InicioParanormalCivilización Z. Prólogo.
Hola queridos seguidores míos. Desde que cancelé mi serie anterior de zombies, he empezado a trabajar en otra, muy diferente a la anterior. Lo que les traigo hoy es el prólogo para sumergirlos en la historia. Sin nada más que decir, aquí está:
Civilización Z

Prólogo


A pocos metros debajo del subterráneo de la ciudad de Manhattan, hay un laboratorio subterráneo escondido a los ojos del mundo. Este laboratorio se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando Adolf Hitler le declaró la guerra a los Estados Unidos, el gobierno construyó este laboratorio para desarrollar armas bioquímicas para destruir la amenaza nazi. En 1945, cuando la guerra acabó las investigaciones cesaron. Pocos años después, en la década de los 60’s, durante la Guerra Fría y el constante temor de una guerra nuclear con la Unión Soviética, los proyectos se reanudaron. Así durante 50 años los científicos han estado trabajando en un virus capaz de extinguir toda la vida de la faz de la Tierra. No ha habido problemas, hasta el día de hoy…

Manhattan, Nueva York, Estados Unidos. 25 de Diciembre de 2013.
Centrémonos en el protagonista de nuestra historia: Stevens Smith, Smith es un joven de 28 años egresado de Harvard, con un diplomado en ingeniería bioquímica. En cuanto el gobierno estadounidense se enteró de sus calificaciones perfectas al instante decidieron contratarlo. Él aceptó sin dudarlo, el salario era demasiado bueno para no aceptarlo. Siguiendo su historia. Hoy en día, Smith trabaja en el proyecto más ambicioso en los laboratorios. El virus: Z-115. Este virus, tiene la capacidad de matar al infectado, revivirlo y provocarle una violencia incontrolable. El no muerto, no necesita oxígeno, comida, agua, ni dormir. Además de ser inmune a cualquier daño. La única manera de neutralizar al sujeto es mediante un daño considerable al cerebro. En resumen el soldado perfecto. Los efectos secundarios del virus son que el sujeto tiene una insaciable hambre por la carne humana. Otro efecto es que el virus se transmite mediante el contacto de fluidos, ya saben, sangre, saliva, entre otros. Se ha comprobado también que el virus puede revivir cadáveres infectados con éste. Esta, quizás sea el arma más peligrosa jamás creada. Steve, es uno de los pocos científicos que trabajan en este proyecto. Todo parece ser normal, pero hoy algo paso:
-¡Oye Carl, ¿cómo vas con controlando al sujeto 6?!
-Pues no bien Smith. Este virus es incontrolable. Hemos tratado de todo: disparos, descargas eléctricas, cortes, golpes, pero simplemente no podemos controlar a los infectados.
-¿Qué tal si usas un agente bacteriológico que pueda regular sus impulsos?
-Puede ser, pero ¿cuál? Aunque obtuviéramos una bacteria capaz de regular a los infectados, conseguirla e implantarla en cada sujeto sería muy costoso. Además tienes que tomar en cuenta los peligros de contagio, tanto del virus como de la bacteria controladora.
-Tú solo busca algo, luego resolvemos ese problema.
-Está bien, pero si me culpan diré que fue tu idea.
-Sí, sí lo que sea. Solo resuelve ese problema.
Después de esta charla, todo iba bien hasta que de repente algo sonó por los altavoces…
Atención. Alerta, alerta. Amenaza biológica detectada en el sector C4. Proyecto Z-115. Todas las fuerzas de seguridad del complejo repórtense al sector C4. Está autorizado el uso de fuerza extrema. Se le ordena a todo el personal armado neutralizar a todos los infectados y a cualquier científico infectado con el virus.
-¡Carl, larguémonos de aquí!
-No tienes que decírmelo dos veces.
Steve y Carl salieron huyendo del laboratorio. Pero ya era muy tarde, por todo el lugar había caos. Al parecer un no muerto había logrado escapar de su celda gracias al descuido de un científico que no la cerró bien. Esto había desencadenado una serie de sucesos que provoco esto. Parecía una escena sacada del propio apocalipsis. Sangre por doquier, cadáveres esparcidos por todas partes, partes de cuerpos humanos. Pero eso no era lo peor, había zombies por doquier, habían avistado al par de científicos y ahora iban a por ellos.
-¡Corre Carl, corre por tu vida!
-¡Lo sé, lo sé!
-¡Por aquí, aquí hay una salida!
Cuando se aproximaron a la salida fueron embestidos como por 20 agentes del personal de seguridad armados con sus M-16. 15 fueron a por los no muertos y 5 se quedaron a custodiar la puerta, cortando el paso a los científicos.
-Por favor, debe dejarnos ir. ¡No estamos infectados!
-Lo siento señor. Ordenes son ordenes.
-Vamos hombre, ustedes también deberían de irse o morirán. Se lo decimos nosotros, sabemos que son esas cosas y como matarlas.
-No se preocupe, todo estará bien.
Cuando termino de hablar el oficial se escucharon gritos a la distancia.
-¡Ayuda!
-¡Necesitamos refuerzos!
-¡Alguien, quien sea, ayúdenos!
Entonces el oficial reaccionó.
-Síganme. Harrison, Morgan, ambos quédense a vigilar. Ustedes dos, vengan conmigo.
Acompañados por 3 soldados, Carl y Smith cruzaron la mitad del complejo subterráneo hasta llegar al centro de éste. Pero cuando llegaron escucharon sonidos provenientes de donde venían. Voltearon y observaron cómo se acercaba una masa de alrededor de 40 zombies se les acercaba. Entre ellos estaban no solo los sujetos de prueba, también científicos y personal de seguridad del complejo. Entonces…
-¡Soldados, preparen armas, apunten… fuego!
Entonces una lluvia de cómo de 100 balas cayó sobre los no muertos. Derribándolos y aparentemente, matándolos. Aliviados, Steve dijo:
-Bravo, bravo, oigan. ¿Esa era toda la munición que tenían?
-Sí, señor.- Le contesto el líder del personal de seguridad.
-Pues acaban de arruinarlo todo. ¡Observen!
-¿Pero qué…?
A donde Stevens estaba apuntando vio que de los 40 cuerpos, tan siquiera la mitad se estaba levantando. Murió como la mitad de ellos, pero a los que no les dispararon en la cabeza seguían activos. La cosa se estaba poniendo fea.
-¡Corran, tenemos que llegar al elevador para salir de este lugar!-Gritó Smith. Todos le siguieron. El personal de seguridad tiró sus armas y salieron en fuga del lugar. Y corrieron, y corrieron por todo el complejo. Pero algunos de los no muertos, al no tener un tan avanzado estado de descomposición parecían que trotaban y avanzaban a una buena velocidad. Llegaron al elevador pero fallaba. Algo estaba pasando.
-¡Rayos!-Exclamó Smith.- ¡Cortaron la electricidad, estamos atrapados!
-No lo creo, hacia el otro lado de las instalaciones hay unas escaleras escondidas que se usan en solo casos de emergencia verdadera. Ocasiones como éstas.
-Pues debemos de apurarnos, esas cosas se nos acercan.
A todo el personal restante en las instalaciones, se le advierte que dentro de 10 minutos iniciará el proceso de descontaminación.
-¡Estamos perdidos!- Gritó Steve.
-¿Por qué, qué significa eso de descontaminación?- Le preguntó Carl.
-¿No entiendes? Dentro de 10 minutos este lugar será limpiado de todo material biológico, infectado o no infectado. Por todo el lugar hay esparcidos varios agujeros los cuales mediante una red de túneles se conectan a una especie de horno gigante el cual se enciende cuando hay una amenaza biológica detectada.
-Dios mío.
-Les sugiero que mejor nos apresuremos a llegar a esas escaleras.
-Tienes razón.-Le dijo el soldado.-Pero tenemos un ligero problema que nos bloquea nuestra única vía de escape.
Señalando a la masa de zombies que se situaba en medio del único camino que llegaba a las escaleras. Tenían que arriesgarse, en este punto, ya no tenían nada que perder.
-¡Preparados, listos… corran!
Como si fuera una carrera de obstáculos tuvieron que ir en contra de los no muertos, los cuales los esperaban muy hambrientos. Los primeros en llegar fueron los otros dos miembros del personal de seguridad. Fueron agarrados y empezados a ser devorados vivos. Afortunadamente su sacrificio les sirvió de distracción a los científicos y al líder de los soldados. Fueron corriendo pero cuando llegaron al centro se toparon con otra desagradable sorpresa. Al parecer Harrison y Morgan. Los soldados que habían dejado atrás los esperaban pero como no muertos.
-Científicos, váyanse. Yo me quedaré a combatirlos.
-Pero sargento…
-Pero nada, son mis hombres y no aceptaré esta clase de insubordinaciones de parte de mis tropas. Ahora… ¡corran!
El sargento se quedo atrás a combatir a esos infectados. Cuando se alejaron escucharon los gritos de dolor de éste. Por fin cuando estaban a punto de subir las escaleras. Algo inesperado ocurrió…
-¡Vamos Carl, larguémonos de este condenado lugar!
-¡Un momento, Steve, ya voy!- Le respondió su amigo empapado en sudor.
Cuando Carl llegaba fue derribado y empezado a ser devorado por un zombie. El sujeto 6 logró escapar de su confinamiento y había tomado su venganza.
-¡Carl, no!
-¡Corre Smith, no te preocupes, vamos, lárgate de aquí, ahora!
Smith subió por las escaleras pero antes había trabado la puerta para evitar que los zombies le siguieran. Subió los 100 escalones que le parecían infinitos pero al final lo consiguió. Cuando cerró la puerta pudo ver como el fogonazo proveniente del complejo salía. Cerró la última puerta que comunicaba a una estación del subterráneo de la ciudad de Manhattan muy alejada del resto de la ciudad. Y vio una banca y se puso a descansar un rato. Lo que Smith no sabía es que había recibido un arañazo casi indetectable por parte de uno de los infectados en la espalda cuando se enfrentaron a la horda que les bloqueaba el camino. Empezó a sentir una fiebre de alrededor de 40 °C. Un dolor de cuerpo horrible. Los síntomas iniciales de la infección. Su destino ya estaba marcado, no faltaba poco para que falleciera y posteriormente fuera reanimado por el virus. Deambulando por Central Park en el centro de la isla, al fin, Smith, cayó muerto al suelo. Pasaron alrededor de 10 minutos cuando un peatón lo vio y llamó al 911 y entonces llegó la ambulancia. Lo levantaron y lo llevaron directo a la morgue, pero en el camino revivió. Atacó a los doctores infectándolos en el proceso, pero también los mató. La ambulancia perdió el control y se estrelló contra otro auto provocando una serie de choques que terminó en varios heridos y muertos. Llegaron los policías y los doctores que llevaron todos los cuerpos a la morgue que quedaba a solo 10 metros. Con el paso de las horas los 2 cuerpos de los paramédicos muertos habían revivido. Hambrientos empezaron a devorar los cadáveres más frescos, infectándolos. Pronto el hospital fue puesto en cuarentena siendo rodeado por el ejército, aislando a todo el personal. Pero la cuarentena no pudo contra el virus. Y en cuestión de horas esta plaga ya se había extendido por todo Manhattan. Esto era tan solo el comienzo del fin…

Una semana después.

En algún lugar del estado de Veracruz, México.

Este es Lucio Gutiérrez, un joven de 15 años el cual no sabe lo que el destino le depara. No sospecha de que su vida está a punto de cambiar, solo es cuestión de tiempo…
-¡Ay, mi cabeza! Vaya que buen Fin de Año tuvimos. Pero valió la pena. A ver son las 11 de la mañana y todos siguen dormidos, creo que mejor desayuno y veo un rato la televisión. Pero antes iré por una aspirina para esta jaqueca.
En otras noticias, Canadá y México han cerrado todas sus rutas terrestres con E.U.A. Mientras que Rusia ha puesto un bloqueo militar en el estrecho de Bering. Todo Estados Unidos se encuentra afectado por este agente bacteriológico. El gobierno estadounidense ha anunciado que esto es a causa de un ataque terrorista por parte de la organización extremista musulmana Al Qaeda. En otras noticias se han difundido imágenes por el Internet que demuestran las catastróficas consecuencias de este virus en el cuerpo humano…
-Vaya, eso sí que está feo. Pero por lo que he visto parece ser un virus zombie. Mientras no llegue aquí por mí no hay problema.
Eso es lo que cree Lucio, pero no sabe que en estos momentos la Primera Dama acaba de llegar de un viaje de Estados Unidos, siendo una de las pocas personas que ha podido cruzar la frontera. Pero lo que la gente no sabe es que se hizo un análisis de sangre, pero la jeringa no había sido lavada y estaba infectada con sangre de uno de los portadores del virus. Cuando volvía a la Ciudad de México ya empezaba a sentir los síntomas al igual que Stevens Smith. No faltaba poco para lo que pasó en Estados Unidos ocurra en México. Es así como nuestra historia da comienzo…
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