Hola gente. Primero sé que estos temas estan trillados, pero bueno, hago el post para que se pueda discutir bien y con respeto para hablar de estas mentiras del pueblo norteamericano. Obviamente que no creo, y ya desde hace muuuucho tiempo, en cada paso que dan los yankees. A continuación, estos temas:
La llegada a la Luna.. ¿Fraude o realidad?
La llegada del hombre a la Luna fue sin duda uno de los mayores logros de la humanidad en la historia, digamos, actual. Sin embargo, existen dudas fundamentales que podrían develar que esta incursión del hombre a la Luna no se realizó en las fechas que todo el mundo conocemos.
A saber..
La rivalidad
En plena guerra fría la rivalidad entre Estados Unidos y la ya desaparecida U.R.S.S (actualmente Rusia) era patente en todos los aspectos, la carrera espacial no lo era menos. El afán de demostrar cuál era la primera potencia los embarcaba en una carrera frenética por "llegar" antes que su rival a cumplir sus objetivos, no valía con conseguir un viaje espacial o conseguir llegar y regresar de la Luna, solo orbitándola por ejemplo.
En esto la U.R.S.S sacaba ventaja, el 4 de Octubre de 1957, los rusos logran poner en órbita el primer ingenio humano alrededor de la tierra, el satélite Sputnik (era una esfera de aluminio de poco mas de medio metro de diámetro y 83 kg. de peso que apenas contenía dos medidores de temperatura y otro de electrones pero que cumplió perfectamente su misión de orbitar la Tierra y machacar el orgullo norteamericano).
Cuando los estadounidenses intentan reponerse lanzando el "Vanguard 1" obtienen un muy televisado y comentado fracaso al desplomarse el lanzador apenas unos metros del suelo. Mientras, los rusos colocan a la perra Laika en el espacio, ostentando los títulos del primer ser vivo terrestre en el espacio exterior y de primera víctima por falta de oxígeno de la carrera espacial.
Siguiendo con su ventaja, Rusia es el primero de los dos (el único para mi gusto) en conseguir enviar un hombre al espacio, el 12 de Abril de 1961, consiguen colocar a Yuri Gagarin en una órbita entre los 181 y 327 km. de altitud durante 108 minutos.
En 1966, la "Lunik 2" soviética consigue alunizar y, tras desplegar sus antenas, retransmite las primeras imágenes directas de la superficie lunar.
Los "yankees" con la moral por el suelo deciden jugarse el todo por el todo y su presidente mediante un comunicado televisado promete a los americanos que centrarán todos sus esfuerzos en conseguir enviar el primer hombre a la Luna, y que además alunice.
El "Plan B" y Primeros misterios
Bajo este ambiente de presión se veían muy forzados a lograr resultados, y estudiosos del tema (yo soy uno muejejeje) aseguran que se vieron obligados a idear un "Plan B", este se basaría en realizar unas filmaciones en un estudio de Hollywood, en los que la NASA simularía una hipotética llegada a la Luna que en caso de no producirse mostrarían en TV para no hacer público otro fracaso mas.
Muchos eruditos del tema afirman que la tecnología de la época no estaba suficientemente avanzada para un logro así, las computadoras apenas tenían 64 kb. de memoria y se colgaban con demasiada frecuencia, tampoco se tenían datos exactos del lugar donde se iba a alunizar, se trataba de una misión suicida, así lo describieron.
El alunizaje
No deja de sorprender tampoco el breve espacio de tiempo que los astronautas permanecieron en la superficie lunar, la misión estaba programada para tres días de estancia y su paseo lunar se redujo a tan solo 2 horas, a esto añadirle que la vuelta se realizó con mucha antelación a lo planeado, tan solo 21 horas en total sobre la superficie lunar.
¿Cómo es posible que desde la llegada hasta la incursión a pie transcurrieran 7 horas? ¿No hace suponer que el paseo lunar fue más largo del que nos explicaron?
La versión oficial fue que los astronautas tuvieron dudas sobre la capacidad de la superficie lunar de aguantar sus pesos sin hundirse. Ahora la pregunta sería:
¿Acaso el módulo lunar con ellos dentro no pesaba más?
Por último, y creo que mas importante: "Los detalles fotográficos inexplicables"
Ausencia de estrellas: En el testimonio de todos los astronautas hay un denominador común: "el cielo parecía una mar de estrellas", no es extraño entonces que en ninguna fotografía aparezca una sola estrella, sin contaminación ni nubes deberían verse con claridad. La explicación de la NASA es muy simple debido a los grandes reflejos que producían tanto la superficie lunar como los trajes de los astronautas donde se usaron cámaras con un lente preparado para soportar esos fuertes brillos, la explicación parece válida, salvo que sea un fotógrafo experto y se conozca el uso de esos lentes y como la imagen pierde nitidez, cosa que no sucede en ninguna fotografía, incluso se puede ver con detalle la palabra "UNITED STATES" en la bandera estadounidense en partes que con una sola fuente de luz, el Sol, deberían parecer como una zona sombreada.
La bandera ondeante: La Luna carece de vientos, es un ambiente de tranquilidad, no existe fuerza alguna que pueda hacer ondear una bandera.. ahora.. ¿Cómo es posible entonces que aparezca tan rápidamente el símbolo norteamericano ondeando como si existiese un fuerte viento? La excusa fue que se usaron alambres para que parezca el flamea, por favor..
Misteriosas sombras: Existen gran número de imágenes en las que sucede un caso muy extraño, las sombras no aparecen de forma paralela, esto quiere decir que existía más de una fuente de luz.
Cosa imposible ya que las incursiones lunares nunca tuvieron más apoyo luminoso que el del Sol y este solo generaría sombras en una dirección.
Pisadas debajo del Modulo espacial: ¿Cómo es posible que se puedan apreciar en algunas imágenes pisadas debajo del Modulo que las propulsó? Incluso si un astronauta se hubiese metido debajo para hacer alguna comprobación, toda la arena y polvo que pudiese habar debajo del modulo lunar se habría levantado debido a la fuerza de sus reactores al aterrizar.
Fotos distintas con idénticos accidentes geográficos: Se pueden observar varias fotos con idénticos accidentes geográficos, esto es del todo imposible porque cada incursión en la Luna se "posó" en una zona distinta del satélite.
Marcador de la cámara por debajo de la imagen: Otro efecto que se produce en varias fotografías es que el marcador de la cámara queda por debajo de la imagen, como si ésta estuviese superpuesta, cosa que es imposible y solo se puede producir cuando se pega algo sobre una foto ya que el marcador es una cruz ajena a la imagen que solo sirve para encuadrar la imagen.
Conclusión:
Pueden ser varias cosas:
- El hombre no llegó a la Luna y se trata de tan solo un montaje en un estudio de cine que pretendía enervar su espíritu patriótico americano.
- Las imágenes fueron retocadas sobre las originales para ocultar algo o tal vez para mostrar simbolos patrióticos.
- La continuidad en los "cortes" en la emisión y la sorpresa que mostraron los técnicos de la NASA en determinadas filamaciones que decidieron censurar, nos hace pensar que se nos ocultó parte de la información, información que se tapó en fotografías y videos haciendo un montaje.
- Y lo más importante: ¿Por qué se suspendieron los vuelos tripulados a la Luna en el principio de la década del 70?
¿A qué se debe que ningún hombre haya vuelto a pisar la Luna después de 1972?
Sos dudas que quedarán siempre, yo por lo menos me inclino en que fue todo un montaje para "tratar" de ganarle a los rusos. Ah, me olvidaba.. ¿No es raro que haya habido muertes dudosas de gente que estaba involucrada en el viaje espacial?
Los documentos confidenciales publicados en 1995 en Estados Unidos demostraron que el ataque japonés a Pearl Habour no fue ninguna sorpresa para nadie, y menos para el gobierno de Roosvelt. El persistente fraude histórico y las películas de Hollywood han inculcado en todo el mundo una patraña que encubre un grave crimen por parte del gobierno estadounidense contra su propia población. Cuando Estados Unidos honra a los 2.400 muertos caídos en aquel ataque, derrama lágrimas de cocodrilo.
El espionaje estadounidense estaba al corriente de los planes militares de Japón por adelantado, pero no los pusieron en conocimiento de los mandos militares de Hawai, el almirante Husband E. Kimmel y el teniente general Walter Short. Tras el ataque, ambos oficiales fueron relevados de sus cargos, inculpados por fracasar en la defensa de Pearl Harbour contra del ataque, y degradados de su rango. La manipulación ha sido de tal calibre y tan prolongada que en 2000 Clinton pidió al Congreso que los comandantes fueran restituidos en sus rangos.
El ataque por sorpresa era una táctica conocida de los imperialistas nipones. En la noche del 8 de febrero de 1904, la flota japonesa también lanzó un ataque sorpresa en Port Arthur contra Rusia y bloqueó a la marina rusa, iniciando así otra guerra. Los militares estadounidenses conocían de sobra esa experiencia porque la estudiaban en las academias y habían realizado numerosas maniobras navales para prevenirla. Los planes de la Marina estadounidense siempre asumieron que, en caso de guerra, Japon atacaría a su flota en donde estuviera atracada.
En 1932 durante las maniobras Grand Joint del ejército y de la marina de guerra de Estados Unidos, el almirante Yarnell simuló un ataque con 152 aviones media hora antes de amanecer, sorpendiendo a los defensores de Pearl Habour. También era Domingo. En su informe determinó que la mejor manera de atacar Pearl Habour era un domingo por la mañana con aviones despegando desde los portaviones.
En 1938 el almirante Ernst dirigió un ataque aéreo desde el portaviones USS Saratoga contra Pearl Habour en otro ejercicio bélico de entrenamiento.
Por consiguiente, el mito del ataque por sorpresa a Pearl Habour no se sostiene. Pero el fraude a la historia va mucho más allá: Estados Unidos provocó el ataque de Japón para asumir su conocido papel de víctima; es un gobierno pacifista, no quiere la guerra pero las agresiones le obligan a tomar medidas drásticas.
El reparto del mundo
En el Extremo Oriente los imperialistas se habían repartido las áreas de influencia tras la Primera Guerra Mundial. Las fuerzas hegemónicas en la región eran Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, además de otros beneficiarios menores, como Holanda. En el continente americano Estados Unidos había impuesto la estrategia conocida como "doctrina Monroe", consistente en no permitir injerencia ni competencia alguna, considerando que América entera era su terreno privativo. Pero en Asia eran partidarios del saqueo conjunto de China por varias potencias imperialistas (la política de "puertas abiertas".
Tras su victoria militar sobre Rusia en la guerra de 1905, Japón era una potencia emergente en Extremo Oriente y aunque en el reparto del mundo les correspondió algunos pequeños enclaves arrancados a Alemania por el Tratado de Versalles, sus derechos eran mínimos. Al igual que los imperialistas europeos, Japón pretendía tener su propia área de influencia en una región que formaba parte de su entorno natural. Tratando de imponer su propia doctrina Monroe, en la versión de Asia para los asiáticos, Japón invadió el norte de China en 1937 para crear un enclave colonial de dominación exclusiva.
El enfrentamiento con Estados Unidos se hizo insostenible. Además, los imperialistas japoneses estaban introduciéndose en zonas que Estados Unidos consideraba vitales, como las fuentes de caucho y estaño del sudeste asiático. Estados Unidos no estaba dispuesto a renunciar a su creciente influencia en Asia y comenzó a apoyar a las fuerzas nacionalistas de Chiang Kai Tschek que resisitían a los japonses en Manchuria.
La escalada bélica
El 26 de julio de 1939 Estados Unidos anuló su tratado comercial con Japón, imponiendo un embargo unilateral de materias primas, como petroleo, chatarra y otras de primera necesidad. El embargo supuso un fuerte golpe para el esfuerzo bélico del Imperio nipón. El bloqueo económico es una medida hostil, la puerta abierta hacia la guerra.
Se desató el rearme. El año anterior Estados Unidos había aprobado la Ley de Expansión naval que convertía al país en una potencia marítima. Japón respondió anulando el tratado naval de 1922 que le impedía construir buques de más de 35.000 toneladas y el 27 de septiembre firmó el acuerdo tripartito con Alemania e Italia. Para a los japoneses la flota estadounidense era la única amenaza.
A petición del ministro de la guerra Stimson, el 7 de octubre de 1939 Arthur McCollum, miembro de la ONI (Oficina de Inteligencia Naval), redactó un informe secreto que contenía ocho medidas para inducir a Japón a atacar a Estados Unidos, poniendo en acción las previsiones de asistencia recíprocas del Pacto Tripartito e introduciendo a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. El memorando ha permanecido confidencial durante más de medio siglo.
Roosvelt puso en marcha las ocho medidas propuestas por McCollum en su informe. La primera de ellas consistía en situar a la flota en Hawai como cebo dentro del radio de alcance de los portaviones nipones. El 8 de octubre de 1939 Roosevelt llamó al Comandante en Jefe de la flota de Estados Unidos, el almirante James O. Richardson, para informarle del proyecto de poner a las fuerzas militares de Pearl Harbour como cebo. Tras una discusión, el almirante se opuso pero Roosevelt ordenó a la flota avanzar desde la costa oeste de Estados Unidos hasta Hawai. Richardson fue destituido de su cargo.
El equipo de espionaje militar en Hawai fue trasladado al continente americano, dejando a las islas a merced de la información suministrada desde el continente. El jefe de la inteligencia naval, el capitan Kirk, fue reemplazado por insistir en advertir a los mandos en Hawai de los planes japoneses de ataque.
En lugar de Richardson Roosevelt puso a un oscuro oficial naval, el contralmirante Husband E. Kimmel, al frente de la flota en Hawai. Kimmel fue promovido a almirante, tomnado el mando el 1 de febrero de 1941. Por su parte, Walter Short fue promovido de general a teniente general y se le otorgó el mando de las tropas de Hawai.
Los ruidos del silencio
El 27 de enero de 1941 Ricardo Shreiber, embajador peruano en Tokio le informó a Max Bishop, tercer secretario de la embajada de Estados Unidos que había un plan japonés para atacar por sorpresa Pearl Habour. Esta información fue enviada a la ONI y al almirante Kimmel en Hawai. Por su parte, Joseph C. Grew, embajador de Estados Unidos en Tokio, también cablegrafió a Washington idéntica información.
El 31 de marzo un informe de la Marina de Bellinger y Martin predice que si Japón declara la Guerra a Estados Unidos, el golpe podria ser en Pearl Habour sin previo aviso y al amanecer de un domingo, como es costumbre en la guerra japonesa.
A pesar de la leyenda de que la fuerza atacante mantuvo un silencio de radio estricto, desde agosto de 1940 la inteligencia naval de Estados Unidos interceptaba y descifraba los mensajes de los diplomáticos y militares nipones. Entre el 16 de noviembre y el 7 de diciembre de 1941 Estados Unidos interceptó 663 mensajes por radio entre Tokio y la fuerza de ataque, o sea, aproximadamente uno cada hora. Un mensaje del almirante Yamamoto no dejaba ninguna duda de que Pearl Harbour era el blanco del ataque japonés.
El FBI grabó todas las conversaciones telefónicas de la embajada japonesa en Washington, entre ellas una conversación no codificada entre un funcionario de la embajada que preguntaba a Tokio cuándo era la hora cero. Desde el otro lado del hilo K.Yamamoto le dijo que la hora cero es el 8 de diciembre (horario de Tokio, que significa 7 de diciembre en el horario de Hawai).
Más de medio siglo después, la Agencia de Seguridad Nacional sigue negándose a desclasificar los mensajes para no deshacer el fraude del ataque por sorpresa a Pearl Harbour.
El cebo en la ratonera
El 10 de julio el agregado militar de Estados Unidos en Tokio, Smith-Hutton, informó que la Armada japonesa había estado practicando secretamente ataques aéreos con torpedos contra grandes buques.
El 26 de julio los imperialistas nipones ocuparon el sur de Vietnam, una importante zona productora de caucho. Al día siguiente Washington congeló todas las cuentas bancarias japonesas en Estados Unidos y obligó a Inglaterra y Holanda a hacer lo mismo.
El 24 de septiembre los estadounidenses descifraron un despacho de la inteligencia naval japonesa al cónsul general de Japón en Honolulu. La transmisión solicitaba los lugares exactos de los buques en Pearl Harbour. Washington no remitió la información a los mandos en Pearl Harbour.
En octubre, desde su puesto en Tokio, Richard Sorge informó a Moscú que los japoneses se disponían a atacar Pearl Habour dentro de 60 días. Desde Moscú le respondieron que iban a transmitir la alerta a Estados Unidos. Todas las referencias a Pearl Habour en la copia de la confesion de Sorge a los japoneses que guardaba el Departamento de Guerra de Estados Unidos (32.000 palabras) fueron borradas de los archivos.
El 30 de octubre el agente coreano Kilsoo Haan informó al senador Guy Gillette que los japoneses planeaban atacar Pearl Habour en diciembre o a más tardar en enero. Gillette alertó al Departamento de Estado, al Ejército, a la ONI y a Roosvelt personalmente.
El 13 de noviembre el embajador de Alemania en Washington, Dr. Thomsen, un furibundo antinazi, relató a la ONI que Pearl Habour podría ser atacado.
El 14 de noviembre la Marina Mercante japonesa fue alertada de que las señales de reconocimiento para tiempo de guerra entrarían en vigor desde el 1 de diciembre. La ONI interceptó este mensaje.
El 16 de noviembre las primeras unidades japonesas de ataque, los submarinos Midget, zarpan hacia Hawai. El director de la CIA, Allen Dulles, dijo diez años más tarde que Estados Unidos fue alertada a mediados de noviembre de que la flota japonesa había zarpado y se disponía a atacar Pearl Harbour.
El 25 de noviembre el secretario de Estado, Cordell Hull, envió un ultimátum a Japón: evacuar Indochina y China, y reconocer al general Chiang Kai-shek como único gobierno legítimo de China. Sabía que Japón no podía acceder. Esa misma tarde, el secretario de Guerra escribió en su diario: "[El presidente] mencionó la probabilidad de que Japón nos ataque, quizás el lunes que viene, porque es notorio por atacar sin advertencia, y nos preguntó qué hacer. Lo importante es que dispare primero pero que no nos cause daños excesivos. Es mucho pedir".
Al día siguiente, el jefe del Estado Mayor del Ejército, George C. Marshall, envió un cable al comandante de Hawai: "Parece que las negociaciones con Japón han terminado y que existe muy poca posibilidad de que Japón acepte continuarlas. Es difícil predecir sus acciones, pero podría iniciar hostilidades en cualquier momento. Si no se pueden evitar, Estados Unidos quiere que Japón lance el primer ataque. Eso no debe restringirle a una línea de conducta que ponga en peligro sus defensas. Antes de que Japón inicie hostilidades, debe realizar reconocimiento y otras medidas que considere necesarias, pero se deben llevar a cabo de tal manera que no asusten a la población civil ni le indiquen su propósito. Manténganos al tanto de las medidas que tome. Si comienzan las hostilidades, debe llevar a cabo la tarea asignada en Rainbow Five con relación a Japón. Se debe limitar la diseminación de esta información ultrasecreta a la mínima cantidad posible de oficiales".
El 26 de noviembre Washington ordena que los portaviones Enterprise y Lexington así como 50 cazas abandonen Pearl Harbour "tan pronto como sea posible".
El 26 y 29 de noviembre y el 2 de diciembre MacArthur envió tres mensajes falsos a Hawai dando una posición errónea de la flota japonesa, diciendo que estaba en el Mar de China.
El 27 y 28 de noviembre de 1941, Roosevelt ordenó expresamente al almirante Kimmel y al general Short permanecer a la defensiva pues “Estados Unidos desea que Japón cometa el primer acto abierto”.
El domingo 7 de diciembre de 1941 la marina japonesa atacó la flota estadounidense anclada en la base naval de Pearl Habour. 181 aviones japoneses lanzaron el ataque, que duró dos horas. 21 naves de la flota de Estados Unidos fueron destruidas.
Inmediatamente, Roosevelt anunció que Estados Unidos se lanzaría a la guerra: "Nuestro pueblo, nuestro territorio y nuestros intereses están en grave peligro... He pedido que el Congreso declare que desde que Japón lanzó este cobarde ataque sin provocación alguna el domingo 7 de diciembre, Estados Unidos y el Imperio japonés están en estado guerra".
El secretario de Guerra escribió en su diario: "Cuando recibimos la noticia del ataque japonés, mi reacción inicial fue alivio porque la indecisión había terminado y ocurrió de tal manera que podría unificar a todo nuestro pueblo. Ese sentimiento persistió a pesar de las noticias de catástrofes. Este país, si está unido, no tiene nada que temer. Por otro lado, la apatía y las divisiones que fomentaban personas antipatrióticas eran muy desalentadoras".
Para el gobierno de Roosevelt, la guerra que quería y esperó tanto tiempo había estallado y le permitió seguir apareciendo como víctima de agresiones ajenas.
Pero al día siguiente el New York Times tituló así la noticia: "Attack Was Expected".

Por estos días se repite la versión oficial de los gobernantes de los Estados Unidos sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. Los medios de comunicación de todo el mundo como loros amaestrados repiten dicha versión, sin cuestionarla en lo más mínimo y dándola por cierta. Todas las críticas a la versión oficial, debidamente argumentadas y con sólidos fundamentos, son acalladas con el calificativo ligero de que se trata de teorías conspirativas.
Decir esto en realidad es un chiste de quinta categoría, porque si hay alguna teoría conspirativa, difícil de creer, es la que desde el mismo día de los acontecimientos dio el gobierno de George Bush II. Esa versión, en pocas palabras, afirma que varios terroristas de la red Al Qaeda, dirigida por Osama Bin Laden, secuestraron cuatro aviones que mantuvieron en su poder durante dos horas volando en el espacio aéreo de los Estados Unidos y luego los estrellaron contra el World Trade Center y el Pentágono.
Como resultado del impacto de los aviones se derrumbaron las torres gemelas y fue averiada la parte baja del edificio del Pentágono. Esta historia contiene tantas mentiras que es casi imposible encontrar en la historia de la humanidad una patraña semejante, plena de falsedad y manipulación. Por todo esto, es necesario recordar algunas de esas grandes mentiras.
PRIMERA MENTIRA: Los atentados del 11 S fueron organizados por Al Qaeda, dirigida por Osama Bin Laden.
Es significativo que a pocas horas de los atentados se supiera con tanta claridad, y sin realizar ninguna investigación independiente, que el organizador de los atentados fuera el magnate de Arabia Saudita Osama Bin Laden y una pretendida red terrorista bautizada como Al Qaeda. Para comenzar, Bin Laden fue preparado y financiado por la CIA desde los tiempos de los muhadines en Afganistán y el 10 de septiembre de 2001, el día anterior a los atentados, como está debidamente probado, estaba hospitalizado en un centro médico de la CIA en Rawalpindi, una ciudad de Pakistán, reponiéndose de un problema renal.
En cuanto Al Qaeda se refiere, resulta difícil creer en su existencia independiente, es decir, como una red terrorista con ramificaciones mundiales que puede atentar contra intereses de Estados Unidos casi en cualquier lugar del planeta. Eso es algo imposible de realizar en nuestro tiempo, al margen del apoyo de un poderoso Estado, en razón de lo cual no se requiere mucha imaginación para concluir que Al Qaeda es un invento de la CIA u otro nombre en clave de la CIA. Adicionalmente, el propio Ben Laden negó en varias ocasiones ser el responsable de los atentados y la voz que en una oportunidad se los atribuyó era una burda falsificación, realizada por servicios secretos de los Estados Unidos.
Otro hecho adicional que cuestiona la responsabilidad del millonario saudita radica en afirmar que desde unas cavernas de Afganistán, sin ningún medio de comunicación y sin poder disponer de grandes cantidades de dinero, urdió, financió y preparó durante años los atentados del 11 S y estos se realizaron de una forma tan elemental, cuando unos piratas secuestraron cuatro aviones y lo hicieron usando los cuchillos y los tenedores del propio servicio de cafetería de las aeronaves. Todo este cuanto es algo insostenible en estos tiempos de control tecnológico y financiero casi absoluto.
SEGUNDA MENTIRA: Varios comandos suicidas, formados por 19 terroristas islámicos, secuestraron cuatro aviones y los hicieron estrellar contra los objetivos escogidos, el World Trade Center y el Pentágono.
Resulta patético constatar que el mismo día de los atentados se estableciera con precisión la identidad de los responsables y además se descubriera que esos individuos habían preparado las acciones terroristas, en propio suelo de los Estados Unidos, durante varios meses.
¿Cómo es que se les identifica fácil y rápidamente luego de los atentados pero nunca se les detectó cuando vivían en Estados Unidos, donde se matricularon en cursos de aviación? De los 19 aeropiratas que, según dijeron las propias autoridades de los Estados Unidos, secuestraron los aviones y se inmolaron con ellos, seis están con vida. Se podría argüir que sólo es una coincidencia de homónimos. Sin embargo, los nombres de los supuestos terroristas venían acompañados de fotografías y de datos personales muy precisos, que no dejaban ninguna duda sobre la identidad de los acusados.
La información sobre los seis supuestos piratas que sobrevivieron a las acusaciones, fue suministrada por la BBC de Londres el 23 de septiembre de 2001. ¿Y si eso es así, por qué la versión oficial de los Estados Unidos nunca se modificó y sigue sosteniendo el estribillo de los 19 terroristas árabes que estrellaron los aviones?
Otros datos reveladores tienen que ver con la preparación que efectuaron los supuestos terroristas suicidas en escuelas de aviación de los Estados Unidos. Testimonios tanto de instructores como de otras personas que participaban en esos cursos son reiterativos en señalar que aquéllos eran tan torpes, sin ninguna actitud práctica para maniobrar una aeronave, que difícilmente podrían manejar un avión de juguete. Y sobre individuos tan limitados se nos ha dicho que fueron capaces de mantener durante dos horas unos aviones secuestrados en el espacio aéreo de los Estados Unidos –el más militarizado del mundo- y con una impresionante precisión y frialdad realizaron maniobras que sólo hubieran podido efectuar pilotos expertos, tales como estrellarlos contra las torres gemelas. Un dato complementario que no deja de sorprender radica en que dos de los supuestos secuestradores fueron entrenados en la Estación Aérea de la Marina de Estados Unidos en Pensacola, Florida. ¿Qué se puede pensar de esto?
TERCERA MENTIRA: Las torres gemelas del World Trade Center se derrumbaron como resultado del impacto de dos sendos aviones en las horas de la mañana del 11 S.
Tal vez las imágenes más vistas en la historia de la humanidad corresponden al momento en que se estrellaban los aviones contra las torres del WTC y al momento empezaron a caer, como si fueran de juguete, las gigantescas construcciones. Al ver esto, de manera inmediata se asocia la caída con el impacto, eso es lo que capta nuestro sentido común, algo que en apariencia no puede ser discutido. Pero vaya engaño, porque no ha sido la primera vez en la historia que algún avión se ha estrellado contra edificios y éstos no se han derrumbado, aunque si se han incendiado en la zona del impacto. Como es apenas normal un terrible choque, como el de grandes aviones, tiene que afectar esas construcciones, pero no a tal punto de derribarlas como si fueran castillos de naipes.
Hoy se sabe con exactitud que la demolición no fue producida por el choque, sino por una deflagración preparada de antemano y que se hizo coincidir con el impacto de los dos aviones. Equipos de arquitectos, ingenieros, expertos en explosivos han estado averiguando lo que sucedió y en diversos estudios han concluido que era físicamente imposible que las torres se fueran al piso como resultado del choque, porque las temperaturas que se produjeron tras el impacto no alcanzaron el nivel necesario para fundir o debilitar la estructura de acero que sostenía los edificios, y porque, salvo las demoliciones controladas, nunca antes ni después se había visto una caída libre en la que los pisos inferiores, con todo su peso en hormigón y acero, no ofrecen ninguna resistencia a los pisos de arriba.
Si eso no era posible, entonces algo diferente provocó el derrumbe y eso fue una explosión. Para ello se utilizó un explosivo llamado nanotermita que si se combina con algún oxidante puede cortar el acero en segundos, como si se tratara de mantequilla caliente. En efecto, residuos de ese explosivo fueron encontrados en el polvo cercano al lugar donde estaban las torres. Además, la nanotermita produce un color similar al que se desprendió en el momento del choque contra la torre 2. Una cuestión complementaria indica que ese explosivo tan sofisticado sólo puede ser manejado en los Estados Unidos por sectores ligados al complejo militar. Como lo ha dicho el científico danés Niels Harrit, quien comprobó sin ninguna duda que en los atentados se empleo nanotermita: “Esta sustancia ha sido únicamente preparada con contratos militares, en Estados Unidos y probablemente en los principales países aliados. Es una investigación militar secreta y seguramente no fue preparada en una cueva de Afganistán…”
Pero como si todo esto fuera poco, lo más contundente e inexplicable en la versión oficial está relacionado con el hecho indiscutible que, en realidad, no fueron dos sino tres los edificios que se cayeron en el complejo del WTC. En efecto, a las 5 y 30 de la tarde del 11 S, o sea, 9 horas después de la caída libre de las dos torres principales, se derrumbó la llamada Torre 7, situado a escasos 100 metros de la torre norte, siendo que contra ella no se estrelló ningún avión. ¿Por qué esa misteriosa Torre 7, de unos 47 pisos, se fue a tierra si no recibió impacto alguno? ¿Por qué se cayó muchas horas después del choque de los dos aviones y de manera similar como si fuera producto de una demolición? Es obvio que este suceso no puede ser explicado en el contexto de la “teoría oficial” del 11 S y por eso se procede a ocultarlo y por ello nadie habla de esa incomoda Torre 7.
CUARTA MENTIRA: El Pentágono fue impactado por un avión comercial poco después del ataque a las Torres Gemelas.
Esta afirmación no se sostiene de ninguna manera, porque resulta imposible que en este caso hayan dejado de operar las leyes físicas al suponer que el choque fue de tal magnitud que todo se pulverizó hasta desaparecer por completo. Porque, en efecto, del pretendido avión no quedaron restos ni huellas de ningún tipo, ni partes de los cuerpos de la tripulación o de los pasajeros. No quedo nada, ni vidrio, ni caucho, ni los metales de los que se hacen los aviones, ni los motores, ni las cajas negras, las que, según la versión oficial, se fundieron. Lo raro del caso estriba en que cuando se produce un accidente de avión quedan desperdigados a cientos de metros restos del fuselaje, de los asientos y de las maletas de los viajeros. Al mismo tiempo, diversas pruebas fotográficas, imágenes y testimonios comprueban que es físicamente imposible que un avión se hubiera estrellado contra el Pentágono, porque cómo explicar que un Boeing de cien toneladas de peso, de 38 metros de largo, y 13,60 metros de alto a una velocidad de 800 cientos kilómetros por hora se clavara contra el piso y sólo provocara un orificio de unos 5 metros de lado a lado y el césped que se encontraba a la entrada del edificio quedara completamente intacto.
Esto no quiere decir, desde luego, que el Pentágono no hubiera sido impactado, claro que lo fue, pero no por un avión, sino por un misil, como lo prueba el tamaño del orificio de entrada y el tipo de daños que produjo ya que atravesó por lo menos seis muros de hormigón. ¿Si fue un misil, porqué se sostiene, sin ningún tipo de evidencias que fue un avión el que se estrelló contra el Pentágono? ¿Qué pasó en realidad con el Boeing 757 que había sido secuestrado una hora antes? ¿Cómo lo hicieron desaparecer? ¿Qué les aconteció a sus tripulantes y pasajeros? Donald Rumsfeld, Halcón de Guerra y Secretario de Defensa (sic) de los Estados Unidos en el momento del ataque al Pentágono dijo en forma textual el 12 de octubre de 2001 que un “misil se estrelló y daño este edificio”. ¿Sólo un lapsus o una confesión de parte?
QUINTA MENTIRA: Un cuarto avión que fue secuestrado y que iba a ser estrellado contra un objetivo determinado se estrelló porque sus pasajeros se sublevaron e impidieron que se realizara el atentado previsto.
Como la versión que se impuso sobre los atentados se hizo copiando los guiones de baja calidad de la industria cinematográfica de Holywood, no podía faltar la nota sentimentaloide y heroica sobre el sacrificio que supuestamente llevaron a cabo ciertos estadounidenses durante los trágicos sucesos del 11 S. Al respecto se sostuvo que el cuarto avión secuestrado, el vuelo 93 de United Airlines, se había estrellado en Pensilvania por la acción decidida de los pasajeros. La pretendida prueba de esta aseveración: varias llamadas telefónicas hechas desde los teléfonos celulares que portaban los pasajeros del avión en donde le contaban a sus familiares en tierra lo que estaba aconteciendo en su terrible odisea aérea. Esas llamadas se hicieron cuando el avión volaba a 10 mil metros de altitud. Como parte de un pésimo guión hollywoodense el invento está muy bien, el único problema es que es falso de principio a fin, porque sencillamente en el 2001 las técnicas de telefonía celular por entonces existentes no permitían que se realizaran comunicaciones a esa altura.
Las afirmaciones centrales de la versión dominante sobre lo que paso el 11 S son falsas de principio a fin, hasta el punto que se han encontrado 145 mentiras e inexactitudes en uno de los informes oficiales sobre los atentados. Esto no nos sorprende porque Estados Unidos ha hecho suya la máxima nazista que reza que una mentira de tanto ser repetida se convierte en verdad. Además, y esto es lo importante, el 11 S se convirtió en el pretexto añorado por el imperialismo estadounidense que le ha permitido, con la compañía de todos sus lacayos y sirvientes en el planeta, invadir, bombardear y masacrar pueblos, para apropiarse de su petróleo y recursos naturales, a nombre de la “guerra contra el terrorismo”, que según los anuncios de los ideólogos del terror infinito va a durar cien años, lo cual quiere decir que al planeta le esperan otros noventa años de “conmoción y pavor”.
Estaria bueno debatirlo mas allá de los que creemos que en realidad estos 3 temas fueron, son y serán mentira nos aferremos a nuestra creencia.
Siganme para ver mis otros post.
Saludos gente
La llegada a la luna
La llegada a la Luna.. ¿Fraude o realidad?
La llegada del hombre a la Luna fue sin duda uno de los mayores logros de la humanidad en la historia, digamos, actual. Sin embargo, existen dudas fundamentales que podrían develar que esta incursión del hombre a la Luna no se realizó en las fechas que todo el mundo conocemos.
A saber..
La rivalidad
En plena guerra fría la rivalidad entre Estados Unidos y la ya desaparecida U.R.S.S (actualmente Rusia) era patente en todos los aspectos, la carrera espacial no lo era menos. El afán de demostrar cuál era la primera potencia los embarcaba en una carrera frenética por "llegar" antes que su rival a cumplir sus objetivos, no valía con conseguir un viaje espacial o conseguir llegar y regresar de la Luna, solo orbitándola por ejemplo.
En esto la U.R.S.S sacaba ventaja, el 4 de Octubre de 1957, los rusos logran poner en órbita el primer ingenio humano alrededor de la tierra, el satélite Sputnik (era una esfera de aluminio de poco mas de medio metro de diámetro y 83 kg. de peso que apenas contenía dos medidores de temperatura y otro de electrones pero que cumplió perfectamente su misión de orbitar la Tierra y machacar el orgullo norteamericano).
Cuando los estadounidenses intentan reponerse lanzando el "Vanguard 1" obtienen un muy televisado y comentado fracaso al desplomarse el lanzador apenas unos metros del suelo. Mientras, los rusos colocan a la perra Laika en el espacio, ostentando los títulos del primer ser vivo terrestre en el espacio exterior y de primera víctima por falta de oxígeno de la carrera espacial.
Siguiendo con su ventaja, Rusia es el primero de los dos (el único para mi gusto) en conseguir enviar un hombre al espacio, el 12 de Abril de 1961, consiguen colocar a Yuri Gagarin en una órbita entre los 181 y 327 km. de altitud durante 108 minutos.
En 1966, la "Lunik 2" soviética consigue alunizar y, tras desplegar sus antenas, retransmite las primeras imágenes directas de la superficie lunar.
Los "yankees" con la moral por el suelo deciden jugarse el todo por el todo y su presidente mediante un comunicado televisado promete a los americanos que centrarán todos sus esfuerzos en conseguir enviar el primer hombre a la Luna, y que además alunice.
El "Plan B" y Primeros misterios
Bajo este ambiente de presión se veían muy forzados a lograr resultados, y estudiosos del tema (yo soy uno muejejeje) aseguran que se vieron obligados a idear un "Plan B", este se basaría en realizar unas filmaciones en un estudio de Hollywood, en los que la NASA simularía una hipotética llegada a la Luna que en caso de no producirse mostrarían en TV para no hacer público otro fracaso mas.
Muchos eruditos del tema afirman que la tecnología de la época no estaba suficientemente avanzada para un logro así, las computadoras apenas tenían 64 kb. de memoria y se colgaban con demasiada frecuencia, tampoco se tenían datos exactos del lugar donde se iba a alunizar, se trataba de una misión suicida, así lo describieron.
El alunizaje
No deja de sorprender tampoco el breve espacio de tiempo que los astronautas permanecieron en la superficie lunar, la misión estaba programada para tres días de estancia y su paseo lunar se redujo a tan solo 2 horas, a esto añadirle que la vuelta se realizó con mucha antelación a lo planeado, tan solo 21 horas en total sobre la superficie lunar.
¿Cómo es posible que desde la llegada hasta la incursión a pie transcurrieran 7 horas? ¿No hace suponer que el paseo lunar fue más largo del que nos explicaron?
La versión oficial fue que los astronautas tuvieron dudas sobre la capacidad de la superficie lunar de aguantar sus pesos sin hundirse. Ahora la pregunta sería:
¿Acaso el módulo lunar con ellos dentro no pesaba más?
Por último, y creo que mas importante: "Los detalles fotográficos inexplicables"
Ausencia de estrellas: En el testimonio de todos los astronautas hay un denominador común: "el cielo parecía una mar de estrellas", no es extraño entonces que en ninguna fotografía aparezca una sola estrella, sin contaminación ni nubes deberían verse con claridad. La explicación de la NASA es muy simple debido a los grandes reflejos que producían tanto la superficie lunar como los trajes de los astronautas donde se usaron cámaras con un lente preparado para soportar esos fuertes brillos, la explicación parece válida, salvo que sea un fotógrafo experto y se conozca el uso de esos lentes y como la imagen pierde nitidez, cosa que no sucede en ninguna fotografía, incluso se puede ver con detalle la palabra "UNITED STATES" en la bandera estadounidense en partes que con una sola fuente de luz, el Sol, deberían parecer como una zona sombreada.
La bandera ondeante: La Luna carece de vientos, es un ambiente de tranquilidad, no existe fuerza alguna que pueda hacer ondear una bandera.. ahora.. ¿Cómo es posible entonces que aparezca tan rápidamente el símbolo norteamericano ondeando como si existiese un fuerte viento? La excusa fue que se usaron alambres para que parezca el flamea, por favor..
Misteriosas sombras: Existen gran número de imágenes en las que sucede un caso muy extraño, las sombras no aparecen de forma paralela, esto quiere decir que existía más de una fuente de luz.
Cosa imposible ya que las incursiones lunares nunca tuvieron más apoyo luminoso que el del Sol y este solo generaría sombras en una dirección.
Pisadas debajo del Modulo espacial: ¿Cómo es posible que se puedan apreciar en algunas imágenes pisadas debajo del Modulo que las propulsó? Incluso si un astronauta se hubiese metido debajo para hacer alguna comprobación, toda la arena y polvo que pudiese habar debajo del modulo lunar se habría levantado debido a la fuerza de sus reactores al aterrizar.
Fotos distintas con idénticos accidentes geográficos: Se pueden observar varias fotos con idénticos accidentes geográficos, esto es del todo imposible porque cada incursión en la Luna se "posó" en una zona distinta del satélite.
Marcador de la cámara por debajo de la imagen: Otro efecto que se produce en varias fotografías es que el marcador de la cámara queda por debajo de la imagen, como si ésta estuviese superpuesta, cosa que es imposible y solo se puede producir cuando se pega algo sobre una foto ya que el marcador es una cruz ajena a la imagen que solo sirve para encuadrar la imagen.
Conclusión:
Pueden ser varias cosas:
- El hombre no llegó a la Luna y se trata de tan solo un montaje en un estudio de cine que pretendía enervar su espíritu patriótico americano.
- Las imágenes fueron retocadas sobre las originales para ocultar algo o tal vez para mostrar simbolos patrióticos.
- La continuidad en los "cortes" en la emisión y la sorpresa que mostraron los técnicos de la NASA en determinadas filamaciones que decidieron censurar, nos hace pensar que se nos ocultó parte de la información, información que se tapó en fotografías y videos haciendo un montaje.
- Y lo más importante: ¿Por qué se suspendieron los vuelos tripulados a la Luna en el principio de la década del 70?
¿A qué se debe que ningún hombre haya vuelto a pisar la Luna después de 1972?
Sos dudas que quedarán siempre, yo por lo menos me inclino en que fue todo un montaje para "tratar" de ganarle a los rusos. Ah, me olvidaba.. ¿No es raro que haya habido muertes dudosas de gente que estaba involucrada en el viaje espacial?
El ataque a Pearl Harbor
Los documentos confidenciales publicados en 1995 en Estados Unidos demostraron que el ataque japonés a Pearl Habour no fue ninguna sorpresa para nadie, y menos para el gobierno de Roosvelt. El persistente fraude histórico y las películas de Hollywood han inculcado en todo el mundo una patraña que encubre un grave crimen por parte del gobierno estadounidense contra su propia población. Cuando Estados Unidos honra a los 2.400 muertos caídos en aquel ataque, derrama lágrimas de cocodrilo.
El espionaje estadounidense estaba al corriente de los planes militares de Japón por adelantado, pero no los pusieron en conocimiento de los mandos militares de Hawai, el almirante Husband E. Kimmel y el teniente general Walter Short. Tras el ataque, ambos oficiales fueron relevados de sus cargos, inculpados por fracasar en la defensa de Pearl Harbour contra del ataque, y degradados de su rango. La manipulación ha sido de tal calibre y tan prolongada que en 2000 Clinton pidió al Congreso que los comandantes fueran restituidos en sus rangos.
El ataque por sorpresa era una táctica conocida de los imperialistas nipones. En la noche del 8 de febrero de 1904, la flota japonesa también lanzó un ataque sorpresa en Port Arthur contra Rusia y bloqueó a la marina rusa, iniciando así otra guerra. Los militares estadounidenses conocían de sobra esa experiencia porque la estudiaban en las academias y habían realizado numerosas maniobras navales para prevenirla. Los planes de la Marina estadounidense siempre asumieron que, en caso de guerra, Japon atacaría a su flota en donde estuviera atracada.
En 1932 durante las maniobras Grand Joint del ejército y de la marina de guerra de Estados Unidos, el almirante Yarnell simuló un ataque con 152 aviones media hora antes de amanecer, sorpendiendo a los defensores de Pearl Habour. También era Domingo. En su informe determinó que la mejor manera de atacar Pearl Habour era un domingo por la mañana con aviones despegando desde los portaviones.
En 1938 el almirante Ernst dirigió un ataque aéreo desde el portaviones USS Saratoga contra Pearl Habour en otro ejercicio bélico de entrenamiento.
Por consiguiente, el mito del ataque por sorpresa a Pearl Habour no se sostiene. Pero el fraude a la historia va mucho más allá: Estados Unidos provocó el ataque de Japón para asumir su conocido papel de víctima; es un gobierno pacifista, no quiere la guerra pero las agresiones le obligan a tomar medidas drásticas.
El reparto del mundo
En el Extremo Oriente los imperialistas se habían repartido las áreas de influencia tras la Primera Guerra Mundial. Las fuerzas hegemónicas en la región eran Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, además de otros beneficiarios menores, como Holanda. En el continente americano Estados Unidos había impuesto la estrategia conocida como "doctrina Monroe", consistente en no permitir injerencia ni competencia alguna, considerando que América entera era su terreno privativo. Pero en Asia eran partidarios del saqueo conjunto de China por varias potencias imperialistas (la política de "puertas abiertas".
Tras su victoria militar sobre Rusia en la guerra de 1905, Japón era una potencia emergente en Extremo Oriente y aunque en el reparto del mundo les correspondió algunos pequeños enclaves arrancados a Alemania por el Tratado de Versalles, sus derechos eran mínimos. Al igual que los imperialistas europeos, Japón pretendía tener su propia área de influencia en una región que formaba parte de su entorno natural. Tratando de imponer su propia doctrina Monroe, en la versión de Asia para los asiáticos, Japón invadió el norte de China en 1937 para crear un enclave colonial de dominación exclusiva.
El enfrentamiento con Estados Unidos se hizo insostenible. Además, los imperialistas japoneses estaban introduciéndose en zonas que Estados Unidos consideraba vitales, como las fuentes de caucho y estaño del sudeste asiático. Estados Unidos no estaba dispuesto a renunciar a su creciente influencia en Asia y comenzó a apoyar a las fuerzas nacionalistas de Chiang Kai Tschek que resisitían a los japonses en Manchuria.
La escalada bélica
El 26 de julio de 1939 Estados Unidos anuló su tratado comercial con Japón, imponiendo un embargo unilateral de materias primas, como petroleo, chatarra y otras de primera necesidad. El embargo supuso un fuerte golpe para el esfuerzo bélico del Imperio nipón. El bloqueo económico es una medida hostil, la puerta abierta hacia la guerra.
Se desató el rearme. El año anterior Estados Unidos había aprobado la Ley de Expansión naval que convertía al país en una potencia marítima. Japón respondió anulando el tratado naval de 1922 que le impedía construir buques de más de 35.000 toneladas y el 27 de septiembre firmó el acuerdo tripartito con Alemania e Italia. Para a los japoneses la flota estadounidense era la única amenaza.
A petición del ministro de la guerra Stimson, el 7 de octubre de 1939 Arthur McCollum, miembro de la ONI (Oficina de Inteligencia Naval), redactó un informe secreto que contenía ocho medidas para inducir a Japón a atacar a Estados Unidos, poniendo en acción las previsiones de asistencia recíprocas del Pacto Tripartito e introduciendo a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. El memorando ha permanecido confidencial durante más de medio siglo.
Roosvelt puso en marcha las ocho medidas propuestas por McCollum en su informe. La primera de ellas consistía en situar a la flota en Hawai como cebo dentro del radio de alcance de los portaviones nipones. El 8 de octubre de 1939 Roosevelt llamó al Comandante en Jefe de la flota de Estados Unidos, el almirante James O. Richardson, para informarle del proyecto de poner a las fuerzas militares de Pearl Harbour como cebo. Tras una discusión, el almirante se opuso pero Roosevelt ordenó a la flota avanzar desde la costa oeste de Estados Unidos hasta Hawai. Richardson fue destituido de su cargo.
El equipo de espionaje militar en Hawai fue trasladado al continente americano, dejando a las islas a merced de la información suministrada desde el continente. El jefe de la inteligencia naval, el capitan Kirk, fue reemplazado por insistir en advertir a los mandos en Hawai de los planes japoneses de ataque.
En lugar de Richardson Roosevelt puso a un oscuro oficial naval, el contralmirante Husband E. Kimmel, al frente de la flota en Hawai. Kimmel fue promovido a almirante, tomnado el mando el 1 de febrero de 1941. Por su parte, Walter Short fue promovido de general a teniente general y se le otorgó el mando de las tropas de Hawai.
Los ruidos del silencio
El 27 de enero de 1941 Ricardo Shreiber, embajador peruano en Tokio le informó a Max Bishop, tercer secretario de la embajada de Estados Unidos que había un plan japonés para atacar por sorpresa Pearl Habour. Esta información fue enviada a la ONI y al almirante Kimmel en Hawai. Por su parte, Joseph C. Grew, embajador de Estados Unidos en Tokio, también cablegrafió a Washington idéntica información.
El 31 de marzo un informe de la Marina de Bellinger y Martin predice que si Japón declara la Guerra a Estados Unidos, el golpe podria ser en Pearl Habour sin previo aviso y al amanecer de un domingo, como es costumbre en la guerra japonesa.
A pesar de la leyenda de que la fuerza atacante mantuvo un silencio de radio estricto, desde agosto de 1940 la inteligencia naval de Estados Unidos interceptaba y descifraba los mensajes de los diplomáticos y militares nipones. Entre el 16 de noviembre y el 7 de diciembre de 1941 Estados Unidos interceptó 663 mensajes por radio entre Tokio y la fuerza de ataque, o sea, aproximadamente uno cada hora. Un mensaje del almirante Yamamoto no dejaba ninguna duda de que Pearl Harbour era el blanco del ataque japonés.
El FBI grabó todas las conversaciones telefónicas de la embajada japonesa en Washington, entre ellas una conversación no codificada entre un funcionario de la embajada que preguntaba a Tokio cuándo era la hora cero. Desde el otro lado del hilo K.Yamamoto le dijo que la hora cero es el 8 de diciembre (horario de Tokio, que significa 7 de diciembre en el horario de Hawai).
Más de medio siglo después, la Agencia de Seguridad Nacional sigue negándose a desclasificar los mensajes para no deshacer el fraude del ataque por sorpresa a Pearl Harbour.
El cebo en la ratonera
El 10 de julio el agregado militar de Estados Unidos en Tokio, Smith-Hutton, informó que la Armada japonesa había estado practicando secretamente ataques aéreos con torpedos contra grandes buques.
El 26 de julio los imperialistas nipones ocuparon el sur de Vietnam, una importante zona productora de caucho. Al día siguiente Washington congeló todas las cuentas bancarias japonesas en Estados Unidos y obligó a Inglaterra y Holanda a hacer lo mismo.
El 24 de septiembre los estadounidenses descifraron un despacho de la inteligencia naval japonesa al cónsul general de Japón en Honolulu. La transmisión solicitaba los lugares exactos de los buques en Pearl Harbour. Washington no remitió la información a los mandos en Pearl Harbour.
En octubre, desde su puesto en Tokio, Richard Sorge informó a Moscú que los japoneses se disponían a atacar Pearl Habour dentro de 60 días. Desde Moscú le respondieron que iban a transmitir la alerta a Estados Unidos. Todas las referencias a Pearl Habour en la copia de la confesion de Sorge a los japoneses que guardaba el Departamento de Guerra de Estados Unidos (32.000 palabras) fueron borradas de los archivos.
El 30 de octubre el agente coreano Kilsoo Haan informó al senador Guy Gillette que los japoneses planeaban atacar Pearl Habour en diciembre o a más tardar en enero. Gillette alertó al Departamento de Estado, al Ejército, a la ONI y a Roosvelt personalmente.
El 13 de noviembre el embajador de Alemania en Washington, Dr. Thomsen, un furibundo antinazi, relató a la ONI que Pearl Habour podría ser atacado.
El 14 de noviembre la Marina Mercante japonesa fue alertada de que las señales de reconocimiento para tiempo de guerra entrarían en vigor desde el 1 de diciembre. La ONI interceptó este mensaje.
El 16 de noviembre las primeras unidades japonesas de ataque, los submarinos Midget, zarpan hacia Hawai. El director de la CIA, Allen Dulles, dijo diez años más tarde que Estados Unidos fue alertada a mediados de noviembre de que la flota japonesa había zarpado y se disponía a atacar Pearl Harbour.
El 25 de noviembre el secretario de Estado, Cordell Hull, envió un ultimátum a Japón: evacuar Indochina y China, y reconocer al general Chiang Kai-shek como único gobierno legítimo de China. Sabía que Japón no podía acceder. Esa misma tarde, el secretario de Guerra escribió en su diario: "[El presidente] mencionó la probabilidad de que Japón nos ataque, quizás el lunes que viene, porque es notorio por atacar sin advertencia, y nos preguntó qué hacer. Lo importante es que dispare primero pero que no nos cause daños excesivos. Es mucho pedir".
Al día siguiente, el jefe del Estado Mayor del Ejército, George C. Marshall, envió un cable al comandante de Hawai: "Parece que las negociaciones con Japón han terminado y que existe muy poca posibilidad de que Japón acepte continuarlas. Es difícil predecir sus acciones, pero podría iniciar hostilidades en cualquier momento. Si no se pueden evitar, Estados Unidos quiere que Japón lance el primer ataque. Eso no debe restringirle a una línea de conducta que ponga en peligro sus defensas. Antes de que Japón inicie hostilidades, debe realizar reconocimiento y otras medidas que considere necesarias, pero se deben llevar a cabo de tal manera que no asusten a la población civil ni le indiquen su propósito. Manténganos al tanto de las medidas que tome. Si comienzan las hostilidades, debe llevar a cabo la tarea asignada en Rainbow Five con relación a Japón. Se debe limitar la diseminación de esta información ultrasecreta a la mínima cantidad posible de oficiales".
El 26 de noviembre Washington ordena que los portaviones Enterprise y Lexington así como 50 cazas abandonen Pearl Harbour "tan pronto como sea posible".
El 26 y 29 de noviembre y el 2 de diciembre MacArthur envió tres mensajes falsos a Hawai dando una posición errónea de la flota japonesa, diciendo que estaba en el Mar de China.
El 27 y 28 de noviembre de 1941, Roosevelt ordenó expresamente al almirante Kimmel y al general Short permanecer a la defensiva pues “Estados Unidos desea que Japón cometa el primer acto abierto”.
El domingo 7 de diciembre de 1941 la marina japonesa atacó la flota estadounidense anclada en la base naval de Pearl Habour. 181 aviones japoneses lanzaron el ataque, que duró dos horas. 21 naves de la flota de Estados Unidos fueron destruidas.
Inmediatamente, Roosevelt anunció que Estados Unidos se lanzaría a la guerra: "Nuestro pueblo, nuestro territorio y nuestros intereses están en grave peligro... He pedido que el Congreso declare que desde que Japón lanzó este cobarde ataque sin provocación alguna el domingo 7 de diciembre, Estados Unidos y el Imperio japonés están en estado guerra".
El secretario de Guerra escribió en su diario: "Cuando recibimos la noticia del ataque japonés, mi reacción inicial fue alivio porque la indecisión había terminado y ocurrió de tal manera que podría unificar a todo nuestro pueblo. Ese sentimiento persistió a pesar de las noticias de catástrofes. Este país, si está unido, no tiene nada que temer. Por otro lado, la apatía y las divisiones que fomentaban personas antipatrióticas eran muy desalentadoras".
Para el gobierno de Roosevelt, la guerra que quería y esperó tanto tiempo había estallado y le permitió seguir apareciendo como víctima de agresiones ajenas.
Pero al día siguiente el New York Times tituló así la noticia: "Attack Was Expected".

El ataque a las Torres gemelas
Por estos días se repite la versión oficial de los gobernantes de los Estados Unidos sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. Los medios de comunicación de todo el mundo como loros amaestrados repiten dicha versión, sin cuestionarla en lo más mínimo y dándola por cierta. Todas las críticas a la versión oficial, debidamente argumentadas y con sólidos fundamentos, son acalladas con el calificativo ligero de que se trata de teorías conspirativas.
Decir esto en realidad es un chiste de quinta categoría, porque si hay alguna teoría conspirativa, difícil de creer, es la que desde el mismo día de los acontecimientos dio el gobierno de George Bush II. Esa versión, en pocas palabras, afirma que varios terroristas de la red Al Qaeda, dirigida por Osama Bin Laden, secuestraron cuatro aviones que mantuvieron en su poder durante dos horas volando en el espacio aéreo de los Estados Unidos y luego los estrellaron contra el World Trade Center y el Pentágono.
Como resultado del impacto de los aviones se derrumbaron las torres gemelas y fue averiada la parte baja del edificio del Pentágono. Esta historia contiene tantas mentiras que es casi imposible encontrar en la historia de la humanidad una patraña semejante, plena de falsedad y manipulación. Por todo esto, es necesario recordar algunas de esas grandes mentiras.
PRIMERA MENTIRA: Los atentados del 11 S fueron organizados por Al Qaeda, dirigida por Osama Bin Laden.
Es significativo que a pocas horas de los atentados se supiera con tanta claridad, y sin realizar ninguna investigación independiente, que el organizador de los atentados fuera el magnate de Arabia Saudita Osama Bin Laden y una pretendida red terrorista bautizada como Al Qaeda. Para comenzar, Bin Laden fue preparado y financiado por la CIA desde los tiempos de los muhadines en Afganistán y el 10 de septiembre de 2001, el día anterior a los atentados, como está debidamente probado, estaba hospitalizado en un centro médico de la CIA en Rawalpindi, una ciudad de Pakistán, reponiéndose de un problema renal.
En cuanto Al Qaeda se refiere, resulta difícil creer en su existencia independiente, es decir, como una red terrorista con ramificaciones mundiales que puede atentar contra intereses de Estados Unidos casi en cualquier lugar del planeta. Eso es algo imposible de realizar en nuestro tiempo, al margen del apoyo de un poderoso Estado, en razón de lo cual no se requiere mucha imaginación para concluir que Al Qaeda es un invento de la CIA u otro nombre en clave de la CIA. Adicionalmente, el propio Ben Laden negó en varias ocasiones ser el responsable de los atentados y la voz que en una oportunidad se los atribuyó era una burda falsificación, realizada por servicios secretos de los Estados Unidos.
Otro hecho adicional que cuestiona la responsabilidad del millonario saudita radica en afirmar que desde unas cavernas de Afganistán, sin ningún medio de comunicación y sin poder disponer de grandes cantidades de dinero, urdió, financió y preparó durante años los atentados del 11 S y estos se realizaron de una forma tan elemental, cuando unos piratas secuestraron cuatro aviones y lo hicieron usando los cuchillos y los tenedores del propio servicio de cafetería de las aeronaves. Todo este cuanto es algo insostenible en estos tiempos de control tecnológico y financiero casi absoluto.
SEGUNDA MENTIRA: Varios comandos suicidas, formados por 19 terroristas islámicos, secuestraron cuatro aviones y los hicieron estrellar contra los objetivos escogidos, el World Trade Center y el Pentágono.
Resulta patético constatar que el mismo día de los atentados se estableciera con precisión la identidad de los responsables y además se descubriera que esos individuos habían preparado las acciones terroristas, en propio suelo de los Estados Unidos, durante varios meses.
¿Cómo es que se les identifica fácil y rápidamente luego de los atentados pero nunca se les detectó cuando vivían en Estados Unidos, donde se matricularon en cursos de aviación? De los 19 aeropiratas que, según dijeron las propias autoridades de los Estados Unidos, secuestraron los aviones y se inmolaron con ellos, seis están con vida. Se podría argüir que sólo es una coincidencia de homónimos. Sin embargo, los nombres de los supuestos terroristas venían acompañados de fotografías y de datos personales muy precisos, que no dejaban ninguna duda sobre la identidad de los acusados.
La información sobre los seis supuestos piratas que sobrevivieron a las acusaciones, fue suministrada por la BBC de Londres el 23 de septiembre de 2001. ¿Y si eso es así, por qué la versión oficial de los Estados Unidos nunca se modificó y sigue sosteniendo el estribillo de los 19 terroristas árabes que estrellaron los aviones?
Otros datos reveladores tienen que ver con la preparación que efectuaron los supuestos terroristas suicidas en escuelas de aviación de los Estados Unidos. Testimonios tanto de instructores como de otras personas que participaban en esos cursos son reiterativos en señalar que aquéllos eran tan torpes, sin ninguna actitud práctica para maniobrar una aeronave, que difícilmente podrían manejar un avión de juguete. Y sobre individuos tan limitados se nos ha dicho que fueron capaces de mantener durante dos horas unos aviones secuestrados en el espacio aéreo de los Estados Unidos –el más militarizado del mundo- y con una impresionante precisión y frialdad realizaron maniobras que sólo hubieran podido efectuar pilotos expertos, tales como estrellarlos contra las torres gemelas. Un dato complementario que no deja de sorprender radica en que dos de los supuestos secuestradores fueron entrenados en la Estación Aérea de la Marina de Estados Unidos en Pensacola, Florida. ¿Qué se puede pensar de esto?
TERCERA MENTIRA: Las torres gemelas del World Trade Center se derrumbaron como resultado del impacto de dos sendos aviones en las horas de la mañana del 11 S.
Tal vez las imágenes más vistas en la historia de la humanidad corresponden al momento en que se estrellaban los aviones contra las torres del WTC y al momento empezaron a caer, como si fueran de juguete, las gigantescas construcciones. Al ver esto, de manera inmediata se asocia la caída con el impacto, eso es lo que capta nuestro sentido común, algo que en apariencia no puede ser discutido. Pero vaya engaño, porque no ha sido la primera vez en la historia que algún avión se ha estrellado contra edificios y éstos no se han derrumbado, aunque si se han incendiado en la zona del impacto. Como es apenas normal un terrible choque, como el de grandes aviones, tiene que afectar esas construcciones, pero no a tal punto de derribarlas como si fueran castillos de naipes.
Hoy se sabe con exactitud que la demolición no fue producida por el choque, sino por una deflagración preparada de antemano y que se hizo coincidir con el impacto de los dos aviones. Equipos de arquitectos, ingenieros, expertos en explosivos han estado averiguando lo que sucedió y en diversos estudios han concluido que era físicamente imposible que las torres se fueran al piso como resultado del choque, porque las temperaturas que se produjeron tras el impacto no alcanzaron el nivel necesario para fundir o debilitar la estructura de acero que sostenía los edificios, y porque, salvo las demoliciones controladas, nunca antes ni después se había visto una caída libre en la que los pisos inferiores, con todo su peso en hormigón y acero, no ofrecen ninguna resistencia a los pisos de arriba.
Si eso no era posible, entonces algo diferente provocó el derrumbe y eso fue una explosión. Para ello se utilizó un explosivo llamado nanotermita que si se combina con algún oxidante puede cortar el acero en segundos, como si se tratara de mantequilla caliente. En efecto, residuos de ese explosivo fueron encontrados en el polvo cercano al lugar donde estaban las torres. Además, la nanotermita produce un color similar al que se desprendió en el momento del choque contra la torre 2. Una cuestión complementaria indica que ese explosivo tan sofisticado sólo puede ser manejado en los Estados Unidos por sectores ligados al complejo militar. Como lo ha dicho el científico danés Niels Harrit, quien comprobó sin ninguna duda que en los atentados se empleo nanotermita: “Esta sustancia ha sido únicamente preparada con contratos militares, en Estados Unidos y probablemente en los principales países aliados. Es una investigación militar secreta y seguramente no fue preparada en una cueva de Afganistán…”
Pero como si todo esto fuera poco, lo más contundente e inexplicable en la versión oficial está relacionado con el hecho indiscutible que, en realidad, no fueron dos sino tres los edificios que se cayeron en el complejo del WTC. En efecto, a las 5 y 30 de la tarde del 11 S, o sea, 9 horas después de la caída libre de las dos torres principales, se derrumbó la llamada Torre 7, situado a escasos 100 metros de la torre norte, siendo que contra ella no se estrelló ningún avión. ¿Por qué esa misteriosa Torre 7, de unos 47 pisos, se fue a tierra si no recibió impacto alguno? ¿Por qué se cayó muchas horas después del choque de los dos aviones y de manera similar como si fuera producto de una demolición? Es obvio que este suceso no puede ser explicado en el contexto de la “teoría oficial” del 11 S y por eso se procede a ocultarlo y por ello nadie habla de esa incomoda Torre 7.
CUARTA MENTIRA: El Pentágono fue impactado por un avión comercial poco después del ataque a las Torres Gemelas.
Esta afirmación no se sostiene de ninguna manera, porque resulta imposible que en este caso hayan dejado de operar las leyes físicas al suponer que el choque fue de tal magnitud que todo se pulverizó hasta desaparecer por completo. Porque, en efecto, del pretendido avión no quedaron restos ni huellas de ningún tipo, ni partes de los cuerpos de la tripulación o de los pasajeros. No quedo nada, ni vidrio, ni caucho, ni los metales de los que se hacen los aviones, ni los motores, ni las cajas negras, las que, según la versión oficial, se fundieron. Lo raro del caso estriba en que cuando se produce un accidente de avión quedan desperdigados a cientos de metros restos del fuselaje, de los asientos y de las maletas de los viajeros. Al mismo tiempo, diversas pruebas fotográficas, imágenes y testimonios comprueban que es físicamente imposible que un avión se hubiera estrellado contra el Pentágono, porque cómo explicar que un Boeing de cien toneladas de peso, de 38 metros de largo, y 13,60 metros de alto a una velocidad de 800 cientos kilómetros por hora se clavara contra el piso y sólo provocara un orificio de unos 5 metros de lado a lado y el césped que se encontraba a la entrada del edificio quedara completamente intacto.
Esto no quiere decir, desde luego, que el Pentágono no hubiera sido impactado, claro que lo fue, pero no por un avión, sino por un misil, como lo prueba el tamaño del orificio de entrada y el tipo de daños que produjo ya que atravesó por lo menos seis muros de hormigón. ¿Si fue un misil, porqué se sostiene, sin ningún tipo de evidencias que fue un avión el que se estrelló contra el Pentágono? ¿Qué pasó en realidad con el Boeing 757 que había sido secuestrado una hora antes? ¿Cómo lo hicieron desaparecer? ¿Qué les aconteció a sus tripulantes y pasajeros? Donald Rumsfeld, Halcón de Guerra y Secretario de Defensa (sic) de los Estados Unidos en el momento del ataque al Pentágono dijo en forma textual el 12 de octubre de 2001 que un “misil se estrelló y daño este edificio”. ¿Sólo un lapsus o una confesión de parte?
QUINTA MENTIRA: Un cuarto avión que fue secuestrado y que iba a ser estrellado contra un objetivo determinado se estrelló porque sus pasajeros se sublevaron e impidieron que se realizara el atentado previsto.
Como la versión que se impuso sobre los atentados se hizo copiando los guiones de baja calidad de la industria cinematográfica de Holywood, no podía faltar la nota sentimentaloide y heroica sobre el sacrificio que supuestamente llevaron a cabo ciertos estadounidenses durante los trágicos sucesos del 11 S. Al respecto se sostuvo que el cuarto avión secuestrado, el vuelo 93 de United Airlines, se había estrellado en Pensilvania por la acción decidida de los pasajeros. La pretendida prueba de esta aseveración: varias llamadas telefónicas hechas desde los teléfonos celulares que portaban los pasajeros del avión en donde le contaban a sus familiares en tierra lo que estaba aconteciendo en su terrible odisea aérea. Esas llamadas se hicieron cuando el avión volaba a 10 mil metros de altitud. Como parte de un pésimo guión hollywoodense el invento está muy bien, el único problema es que es falso de principio a fin, porque sencillamente en el 2001 las técnicas de telefonía celular por entonces existentes no permitían que se realizaran comunicaciones a esa altura.
Las afirmaciones centrales de la versión dominante sobre lo que paso el 11 S son falsas de principio a fin, hasta el punto que se han encontrado 145 mentiras e inexactitudes en uno de los informes oficiales sobre los atentados. Esto no nos sorprende porque Estados Unidos ha hecho suya la máxima nazista que reza que una mentira de tanto ser repetida se convierte en verdad. Además, y esto es lo importante, el 11 S se convirtió en el pretexto añorado por el imperialismo estadounidense que le ha permitido, con la compañía de todos sus lacayos y sirvientes en el planeta, invadir, bombardear y masacrar pueblos, para apropiarse de su petróleo y recursos naturales, a nombre de la “guerra contra el terrorismo”, que según los anuncios de los ideólogos del terror infinito va a durar cien años, lo cual quiere decir que al planeta le esperan otros noventa años de “conmoción y pavor”.
Estaria bueno debatirlo mas allá de los que creemos que en realidad estos 3 temas fueron, son y serán mentira nos aferremos a nuestra creencia.
Siganme para ver mis otros post.
Saludos gente

