En las córneas de los ojos de la Virgen de Guadalupe hay un reflejo que sólo se produce en ojos vivos.

La historia de la Virgen de Guadalupe data del año 1531, cuando el sábado 12 de diciembre, la Virgen María se apareció a un indio llamado Juan Diego, iba muy de madrugada del pueblo en que residía a la ciudad de México a asistir a sus clases de catecismo y a oír la Santa Misa. Al llegar junto al cerro llamado Tepeyac, alrededor del amanecer, escuchó una voz que lo llamaba por su nombre.
Esta narración la podemos encontrar en diversos lugares. con mayor o menor detalle, pero un vistazo al relato original o Nicam Mopohua, ayuda a entender mejor la historia, desde el punto de vista de los personajes que tuvieron parte en ella.
El verdadero misterio
La aparición de la Virgen, como cualquier aparición mariana, es un misterio en sí, pero el legado que deja en este caso sigue siendo un misterio, casí 500 años después. Muchos historiadores han tratado de deslegitimar la autenticidad de las apariciones, llegando incluso a señalar que el retrato que se dibujó en el ayate del indio Juan Diego, es una pintura del siglo XVI hecha por una persona humana. Muchos de los estudios que se han llevado a cabo con la imagen de la Virgen, demuestran la imposibilidad de que un ser humano haya obrado en ese retrato. En primer lugar que el ayate se mantenga intacto a pesar de sus más de 480 años de antigüedad, cuando lo lógico es que se hubiera empezado a pudrir a los 20 años. En segundo lugar, la utilización de materiales sintéticos, impensables en pleno siglo XVI. Y por último el misterio de los ojos de la Virgen. Las diminutas figuras halladas en las córneas de la Señora, que responden a unos ojos humanos, no pintados.
Las conclusiones del estudio del ingeniero Aste Tönsmann demuestran que es imposible que el dibujo hayado en los ojos de la Virgen haya sido realizado pro una persona. Para que el lector se haga un idea, el ayate tiene un tamaño de 1,68 metros de altura por aproximadamente un metro de ancho. La imagen de la Virgen tiene una estatura de 1, 43 metros, con lo cual, la córnea de cada uno de sus ojos apenas mide unos ocho milímetros. En esos milímetros se reflejan de manera perfecta, tanto en el ojo izquierdo como en el derecho, las figuras de 13 personas, las mismas que se hallaban frente al indio Juan Diego en el relato original. Es lo que se conoce como efecto Samson-Purkinje, que se refleja en los ojos humanos y de distinta manera en el izquierdo y en el derecho.
Interpretación de la imagen
La mujer de la imagen lleva el pelo suelto, lo que para los aztecas es una señal de virginidad, se sabe que es Virgen, y por la forma aumentada del abdomen, más vertical que transversal, demuestra que se encuentra probablemente en el último mes de embarazo. El cinturón, que se esconde tras las manos, marca el embarazo de la Señora. Es Madre y es Virgen.
El rostro de la Virgen refleja amabilidad y ternura, es agradable y tiene una edad de unos 18 ó 20 años.
La Virgen esta rodeada de rayos dorados que conforman un halo luminoso o aura. El mensaje transmitido es que ella es la Madre de la Luz, del Sol, del Niño Sol, del Dios verdadero, ella lo hace descender hacia el “centro de la luna”, sobre la que ella se encuentra de pie. México en nátuahl, Metz-xic-co, o "centro de la luna".
Un ángel está a los pies de la Guadalupana. Sus manos sostienen el extremo izquierdo de la túnica de la Virgen y el derecho del manto.