InicioInfoLa Biblia y el exceso del mal: Job



Les dejo en el post un texto, el cual fue el que hizo que me acercara a la religión.


LA BIBLIA Y EL EXCESO DEL MAL: JOB



La biblia se ha planteado el problema del mal en toda su extensión. Los salmos están llenos de gritos de sufrimiento humano que se elevan al cielo. Israel conoció el mal de la esclavitu en Egipto. Es un pueblo que ha sufrido demasiado. El antiguo testamento conocía bien las respuestas clásicas. El bien en el mundo es para los buenos una recompensa, y el mal para los malos un castigo. “Ninguna adversidad vendrá sobre el justo, mientas que los injustos estarán colmados de males” (Prov 12,21). La felicidad es signo de virtud, la desgracia signo del pecado. Tal es la doctrina de numerosos textos de los libros sapienciales y de los salmos. Dios es considerado el autor de esta justicia.


Evidentemente está respuestas no bastaban. Por eso encontramos en el Antiguo Testamento un libro entero consagrado al estudio de esta dolorosa cuestión: el libro de Job. Job es “el exceso del mal” (Philippe Némo)


Porque estas presuntas respuestas son desmentidas por la experiencia. ¿Por qué hay tantos justos que sufren y tantos malvados que viven con abundancia todo? ¿ Por qué estas injusticia? La cuestión es tanto más aguda cuanto que el pueblo de Israel no ha descubierto todavía la resurrección de la carne. No cree en ninguna vida digna de este nombre después de la muerte, sino en el estado de sheol, es decir en una existencia de vagas sombras relegadas en una prisión subterránea. La retribución del bien y del mal, por tanto, no puede tener lugar más que en esta tierra, “bajo el sol”.


El escándalo y la injusticia del mal: tal es el problema que se plantea con toda su virulencia el libro de Job, largo poema, pero también apólogo, relato o, más exactamente, drama teatral en el que todo transcurre entre discursos y reflexiones sobre el problema del mal, Un prólogo celeste presenta la situación: Job es un hombre justo y recto que vive muy feliz con una gran familia, siervos y siervas, y abundantes rebaños de bueyes, camellos, ovejas y asnos. En resumen: es la imagen misma de la doctrina recibida. Job teme a Dios y Dios lo colma de bendiciones. Goza de la mayor prosperidad en todos los sentidos. Pero el adversari, Satanás, le hace notar a Dios que Job no tiene mucho mérito, porque es dichoso. Si Dios le enviara grandes calamidades, seguro que Job lo maldicíria. Dios da entonces libertad a Satanás para que envíe todo tipo de calamidades sobre Job, a condición de no tocarlo a él personalmente. Esta puesta en escena no es esencial en libro, pero da cuenta de ciertas representaciones de la época a propósito de Dios y del mal. Dios es todopoderoso al respecto. Aunque se alegra de la justicia de cierto hombres, no duda a veces en enviarles males para ponerlo a prueba. Las sospechas proceden sin duda de Satanás. Que será el brazo secular de las desgracias de Job. Pero Dios no duda en hacer un pacto con Satanás para la ocasión. Se reela aquí una imagen de Dios todavía no muy purificada.


Enseguida la vida de Job cambia de signo. Unas hordas enemigas le roban los bueyes y camellos. Un rayo mata a sus ovejas y quema sus cosechas. La casa en que están sus hijos se hunde y mueren. Sus siervos son pasado a filo de espada. Más aún, en una segunda oleada de desgracias Job enferma de una ulsera maligna. Adopta entonces un comportamiento de duelo. Considerado sin duda como un enfermo contagioso, se aísla entre cenizas y se rasca las llagas con un tejo. El patriarca rico y venerado se convierte así en un pordiosero gravemente enfermo y casi desnudo. ¿Cómo va a reaccionar? Tres amigos vienen a dialogar con él acerca de su nueva situación. Tienen la intención de compadecerlo y consolarlo. El libro consiste en este diálogo, formado por una seria de discursos.
Job deja escapar su amargura y maldice el día de su nacimiento. No tiene nada de mártir heroico; se queja. Se rebela incluso, pero sin llegar nunca a maldecir a Dios. Sobre todo empieza a plantearse porqués. ¿Por qué esos sufrimientos, que se abaten sbre un justo? Job se niega en efecto a declararse culpable. Afirma rotundamente su inocencia, porque no ha cometido sino “faltas de juventud” (13, 26), pecadillos debidos más bien a ignorancia. Rechaza pues las explicaciones de sus amigos.


Estos presentan como ancianos, herederos de la tradición de los sabios, representantes de la ciencia, hoy diríamos de la técnica. Tienen experiencia, Están de vuelta de todo. Uno de los amigos apela incluso a una “revelación”. Conocen las leyes profundas del mundo, e incluso los secretos de Dios, que pueden justificar en todos sus puntos. Tratan pues de persuadir a Job de que ha pecado, sin saberlo sin duda. El mal que recibe corresponde a una misteriosa retribución. Porque Dios esta lleno de “sabiduría y poder”, de “vigor y penetración”, es el señor de los elementos de la creación, en los que manda soberanamente, hasta el punto de hacerlas vacilar en su cólera. Nadie puede pretender hacerle frente ni pedirle cuentas. Porque todo hombre es nada delante de él. Dios inspira terror. Lo sabe todo, lo ve todo, lo puede todo. Es el gran justiciero del mundo, y nadie puede escapar de él. y ese Dios justiciero del mundo y guardián de la Ley vela por el orden del mundo hasta en sus más minimos detalles. Aunque el malvado pareza prospera, es algo meramente provisional; Dios lo alcanzará cuando llegue su hora y lo golpeará más duramente aún. Es tan exigente que en realidad ningún hombre puede pretender ser justo delante de él:

“¿Cómo puede ser puro un hombre?
¿Cómo puede ser justo el nacido de mujer?
SI ni en sus santos tiene Dios confianza,
Si ni los cielos son puros a sus ojos,
¡cuánto menos un ser abominable y corrompido,
El hombre, que bebe como agua la iniquidad! (Job 15, 14-16)
Es fácil en efecto describir las múltiples iniquidades y transgresiones de los hombres y justificar los castigos que los azotan. Existe una retribución general, Job, por tanto, no puede pretender haber tenido una conducta pura y haber permanecido irreprochable a los ojos de Dios (11, 4-6). No queda pues más que una solución: que ore y que reconozca su pecado, que se purifique y se reconcilie. Entonces recuperará la felicidad, la risa y la prosperidad.
Pero Job se hace el sordo y rechaza estas explicaciones demasiado fáciles. Aunque comparte en cierto modo esta manera general de ver las cosas- sabe tanto como sus amigos sobre el tema (13, 2)-, esta vez hay algo que no va. Job hace la experiencia de ello y lo denuncia con toda sinceridad, hasta el punto de contemplar incluso la hipótesis de la nada:
“¿Ya no encuentro apoyo alguno en mí? ¿ Me he quedado sin ninguna ayuda? (Job 6, 13)

Por eso Job quiere abrir un verdadero proceso delante de Dios: “Quiere defender en su presencia mi conducta” (13, 15). Reivindica con dignidad ofendida su propia justicia:
“Yo lo libraba al pobre que gemía,
Al huérfano que no tenía apoyo.
La bendición del desgraciado caía sobre mí,
Y hacía exultar el corazón de la viuda.
De justicia me había vestido y ella me cubría,
La justicia era mi manto y mi turbante.
Era yo los ojos para el ciego,
Para el cojo los pies;
Era el padre de los pobres,
La causa del desconocido examiba;
Trituraba las muelas del malvado,
De entre sus dientes arrancaba la presa” (Job 29, 12-17).

Job se topa con el “exceso del mal”. Hablar de exceso es una manera de decir que “¡Basta ya!”. Se ha excedido la medida. Esto ya no tiene ningún sentido. No hay ya nada que entender. La dicha y la desdicha son resultado de una lotería injusta. Todo se viene abajo. Job no puede apoyarse ya sino en la nada. ¿ Se habría hecho Dios absurdo? ¿ Será Dios la nada? ¿ Será Dios “malo”? ¿Será el mal en persona?
“ Entre el pecado humano y la cólera de Dios, no hay comparación posible: “Si he pecado, ¿qué te he hecho a ti con ello, oh guardián de los hombres? ¿ Por qué me has hecho blanco tuyo? ¿ Por qué te causo inquietud? ¿Por qué mi ofensa no toleras y no ignoras mi delito?” (7, 20-21). ¿Por qué juega Dios a ser vulnerable, hace como si el pecado del hombre le afectara, sino para justificar una venganza que en realidad no es una respuesta a un ataque, sino un ataque inical, al que Job no puede oponer resistencia?
“si soy culpable, ¡ desgraciado de mí! Si inocente, no oso levantar la cabeza” (10, 15). Sea job verdaderamente culpable o sea injustamente acusado, se topa con algo inconcebible e injustificable. “el mal está más allá, es un exceso”. Job está delante de un abismo.

Después de este intercambio inconclusivo de discursos, Dios e manifiesta por fin en el marco de una teofanía de tempestad, con nuevos grandes discursos. Discursos paradójicos, porque, por una parte, Dios no aporta ninguna respuesta y le pide a Dios que cierra la boca ante su misterio. ¿No está dando entonces la razón a sus amigos?. Y por otra parte, reconoce que el discruso de Job es el más justo, que ha sido él quien ha hablado bien de Dios (Job 42, 7).Pero “cierra el pico” a su acusador, a quien pretendía llamarlo a proceso. Despliega ante él todas las bellezas y todos los misterios de la creación y hace ostentación de su omnipotencia. Job, a partir de este momento, acepta callarse:
“Pongo la mano en la boca
He hablado una vez… y no volveré a empezar;
Dos veces…. Ya nada añadiré” (40, 4-5)

Sin embargo, Dios no ha contestado a las preguntas de Job, consideradas en cierto modo indecentes. ¿Cómo es posible que Job, que ha resistido con tanta fuerza a los discursos de sus amigos, ceda tan rápido a un discurso que no parece tan diferente? Pero algo ha pasado:
“Reconozco que lo puede todo;
Ningún proyecto te es imposible.
¿quién ensombrece tu designio
Con palabras insensatas? (…)
Sólo te conocía a oídas;
Pero ahora, en cambio, te han visto mis ojos.
Por eso retracto mis palabras
Y en polvo y ceniza hago penitencia” (42, 2-6)

¿Qué significa esto? El misterio permanece enteramente, por Job ha hecho una experiencia totalmente nueva de la trascendencia de Dios. Dios no es ya el interlocutor arbitrario y mezquino del que hablaban sus tres amigos, al que no le importa el sufrimiento de los hombres. Dios está absolutamente más allá de todo eso. Su intención permanece secreta, pero él es capaz de realizarla con todo justicia. Y a eso Job responde con un acto de fe.
El epílogo en prosa nos dice entonces que Dios restablece la fortuna de Job. Tendrá más hijos e hijas, y rebaños más numerosos aún. ¡Sus hijas serán incluso más bellas que las anteriores!.


¿Cuál es en definitiva la moraleja de este largo poema?


La cuestión del mal y de la justicia de Dios en el mundo se ha planteado a un nivel hasta entonces desconocido. La sabiduria tradicional, con su respuesta ya hecha, se quedaba decididamente corta ante el peso de los sufrimiento humanos. Hay que esperar otra cosa. La rebelión del hombre ha tenido espacio suficiente para expresarse, con cuestiones a veces próximas al ateísmo. El peso literario de los cuarenta y dos capítulos está manifiestamente de este lado. Es lo que el lector tiene, complacido de que un libro aceptado dentro del canón de los libros sagrados y presentado como inspirado por Dios sea capaz de llegar hasta ahí. En cierto modo, por el momento, el planteamiento de la cuestión tiene más importancia que cualquier respuesta.
La respuesta divina es dilatoria: remite al futuro. “Sólo el exceso de la bienaventuranza responderá al exceso del mal- dice P. Némo-. No se trata sólo de que Dios borrará el mal acaecido, sino de que se mostrará, por el exceso de bienaventuranza otorgado, a la altura del inconmensurable exceso del mal”. Por el momento Dios no revela su secreto; se contenta con recordarle al hombre su condición de criatura e invitarlo a la fe. Pero el libro de Job Inscribe dentro de una revelación que està lejos de haberse acabado y que abre la única “respuesta” posible: la cruz de Cristo.




FUENTE


Todo el texto ha sido transcrito por mi, del libro "Creer, Invitación a la fe católica para las mujeres y los hombres del siglo XXI" del autor: Bernard Sesboüé.
Editorial: San Pablo



En estos tipos de post lo que yo creo mejor es cerrar los comentarios, asique cualquier tipo de consejo o critica envien un mensaje privado, y a la respuesta de su pregunta, ¿Por qué no puse alguna imagen?, tiene como motivo respetar al 100% al libro. Muchas gracias!





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