
La base de submarinos de la Bahía de Balaklava (Mar Negro) se terminó de construir en 1963, en plena guerra fría y tras la desintegración de la U.R.S.S., el complejo militar pasó a manos del gobierno de Ucrania, que la dejó abandonada y fue saqueada hasta que decidieron convertirla en un museo en el año 1996. Podía albergar en sus instalaciones hasta 30 submarinos de diferentes clases y otros buques para diferentes usos.

El complejo subterráneo podía contener de 7 a 9 submarinos (dependiendo de su tamaño) y a 300 miembros de la tripulación. También podía soportar una explosión nuclear de 100 kilotones.

La base subterránea consiste en un canal de 600 metros de largo, un dique seco y áreas de trabajo (almacenes, un taller de metal, etc.) La entrada del canal y su salida se protegieron con puertas de acero de 120 y 150 toneladas respectivamente. También servía de almacén de munición (incluida la nuclear). Tenía un sistema de insonorización y un sistema de climatización y de control de la humedad.

Las paredes son de hormigón y de un espesor de 1,5 m. y el de la roca que lo cubre es de 126 metros. Todo el complejo presenta un sistema de construcciones subterráneas independientes Su almacén de combustible podía contener hasta 9.500 toneladas de combustible (principalmente diésel).

Los submarinos (principalmente los de la clase "Wisky", construidos al finalizar la II Guerra Mundial) entraban en el complejo por la noche para asegurar el secreto. Además, la entrada estaba camuflada con una red que imitaba el color de las rocas.

Alrededor de 150 militares sirvieron de forma permanente en el interior la base y todos ellos firmaron una declaración jurada de que mantendrían el secreto sobre la ubicación y los fines de la base. Para el resto del personal de la base el acceso estaba totalmente prohibido y desconocían su uso real.

El complejo estaba equipado con un sistema de auto-destrucción en caso de que pudiera ser capturado por un enemigo.

Debido a la proliferación de submarinos con mayor capacidad de destrucción y mayor tamaño, los nuevos modelos de submarinos soviéticos no podían entrar en el complejo mientras que los navíos mas viejos iban siendo desechados poco a poco. Desde 1991 a 1994, los submarinos rusos abandonaron la bases de Balaklava.

Este complejo subterráneo es una construcción única, que impresiona por su tamaño, el diseño y el modo de construcción, y nos recuerda a todos de uno de los períodos más difíciles de la historia, la Guerra Fría.

Algunas imágenes actuales de la base subterránea de la Bahía de Balaclava:











