” estos conocimientos gracias a su personal interpretación de antiguos textos sánscritos. En realidad, sólo unas pocas formas de terapia que él utiliza figuran en los textos védicos.
Las funciones vitales, según esta medicina, están determinadas por tres principios o “doshas”: Vata, Pitta y Kapha. “Vata -escribe Chopra- controla todo el movimiento del cuerpo, sea el del pensamiento o el de los intestinos, la vibración de las cuerdas vocales o los ademanes, o incluso la danza del ADN cuando se multiplica. Pitta controla el metabolismo y la digestión, y Kapha, la estructura”. Estos herméticos principios básicos o “doshas”, según Chopra, “emergen como expresiones de tendencias metabólicas tanto en nuestro cuerpo físico como en nuestro tipo psicológico”. Rozenbaum compara estos doshas con el funcionamientos de los signos astrológicos, determinando las características de cada individuo; los doshas pueden ser conocidos tomándole el pulso a la persona, o haciéndole responder un cuestionario. Sin embargo, el dosha puede cambiar de hora a hora. Los doshas deben ser “pacificados”, para lo cual se indican diversos tratamientos. En todos sus libros Chopra insiste en tener “pensamientos positivos”: las ideas generarían una molécula en el cuerpo; así, los pensamientos positivos generan “moléculas positivas”. La “medicina ayurveda”, así, no sólo permite lograr una “salud perfecta”: si todos la practicaran, dice, las guerras y aun los accidentes serán cosa del pasado. Pero, incluso siendo exageradamente optimistas, parece una meta difícil de lograrar: sus conferencias, cursos o seminarios sólo son accesibles para un reducido segmento social: la minoría que pueda pagarlos.
EL CUENTO DEL CUANTO[
“Ageless Body, Timeless Mind” (“Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo”, 1993) se convirtió en su libro más popular. Chopra hace una curiosa síntesis entre la “medicina ayurveda” y la física cuántica, señalando que los pacientes que acusan remisiones espontáneas de cáncer “saltan a un nuevo nivel de conciencia que prohíbe la existencia del cáncer (...) se trata de un ‘salto cuántico’ de un nivel de funcionamiento a otro nivel superior. Es decir, Chopra no utiliza el “cuanto” de la física en un sentido metafórico: sus terapias -en general, basadas en productos herbarios- poseen “vibraciones” específicas que contrarrestan la “vibración cuántica” del cuerpo.
La asimilación entre la física cuántica y el misticismo hindú tiene un famoso antecedente. En 1975, el físico Fritjof Capra la defendió con fuerza en su voluminosa obra "El Tao de la Física". En aquel libro, Capra destaca los rasgos familiares y omite las diferencias. Chopra también, con la diferencia de que él es esencialmente un místico: afirma que el tiempo, los opuestos y la materia son meras ilusiones de un psiquismo embotado. En “Cuerpos sin edad....”, por ejemplo, escribe: “Las semillas de este nuevo paradigma fueron plantadas por Einstein, Böhr, Heisenberg y los demás pioneros de la física cuántica, quienes comprendieron que el modo aceptado de ver el mundo físico era falso. Aunque las cosas de allí afuera parecen reales, no hay prueba de la realidad aparte del observador. No hay dos personas que compartan exactamente el mismo universo. Cada visión del mundo crea su propio mundo.” Su visión de la física es técnicamente incorrecta: la física cuántica da cuenta del comportamiento de átomos y partículas subatómicas o agregados de ellas, y no del de sistemas macroscópicos como el cuerpo humano. Ahora bien, ¿cuánto sabe Chopra de física? En el mismo libro, cita al “eminente físico Stephen Hawking” como una autoridad en la materia. Hawking no lo es: como señala el catedrático de física de la Universidad de Maryland Robert Park, cuando surgió el concepto del cuanto Hawking ni siquiera había nacido. Chopra, en cambio, cita a Hawking porque leyó su libro de divulgación “Historia del tiempo” y, claro, sabe que se trata de un científico familiar para los lectores de su libro.
Tiene sentido el discurso de Chopra cuando insiste en la relación entre estrés y salud y recomienda métodos de relajación. Estos tratamientos son especialmente útiles para problemas endócrinos, reumáticos y alérgicos, y es cierto que un buen estado de ánimo en el paciente ayuda a cualquier terapia. Pero, definitivamente, éste no es un descubrimiento de Chopra sino una corriente de pensamiento que comenzó a filtrarse desde Oriente a Occidente desde la década del ’60.
METEDURAS DE PATA REVELADORAS
Pero este acierto no le extiende carta blanca: en 1991, Chopra, junto con Hari Sharma y Dev Triguna, publicó un artículo sobre medicina ayurveda en el prestigioso Journal of the American Medical Asociation (JAMA). En esa nota aseguró, por ejemplo, que “tomar el pulso es suficiente para diagnosticar numerosas dolencias graves”. Y añadió: “los antibióticos y demás drogas modernas no funcionan”. Semejante afirmación desató un aluvión de cartas de protesta de la comunidad médica, obligando a que la dirección de la revista se retractara en su siguiente número, máxime cuando una investigación comprobó que la evidencia suministrada por Chopra para defender su tesis central era dudosa. Tanto Chopra como los coautores de aquel trabajo se habían negado a realizar experimentos “doble ciego”, un procedimiento elemental en ciencia básica. Por otra parte, se comprobó que habían violado los estatutos de la publicación al ocultar sus intereses económicos detrás de las ideas que promovían. Seis años después, Robert Sapolsky, de la Universidad de Stanford, entabló una demanda a Chopra. El profesor Sapolsky demostró que en el libro “Cuerpos sin edad...” se habían plagiado varias partes de su obra “Behavioral Endocrinology”. Luego se llegó a un arreglo extrajudicial, a favor de Sapolsky. La editorial tenía con qué saldar la deuda por derechos intelectuales alterados con Sapolsky: “Cuerpos sin edad...” figuró durante varias semanas en el top de best-sellers del “New York Times” y un título anterior de Chopra “Quantum Healing” (“Terapia cuántica”) ya llevaba dos años entre los diez primeros más vendidos.
CARO POR NO EJERCER COMO MÉDICO
En 1992 fue nombrado miembro del National Institute of Health and Hoc Panel on Alternative Medicine y, desde 1993, es director ejecutivo del “Instituto Sharp para el Potencial Humano y la Medicina Cuerpo-Mente” en San Diego, California, así como de su Centro Chopra para el Bienestar donde los “programas de purificación” cuestan hasta 3.200 dólares. Más tarde, Chopra debió dejar de ejercer la medicina cuando trascendió que carecía de licencia para ejercer en el estado de California. En el Centro de Salud Maharishi Ayurveda Para el Manejo del Estrés en Lancaster, Massachusetts, otra de sus instituciones, los pacientes con enfermedades graves pagan desde cientos a miles de dólares por consultas astrológicas, y se les recetan yagyas (ceremonias religiosas destinadas a solicitar ayuda a las deidades hindúes).
Chopra viaja por todo el mundo ofreciendo sus seminarios y sacó su propia línea de hierbas y aceites aromáticos. Entre las celebridades que lo siguen se cuentan Demi Moore, Elizabeth Taylor, Michael Jackson y el ex-beatle George Harrison, fallecido en diciembre de 2001 por un cáncer de pulmón. Según parece, en ninguno de sus institutos se hace un seguimiento caso por caso y nada se sabe de la relación éxitos-fracasos. Esa ausencia de casuística de la eficacia de su terapia no necesariamente validan los casos negativos. Pero tampoco a los positivos. El caso de Harrison, en última instancia, no es el único: David Flint, un paciente de leucemia tratado por un practicante avalado por Chopra, gastó 10 mil dólares a lo largo de nueve meses. Murió al poco tiempo de haber sido dado de alta.
El gurú (como el psiquiatra “new age” argentino, Jorge Bucay, quien cierta vez amenazó con “cagar a trompadas” a un periodista que insistió en proponerle preguntas que él no deseaba contestar) perdió más de una vez los estribos ante las objeciones de los escépticos. Dato poco feliz, si se quiere, para quien se reivindica campeón de la armonía universal.
FUENTES CONSULTADAS
Chopra, Deepak; “Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo” (Ed. Vergara, 2001)
Chopra, Deepak; “Sanar el corazón (Ed. Vergara, 1998)
Park, Robert L. “Ciencia o vudú. De la ingenuidad al fraude científico”. Grijalbo, 2001. Pp. 279-280.
Rozenbaum, Sami. “Medicina ayurveda y misticismo fundamentan las ideas –y el imperio– de este gurú de la Nueva Era”. En diario “EL UNIVERSAL”, 30 de septiembre de 2001.
Deepak Chopra – Ciencia y Supercheria
Un charlatán con buena formación que se aprovecha de la ingenuidad (o la desesperación) de los enfermos, especialmente de aquellos a los que la medicina tradicional ha defraudado, haciéndoles creer que la curación es algo fácil y sencillo y basta con proponérsela. Deepak Chopra afirma que sus terapias pueden llevarnos “… a un lugar donde no se aplican las reglas de la existencia cotidiana”. A través de sus métodos podemos “… llegar a ser pioneros en una tierra donde el vigor juvenil, la renovación, la creatividad, el gozo, la realización y lo intemporal son la experiencia habitual de la vida cotidiana, donde la ancianidad, la senilidad, la enfermedad y la muerte no existen y ni siquiera son considerados como filosofía”
Ciencia y superchería son el día y la noche entre los logros de la cultura humana, ambas son inmiscibles coherentemente para efectos provechosamente honestos de la sociedad. Pero el tomar elementos de ciencia para potenciar la oferta del chamanismo es una estrategia provechosa en términos de propaganda e impacto, aunque el resultado es el mismo de siempre: metafísica vacía ornamentada de frases atractivas. Así, además de los gurús tradicionales, relativa o superlativamente ignorantes en materia de ciencia, los últimos tiempos trajeron a una nueva generación de gurús con formación científica pero quienes hábilmente capitalizan esos conocimientos en pro de la construcción de su megalomanía fraudulenta dirigida a los desesperanzados y receptivos de siempre. En esa línea se cuentan tipos como Andrew Weil, Bernard Siegel y el celebrado Deepak Chopra, todos vendedores de su versión particular y esotérica de la medicina, donde exponen además de críticas al sistema médico moderno, visiones esperanzadoras y facilistas mediante recursos heterodoxos y de medicina preventiva en libros de gran éxito comercial, lo que evidentemente no avala seriedad alguna de sus métodos, por el peso de los números en ventas. La aceptación de este tipo de propuestas revela una regresión cultural al pensamiento mágico y vitalismo espiritual en tiempos de avances contundentes de la medicina moderna.
- La medicina alternativa tiene una serie de manifestaciones como la homeopatía, reiki, acupuntura, digitopuntura y otras cuyo sustento reiterado es el efecto placebo, pero la cosa se hace más tragicómica cuando se recurre a términos como “curación cuántica”, “energía positiva”, “aura”, todos ellos sin significado científicamente verificable. Es natural que la medicina en su forma ortodoxa deje vacíos de esperanza en cuadros morbosos que su propia naturaleza hace intratables para efectos de curación, lo que justamente aprovechan los seudo sanadores alternativos.
- Deepak Chopra, nacido en la India, tuvo formación médica y se graduó como endocrinólogo ejerciendo durante los años 80 en los EEUU alcanzando un alto cargo directivo en el New England Memorial Hospital de Massachusets y una cátedra en las Universidades de Tufts y Boston; pero ya en esa posición y en EEUU vio la zarza ardiente de la mano de otro gurú que lo inició en las artes santeras, al conocer a Brihaspati Dev Triguna un médico “ayurveda”, y para rematar su paso al lado oscuro se incorpora al movimiento de Meditación trascendental del arquetipo de los charlatanes espiritualistas Maharishi Mahesh Yogi en plena cima de su prontuariada carrera luego del espaldarazo Beatle, con ellos se hizo estudioso de la medicina milenaria india, descubre una veta de oro en ella y funda la “Asociación Americana de Medicina Ayurveda” y se lanza en su cruzada de convencer al mundo que lo que pensamos y sentimos influye decisivamente en la química corporal más íntima.
- Entre las provechosas habilidades de Chopra puede rescatarse su convincente capacidad de comunicación ante el público y prolífica vocación de escritor en donde combina lo práctico y lo espiritual y con ello ha logrado cifras inéditas en ventas. Sus conferencias son una mescolanza de retórica religiosa y pinceladas de ciencia, algo que lo diferencia del gurú tradicional, ese intento de conciliación entre misticismo y medicina “ayurveda” es resaltado en sus reseñas biográficas, pero rara vez se publican análisis estrictos de su charlatanería acrisolada que revelaría la debilidad se sus pretendidos cimientos científicos. Su obra rebosa de redundancias espirituales, profilaxis médica y métodos aberrantes.
- Chopra presenta su mercancía bautizada como “Medicina Ayurveda” como de origen milenario hindú, perfecta presentación para gente ávida de tragarse espiritualidad en botellas, aunque el nombre ya lo había utilizado su maestro Maharishi sacado de sus reinterpretaciones subjetivas de librillos vedas, prueba que entre gitanos se puede compartir la misma esquina de asaltos. Argumenta que esa medicina le dio salud perfecta a la antigua civilización y el fundamento de esta seudo medicina es que: “las funciones vitales están determinadas por tres principios o “doshas” – que son como tipologías –: Vata, Pitta y Kapha, que combina las características de mente, cuerpo y espíritu para buscar la cura por medio de la recuperación del equilibrio y así impedir la enfermedad. La primera controla todo el movimiento del cuerpo, sea el del pensamiento o el de los intestinos, la vibración de las cuerdas vocales o los ademanes, o incluso la danza del ADN cuando se multiplica, Pitta controla el metabolismo y la digestión y Kapha, la estructura”. “Estos herméticos principios básicos o “doshas”, emergen como expresiones de tendencias metabólicas tanto en nuestro cuerpo físico como en nuestro tipo psicológico”. “Comparables con el funcionamiento de los signos astrológicos, determinando las características de cada individuo y pueden ser conocidos tomándole el pulso a la persona, o haciéndole responder un cuestionario y el dosha puede cambiar de hora a hora, también los doshas deben ser “pacificados”, para lo cual se indican diversos tratamientos”, “La línea ayurvédica analiza emociones, sentimientos, conducta, biología, relaciones, medio ambiente y contexto como componentes de la salud”. Pura verborrea esotérica inventada por una imaginación febril. Algunas indicaciones absurdas en su método son: su remedio para prevenir y curar la catarata consistente cepillarse los dientes y la lengua, escupir en un vaso, y lavarse los ojos con este líquido durante varios minutos.
- Chopra habla de la influencia de los “pensamientos positivos”, los mismo que generarían una consiguiente molécula en el cuerpo: “los pensamientos positivos generan moléculas positivas”, “es la forma en que la medicina ayurveda permite lograr una salud perfecta” y es “la fórmula” para acabar las guerras y accidentes si toda la humanidad lo practicara como quienes pagan altas sumas por ella en sus conferencias llenas de términos reiterativos de otras conferencias dirigidas preferentemente a clientes pudientes. Como todo charlatán comerciante que se respete termina fundando su propio centro: “Centro Chopra para el Bienestar” y el “Instituto Médico Mente-Cuerpo” en La Jolla, California.
- Entre su oferta dice que sus terapias “pueden llevarnos a un lugar donde no se aplican las reglas de la existencia cotidiana”, “… llegar a ser pioneros en una tierra donde el vigor juvenil, la renovación, la creatividad, el gozo, la realización y lo intemporal son la experiencia habitual de la vida cotidiana, donde la ancianidad, la senilidad, la enfermedad y la muerte no existen y ni siquiera son considerados como filosofía”.
- Alguna vez en 1991 publicó junto a Hari Sharma y Dev Triguna, un artículo sobre “medicina ayurveda” en una de las revistas medicas mas prestigiosas del mundo “Journal of the American Medical Asociation” (JAMA) – lo que es insólito a sabiendas de los criterios exigentes de dicha publicación – afirmando entre otras cosas que “tomar el pulso era suficiente para diagnosticar numerosas dolencias graves” y que “que los antibióticos y demás drogas modernas no funcionan” en un inaudito intento de exo-endo herejía mixta, lo cual era demasiado para el público objetivo de una de las revistas más formalmente conservadoras y escrupulosas en la materia y las cartas de observaciones de numerosos médicos obligaron a retractarse urgentemente de la revista, ya que los análisis serios ponían en altísimo cuestionamiento la verdad de sus afirmaciones, el propio Chopra se ha negado a la realización de los habituales experimentos doble ciego para probarlos, afirmando que los estudios científicos “son innecesarios”, encima el artículo era una forma de promocionar el negocio de los hindús, cosa inaceptable para los estándares de la revista. Uno de sus libros más vendidos fue acusado de plagiar segmentos de un libro de Robert Sapolsky, profesor de la Universidad de Stanford, quien demostró que en el libro “Ageless Body, Timeless Mind” de Chopra copió partes de su obra “Behavioral Endocrinology”, pero ambos llegaron a un acuerdo extrajudicial económico como se acostumbra en estos casos.
- Chopra dice que “la primera ley del éxito espiritual es la de no juzgar”, sugiriendo “comenzar el día con la declaración de no juzgar nada de lo que ocurre y recordarla durante todo su transcurso. Sabemos que el no juzgar es la piedra angular de las enseñanzas del Maestro Jesús: no juzgar para no ser juzgados”, pero justamente la falta de opinión crítica es lo que infla fenómenos como el suyo basados en la desinformación de las masas.
- Pese a estos golpes a su credibilidad, en 1992 fue nombrado miembro del “National Institute of Health and Hoc Panel on Alternative Medicine” y desde 1993, es director ejecutivo del “Instituto Sharp para el Potencial Humano y la Medicina Cuerpo-Mente” en San Diego, California – ciudad que alberga todo tipo de ideologías hippies – así como de su “Centro Chopra para el Bienestar” donde los “programas de purificación” tienen costos de hasta 3,200 dólares, aunque luego debió dejar de ejercer la medicina cuando se trascendió que carecía de licencia para ejercer en el estado de California. En el “Centro de Salud Maharishi Ayurveda para el Manejo del Estrés” en Lancaster, Massachusetts – otro de sus centros – los pacientes con enfermedades graves pagan desde cientos a miles de dólares por consultas astrológicas, y se les recetan yagyas que son no mas que ceremonias religiosas destinadas a solicitar ayuda a las primitivas deidades hindúes, pero cuyas ceremonias no pueden ser vistas por los incautos pacientes.
- Prueba de su santidad entre los famosos son nombres de seguidores como Demi Moore, Elizabeth Taylor, Michael Jackson, el príncipe Carlos de Inglaterra – quien lo ha invitado a debatir en foros académicos sobre integrar las formas no tradicionales de curación en el marco teórico científico –, David Lynch, Madonna, Demi Moore, Sarah Ferguson, Oprah Winfrey, Cameron Diaz y Donna Karan, algunos de ellos lo elogian cada vez que pueden, Hillary Rodham Clinton dice que “sus teorías eran muy interesantes”, Mikhail Gorbachov asegura que es “uno de los más lúcidos filósofos de nuestro tiempo”; George Harrison y Jackie Onassis fueron sus amigos y pacientes con resultados conocidos, es evidente que su medicina informal no hace seguimientos clínicos estadísticos caso por caso y nada se sabe de la relación éxitos-fracasos; David Flint, un paciente de leucemia tratado por un practicante avalado por Chopra, gastó 10 mil dólares a lo largo de nueve meses y muere – como es previsible por el pronóstico de la enfermedad – al poco tiempo de haber sido dado de alta. La celebridad que tiene entre ricos y célebres a su vez sirve de trampolín para captar a otros miles de desinformados y de paso lo hace figura controversial, así mientras “Time” lo seleccionó entre lo cien íconos y héroes del siglo XX, y lo describe como el “poeta-profeta de la medicina alternativa”, otra publicación como “Forbes” lo sindica como “el último de una serie de gurúes que han prosperado combinando ciencia pop, psicología pop e hinduísmo pop”. Un común denominador entre estos adeptos, es su ignorancia superlativa en términos de nociones de ciencia.
- “Ageless Body, Timeless Mind” es uno de sus libros mas vendidos donde hace una curiosa síntesis entre la “medicina ayurveda” y la física cuántica (¿?), señalando que “los pacientes que acusan remisiones espontáneas de cáncer “saltan a un nuevo nivel de conciencia que prohíbe la existencia del cáncer (…) se trata de un ‘salto cuántico’ de un nivel de funcionamiento a otro nivel superior”. Es decir, Chopra no utiliza el “cuanto” de la física en un sentido metafórico: sus terapias – basadas en gran parte en productos herbarios – dicen “posee vibraciones específicas que contrarrestan la vibración cuántica del cuerpo”. Chopra, como parte de un nuevo fenómeno en la corriente New Age, junto a nombres como, Fritjof Capra (físico y autor de “El Tao de la física”) y otros, han encontrado en la física cuántica una inesperada veta para embriagar mentes distraídas y confundidas.
- La cuántica, una de las ramas de vanguardia en la física teórica que tiene como fundamento “sinequanon” a la imprevisibilidad e impredictibilidad de los fenómenos del universo a escala subatómica, los que no se aplica a los fenómenos materiales macroscópicos como lo prueba la experimentación – base del método científico –, pero estos místicos aseguran que la conciencia humana afecta el comportamiento de las partículas con el sólo hecho de desearlo, que se puede modificar este comportamiento, el cual sería el fundamento de los así llamados poderes síquicos, y llave para explicar supuestos fenómenos paranormales – los cuales sería improductivo detallar –, afirman que la conciencia humana permea y controla el Universo entero, y que esto apoya sus afirmaciones de que: “el pensamiento positivo es capaz de crear y suprimir enfermedades”, “el tiempo, los opuestos y la materia son meras ilusiones de un psiquismo embotado”, “las semillas de este nuevo paradigma fueron plantadas por Einstein, Böhr, Heisenberg y los demás pioneros de la física cuántica, quienes comprendieron que el modo aceptado de ver el mundo físico era falso. Aunque las cosas de allí afuera parecen reales, no hay prueba de la realidad aparte del observador. No hay dos personas que compartan exactamente el mismo universo. Cada visión del mundo crea su propio mundo”, “la plegaria es un suceso cuántico ejecutado por el cerebro”. Pero la física cuántica da cuenta del comportamiento de átomos y partículas subatómicas o agregados de ellas, y no tiene nade que ver con sistemas macroscópicos como el cuerpo humano, los avances demostrables de la medicina moderna llegan hasta el nivel bioquímico, podemos predecir intercambios de bombas de iones en las membranas celulares, reacciones de óxido reducción, producción de radicales libres, etc. El mundo de las partículas subatómicas escapa al estudio autorizado de la medicina.
- El manejo del stress por sus consecuencias bioquímicas deletéreas son algo perteneciente al sentido común en los preceptos de la medicina moderna y el valor de su prevención se deduce sin necesidad de tanto palabreo místico instando a relajaciones oníricas.
- Chopra ha adaptado la “medicina ayurveda” y la mística cuántica a la mercadotecnia contemporánea con un éxito resonante. Sus terapias basadas productos herbarios – de las que tiene su propia línea de hierbas y aceites aromáticos – alegan tener “vibraciones específicas que contrarrestan la vibración cuántica del cuerpo”, dicen “estimular la glándula pineal con beneficios aún desconocidos para Occidente” y mediante catálogos, páginas web y centros de su movimiento vende cristales “terapéuticos” – a precios obviamente altos –, CDs de “música védica”, videos, té, aceites y por supuesto dicta lucrativos seminarios por todo el mundo. Todo un mercader fenicio de feria. También posee su propia editorial, “Quantum Publications” que inunda al mundo de papel con su estrafalaria doctrina.
- Chopra es un producto de la evolución que se aplica hasta en materia de mercadeo del pensamiento mágico, él ha superado la fase del milagreo, misiones mesiánicas e ilusionismo barato, y demuestra la capacidad de los charlatanes de mimetizarse o adecuarse a los tiempos, en cuyo sindicato del fraude es quizás el más célebre y rico. La ciencia y su arsenal de conocimientos puede ser un arma de doble filo en manos de inescrupulosos y la medicina moderna que ha alcanzado el nivel actual producto de elaborados consensos, arduos trabajos prospectivos y retrospectivos, genialidades deductivas, afortunados accidentes, experimentos, investigaciones, no puede ceder ante doctrinas subjetivas de “autoridades reveladas e iluminadas”, mientras el mundo mantenga un estrato y una reserva de lucidez.
"Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas."Noam Chomsky
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