Si analizamos la canción observamos que tiene dos grandes influencias: el platonismo y la religiosidad. George profesaba el hinduismo , pero uno muy particular. Consideraba que Dios solo había uno y que era el mismo para todas las religiones aunque le llamaran con distinto nombre.
Era tremendamente espiritual, creía en un Dios del conocimiento y la generosidad. Su particular visión religiosa mezclaba elementos budhistas, hindúes e incluso cristianos. Él, lejos de rechazar ninguna confesión religiosa, las respetaba y se interesaba por todas. Sentía adoración por la naturaleza, de hecho su mayor pasión de madurez fue la jardinería por lo que si queremos también podemos conectarlo con el zen.
Es desde ese punto de vista de un Dios que es conocimiento desde el que tenemos que leer sus referencias a la divinidad en la canción. Y también donde entra el platonismo.
George reivindica que vivimos en un mundo en el que se nos dice qué pensar y qué hacer, tenemos el cerebro lavado por distintos poderes que nos alcanzan aunque estemos en el rincón más escondido de la tierra. No vemos, por tanto, la realidad tal como es, sino una recreación que nos hacen de ella esas cabezas pensantes. Brainwashed es un llamamiento a romper esas cadenas, a encontrar por nosotros mismos el conocimiento, a salir de la caverna de Platón. Al hacerlo, según Harrison, alcanzamos un conocimiento puro que para él representa la mejor forma de acercarse a Dios.
El legado de George permanecerá vigente aún mucho tiempo porque no podemos despistarnos, la maquinaria de la idiotización es muy potente y a la mínima que te relajes te atrapa.
Brainwashed
Nos lavan el cerebro en la infancia,
también en el colegio.
Los profesores nos lavan el cerebro,
ellos y todas sus normas.
Los líderes nos comen el coco,
también nuestros reyes y reinas.
Nos lavan el cerebro a las claras y también entre bambalinas.
Dios, Dios, Dios, una voz llora en el desierto.
Dios, Dios, Dios, fue en la noche más larga.
Dios, Dios, Dios, una eternidad en la oscuridad.
Dios, Dios, Dios, alguien apagó la luz espiritual.
Nos come el coco el Nikkei,
también el Down Jones.
Nos lo come el FTSE, el Nasdaq y los préstamos con garantía.
Nos lavan el cerebro en Bruselas
y también en Bonn.
Nos lavan el cerebro en Washington
y en Westminster, Londres.
Dios, Dios, Dios, tú eres la sabiduría que buscamos.
Dios, Dios, Dios, el amante que extrañamos.
Dios, Dios, Dios, tu naturaleza es eternidad.
Dios, Dios, Dios, tú eres la existencia, el conocimiento y la dicha.
[Texto hablado]
El alma no ama, es amor en sí misma.
No existe, es existencia en sí misma.
No tiene conocimiento, es el conocimiento.
¿Cómo conocer a Dios?, página 130.
Le lavaron el cerebro a mi tío abuelo,
también a mi primo Bob.
Incluso cogieron a mi abuela mientras trabajaba para la muchedumbre.
Te lavan el cerebro mientras duermes
o mientras estás en un atasco de tráfico.
Te comen el coco mientras lloras como si todavía fueras un bebé en su cochecito.
Nos comen el coco los militares,
y bajo coacción,
Los medios de comunicación nos lavan el cerebro,
tú estás absorbido por la prensa.
Tenemos el coco comido con los ordenadores y con los teléfonos móviles.
Con el cerebro lavado por los satélites, nos tienen el cerebro lavado hasta los huesos.
Dios, Dios, Dios, ¿por qué no nos guías en este desorden?.
Dios, Dios, Dios, desde el lugar de lo Concreto.
Dios, Dios, Dios, no hay nada peor que la ignorancia.
Dios, Dios, Dios, simplemente no aceptaré una derrota.
Dios, Dios, Dios, debe haber algo que olvidé.
Dios, Dios, Dios, allí, en la avenida de las gilipolleces.
Dios, Dios, Dios, si pudiéramos cortar por lo sano.
Dios, Dios, Dios, me gustaría que tú también nos comieras el coco.
Nos lavan el cerebro en la infancia,
también en el colegio.
Los profesores nos lavan el cerebro,
ellos y todas sus normas.
Los líderes nos comen el coco,
también nuestros reyes y reinas.
Nos lavan el cerebro a las claras y también entre bambalinas.
Dios, Dios, Dios, una voz llora en el desierto.
Dios, Dios, Dios, fue en la noche más larga.
Dios, Dios, Dios, una eternidad en la oscuridad.
Dios, Dios, Dios, alguien apagó la luz espiritual.
Nos come el coco el Nikkei,
también el Down Jones.
Nos lo come el FTSE, el Nasdaq y los préstamos con garantía.
Nos lavan el cerebro en Bruselas
y también en Bonn.
Nos lavan el cerebro en Washington
y en Westminster, Londres.
Dios, Dios, Dios, tú eres la sabiduría que buscamos.
Dios, Dios, Dios, el amante que extrañamos.
Dios, Dios, Dios, tu naturaleza es eternidad.
Dios, Dios, Dios, tú eres la existencia, el conocimiento y la dicha.
[Texto hablado]
El alma no ama, es amor en sí misma.
No existe, es existencia en sí misma.
No tiene conocimiento, es el conocimiento.
¿Cómo conocer a Dios?, página 130.
Le lavaron el cerebro a mi tío abuelo,
también a mi primo Bob.
Incluso cogieron a mi abuela mientras trabajaba para la muchedumbre.
Te lavan el cerebro mientras duermes
o mientras estás en un atasco de tráfico.
Te comen el coco mientras lloras como si todavía fueras un bebé en su cochecito.
Nos comen el coco los militares,
y bajo coacción,
Los medios de comunicación nos lavan el cerebro,
tú estás absorbido por la prensa.
Tenemos el coco comido con los ordenadores y con los teléfonos móviles.
Con el cerebro lavado por los satélites, nos tienen el cerebro lavado hasta los huesos.
Dios, Dios, Dios, ¿por qué no nos guías en este desorden?.
Dios, Dios, Dios, desde el lugar de lo Concreto.
Dios, Dios, Dios, no hay nada peor que la ignorancia.
Dios, Dios, Dios, simplemente no aceptaré una derrota.
Dios, Dios, Dios, debe haber algo que olvidé.
Dios, Dios, Dios, allí, en la avenida de las gilipolleces.
Dios, Dios, Dios, si pudiéramos cortar por lo sano.
Dios, Dios, Dios, me gustaría que tú también nos comieras el coco.
Original del blog de
Martha G. Navarro