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Historias de Terror para pasar el tiempo...
Hola gente de Taringa! les traigo unas relatos de terror, para sacar un rato el aburrimiento..
Espero que les guste el post! Saludos!
Bruja en Coahuila
Esto le paso a mi hermana y a mi hace algunos años en Coahuila, no se si sea de brujas, pero tenia una silueta de mujer; pensé que yo era el único que había presenciado ese acto, bueno aquí va.
Iba caminando por un callejón de una colonia (con algo de historia sobrenatural), entonces cuando se cruzan los callejones, vi a una mujer que estaba sola aproximadamente a las 9:00 de la noche, pues uno no se sorprende al ver a una mujer; entonces ella volteo a "verme" y vi que "ella" no tenia rostro, simplemente tenia el cutis plano, sin ninguna expresión.... Bueno, creí que fue solo una ilusión óptica porque la vi pero al regresar con el mandado que me habían pedido ya no estaba.
Nunca le mencione esto a nadie hasta unos años después, en una cena, con lo que mi hermana respondió que en esos mismos callejones le ocurrió lo mismo, y describió todo exactamente como yo lo viví...
Desde ese entonces reflexione con las historias que cuentan, de un monje que va de un arroyo a un pozo y desaparece, la supuesta "Llorona" y un suceso donde dejo globos por toda la colonia y, bueno, esto me deja con mas dudas.
Fantasma de mujer pasea por el parque
Esta historia de terror ocurre desde hace muchos años en la ciudad de Durazno Uruguay.
Cuentan que una noche fría y ventosa de otoño, una mujer joven salio a dar un paseo por el parque Rivera, con su bebé en brazos, sola, a oscuras, comenzó a recorrer el parque.
Dicen que esta mujer está en vísperas de contraer matrimonio, pero esa noche alguien la ve bordear el lago con su bebé, mientras el viento sopla cada vez más fuerte y la noche se torna cada vez más peligrosa.
Al día siguiente encuentran su cuerpo junto al lago, no hay ningún rastro del pequeño, nunca se supo nada más de él, por eso en las noches tristes de otoño, algunos vecinos dicen que han visto una mujer vestida de novia caminando alrededor del lago y llorando desesperadamente, buscando a su hijo.
Una noche cuatro jóvenes se dirigían a un boliche a bailar, en donde tenían que cruzar por el parque, y a uno de ellos comentó de este mito.
Dos de ellos se reían y no creían, por eso apostaron que dos de ellos cruzarían por el parque, y quedarían de encontrarse con los otros dos jóvenes en el otro lado. Entonces así fue, los dos jóvenes riéndose, porque no creían la historia de su amigo, y cuando ya habían cruzado casi la mitad del recorrido, convencidos de que faltaba poco y que nada les pasaría, escucharon un ruido, parecía un llanto de una mujer con mucha pena en su llanto, comenzaron a buscar de dónde provenía ese llanto cuando d pronto vieron a una mujer de blanco en su costado, los jóvenes muy atemorizados corrieron hasta que sus piernas no dieron más.
Ya cansados de tanto correr, miraron hacia atrás y no vieron nada; pararon un momento a descansar. Fue en ese momento cuando la mujer vestida de blanco se paro frente a ellos y empezó a llorar con más pena. Aquellos jóvenes corrieron despavoridos, hasta salir del parque y encontrarse con los otros amigos que esperaban para contarles su aventura de miedo.
Como pueden leer, esta historia es similar a la de la llorona, esta leyenda existe en muchas partes del mundo.
Sólo para niños
Desde que le colgaron aquel cacharro sobre su cuna, empezó a necesitar menos a su familia. Se trataba de un extravagante tiovivo en el cual giraban, suspendidas, varias formas de colores chillones. El artefacto producía, además, una cantilena que acababa siempre por sumergirlo en un profundo sopor que le impedía llamar la atención llorando, como solía hacer antes; cada vez que tenía hambre, cuando mojaba los pañales o porque simplemente le apetecía sentir las caricias de sus padres.
Tuvo que esperar algunos años, hasta que lo llevaron a un museo de ciencias naturales, para volver a ver disecadas, inmóviles, apolilladas y grises, las figuras del carrusel. Su padre le explicó que se llamaban elefantes, jirafas, caballos y mariposas, animales que habitaron lejanos países y de cuya existencia casi nadie se acordaba ya en el piso 28 del inmenso edificio de apartamentos donde nació.
Un día - no había cumplido aún los cuatro años de edad- vino a vivir con su familia la abuelita, mujer en la cual él descubrió de inmediato un notable parecido con sus amigos del tiovivo, y los del museo: orejas desproporcionadas y caídas, como las del elefante; cuello de jirafa; ollares caballunos y una cara pintada con tantos afeites que, al verla, no podía dejar de pensar en las alas de una gran mariposa.
Aquella señora pasaba con él casi todas las horas del día, lo tomaba en su regazo y con voz de cálidos acentos le narraba cuentos infantiles y lo aficionó tanto a ellos que no era capaz de conciliar el sueño si antes la anciana no le contaba alguna de sus sorprendentes historias.
Y luego él soñaba con gatos tramposos que calzaban botas mágicas; o con una bella reina obsesionada en envenenar a su hijastra quien, para salvar la vida, no tuvo más remedio que irse a vivir al campo en compañía de siete horripilantes enanos, cada uno de los cuales encarnaba la gula, o el mal humor, o la pereza, o la envidia, y quién sabe qué otros vicios que la tierna mentalidad de un niño no puede ni siquiera sospechar; o con aquella otra jovencita que no parecía tener escrúpulos en compartir la cama con un lobo.........
A veces registraba en secreto las humildes pertenencias de la empleada doméstica en busca de zapatos de cristal, y la espiaba los días de salida, para ver si no se iba en algún carruaje parecido a una calabaza. Cuando alguna amiga venía a la casa a visitar a su abuela, corría despavorido si le ofrecía caramelos, pues se imaginaba que era alguna antropófaga que trataba de embaucarlo para luego meterlo en un horno, dorarlo y comérselo, y en una ocasión que oyó a sus padres quejándose de la difícil situación económica que atravesaban, pasó varias noches sin pegar el ojo temiendo que lo iban a sacar de la casa para abandonarlo en algún desconocido bosque habitado por ogros que degollaban niñitos.
Cuando aprendió a leer, las cosas empeoraron pues la abuela, cansada de repetir y repetir siempre las mismas peripecias, le compraba tiras cómicas en las que volvió a encontrar a sus antiguos amigos los animales. ¡Pero qué animales! ¡Cuánto habían cambiado! Había un pato atolondrado, con tres supuestos sobrinos a su cargo, que mantenía una equívoca relación con una pata de pestañas rizadas; un perro haragán que tenía por novia a una vaca; un conejo ladrón que engullía zanahorias sin parecer saciarse jamás y que se burlaba siempre de todos sus amigos y vecinos; estaba también aquél otro pato que usaba monóculo y sombrero de copa, que hacía de la codicia su única vocación; y un babeante lobo inepto que acechaba, siempre en vano, a tres chanchos rechonchos; y gatos, y zorras, y urracas, que se perseguían unos a otros sin descanso, haciéndose las mil y una barbaridades, celebrando al final el infortunio ajeno con estrepitosas muestras de júbilo.
Como consecuencia de todo ello creció siendo víctima de una invencible confusión producida por los cuentos y las historias, y nunca pudo distinguir la diferencia entre los hombres y los animales pues los primeros volaban como pájaros, tenían fuerza de mulos y nadaban mejor que peces, y los segundos, por su parte, hablaban, actuaban y razonaban con toda la malicia propia de los seres humanos......
La larga serie de errores que jalonó toda su vida empezó una mañana cuando, furioso, estranguló un ratoncito blanco que le regalaron de mascota al cumplir los cinco años, porque llevaba más de media hora hablándole y el animalejo se obstinaba en no responderle palabra.
Otra vez, para ver si podía volar como un superhéroe, empujó desde un repecho a un amiguito disfrazado de supermán, que se rompió un brazo y dos costillas.
Y ya adolescente, defraudado por sus semejantes y sin ningún respeto por nada, extrajo del caos en que naufragaba su razón dos ideas: que en lo sucesivo determinaron su conducta: primero que en la vida, la argucia, la trampa y hasta la fuerza bruta, son lícitas para conseguir el fin propuesto y segundo, que la felicidad de cada uno sólo se alcanza, en la mayoría de los casos, a costa de la de los demás.
Y ahora, sentado en el banquillo de aquél tribunal, no entendía por qué un juez lo condenaba a prisión perpetua, y se preguntaba si las andanzas de su propia vida no serían relatadas en el futuro por otras abuelitas, como si fueran cuentos......
Bueno eso es todo, Espero que lo allas disfrutado!, Gracias por pasarse!