15 de abril. Georgia - 9:32 a.m.
Mi nombre es Ken, tengo 17 años de edad, hace dos meses que comencé a cursar la escuela otra vez..pues la había dejado por razones económicas, además de que no era un alumno perfecto...
Era día de examen, por lo que yo no iba con mucho ánimo al colegio; sin más preámbulos llegó la hora de salida, entonces recibí un mensaje de mi padre, Andrew.
"Hoy te recojo yo."
No era algo impactante pues a veces él pasaba por mí a la hora de salida.
Casi una hora después de espera, mi padre llegó con su vieja camioneta barata color vino, entonces abrí la puerta de pasajero y subí, directo a casa. Un rato después (no más de 10 minutos), en el camino, nos encontramos a un amigo cercano de mi padre llamado Tony, pidiéndonos un aventón, entonces se montó en la parte de atrás y seguimos con un nuevo destino: el departamento de Tony. Fue entonces que todo pasó, atravesábamos la avenida Johnnson 16 cuando de pronto un enorme bus impactó la camioneta de mi padre, mandándonos a volar a los tres... Abrí los ojos, miré con dificultad hacia afuera, la calle estaba llena de humo, seguido de explosiones en el fondo, todos corrían, aterrorizados. No tenía idea de lo que pasaba, estaba asustado y herido por el reciente accidente, entonces miré hacía atrás y ví a mi padre tirado en el suelo con un trozo de metal clavado en la pierna izquierda y en su lado derecho estaba Tony, sano; mi mirada se nubló y caí al suelo inconciente.
15 de abril. Georgia - 1:42 p.m.
Mi padre no tardó mucho en sacarme del auto destruido, despertándome, me arrastró hacia afuera mientras Tony lo cubría con un trozo de metal que tomó del camión que nos chocó. Mi mirada era borrosa otra vez, tenía una herida en la cabeza y mi padre cojeaba, no estábamos en las mejores condiciones pero eso no impidió nuestra victoria, no tarde mucho en preguntarle a mi padre lo que pasaba, él solo me miró y dijo: "No querrás saber...". Eso en lugar de calmarme, me inquietó más, algo malo estaba pasando pues un caos total nos rodeaba y estaba herido... Comenzó a caminar, Tony lo seguía, yo estaba confundido y volví a preguntarle: "¿¡Qué rayos sucede aquí!?", entonces se giró, cerró los ojos y me dijo con un tono serio: "El mundo se fue al carajo, los muertos se han levantado de sus tumbas para comerse a los vivos, o eso parece.". Yo no podía creerlo, estaba en shock. Teníamos que avanzar o esas cosas iban a alcanzarnos... Nos dirigimos a un edificio que estaba en frente, entramos y bloqueamos la puerta con un librero, empezamos a inspeccionar el lugar y Tony era el único armado, era peligroso; en un pasillo del fondo, había un montón de cobijas con un bulto debajo... me armé de valentía y las quité rápidamente, entonces un hombre viejo se levantó al instante con una escopeta, me apuntó y empezó a pedir ayuda a gritos; Tony entró derrepente y vió al anciano apuntándome, entonces sin pensarlo dos veces, lanzó su arma al suelo y lo golpeó con el tubo en el rostro, éste cayó al suelo, muerto. Entonces mi padre entró a la habitación alarmándonos, los infectados estaban intentando entrar por las ventanas y tomó la escopeta del anciano, salimos por la puerta trasera, dejando al cadáver del anciano como cebo.
15 de abril. Georgia - 2:00 p.m.
Después del accidente, nos dirigimos al apartamento de Tony, en donde pensábamos refugiarnos hasta que llegara la ayuda. Tony vivía a 3 calles de donde estábamos; llegamos rápidamente, la entrada de su edificio estaba rodeada por los infectados, había que planear algo... entonces recordé la clase de matemáticas que hablaba de la contracción, entonces vi un auto parecido al de mi padre, me acerqué y lo empujé hasta que la gravedad lo hizo andar, haciendo que se detuviera chocando contra otro auto y encendiendo la alarma, era muy ruidosa y los infectados empezaron a acercarse al auto, dejando libre la entrada.
Fuimos directo al edificio de Tony y bajamos a 3 infectados, subimos las escaleras hasta el 5to piso y entramos en el apartamento; tomé una mochila y empecé a meter en ella la poca comida que quedaba en su nevera.
17 de abril. Georgia - 7:02 a.m.
Ya han pasado dos días y no hemos recibido ninguna señal de ayuda, la comida está agotándose y la electricidad dejó de funcionar. "Solo nos quedan dos latas de sopa..." -le dije a mi padre. Entonces me miró y dijo: "Habrá que buscar más en las tiendas." No era el mejor plan, las calles eran peligrosas en esos momentos pero el hambre nos mataba lentamente. Tuvimos que alistarnos, tomé un cuchillo de chef que hallé en la cocina de Tony y salimos sigilosamente, la alarma del auto había dejado de sonar pero esos podridos seguían dando vueltas al rededor de él. Sin llamar la atención, salimos por la puerta de en frente, siguiendo a Andrew, pues él sabía bien donde se ubicaban los supermercados mejor abastecidos. Recorrimos 6 calles sin encontrarnos a un solo zombie, lo cuál era extraño.
Al llegar a la entrada trasera del supermercado, Andrew pegó el oído a la puerta y dijo escuchar a varios infectados dentro y a alguien sollozando; entonces nos hizo señales y abrió la puerta de una patada, fue cuando vimos a un grupo de un hombre de color y una chica rubia, estaban peleando cuerpo a cuerpo contra una horda de podridos, nos miraron y grité: "¡Corran!", Tony reaccionó y tumbó un estante enorme encima de la horda dejando a pocos de pie. Mi padre tomaba latas de otro estante mientras que Tony peleaba contra los infectados restantes, el hombre y la chica corrieron hacia la puerta por donde entramos y llamé a Tony y a Andrew, salimos pronto y nos dirigimos hacia el apartamento de nuevo...